lunes, 6 de junio de 2016

Ensayo sobre las Metáforas

¿Te has dado cuenta que en la vida todo es una metáfora de otra cosa?
Todo explica y es explicado por algo distinto.  Parece que a Dios le gusta la poesía, pues El creó las metáforas.
 Por eso cuando un poeta escribe en un verso aquella  figura literaria por excelencia, y compara un sentimiento con la más sublime y hermosa muestra de la naturaleza, no hace más que mirar, entender, y explicar la poesía de Dios.
La  música por ejemplo es una metáfora de la vida.  Lo comprendí esta mañana mientras tocaba la guitarra y buscaba un poco frustrado una melodía que agrade a mis sentidos, pero no la encontraba, y mientras más intentaba sonaban notas que menos me gustaban, decidí dejar la guitarra a un lado y tomar un libro, pero no pude leer, quería entender porque hay momentos en que no necesito pensar para escribir una canción, mientras esta mañana la música se alejó de mi.    
Decidí empezar dibujando un pentagrama, y colocar nota por nota, tiempo por tiempo, hasta terminar un compás, y no avanzar sin escucharlo perfecto.
Al poco tiempo tuve que dejar la música para salir de mi casa y comenzar un nuevo día, fue ahí que sentí eso, la emoción, la incertidumbre, la poesía.  Pues empezaba un nuevo compás en la composición de mi vida, y me di cuenta que cada acción que yo realizo es una nota musical, cada una interpretada con diferente duración, diferente tono, con un sentimiento propio,  y acoplada a un ritmo especial marcado por las circunstancias.      
A veces hay pausas y silencios, sin duda necesarios pues llenan el vacío de la nada,  porque el silencio es distinto de la nada, el silencio alcanza a la belleza que la nota mejor interpretada no puede llegar.
Pensé entonces, en todas aquellas veces que intenté crear una canción, recordé cuantas notas desafinadas salieron de  mis manos al tocar, descubrí cuantas notas en mi vida desafinaron en la canción de mi existencia, comprendí que lo importante al interpretar una melodía por más sencilla que sea es el amor que pones al hacerlo.  Hace algún tiempo tuve un profesor de música que decía que al tocar cualquier instrumento musical debes dejar fluir de tus manos todo lo que contiene tu corazón (metáfora de esa parte del ser que crea y guarda los sentimientos), y es así en la vida, se escucha mejor la canción si pones tu corazón.
Descubrí también que en una composición musical tan larga como la vida, porque la vida es larga aunque suceda muy rápido a veces, no todas las partes son iguales, y algunas gustan mas que otras.    A veces hay sonidos que producen paz, alegría, incluso tristeza, pero si faltara alguno de ellos, la música estaría incompleta y distaría mucho de la perfección.   Y digo perfección, porque aunque una composición, del mejor músico no puede ser perfecta,  si nosotros interpretamos cada nota, ritmo, y tiempos dirigidos por aquel que inventó la música, todo sería perfecto.

“Todo es una metáfora de otra cosa”,  lo digo porque al mismo tiempo que pensaba en esto, estando ya en mi trabajo,  dejé abierta la ventana de la oficina, el viento entró y movió de su sitio una hoja de papel, esta fue de un lado a otro obedeciendo la voluntad del viento, “perdió su libre albedrío”, pensé, sonriéndome al recordar discusiones teológicas, que cada día en la universidad parecen nuevas cuando llevan siglos sin resolverse.  Pero sentí nuevamente en ese instante la metáfora, y me quedé observando la hoja de papel, que aunque inerte y sin voluntad parecía resistirse a ser movida de su sitio, pero el viento era más fuerte, y parecía conocer el destino de la hoja de papel, pues la llevaba donde el quería.  Recordé las veces en las que motivado por varios asuntos me resistí y luché por no hacer la voluntad de Dios, para descubrir que el soplo de Dios es más fuerte que la más aferrada voluntad.  Agustín y  Calvino decían que la gracia es irresistible, la verdad, no lo se, y no creo llegar a comprenderlo, sin embargo entendí que puedo decidir, entrar en el viento de Dios, para que el decida a donde voy.        
En fin, las metáforas están en todo, y cada uno las puede entender para cada uno. Comprendo más ahora a Boby Fisher (ex campeón mundial de ajedrez) cuando dijo “the Chess is live”, pues en al panorama de su vida observaba dibujado un tablero con cuadros blancos y negros, y en cada decisión  analizaba todas las variantes antes de jugar,  y comprendo a Gustavo Adolfo Becker por afirmar  que “podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía”.
Quien sabe, y aquel famoso Quijano, nacido de la mente de Cervantes, no estaba tan loco como a veces se afirma, simplemente supo interpretar la alegoría de la vida y pudo ver en ella sus sueños, sus ilusiones, sus más grandes anhelos.

Pero sabes, después de todo esto, todavía no se como definir a la poesía, solo se que el mundo es  poesía, tú eres poesía, y Dios es el poeta.

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