jueves, 23 de junio de 2016

Prédica -¿Cómo huir de la inmoralidad sexual? - 1 Corintios 6:12-20


Introducción

Vivimos en un mundo en donde la inmoralidad sexual es algo cotidiano y “normal”. Las tentaciones sexuales tanto para hombres como para mujeres están en todas partes.
La pregunta que como cristianos debemos hacernos es: ¿Cómo podemos mantenernos libres de la inmoralidad sexual?

Debemos definir inmoralidad sexual como toda relación sexual ilícita, es decir fuera del matrimonio.  Incluye la fornicación para los solteros y el adulterio para los casados.

En este mensaje vamos a analizar un pasaje bíblico en el que Pablo nos insta a huir de la inmoralidad sexual y nos da algunas pautas de cómo hacerlo:


1Co 6:12  «Todo me está permitido», pero no todo es para mi bien. «Todo me está permitido», pero no dejaré que nada me domine.
1Co 6:13  «Los alimentos son para el estómago y el estómago para los alimentos»; así es, y Dios los destruirá a ambos. Pero el cuerpo no es para la inmoralidad sexual sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.
1Co 6:14  Con su poder Dios resucitó al Señor, y nos resucitará también a nosotros.
1Co 6:15  ¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo mismo? ¿Tomaré acaso los miembros de Cristo para unirlos con una prostituta? ¡Jamás!
1Co 6:16  ¿No saben que el que se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella? Pues la Escritura dice: «Los dos llegarán a ser un solo cuerpo.»
1Co 6:17  Pero el que se une al Señor se hace uno con él en espíritu.
1Co 6:18  Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo.
1Co 6:19  ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños;
1Co 6:20  fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.

1.- Comprender para qué fui creado
Este pasaje nos muestra que para huir de la inmoralidad sexual es muy importante comprender el propósito para el cual Dios creó nuestros cuerpos
          1.1.- Soy más que un organismo biológico
En el tiempo del apóstol Pablo estaba muy expandido cierto pensamiento filosófico que hablaba de dar riendo suelta a los deseos de la carne, ya que, según estos filósofos, el cuerpo es malo y lo único bueno es el espíritu.  Ellos afirmaban que no había problema en el desenfreno de los placeres, incluso de la inmoralidad sexual, porque todo eso son necesidades biológicas. Pero Pablo corrige este pensamiento y nos habla de que la libertad cristiana tiene ciertos límites:
1Co 6:12  «Todo me está permitido», pero no todo es para mi bien. «Todo me está permitido», pero no dejaré que nada me domine.
Pablo también explica que existen necesidades biológicas y naturales como el alimento, pero estas necesidades son temporales y terrenales, mientras que el cuerpo del ser humano no es temporal, está creado con propósitos eternos:
1Co 6:13  «Los alimentos son para el estómago y el estómago para los alimentos»; así es, y Dios los destruirá a ambos. Pero el cuerpo no es para la inmoralidad sexual sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. 1Co 6:14  Con su poder Dios resucitó al Señor, y nos resucitará también a nosotros.

En nuestro tiempo también está muy de moda el pensamiento de que como el sexo es una necesidad biológica  está bien dar rienda suelta a los desenfrenos sexuales.  Y nuestra naturaleza caída muchas veces se deja llevar por esta idea, y la tentación nos hace creer que fuimos creados para satisfacer todos nuestros deseos carnales. 

En el pasaje que estamos analizando Pablo nos deja bien claro que el tener relaciones sexuales no es una necesidad vital igual que el alimento.

“Pero el cuerpo no es para la inmoralidad sexual sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo”.

Ojo: Pablo no está diciendo a ningún momento que tener relaciones sexuales sea malo. Sino que está hablando de la inmoralidad sexual.  Por eso en el siguiente capítulo Pablo deja instrucciones para los esposos en cuanto a las relaciones sexuales.  
1Co 7:2  Pero en vista de tanta inmoralidad, cada hombre debe tener su propia esposa, y cada mujer su propio esposo.
1Co 7:3  El hombre debe cumplir su deber conyugal con su esposa, e igualmente la mujer con su esposo.

