viernes, 24 de junio de 2016

LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO Y LA INTERPRETACIÓN CARÍSMÁTICA


 1.- Introducción
La fe cristiana, en sus credos confiesa “Creo en el Espíritu Santo”.  Esta afirmación ha sido objeto de algunos debates teológicos desde los primeros siglos del cristianismo. Poco a poco los credos de la Iglesia han ido desarrollando esta doctrina.  Pero como cristianos evangélicos podemos preguntarnos también hoy: ¿Estamos de acuerdo con todas las declaraciones de los credos históricos elaborados en los concilios? ¿Qué significa creer en el Espíritu Santo?  ¿Cuál es la relevancia de esta doctrina para la Iglesia?
Las herejías en cuanto a la persona y la obra del Espíritu Santo también aparecieron en los primeros siglos y se han mantenido muchas de ellas hasta la actualidad.   En algunos casos, la confesión doctrinal en cuanto a la persona y la obra del Espíritu Santo se muestra ortodoxa, sin embargo en la práctica se enseña y se vive experiencias con respecto a la tercera persona de la Trinidad que distan mucho de la correcta interpretación bíblica, especialmente en algunos ámbitos “pentecostales”, “neo-pentecostales”, y otras denominaciones también llamadas “carismáticas” en donde la experiencia suele superar a la doctrina. En muchas ocasiones, estas experiencias que se manifiestan solo en algunos cristianos y otros no, han dado origen a una especia de discriminación  y categorización de la vida espiritual, causando desánimo en muchos de los que no han  experimentado nada sobrenatural. 
Por todas estas razones considero de mucha importancia el correcto estudio sobre la persona del Espíritu Santo y en especial sobre su obra.
En este ensayo pretendo exponer de una manera bíblica la naturaleza del Espíritu Santo; posteriormente analizaré algunas de las principales herejías especialmente las que continúan en la actualidad; daré más importancia al estudio acerca de la obra del Espíritu con relación tanto a la naturaleza, a las personas no cristianas y a los cristianos, y finalmente analizaré la posición doctrinal y praxis “carismática” presentando mis inquietudes y conclusiones al respecto.


2.- ¿Quién es el Espíritu Santo?
El credo Niceno-Constantinopolitano declara:
“….Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas…”[1] 
De aquí podemos concluir que el Espíritu Santo es declarado como Dios mismo, y como una persona diferente al Padre y al Hijo.  A continuación procederé a dar la correspondiente justificación bíblica para estas afirmaciones.

2.1.- La divinidad del Espíritu Santo.
Lo más importante que puedo mencionar para respaldar este punto es que en las Escrituras el Espíritu Santo es directamente llamado Dios y Señor:
“Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”[2]. 
También en la conversación de Pedro con Ananías en Hechos 5:3-4, Pedro le reclama el hecho de mentir al Espíritu Santo, y posteriormente declara, que no les había mentido a los hombres sino a Dios mismo. De esta manera se muestra al Espíritu Santo como Dios.
“—Ananías —le reclamó Pedro—, ¿cómo es posible que Satanás haya llenado tu corazón para que le mintieras al Espíritu Santo y te quedaras con parte del dinero que recibiste por el terreno?  ¿Acaso no era tuyo antes de venderlo? Y una vez vendido, ¿no estaba el dinero en tu poder? ¿Cómo se te ocurrió hacer esto? ¡No has mentido a los hombres sino a Dios!” [3]

Incluso la Biblia concede al Espíritu santo muchos  atributos que solo le pertenecen a Dios, como son por ejemplo: La eternidad (Hebreos 9:14), omnipresencia (Salmo 139:7-10), omnipotencia (Lucas 1:35), omnisciencia (1 Corintios 2:10), etc.
Y por otro lado las obras que se le adjudican al Espíritu Santo son comparadas solamente con las obras divinas, estas son: La creación (Job 33:4), dar vida (Romanos 8:11; Salmo 104:30), inspiración de las Escrituras  (2 Pedro 1:21; Hechos 28:25-27),  administración de la Iglesia (1 Corintios 12:4-6), etc.
Por estas razones me parece nada complicado llegar a la afirmación de la perfecta divinidad del Espíritu Santo.
Sin embargo aunque los debates en cuanto a la deidad del Espíritu Santo han sido considerablemente menores, comparados con los debates a cerca de la deidad de Jesús. Lo que si se ha debatido y se sigue debatiendo en algunos grupos religiosos es si el espíritu Santo es un ser personal o solamente una fuerza activa de la divinidad.   

