domingo, 24 de julio de 2016

Prédica - ¿Cómo distinguir el error? - 1 Juan 4:1-6

Introducción

Existe un dicho que dice, “No todo lo que brilla es oro”. También otro que dice, “no juzgues a un libro por su portada”.  Estos dichos nos invitan a pensar que no debemos juzgar a las personas por las apariencias.


Cuando se trata de personas que predican la Palabra de Dios de igual manera no deberíamos juzgar por las apariencias, ni por lo bien o mal que hablen, ni por su carisma. Ya que existen muchas personas que están predicando un evangelio equivocado.  

El apóstol Juan nos exhorta a que cómo cristianos debemos estar preparados para no dejarnos engañar:


1Juan 4:1   Queridos hermanos, no crean a cualquiera que pretenda estar inspirado por el Espíritu, sino sométanlo a prueba para ver si es de Dios, porque han salido por el mundo muchos falsos profetas.
4:2  En esto pueden discernir quién tiene el Espíritu de Dios: todo profeta que reconoce que Jesucristo ha venido en cuerpo humano, es de Dios;
4:3  todo profeta que no reconoce a Jesús, no es de Dios sino del anticristo. Ustedes han oído que éste viene; en efecto, ya está en el mundo.
4:4  Ustedes, queridos hijos, son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo.
4:5  Ellos son del mundo; por eso hablan desde el punto de vista del mundo, y el mundo los escucha.
4:6  Nosotros somos de Dios, y todo el que conoce a Dios nos escucha; pero el que no es de Dios no nos escucha. Así distinguimos entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño.


El apóstol Juan advierte a sus lectores que no crean a cualquiera que diga que está siendo inspirado por el Espíritu de Dios. Y lo dice porque habían surgido falsos profetas.  


Jesús mismo lo había anticipado:

Mateo 24:24 Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas que harán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos

La característica de estos falsos maestros era que aparentaban ser servidores de Cristo. Usaban un disfraz, pero su mensaje no es verdad. Y todo lo que no es verdad es mentira.

2Corintios 11:13  Tales individuos son falsos apóstoles, obreros estafadores, que se disfrazan de apóstoles de Cristo.
11:14  Y no es de extrañar, ya que Satanás mismo se disfraza de ángel de luz.
11:15  Por eso no es de sorprenderse que sus servidores se disfracen de servidores de la justicia. Su fin corresponderá con lo que merecen sus acciones.


Pablo  también en este texto nos exhorta a no creer solamente por las apariencias. Me recuerda esto a una conocida frase del Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos.”

Entonces, como cristianos ¿cómo distinguimos la verdad del error?

El apóstol Juan nos 3 pautas para poder hacerlo.


1.- La centralidad del Evangelio (vs 1-3)

En el tiempo de Juan estaba naciendo una secta que se conoce como los “gnósticos” que enseñaban que Jesús no era un hombre de carne y hueso como nosotros, sino que tenía solamente la apariencia de hombre. Otros gnósticos enseñaban que Jesús no era Dios, sino que solamente vino a habitar en él el espíritu de Dios y lo abandonó antes de su crucifixión.

Es contra ellos que Juan escribe esto, “todo el que niega que Jesucristo vino en carne es del anticristo” Ya que para Juan la enseñanza correcta acerca de quién es Jesús es fundamental en la fe cristiana. Todo el Evangelio tiene que ver con Jesús, todas las Escrituras tienen que ver con Jesús.

1Corintios 15:1 Ahora, hermanos, quiero recordarles el evangelio que les prediqué, el mismo que recibieron y en el cual se mantienen firmes.
15:2 Mediante este evangelio son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.
15:3 Porque ante todo les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras,
15:4 que fue sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras,

Esto hace al cristianismo diferente de cualquier punto de vista religioso o filosófico. Ya que el evangelio enseña que fue Dios mismo quien vino a buscar al ser humano. Que se hizo hombre y murió en una cruz para pagar el precio de nuestros pecados.  Por eso Pablo alguna vez también les dijo a los Corintios “me propuse no saber otra cosa más que a Cristo y este crucificado”

Puede haber personas que prediquen muy bonito, que sean buenos oradores y tengan carisma, pero si predican cosas diferentes al Evangelio. No son de Dios.

Cuando nosotros predicamos el Evangelio necesariamente tenemos que hablar de Jesús no solamente de Dios en sentido general. Ya que muchas religiones hablarán de Dios. Pero el evangelio tiene que ver con Dios encarnado en Jesús.

