viernes, 8 de julio de 2016

Prédica - ¿Cómo colaborar con la obra de Dios? - Éxodo 25:1-9


Introducción

¿Alguna vez alguien se ha preguntado: qué puedo hacer yo para servir a Dios? ¿Nos hemos preguntado si en realidad estamos haciendo algo para la obra de Dios? ¿Cómo es la manera correcta de colaborar en la obra de Dios?

Vamos a estudiar un pasaje en el libro del Éxodo, de donde descubriremos algunos principios para colaborar en la obra de Dios.


Exo 25:1 El SEÑOR habló con Moisés y le dijo:
25:2 «Ordénales a los israelitas que me traigan una ofrenda. La deben presentar todos los que sientan deseos de traérmela.
25:3 Como ofrenda se les aceptará lo siguiente: oro, plata, bronce,
25:4  lana teñida de púrpura, carmesí y escarlata; lino fino, pelo de cabra,
25:5  pieles de carnero teñidas de rojo, pieles de delfín, madera de acacia,
25:6  aceite para las lámparas, especias para aromatizar el aceite de la unción y el incienso,
25:7  y piedras de ónice y otras piedras preciosas para adornar el efod y el pectoral del sacerdote.
25:8  Después me harán un santuario, para que yo habite entre ustedes.
25:9  El santuario y todo su mobiliario deberán ser una réplica exacta del modelo que yo te mostraré.

Luego de que Dios liberó a su pueblo de la esclavitud en Egipto, y luego de que habló con Moisés y le dio los mandamientos. Ahora Dios les ordena que construyan un santuario. El propósito de Dios era habitar en medio de ellos

Exo 25:8  Después me harán un santuario, para que yo habite entre ustedes.

Dios le da a Moisés las instrucciones de cómo la gente podía colaborar con su obra. Hoy sabemos que Dios no habita en templos, Dios habita en nuestros corazones. Pero el quiere llegar a más y más personas. Y quiere que su presencia se manifieste de una manera real en nuestras vidas como Iglesia. Dios también hace su obra hoy por medio de su Pueblo.  Y también nosotros debemos seguir las mismas instrucciones como en el tiempo de Moisés.


1.- DE CORAZÓN

Exo 25:2  «Ordénales a los israelitas que me traigan una ofrenda. La deben presentar todos los que sientan deseos de traérmela.

Dios le ordena a Moisés que diga a la comunidad que todos lleven una ofrenda para la construcción del santuario. En Los siguientes capítulos de Éxodo Dios le detalla específicamente como se tenía que construir cada parte del santuario. Pero lo importante es que Dios les pide que lo hagan “los que sientan deseos de hacerlo” En la Reina Valera dice “voluntariamente y de corazón”
El Servicio que agrada a Dios es aquel que se hace de corazón

Lastimosamente los seres humanos solemos olvidarnos de esto y por eso son necesarias las leyes

Dios mismo posteriormente establecería como parte de la ley el diezmo. Pero la intención original de Dios siempre ha sido que lo que nosotros demos sea voluntariamente y de corazón. Por eso Pablo en el Nuevo Testamento recordando la intención de Dios dice:

2Corintios 9:7  Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría.

Por eso es que para nosotros la ofrenda no se trata de una ley. Pero si es una muestra de que si amo a Dios y me interesa que la obra de Dios avance voy a colaborar con la misma.

Un ejemplo de esto es en nuestra Iglesia (Puente de amor) la obra que tenemos en San Pedro pudimos construir un templo gracias a que muchos de ustedes ofrendaron voluntariamente para eso.

No solamente en el tema de las ofrendas sino en el servicio a Dios en general podemos decir que “El servicio más aceptable para Dios es el que se ofrece voluntariamente” Lastimosamente también en nuestro tiempo muchas veces nos vemos en la obligación de tener un reglamento en la Iglesia.

El deseo de los líderes es que las reglas no sean necesarias, pero lastimosamente la experiencia muchas veces nos muestra lo contrario, debemos tener reglas. Pero ya depende de cada uno de nosotros si las cosas que hacemos lo hacemos por cumplir las reglas o lo hacemos de corazón.