2.2.- La personalidad del Espíritu Santo.
Al contrario de lo que algunas sectas han enseñado, el Espíritu Santo no es solo una fuerza o un poder. Es una persona. A esto nos referimos que posee las características de la personalidad, que son,  pensamientos, sentimiento, y voluntad.
Por eso voy a mostrar algunas evidencias bíblicas convincentes de que el Espíritu Santo es una persona.
La Biblia nos muestra al Espíritu Santo como alguien que puede pensar y tomar decisiones:
“Al Espíritu Santo y a nosotros nos ha parecido bien no imponerles ninguna otra carga, sino sólo esto que necesitan saber:”[4]
También es alguien que puede sentir amor y entristecerse:
“Pero les ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayuden con sus oraciones a Dios por mí,”[5]
 “No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el cual ustedes fueron sellados para el día de la redención”[6]

A lo largo de todas las Escrituras nos encontramos con el hecho de que el Espíritu de Dios, el cual aparte de mostrar características personales, recibe un trato personal de parte de los seres humanos. Esto se puede comprobar en el hecho de que se le puede mentir:
Entonces Pedro le dijo: «Ananías, ¿por qué le permitiste a Satanás que entrara en ti para mentirle al Espíritu Santo y sustraer parte de tu dinero?”[7]
También se puede blasfemar en contra de él:
“Por tanto, les digo: A ustedes se les perdonará todo pecado y blasfemia, excepto la blasfemia contra el Espíritu”[8]
Por todas estas razones se puede concluir que el Espíritu Santo es una persona, y al mismo tiempo es Dios.
Sin embargo, no siempre la iglesia ha estado de acuerdo con estas dos afirmaciones y por esa razón voy a mencionar algunas de las principales herejías que han surgido sobre la tercera persona de la Trinidad.

2.3.- Principales herejías.
Hasta el momento en que se redactó el credo de Nicea  en el 325, la doctrina del Espíritu Santo no fue objeto de debate en la Iglesia, pero posteriormente los cristianos se fueron dando cuenta que la herejía arriana, que fue el motivo del concilio, que negaba a divinidad del Hijo,  y por ende la Trinidad, afectaba también de manera seria el dogma con respecto a la divinidad del Espíritu Santo. Por esta razón en el sínodo alejandrino del 362, se vio la necesidad de refutar toda herejía que niegue la divinidad del Espíritu Santo. Especialmente a la herejía conocida como “Macedonia” que negaba la consubstancialidad del Espíritu santo con el Padre y el Hijo.[9]  
A partir de entonces fueron relativamente pocos quienes cuestionaron esto dentro de la Iglesia.  Por esta razón solo voy a mencionar una de las herejías actuales con la que más nos podemos encontrar por el énfasis en el trabajo proselitista del grupo religioso conocido como “Los testigos de Jehová”.
Ellos enseñan que el Espíritu Santo es solamente “la fuerza activa de Dios”[10] es decir  es el poder por medio del cual Dios actúa en el universo.  Incluso en su traducción de la Biblia, llamada “Traducción del nuevo mundo de las Sagradas Escrituras” ellos traducen en las ocasiones que se menciona al Espíritu Santo como “la fuerza activa de Dios”. Un ejemplo:
“Ahora bien, resultaba que la tierra se hallaba sin forma y desierta y había oscuridad sobre la superficie de [la] profundidad acuosa; y la fuerza activa de Dios se movía de un lado a otro sobre la superficie de las aguas”[11]
 Esto, como hemos visto anteriormente contradice el testimonio bíblico.  Ya que la Escritura es clara en afirmar la personalidad del Espíritu de Dios.
Teniendo en mente estas concepciones erradas sobre el Espíritu Santo me propongo mencionar una de mis inquietudes con la forma de experimentar esta verdad en algunas denominaciones cristianas.