Debemos tener mucho cuidado de no caer en el otro extremo en el que cayeron también algunos filósofos que creían que todo tipo de relación sexual es mala. La Biblia nos muestra a las relaciones sexuales más que una simple necesidad biológica, sino como un regalo divino, fruto de la gracia de Dios para el matrimonio.
Por eso Pablo cita también el texto de génesis: “Lo dos serán un solo cuerpo”
Es decir la necesidad de intimidad sexual solo puede ser correctamente satisfecha en el matrimonio.  
Somos más que un organismo con necesidades biológicas, fuimos creados para propósitos eternos.
1Co 6:14  Con su poder Dios resucitó al Señor, y nos resucitará también a nosotros.
       
  1.2.- Fui creado para tener intimidad con Dios
1Co 6:15  ¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo mismo? ¿Tomaré acaso los miembros de Cristo para unirlos con una prostituta? ¡Jamás!
1Co 6:16  ¿No saben que el que se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella? Pues la Escritura dice: «Los dos llegarán a ser un solo cuerpo.»
1Co 6:17  Pero el que se une al Señor se hace uno con él en espíritu.

Pablo nos muestra la importancia de unirse en relaciones sexuales, ya que se forma un solo cuerpo. De la misma manera cuando tenemos una relación con Dios, nuestros cuerpos también son propiedad de Cristo mismo. Por eso en otros lugares Pablo usa la ilustración de la Iglesia como la “esposa de Cristo” y también como el “cuerpo de Cristo”.
Es decir fuimos creados para tener una relación íntima con Dios, por eso es que solo el tener una relación con Dios puede satisfacer completamente nuestras necesidades.
Agustín de Hipona decía que todo ser humano nace con un hueco en su corazón del tamaño de Dios.
La clave para resistir cualquier tentación, y vivir una vida libre de inmoralidad sexual es la intimidad que yo tengo con Dios

2.- Comprender la magnitud de este pecado
1Co 6:18  Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo.

Una vez que he comprendido el propósito por el cual Dios creó mi cuerpo es fácil darnos cuenta de la gravedad de este pecado. Pablo no quiere decir que este sea el pecado más grave, pero si quiere dejar claro que sus consecuencias son diferentes a las de los otros pecados. Es decir, existen otros pecados que también son contra nuestro cuerpo como los vicios, borracheras, etc. Pero el pecado de la inmoralidad sexual involucra el hacernos una sola carne con otra persona.
Por eso dice Pablo que pecamos contra nuestro propio cuerpo, porque ya hemos visto que nuestro cuerpo ahora le pertenece a Dios, y es como que el momento del pecado nuestro cuerpo le entregamos a otra persona.
Pablo también menciona que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo. Un templo es un lugar de adoración, en donde está la presencia de Dios mismo.
1Co 6:19  ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños;
Ilustración: Alguien me contó una vez que quería visitar un templo cristiano para adorar a Dios, y cuando llegó vio un letrero que decía “cerrado por limpieza”, y no pudo adorar a Dios porque ese templo estaba sucio.
Así mismo en nuestras vidas, si nuestro templo es nuestro cuerpo mismo, no podemos adorar libremente a Dios si está sucio.

3.- Honrar a Dios con mi cuerpo
1Co 6:20  fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.

Después de todo lo que hemos mencionado es fácil darnos cuenta que la forma de honrar a Dios con nuestros cuerpos es mantenernos puros de la inmoralidad sexual, es consagrar nuestros cuerpos al servicio de Dios.  
Rom 12:1  Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.

Pero lo que debe motivarnos para hacer todo esto es la frase que Pablo usa: “fueron comprados por un precio”.  Nosotros por naturaleza éramos esclavos del pecado, le pertenecíamos, el pecado nos gobernaba, pero Jesús nos compró, nos liberó. Esa libertad le costó su propia vida, fuimos comprados por la sangre de Jesús.
Si nosotros seguimos viviendo en esclavitud al pecado, en este caso de la inmoralidad sexual, estamos deshonrando también la obra que Jesús realizó en la cruz.
La mejor forma de honrar a Dios es aceptar la libertad que él nos da, y presentar nuestras vidas para su servicio.    
Honrar a Dios también es reconocer si le hemos fallado en este asunto y pedirle que nos perdone y nos limpie de toda impureza sexual, y volver a los principios bíblicos en cuanto a la sexualidad.

Conclusión
“Para honrar nuestra unión con Cristo debemos huir de toda clase de inmoralidad sexual, comprendiendo que nuestros cuerpos le pertenecen a Cristo y son diseñados para propósitos eternos y espirituales, no solamente biológicos y naturales”   
Comprender estas cosas nos motiva a huir de este pecado

“huye” es un imperativo, es decir una orden  


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