Volviendo al tema de las ofrendas, el hecho de que sea voluntario y de corazón no significa que tengo que dar lo que me sobre más bien si es de corazón tengo que dar algo que en realidad me cueste. Cuando ofrendo mi tiempo también debe ser un tiempo que me cueste no que me sobre.

El ejemplo de David

2Samuel 24:24  Pero el rey le respondió a Arauna: —Eso no puede ser. No voy a ofrecer al SEÑOR mi Dios holocaustos que nada me cuesten. Te lo compraré todo por su precio justo. Fue así como David compró la parcela y los bueyes por cincuenta monedas de plata.

En ese tiempo de Moisés la gente de Israel colaboró tanto en la obra del Santuario que dice el Éxodo:

Exo 36:4  todos los artesanos y expertos que estaban ocupados en la obra del santuario suspendieron su trabajo
36:5  para ir a decirle a Moisés: «La gente está trayendo más de lo que se necesita para llevar a cabo la obra que el SEÑOR mandó hacer.»
36:6  Entonces Moisés ordenó que corriera la voz por todo el campamento: «¡Que nadie, ni hombre ni mujer, haga más labores ni traiga más ofrendas para el santuario!» De ese modo los israelitas dejaron de llevar más ofrendas,
36:7  pues lo que ya habían hecho era más que suficiente para llevar a cabo toda la obra.
La gente estaba dando más de lo que se necesitaba, a tal punto que Moisés tuvo que decirles que ya no den más. Se imaginan que en la Iglesia llegue un punto en que como líderes tengamos que decir ya no den más ya es suficiente o ya no necesitamos más gente que colabore ya tenemos suficiente.

“Debemos preguntarnos siempre no solo ¿Qué debemos hacer? Sino también ¿Qué más podemos hacer?”

2.- NUESTROS RECURSOS

Exo 25:3  Como ofrenda se les aceptará lo siguiente: oro, plata, bronce,
25:4  lana teñida de púrpura, carmesí y escarlata; lino fino, pelo de cabra,
25:5  pieles de carnero teñidas de rojo, pieles de delfín, madera de acacia,
25:6  aceite para las lámparas, especias para aromatizar el aceite de la unción y el incienso,
25:7  y piedras de ónice y otras piedras preciosas para adornar el efod y el pectoral del sacerdote.

Para hacer la obra de Dios se necesita de recursos materiales. En este caso eran oro, plata, bronce, lana, pieles, madera etc.  Pero debemos recordar que Dios es el dueño de todo lo que nosotros tenemos. Y él nos ha designado solamente como administradores de lo que él nos ha dado. Es por eso que la Biblia nos enseña a no aferrarnos a las cosas materiales

Lucas 12:29  Así que no se afanen por lo que han de comer o beber; dejen de atormentarse.
12:30  El mundo pagano anda tras todas estas cosas, pero el Padre sabe que ustedes las necesitan.
12:31  Ustedes, por el contrario, busquen el reino de Dios, y estas cosas les serán añadidas.
12:32  »No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino.
12:33  Vendan sus bienes y den a los pobres. Provéanse de bolsas que no se desgasten; acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no hay ladrón que aceche ni polilla que destruya.
12:34  Pues donde tengan ustedes su tesoro, allí estará también su corazón.

Jesús siempre enseño que es mejor tener tesoros en el cielo antes que en la tierra. “De que le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma”.

Debemos tener muy claro que si tenemos bienes materiales es porque Dios ha puesto eso en nuestras manos. Pero algún día, pienso yo que Dios nos pedirá cuentas de qué hicimos con lo que él nos dio. ¿Cómo invertimos las cosas? ¿Solo para nosotros para nuestro beneficio o pensamos también en el Reino de Dios? Esto no significa que Dios no quiere que disfrutemos de las cosas materiales, como algunas personas han mal entendido.