2.4.- Una praxis equivocada.
En nuestro tiempo se ha visto una progresiva campaña publicitaria de denominaciones cristianas “neo-pentecostales”. Las mismas que han aprovechado los medios de comunicación como son: canales de televisión y  páginas en internet,  y poco a poco han llamado la atención de la comunidad cristiana, ya que sus experiencias supuestamente espirituales, y las prácticas que tienen lugar en sus cultos públicos, nos muestran un entendimiento equivocado a cerca de la obra del Espíritu Santo. Ya que en estas reuniones se nombran dones espirituales  que no tienen una base bíblica, como el don de la risa santa, la borrachera santa, etc.   
Lo interesante en estos grupos es que en sus declaraciones doctrinales confiesan al Espíritu Santo como Dios y como una persona. Es decir su doctrina al respecto cuadra con la ortodoxia protestante, sin embargo, en la práctica es evidente que no lo experimentan de esa manera. Ya que lo viven solamente como una fuerza a la que el cristiano puede usar a su antojo; un poder sobrenatural que ocasiona que las personas se caigan por la imposición de manos de un predicador “ungido”;  que se lo debe sentir como un calor en el interior; un algo que debe llenar y controlar mi cuerpo y movimientos; y demás experiencias similares.
Pero lo preocupante de todo esto es que al vivir en un tiempo tan globalizado, por los medios de comunicación y con toda la información al alcance de nuestras manos, muchas de estas prácticas poco a poco se infiltran en iglesias cristianas que no son de origen “pentecostal”. Y se mal entiende y se experimenta de una manera equivocada la obra del Espíritu Santo.     
Por esta razón pretendo hacer un estudio de lo que la Biblia nos puede mostrar sobre este tema.

3.-  La Obra del Espíritu Santo
Cuando nos referimos a la obra del Espíritu Santo nos vamos a dar cuenta que el Espíritu Santo ha estado activo desde la creación del mundo, hasta la obra de redención y salvación del ser humano.

3.1.-  En relación con la creación.
“Con su palabra, el Señor hizo los cielos; todo lo creado lo hizo con un soplo de su boca”.[12]  
 Este es un versículo muy importante en cuanto a la naturaleza trina de Dios. Ya que recordemos que a Jesús en el Nuevo Testamento se lo llama también como la “Palabra” (Logos) de Dios en Juan 1:1, y el Espíritu es el soplo (Pneuma) de Dios.[13]
Además desde Génesis 1:2 podemos observar que el Espíritu de Dios se encontró activo desde el momento mismo de la creación.

3.2.-  En relación a los no creyentes.
La obra principal del Espíritu Santo con relación a los seres humanos no salvos es la de convicción. 
Esta convicción del Espíritu se la debe diferenciar muy claramente de la conciencia humana. Nuestra conciencia a lo sumo produce un sentimiento de malestar por el mal causado. Pero el Espíritu de Dios convence de pecado y al mismo tiempo conduce al arrepentimiento y guía a la salvación por medio de la fe en Jesús.
Esto lo podemos encontrar en las mismas palabras de Jesús cuando habló a cerca de la obra del Espíritu Santo.
“Pero les digo la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a ustedes; pero si me voy, yo se lo enviaré.  Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.  De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me verán más;  y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado”[14]
Aquí podemos ver también que el pecado principal del que convence el Espíritu Santo al no cristiano es el de no creer en Jesús.  Y convence del Juicio venidero, ya que al decir que el príncipe de este mundo (Satanás) ya ha sido juzgado por consiguiente todos sus seguidores también serán juzgados.
Podemos agregar también que el ser humano por si solo está incapacitado de mirar, y comprender estas verdades espirituales. Quiero citar las palabras de Myer Pearlman en su libro “Teología bíblica y sistemática”:
“… el alma y la mente oscurecidas no ven nada en las verdades espirituales hasta que no han sido despertadas por el Espíritu Santo” [15]