Y también incluso si hablamos de Jesús tenemos que hacerlo como lo dice la Biblia, porque hoy también hay grupos religiosos que hablan de Jesús, pero no como lo dice la Escritura.


2.- La dependencia del Espíritu de Dios (vs 4)

Cuando somos cristianos le pertenecemos a Dios, y el Espíritu de Dios pasa a vivir en nosotros. Es por eso que nosotros podemos mantenernos firmes en la Palabra de Dios.

Juan 14:26 Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho.

El Espíritu de Dios también nos ayuda a comprender la Palabra de Dios. En doctrina esto se llama la Iluminación. Pero para esto debemos vivir una vida de dependencia del Espíritu de Dios, una vida devocional todos los días. Debemos buscar la llenura del Espíritu de Dios, ir dejando que cada vez más áreas de nuestra vida sean guiadas por él.

Mientras más cerca estamos en nuestra vida de Dios, el Espíritu de Dios nos guiará cada vez mejor en el entendimiento de la voluntad de Dios.

Por eso dice el apóstol Juan que “más grande es el que está en nosotros que el que está en el mundo”


3.- El estudio de la Palabra de Dios (v 5 - 6)

“Ellos son del mundo; por eso hablan desde el punto de vista del mundo, y el mundo los escucha”

Juan aconseja a sus lectores que deben evaluar la enseñanza de estos falsos apóstoles en base a que ellos hablan desde el punto de vista del mundo. Muchos predicadores pueden estar enseñando muchas cosas bonitas, pero muchas veces puede ser que no tengan nada que ver con la Palabra de Dios. Muchas veces son enseñanzas humanas, de motivación, de prosperidad y cosas parecidas, y por eso la gente del mundo se siente bien y los escucha.

Pero por otro lado cuando alguien que predica es fiel a lo que enseña la Palabra de Dios, por lo general no es aceptado por la gente del mundo. Ya que las enseñanzas bíblicas son contrarias a lo que el mundo enseña.

1Juan 4:6  Nosotros somos de Dios, y todo el que conoce a Dios nos escucha; pero el que no es de Dios no nos escucha. Así distinguimos entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño.

Es muy difícil predicar de justicia en un mundo donde reina la injusticia, hablar de honestidad en un mundo donde reina la deshonestidad, hablar de santidad en un mundo donde llena el pecado.  

Jesús mismo fue rechazado muchas veces por su mensaje.

Juan 6:60  Al escucharlo, muchos de sus discípulos exclamaron: «Esta enseñanza es muy difícil; ¿quién puede aceptarla?»
6:66  Desde entonces muchos de sus discípulos le volvieron la espalda y ya no andaban con él. Así que Jesús les preguntó a los doce:
6:67  —¿También ustedes quieren marcharse?
6:68  —Señor —contestó Simón Pedro—, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.


Todo cristiano debería decir como Pedro. “Solo Jesús tiene palabras de vida eterna” ya que, cuando hemos disfrutado de la Palabra de Dios, sabemos que ninguna enseñanza del mundo se le puede comparar. Puede haber libros muy buenos, pero nada se compara con la Palabra de Dios.

De igual manera cuando nosotros prediquemos el evangelio debemos ser fieles a lo que dice la Palabra de Dios. Muchas veces por no alejar a la gente de nosotros no predicamos las cosas tal como dice la Biblia.  Pero para eso debemos estar preparados en la Palabra de Dios


2Timoteo 3:13  mientras que esos malvados embaucadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.
3:14  Pero tú, permanece firme en lo que has aprendido y de lo cual estás convencido, pues sabes de quiénes lo aprendiste.
3:15  Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.
3:16  Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia,
3:17  a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.


En este texto Pablo aconseja a Timoteo a permanecer firme en lo que ha aprendido y en lo que está convencido.  La Palabra de Dios hay que conocerla, pero también hay que estar convencido de eso. Tener una convicción es creer algo con el corazón.

Y Pablo le dice que persevere en eso porque sabe de quién lo aprendió. Es decir, Timoteo podía identificar que la persona que le enseñó estaba predicando la Palabra de Dios.

Conclusión

“Los cristianos debemos estar preparados para poner a prueba cualquier enseñanza, y evaluarla en base a la centralidad del Evangelio de Jesús. Y solo podemos hacerlo al tener comunión con el Espíritu de Dios y estar capacitados en el conocimiento de la Palabra de Dios.”


Hugo Vásquez

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