lunes, 6 de junio de 2016

Declaración de Fe


SOBRE LA SALVACIÓN Y LA GRACIA
Reconocemos que nuestra mente humana es limitada y como exclama el apóstol Pablo.
¡Profundidad de las riquezas,  de la sabiduría y del conocimiento de Dios!   ¡Cuán insondables son sus juicios  e inescrutables sus caminos!, porque,  ¿quién entendió la mente del Señor?  o ¿quién fue su consejero?” (Romanos 11:33,34). 
Sin embargo ya que algunos conceptos en cuanto a la Salvación y a la Gracia se han presentado desde hace mucho tiempo como doctrinas oficiales de ciertas denominaciones, en este escrito presentamos una posición bíblica  y coherente con el carácter Santo de nuestro Dios en cuanto a estos temas.
Para  hablar sobre la doctrina de la salvación debemos comenzar analizando la necesidad del ser humano.

1.- DEPRAVACIÓN TOTAL
La Biblia afirma de principio a fin que el ser humano no puede por sí solo hacer la voluntad de Dios:
“……. Están corrompidos, sus obras son detestables; ¡no hay uno solo que haga lo bueno! Desde el cielo el SEÑOR contempla a los mortales, para ver si hay alguien que sea sensato y busque a Dios.  Pero todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!……¡Jamás invocan al SEÑOR!”  (Salmo 14:1-4) véase también Romanos 3:11-18.

Esto sucede porque la naturaleza del ser humano se ha visto totalmente afectada por el pecado de nuestros primeros padres.
“Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron” (Romanos 5:12)
También la Biblia nos enseña que por causa del pecado el ser humano está separado de la presencia de Dios:
“Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la Gloria de Dios” (Romanos 3:23)
 El pago por el pecado es la muerte:
“Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor”.  (Romanos 6:23)

Por todas estas razones concluimos que todo ser humano nace condenado a la muerte eterna.    La Depravación Total implica que no hay nada que el ser humano pueda hacer para salvarse a sí mismo.  Ya que no es una simple debilidad parcial en la naturaleza humana, es una muerte espiritual.

Reconocemos también que el pecado de Adán y Eva, fue por su propia libertad, y bajo la voluntad permisiva de Dios, quien dotó a nuestros primeros padres con la capacidad de decidir.   De otra manera se haría a Dios culpable de la maldad ya que sería él quien la decretó.  Pero la Biblia afirma categóricamente:

“Éste es el mensaje que hemos oído de él y que les anunciamos: Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad”. (1 Juan 1:5)

“Que nadie, al ser tentado, diga: «Es Dios quien me tienta.» Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie”. (Santiago 1:13)



 2.- EL AMOR DE DIOS

Después de haber hablado sobre la condición caída del ser humano, tenemos que referirnos al amor de Dios.  Esta es una de las verdades que no podemos esconder ni quitar de las Escrituras.

 “El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor”. (1 Juan 4:8)
También la Biblia nos enseña que todos los seres humanos somos objeto del amor de Dios:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo……” (Juan 3:16)
“Para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos” (Mateo 5:45)

Es decir aún cuando el ser humano se haya apartado de Dios, él le sigue amando, y le sigue dando de su Gracia. Por Gracia nos referimos al regalo inmerecido que Dios da a su creación.   Es por esta Gracia  general de Dios que los seres humanos pueden decidir el mal menor, y no llegar al máximo de su depravación. 

Pero lo más importante es que Dios aún cuando aborrece el pecado, ama al pecador, por tal razón Dios desea la Salvación de todos

“¿Acaso creen que me complace la muerte del malvado? ¿No quiero más bien que abandone su mala conducta y que viva? Yo, el SEÑOR, lo afirmo”. (Ezequiel 18:23)

“……., porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan”. (2 Pedro 3:9)

Es por esta razón que no es justificable bíblicamente la idea de que el amor de Dios este limitado solo para un grupo de personas.  Esta idea afecta una de las principales características de nuestro Dios, que es el amor incondicional.
Sin embargo no podemos dejar a un lado otra de las características del ser de Dios y es “su justicia”.  Esto implica que la condena decretada por Dios sobre el pecado tiene que ejecutarse.  Y es entonces que se da la máxima expresión de la Gracia y el amor de Dios, al enviarnos a Jesús como el pago de nuestros pecados.
Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.  (Romanos 5:8)

Esto nos lleva al siguiente punto a tratar.



3.- EXPIACIÓN ILIMITADA
Dios se hizo un ser humano en Jesucristo para con su muerte en la cruz efectuar el pago de nuestros pecados.  La obra expiatoria de Jesús es suficiente para cubrir con los pecados de todo aquel que en él crea.
“…….Para que todo aquel que en él crea no se pierda más tenga vida eterna” (Juan 3:16)
“Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo”. (1 Juan 2:2)

 “En efecto, si trabajamos y nos esforzamos es porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos, especialmente de los que creen” (1 Timoteo 4:10)

Es decir, el sacrificio de Jesús es suficiente para pagar el pecado de toda la humanidad, pero se hace efectivo solamente en aquel que deposita su confianza en el por medio de la fe.


4.- SALVACIÓN SOLO POR FE
Después de todo lo tratado anteriormente podemos concluir junto con el testimonio bíblico, que el ser humano se salva solamente por la fe en Jesucristo.
“De hecho, en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como está escrito: «El justo vivirá por la fe.»” (Romanos 1:17)

Por tanto la salvación del ser humano está condicionada por el hecho de creer en Jesús.

 “Sin embargo, al reconocer que nadie es justificado por las obras que demanda la ley sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos puesto nuestra fe en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en él y no por las obras de la ley; porque por éstas nadie será justificado”. (Gálatas 2:16) 

Por esta razón y por todo lo comentado anteriormente no creemos en una elección incondicional de parte de Dios, ni en ninguna predestinación individual de unos para salvación y como consecuencia de otros para perdición.
En cuanto a la predestinación el testimonio bíblico afirma que Dios predestinó de antemano que los que estén en Cristo Jesús sean salvos y transformados a su imagen.
En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad,   a fin de quenosotros, que ya hemos puesto nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria”. (Efesios 1:11-12)




5.- GRACIA RESISTIBLE

Como hemos visto anteriormente el ser humano se encuentra totalmente incapacitado incluso de tener la fe salvadora por esta razón necesita de la gracia de Dios para poder ir ante Jesús para que lo salve.  Y como hemos mencionado esta Gracia está disponible para todo ser humano que escucha el mensaje del Evangelio.
“Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo” (Romanos 10:17)
Por esta razón podemos concluir con el Apóstol Pablo que incluso la fe es un don de Dios.
“Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios”  (Efesios 2:8)

Sin embargo la misma Biblia nos muestra el ejemplo de muchos seres humanos que resisten el llamado de Dios.
“¡Tercos, duros de corazón y torpes de oídos! Ustedes son iguales que sus antepasados:¡Siempre resisten al Espíritu Santo!”    (Hechos 7:51)
“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste!” (Mateo 23:37)

Por eso Jesús mismo nos advierte que “muchos son los llamados pero pocos los escogidos” (Mateo 22:14) 



CONCLUSIÓN

Por todas estas razones expuestas, damos la Gloria a Dios por nuestra Salvación, ya que es solo por su gracia y su amor. Pero al mismo tiempo no descuidamos la responsabilidad del ser humano de decidir por Cristo.
“Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes.” (Deuteronomio 30:19)

“Se ha cumplido el tiempo —decía—. El reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas!”  (Marcos 1:15)


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