3.3.-  En relación con los creyentes.
La obra que realiza el Espíritu Santo con los creyentes tiene muchas facetas y voy a mencionar las más importantes:
Regenera (Juan 3:3-6). “Regenerar” en griego significa “nacer de nuevo”[16] y eso es lo que hace el Espíritu Santo con todo aquel que deposita su fe en Jesús. Le da un nuevo nacimiento espiritual.
Bautiza  (Juan 1:32-34; 1 Corintios 12:13). Cuando nos referimos al bautismo con el Espíritu Santo. Nos referimos al acto mediante el cual recibimos al Espíritu de Dios en nosotros y este nos hace parte del cuerpo de Cristo que es la Iglesia. 
Esto es algo que sucede en todo creyente en el momento de su conversión.  No es algo que se deba esperar en algún momento posterior.
Sobre este asunto profundizaremos posteriormente cuando analicemos la interpretación “carismática” sobre este asunto.  
Mora en cada creyente. (1 Corintios 3:16). Este es un beneficio que tenemos los creyentes después de Pentecostés. A diferencia de los hombres del Antiguo Testamento quienes solo en ocasiones especiales podían disfrutar de la presencia del Espíritu de Dios.
Las bendiciones de tener al Espíritu con nosotros son muchas: ya que él nos “sella” como propiedad de Cristo (Efesios 1:13). Nos da seguridad y nos fortalece en la vida cristiana (Romanos 8:14-16; Efesios 3:16).
Llena (Efesios 5:18-20). Las Escrituras nos dicen que hay un solo bautismo con el Espíritu Santo, cuando él pasa a morar en cada creyente, mientras que la llenura con el Espíritu Santo es algo que debemos buscar todo el tiempo. No es una experiencia especial. Sino una búsqueda continua.
No se refiere a tener más o menos del Espíritu Santo. Ya que este no es una substancia ni algo material. Se trata más bien de dejar que todas las áreas de nuestra vida estén consagradas a él.  Este es otro de los temas que toparé más adelante para compararlo con la interpretación “carismática”.
Llama para el servicio. (Hechos 13:2-4). El Espíritu Santo tiene la facultad de hacer el llamado para algún ministerio específico en cada creyente, y lo que es más importante es que cuando el Espíritu es el que llama, es el mismo el que capacita a cada cristiano para el ministerio.  Ya que el Espíritu es el que “Ilumina” (1 Corintios 2:12-14)  “Instruye” (Juan 16:13-14) “Da poder” (Hechos 1:8).
Produce el fruto de la semejanza a Cristo (Gálatas 5:22-23). El propósito de Dios es restaurar en nosotros el carácter de Cristo y para esta obra es el Espíritu Santo quien se encarga de producir en nosotros el fruto de la semejanza a Cristo a medida que nosotros seamos guiados por él.

3.4.-  En relación con las Escrituras.
Todas las Escrituras atribuyen al Espíritu de Dios como el autor de las mismas. El es el agente divino que inspiró a cada autor para escribir la Palabra de Dios.
“porque la profecía nunca estuvo bajo el control de la voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron bajo el control del Espíritu Santo.”[17]

