sábado, 4 de junio de 2016

CRISTIANISMO Y SOCIALISMO

EL QUE NO TRABAJA QUE NO COMA.  ¿UNA DEFENSA DEL CAPITALISMO?

Con respecto al conocido  versículo de 2 Tesalonicenses 3:10: “Porque incluso cuando estábamos con ustedes, les ordenamos: «El que no quiera trabajar, que tampoco coma”  Que se lo ha citado actualmente con mucha frecuencia por algunos hermanos pretendiendo justificar un sistema económico capitalista.  Quisiera compartir algunas ideas para la reflexión.
Lo primero que debemos tener en cuenta es el contexto en el que nace este versículo. Y cuando hablamos de contexto me refiero no solamente al contexto literario sino también al histórico y cultural. Partiendo de esto debemos recordar que la Iglesia del primer siglo se caracterizaba por un modo de vida de solidaridad, de apoyo mutuo  e incluso en muchos casos de compartir los bienes en común.  Podemos citar:
Hechos 4:32  “Todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar. Nadie consideraba suya ninguna de sus posesiones, sino que las compartían… 4:34  pues no había ningún necesitado en la comunidad. Quienes poseían casas o terrenos los vendían, llevaban el dinero de las ventas 4:35  y lo entregaban a los apóstoles para que se distribuyera a cada uno según su necesidad”

Aunque en este texto se refiere a la primera Iglesia de Jerusalén y no podemos saber si la Iglesia en Tesalónica aplicaba de la misma manera este modo de vida. Si podemos afirmar que el principio de solidaridad y de compartir si estaba presente de alguna manera.  Para esto podemos citar:
1 Tesalonicenses  4:9  “En cuanto al amor fraternal, no necesitan que les escribamos, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros.  4:10  En efecto, ustedes aman a todos los hermanos que viven en Macedonia. No obstante, hermanos, les animamos a amarse aún más,
4:11  a procurar vivir en paz con todos, a ocuparse de sus propias responsabilidades y a trabajar con sus propias manos. Así les he mandado, 4:12  para que por su modo de vivir se ganen el respeto de los que no son creyentes, y no tengan que depender de nadie”

Es interesante que aquí sobresale nuevamente el mandamiento de “trabajar con sus propias manos” pero dentro del contexto del amor fraternal.
Entonces, después de tener en mente esta situación podemos comprender mejor que muchos miembros de la Iglesia pretendían sacar provecho de la generosidad de los que más aportaban y no querían trabajar, eso nos muestra el pasaje en cuestión:
2 Tesalonicenses  3:6  “Hermanos, en el nombre del Señor Jesucristo les ordenamos que se aparten de todo hermano que esté viviendo como un vago y no según las enseñanzas recibidas de nosotros…. 3:10  Porque incluso cuando estábamos con ustedes, les ordenamos: «El que no quiera trabajar, que tampoco coma.»  3:11  Nos hemos enterado de que entre ustedes hay algunos que andan de vagos, sin trabajar en nada, y que sólo se ocupan de lo que no les importa. 3:12  A tales personas les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo que tranquilamente se pongan a trabajar para ganarse la vida.  3:13  Ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien”

Algunos estudiosos comentan también que la situación de estos hermanos que no querían trabajar pudo ser que por la creencia de la inminente venida de Jesús pensaban que no era necesario el trabajo.  También puede ser que se trataba de hermanos que por la influencia de ciertas concepciones helénicas y  también romanas consideraban el trabajo manual como algo malo, y perteneciente solo a los esclavos. Concepto que Pablo rectificó en algunas ocasiones, dignificando así el trabajo manual.  
Pero independientemente de cuál era la situación de estos hermanos, el problema aquí es que estaban tratando de aprovecharse de la generosidad de la comunidad.

Es por esta razón que Pablo tiene que exhortar a estos hermanos y poner este principio en la comunidad “el que no trabaja que no coma”. Pero  ahora preguntémonos: ¿Hacía falta poner una regla así si la Iglesia vivía una economía individualista en donde nadie podía sacar provecho del trabajo de otro? ¿Si en la Iglesia cada uno trabajaba solamente para cada uno, no sería una conclusión lógica que el que no trabaja no tendría para comer? ¿Habría hecho falta reglamentarlo? Pues claro que no.  La regla que Pablo impone en la comunidad es precisamente porque de alguna manera existían por lo menos alimentos que se repartían en común. Y la motivación de Pablo es que nadie se aproveche de esta situación, sino que por medio de la dignificación del trabajo, todos de alguna manera aporten a la comunidad. Y que nadie se beneficie de la misma sin esfuerzo.  La solución de Pablo no fue disolver la vida en comunidad, sino más bien reglamentarla.

 Ahora, debo aclarar que no pretendo con este escrito afirmar que este versículo justifica un sistema económico socialista. Para esto haría falta analizar con mucha más profundidad el mensaje de toda la Biblia al respecto.  Y aunque los principios son muy similares debemos comprender que se trata de la vida de la Iglesia, y es en la misma en donde debemos buscarle una aplicación. De pronto la Iglesia deba reflexionar un poco más sobre las implicaciones de la vida como comunidad.   

Pero por otro lado, pienso que con mucha menos razón podríamos usar este solo versículo para justificar un sistema económico capitalista.  De igual manera, si alguien pretende hacerlo, el análisis debería ser mucho más profundo que solo citar textos fuera de contexto.  

Con mucho respeto para que como hermanos podamos dialogar estos temas, con amor a la luz de la Palabra de Dios.

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