Ilustración:

Imaginémonos que tenemos ganas de ir de vacaciones a la playa pero no tenemos dinero. Luego llega un amigo de nosotros y nos dice que se va de viaje al extranjero y que no tiene quien le dé cuidando su casa de playa. Y nos pide que vayamos un mes a la playa.  Luego nosotros pensamos: “pero no tengo dinero para pasar allá” Y nuestro amigo nos dice que podemos comer todo lo que está en el refrigerador ya que está lleno y se va a dañar, pero aparte de eso nos va a dar una cantidad de dinero para estar allá. Y aparte de todo nos dice que como no puede llevarse el carro, nos deja también a nosotros para que nos movilicemos. ¿Se imaginan? Tenemos todo para disfrutar las vacaciones.   Pero la situación es que, luego de una semana nuestro amigo tiene que regresar al país. Y llega a la casa y nos dice: “No te preocupes sigue disfrutando tus vacaciones aquí, igual te voy a pagar. Pero solo necesito que me prestes el carro este día” ¿Cómo vamos a responder nosotros? ¿Le vamos a decir que no, al mismo dueño del carro?
Así es a veces en nuestra vida cristiana. Dios nos ha dado todo para disfrutar aquí en la tierra. Pero muchas veces él también nos dice que necesita parte de nuestros recursos para hacer su obra. ¿Cómo le respondemos a Dios?   


3.- NUESTROS DONES
Exo 31:1  El SEÑOR habló con Moisés y le dijo:
31:2  «Toma en cuenta que he escogido a Bezalel, hijo de Uri y nieto de Jur, de la tribu de Judá,
31:3  y lo he llenado del Espíritu de Dios, de sabiduría, inteligencia y capacidad creativa
31:4  para hacer trabajos artísticos en oro, plata y bronce,
31:5  para cortar y engastar piedras preciosas, para hacer tallados en madera y para realizar toda clase de artesanías.
31:6  »Además, he designado como su ayudante a Aholiab hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, y he dotado de habilidad a todos los artesanos para que hagan todo lo que te he mandado hacer, es decir:
31:7  la Tienda de reunión, el arca del pacto, el propiciatorio que va encima de ella, el resto del mobiliario de la Tienda,
31:8  la mesa y sus utensilios, el candelabro de oro puro y todos sus accesorios, el altar del incienso,

Aquí hay algo muy interesante: el pueblo salió de la esclavitud de Egipto y probablemente eran expertos en hacer ladrillos, y tal vez en algunas tareas manuales, pero era muy difícil que ellos hayan trabajado en oro plata y bronce. Pero Dios está capacitando personas para que hagan estas tareas. Dios los capacita por medio de su Espíritu
En nuestro tiempo es de la misma manera es el Espíritu de Dios quien da dones a las personas para realizar diversas tareas.
1Corintios 12:4  Ahora bien, hay diversos dones, pero un mismo Espíritu.
12:5  Hay diversas maneras de servir, pero un mismo Señor.
12:6  Hay diversas funciones, pero es un mismo Dios el que hace todas las cosas en todos.
12:7  A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás.

1Pedro 4:10  Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas.
Cuando llegamos a Jesús el Espíritu de Dios nos da habilidades para el servicio o al mismo tiempo usa las habilidades que ha puesto con anterioridad en nosotros. La diferencia entre una habilidad humana y un don espiritual es que el don espiritual es una habilidad que la estoy usando para la Gloria de Dios, para servicio de su Reino y para Servicio de los demás.
Por eso Pedro y Pablo están de acuerdo es que los dones son para ponerlos al servicio de los demás. Eso es lo que hizo el pueblo de Israel
Exo 35:10  »Todos los artesanos hábiles que haya entre ustedes deben venir y hacer todo lo que el SEÑOR ha ordenado que se haga:
35:25  Las mujeres expertas en artes manuales presentaron los hilos de lana púrpura, carmesí o escarlata que habían torcido, y lino.
35:26  Otras, que conocían bien el oficio y se sintieron movidas a hacerlo, torcieron hilo de pelo de cabra.

Nuestras habilidades también son algo que Dios nos ha dado y de lo que también daremos cuenta de que hemos hecho con ellas.
Ilustración: La parábola de los talentos

Conclusión
Dios para hacer su obra usa seres humanos que le sirvan de corazón con sus recursos y sus dones.  Solo de esta manera se puede cumplir el propósito de Dios de habitar en medio de su pueblo. Dios quiere que más y más gente conozca el camino de la Salvación en Jesús.
¿Qué estamos haciendo con lo que Dios nos ha dado? ¿Nuestro tiempo, dinero, habilidades etc? ¿A quién estamos sirviendo?

 CyberSaulo

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