4.- La interpretación carismática
Existen dos temas que son los que más me llaman la atención de la doctrina y experiencia “carismática”, estos son: El bautismo del Espíritu y la llenura del mismo.  Es en estos dos temas que me voy a centrar en esta parte de este ensayo.
Sobre el Bautismo del Espíritu Santo debo mencionar que una de las doctrinas que más enfatizan las iglesias “pentecostales” es la separación entre el bautismo “con” el Espíritu Santo y el bautismo “en” el Espíritu Santo[18]. Al primero lo relacionan con lo que sucede el momento de la conversión cuando el creyente recibe el Espíritu Santo. Es decir esto es en el momento de la regeneración.  
Sobre el bautismo “en” el Espíritu, las iglesias pentecostales enseñan que esta es una experiencia posterior a la conversión. Cito las palabras de la Biblia de estudio “Vida plena” anteriormente llamada “Pentecostal”, en su artículo sobre el bautismo en el Espíritu Santo:
“Una persona puede ser regenerada y tener el Espíritu Santo, y todavía no ser bautizada en el Espíritu Santo”[19]
También comenta sobre este tema John F. Macarthur en su libro “Los Carismáticos”:
“Los carismáticos creen generalmente que después que alguien se vuelve cristiano debe buscar diligentemente el bautismo del Espíritu”[20]
Es decir un creyente debe esperar una experiencia posterior a su fe en Jesús para poder decir que ha sido bautizado en el Espíritu. Esta experiencia posterior por lo general viene acompañada de algunas expresiones de dones sobrenaturales. Continúo citando a Macarthur:
“Los que reciben este bautismo también experimentan varios fenómenos, tales como hablar en lenguas, euforia, visiones, y accesos emocionales de varias clases”[21] 
Incluso la Biblia “Vida Plena” enfatiza que el hablar en lenguas debe ser una evidencia externa y normativa sobre quien ha sido bautizado en el Espíritu[22].   
Sobre la llenura del Espíritu Santo hay que mencionar que para las iglesias pentecostales esta es ocasionada el momento del Bautismo en el Espíritu Santo. Y de igual manera las experiencias sobrenaturales acompañan y evidencian este hecho. Por eso  ellos utilizan los términos “llenura” y “bautismo” en el Espíritu Santo de manera similar y alternada[23]
Esta doctrina, y experiencia, a cerca de la obra del Espíritu Santo ha calado mucho en gran parte de la Iglesia Evangélica, especialmente en nuestro contexto latinoamericano, y esto ha ocasionado una progresiva competencia entre quienes quieren más y más experiencias sobrenaturales, y poco a poco se ha ido atribuyendo al Espíritu de Dios más dones y manifestaciones que no son mencionadas en la Biblia.  En la actualidad se conoce a este tipo de iglesias como “neo-pentecostales” y la característica principal es precisamente atribuirle al Espíritu de Dios todo tipo de euforia, desenfreno, manifestaciones proféticas, lenguas y milagros sobrenaturales, como una evidencia externa de que alguien posee más del Espíritu Santo, o que alguien es más “ungido” por el mismo.  De esta manera se ha generado lo que mencioné anteriormente, que la experiencia del Espíritu Santo no cuadra con la confesión doctrinal, ya que aunque se confiese al Espíritu como la tercera persona de la Trinidad, se lo experimenta como una fuerza sobrenatural.

5.- Inquietudes sobre la interpretación Carismática.
Después de todo lo expuesto sobre la doctrina de la obra del Espíritu para las iglesias carismáticas. Tengo que presentar algunas inquietudes que me preocupan ya que afectan al correcto conocimiento de Dios Espíritu Santo, y afectan de una manera preocupante la vida espiritual y la experiencia de los cristianos en general.
Primero tengo que mencionar que no encuentro ninguna sólida justificación bíblica para pensar en el bautismo del Espíritu Santo, en dos etapas separadas “con y en” ya que en la Biblia la preposición griega “en” se la puede traducir alternadamente como “en” y “con” [24] 
La misma Biblia de estudio que hemos mencionado lo reconoce en su comentario sobre Hechos 1:5[25].
Un ejemplo importante de esto lo encontramos en la declaración del Apóstol Pablo:
“Todos fuimos bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo —ya seamos judíos o gentiles, esclavos o libres—, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”[26]
En esta ocasión el vocablo que es traducido “por” es el mismo “en” del griego,[27] Y aquí Pablo se está refiriendo al acto en el que el Espíritu de Dios nos hace parte del cuerpo de Cristo. Lo cual sucede en el momento que depositamos nuestra fe en Jesús, y recibimos de su Espíritu.
Por todo esto pienso que es un error la enseñanza de que debemos esperar una experiencia posterior a nuestra conversión que evidencia que hemos sido bautizados en el Espíritu Santo.
Sobre la llenura del Espíritu, es preocupante su enseñanza ya que esta implica que solo los que han sido llenos del Espíritu tienen el verdadero poder que viene de Dios para hacer su obra[28] lo cual causa discriminación con el resto de cristianos que no han experimentado el don de hablar en lenguas o cualquiera de estas experiencias que se relacionan.
Por esto pienso que es muy importante hacer la diferencia entre el bautismo y la llenura del Espíritu. Ya que no son lo mismo, mientras que el bautismo se refiere a recibir al Espíritu Santo en nosotros, la llenura es el sometimiento voluntario del creyente a este espíritu que mora en él.  Es una experiencia continua y permanente en nuestra vida. Que nos ayuda a usar los dones que nos ha dado Dios Espíritu, pero con la convicción de que no todos son sobrenaturales, como podemos comprobar en las listas que nos hace Pablo de los dones espirituales en sus Epístolas. 
Dice Macarthur: “Los cristianos somos amonestados a mantenernos llenos del Espíritu Santo, pero no es la misma cosa que esperar a ser bautizados por él. Hay una clave sencilla para conocer la plenitud y el poder del Espíritu Santo en su vida: obedecer al Señor. Cuando uno camina en obediencia a la Palabra de Dios, el Espíritu de Dios lo llena a uno, y vigoriza su vida”.[29]   


