miércoles, 22 de junio de 2016

Prédica - ¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad?

¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad?

Introducción
En nuestro tiempo es muy común escuchar hablar acerca de los derechos  de los homosexuales, de los distintos tipos de géneros con los que las personas pueden identificarse y más cosas similares. 
En muchos países incluso se condena a los que hablan en contra de la homosexualidad por acusarlos de discriminación. Incluso dentro de muchas iglesias cristianas se ha comenzado a aceptar la homosexualidad e incluso se realizan matrimonios homosexuales, y se ordena al ministerio a estas personas. 
Pero, ¿Cuál debe ser la posición que los cristianos que consideramos a la Biblia como la Palabra inspirada por Dios, debemos adoptar? En este mensaje examinaremos el testimonio de las Escrituras al respecto.  

1.- ¿Qué es la homosexualidad?
Podemos definir homosexualidad como toda orientación y práctica sexual entre personas del mismo sexo, Esto incluye homosexualidad y lesbianismo

     1.1.-  La homosexualidad a lo largo de la historia
Desde que se tiene registros en la historia de la humanidad ha existido la homosexualidad. Para muchas culturas antiguas esto era normal e incluso bueno y aprobado. En los escritos de los filósofos griegos, Platón por ejemplo, se puede ver como se habla en favor de las relaciones homosexuales.  Solamente la tradición Judía y Cristiana en sus manifestaciones conservadoras, se han mantenido a lo largo de la historia en contra de la homosexualidad.  Lastimosamente en nuestro tiempo una rama de la Iglesia, llamada también liberal, acepta como normal la homosexualidad, pero para esto tienen que irse en contra de la autoridad final de la Biblia.  
Posteriormente analizaremos los textos bíblicos
     
1.2.-  Causas de la homosexualidad
Algunos investigadores proponen algunas causas genéticas o hereditarias para la orientación sexual del ser humano, pero ninguna de esas teorías ha sido comprobada, son más los estudiosos que se inclinan a pensar en factores sociales externos.
Como cristianos podemos afirmar que también esto es parte de la naturaleza caída del ser humano. Ya que como comenta el apóstol Pablo:
Rom 1:21  A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón.
1:22  Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios
1:23  y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles.
1:24  Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros.
1:25  Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amén.
1:26  Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza.
1:27  Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión.

En este pasaje Pablo nos advierte de que este comportamiento tiene raíz también en el hecho de que el ser humano no reconoce a Dios ni le da Gloria. Y justifica todo a partir de sus razonamientos

2.- ¿Qué dice la Biblia sobre la voluntad de Dios al respecto?
Mat 19:4  —¿No han leído —replicó Jesús—que en el principio el Creador “los hizo hombre y mujer”,
19:5  y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo” ?
19:6  Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

Jesús el divino maestro, nos recuerda cuál fue el plan original de Dios para el ser humano en Génesis. El matrimonio de un hombre y una mujer.

En el Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento está lleno de referencia en contra de las prácticas homosexuales, un ejemplo de esto es:

Lev 20:13  »Si alguien se acuesta con otro hombre como quien se acuesta con una mujer, comete un acto abominable y los dos serán condenados a muerte, de la cual ellos mismos serán responsables.

Muchos pueden decir que esto es parte de la ley de Moisés, y que nosotros ya no estamos bajo la ley. Pero debemos comprender que si bien es cierto nosotros ya no estamos obligados a cumplir todas las prácticas de la ley, recordemos que los principios morales de Dios no cambian, y que este es un asunto no solo de la ley sino también del Nuevo Testamento.

En el Nuevo Testamento
1Co 6:9  ¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales,
1Co 6:10  ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.
6:11  Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.

Una Palabra que debemos definir en este texto es “Sodomitas”.  Es una palabra que viene de Sodoma, ya que para muchos fue el pecado de la homosexualidad lo que caracterizaba a esta ciudad.
Podemos ver que la Biblia deja claro que la homosexualidad es un pecado que como ya se mencionó anteriormente se va en contra del orden natural de Dios en la creación.  
Pablo también nos enseña que los principios morales de la ley de Dios no cambian:
1Ti 1:8  Ahora bien, sabemos que la ley es buena, si se aplica como es debido.
1Ti 1:9  Tengamos en cuenta que la ley no se ha instituido para los justos sino para los desobedientes y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos. La ley es para los que maltratan a sus propios padres, para los asesinos,
1Ti 1:10  para los adúlteros y los homosexuales, para los traficantes de esclavos, los embusteros y los que juran en falso. En fin, la ley es para todo lo que está en contra de la sana doctrina

Cuando los teólogos que se llaman cristianos y argumentan a favor de la homosexualidad es porque su teología es liberal y de una u otra forma no aceptan la completa autoridad de la Palabra de Dios

3.- ¿Cuál es la solución?
Tenemos que comprender que la homosexualidad es un pecado más y Jesús murió en la cruz para pagar el precio de cualquier pecado. La regeneración y la santificación que Dios promete por medio de su Espíritu para todo cristiano también están disponibles para un homosexual que haya reconocido su pecado y esté dispuesto a aceptar el orden natural que Dios ha establecido para la sexualidad humana.  Pablo dice:
1Co 6:11  Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.

No queremos decir que sea un camino fácil, ni una solución sencilla, luchar en contra de la maldad en nuestra naturaleza es algo que durará toda la vida, no solo de este pecado sino de todos los pecados. El egoísmo, la vanagloria, las bajas pasiones, el chisme, el odio, el rencor etc.  Pero tenemos claro que existe libertad en Cristo Jesús:
Juan 8:32  y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.
El proceso de nuestra santificación avanza conforme a cómo nosotros estemos unidos a Cristo cada día. Los hábitos espirituales son esenciales en esta lucha, oración, lectura de la Palabra de Dios, compañerismo con otros cristianos, Etc.  

4.- ¿La iglesia debe ser homofóbica?
¡Rotundamente no!  La ética de Jesús nunca nos manda a odiar al pecador, sino más bien a amar a todos los seres humanos. Jesús nunca justificaría un acto de maldad en contra del pecador. Ya que todos somos pecadores, y nadie se justifica a sí mismo por sus propios méritos, sino que somos justificados por la muerte de Jesús en la cruz.  
Aunque la sociedad califique a la iglesia cristiana como homofóbica por hablar en contra de la homosexualidad, no lo es. Estamos en contra de una práctica que nos parece negativa y destructiva. Y también tenemos el derecho de poder expresar lo que pensamos.   La Iglesia cristiana al igual que Jesús debe denunciar el pecado, pero amar al pecador. La Iglesia debe mostrar su amor a las personas homosexuales, y a todos los seres humanos, por ser creación  de Dios, y porque todos tienen oportunidad de ir a Jesús y encontrar salvación. Confiando en que será Dios mismo por medio de su Espíritu y su Palabra quien convenza de pecado y guíe al arrepentimiento y la restauración.

Conclusión
Como hemos visto, la Biblia condena a la homosexualidad como un pecado que está en contra del orden instituido por Dios para el ser humano en la creación. Las causas de la homosexualidad más allá de ser biológicas o culturales tienen que ver con la naturaleza pecaminosa del ser humano. Pero, Dios puede restaurar a la persona homosexual al igual que lo hace y lo ha hecho con toda clase de pecadores.   

Nuestro deber como pueblo de Dios es comunicar la Palabra de Dios pero con amor, porque Dios es amor, y fue por amor que se entregó en la cruz para darnos vida eterna.  


No hay comentarios:

Publicar un comentario