6.- Conclusión
Con  todo lo tratado en este ensayo podemos ver que es de suprema importancia no solo para la doctrina sino para la vivencia de la misma, el correcto conocimiento de la persona y obra del Espíritu Santo. Ya que esto determinará en la práctica mi vida día a día con Dios.
Tener la convicción de que el Espíritu de Dios habita conmigo y en mí desde el momento que deposité mi fe en Jesús, es muy alentador para poder buscar la llenura del mismo cada momento de mi vida, al someterme a su Palabra, al buscar más de Dios en mi vida devocional, y al experimentar en mi carácter el fruto de ser cada vez más semejante a Cristo. Para no depender de experiencias emocionales y sobrenaturales. Las cuales no determinan en ninguna manera mi grado de espiritualidad, y no se imponen por sobre las Escrituras las cuales son nuestra única norma de autoridad.
Experimentemos una vida de relación dependencia y sujeción a nuestro amado Dios, quien mora en nosotros por su Espíritu.    


 
 7.- BIBLIOGRAFÍA:
·                Pearlman Myer. Teología bíblica y sistemática. Deerfield: Editorial Vida, 1996

·                González, Justo. Historia del Pensamiento Cristiano. Nashville. Editorial Caribe. 2002

·                Macarthur Johh F. Los Carismáticos. El paso. Casa bautista de publicaciones. 1994

·                Biblia de Estudio. Vida Plena. Miami. Editorial Vida. 1993

·                Diccionario bíblico Strong, del programa digital E-Sword

·                http://www.cprf.co.uk/languages/nicene_spanish.htm,  Accedido el  28 de Octubre del  2013 
·                http://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/2010734, Accedido el 30 de Octubre del 2013






[1] http://www.cprf.co.uk/languages/nicene_spanish.htm Accedido el 28 de Octubre del 2013 
[2] 2 Corintios 3:17, Traducción NVI, del programa digital “E-Sword”
[3] Hechos 5:3-4, Traducción NVI, del programa digital “E-Sword”

[4] Hechos 15:28, Traducción NVI, del programa digital “E-Sword”
[5] Romanos 15:30, Traducción NVI, del programa digital “E-Sword”
[6] Efesios 4:30, Traducción NVI, del programa digital “E-Sword”

[7] Hechos 5:3, Traducción NVI, del programa digital “E-Sword”
[8] Mateo 12:31, Traducción NVI, del programa digital “E-Sword”
[9] Gonzales Justo “Historia del pensamiento cristiano Tomo 1” Pag 274
[10] http://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/2010734, Accedido el 30 de Octubre del 2013
[11] Génesis 1:2, Traducción TNMx, del programa digital “E-Sword”
[12] Salmo 33:6, Traducción NVI, del programa digital “E-Sword”
[13] Diccionario bíblico Strong, del programa digital E-Sword
[14] Juan 16:7-11, Traducción NVI, del programa digital “E-Sword”
[15] Pearlman Myer. Teología bíblica y sistemática. Pag 222

[16] Diccionario bíblico Strong, del programa digital E-Sword
[17] 2 Pedro 1:21,  Traducción NVI, del programa digital “E-Sword”

[18] Biblia de estudio Vida Plena, Pag 1506
[19] Idem.
[20] Macarthur Johh F. Los Carismáticos. Pag 29
[21] Idem.
[22] Biblia de estudio Vida Plena, Pag 1506
[23] Biblia de estudio Vida Plena, Pag 1504
[24] Diccionario bíblico Strong, del programa digital E-Sword
[25] Biblia de estudio Vida Plena, Pag 1504
[26] 1 Corintios 12:13, Traducción NVI, del programa digital “E-Sword”
[27] Diccionario bíblico Strong, del programa digital E-Sword
[28] Biblia de estudio Vida Plena, Pag 1506
[29] Macarthur Johh F. Los Carismáticos. Pag 193

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