lunes, 4 de julio de 2016

Prédica - Con Dios en la enfermedad - Juan 9:1-11


Introducción

¿Cuántos han estado enfermos alguna vez? La enfermedad es una realidad que todos vamos a enfrentar alguna vez en la vida. Es una de las cosas más duras y que levantan más inquietudes a cerca de Dios.

Es difícil dar una respuesta adecuada para cada caso, pero vamos a dejar que la Palabra de Dios nos ayude:



Juan 9:1   A su paso, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento.
9:2 Y sus discípulos le preguntaron: —Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres?
9:3 —Ni él pecó, ni sus padres —respondió Jesús—, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida.
9:4 Mientras sea de día, tenemos que llevar a cabo la obra del que me envió. Viene la noche cuando nadie puede trabajar.
9:5 Mientras esté yo en el mundo, luz soy del mundo.
9:6 Dicho esto, escupió en el suelo, hizo barro con la saliva y se lo untó en los ojos al ciego, diciéndole:
9:7 —Ve y lávate en el estanque de Siloé (que significa: Enviado). El ciego fue y se lavó, y al volver ya veía.
9:8 Sus vecinos y los que lo habían visto pedir limosna decían: «¿No es éste el que se sienta a mendigar?»
9:9 Unos aseguraban: «Sí, es él.» Otros decían: «No es él, sino que se le parece.» Pero él insistía: «Soy yo.»
9:10 —¿Cómo entonces se te han abierto los ojos? —le preguntaron.
9:11 —Ese hombre que se llama Jesús hizo un poco de barro, me lo untó en los ojos y me dijo: “Ve y lávate en Siloé.” Así que fui, me lavé, y entonces pude ver.



1.- La causa de las enfermedades

En el tiempo de Jesús la situación de un ciego o un enfermo era muy complicada, había perdido toda su honra y dignidad como ser humano. Muchos enfermos crónicos eran separados de la sociedad. Y esto debido en gran parte a que muchos judíos tenían la idea de que las enfermedades eran causadas por el pecado personal.  

Hoy en nuestro tiempo a veces se suele pensar lo mismo, que si me va bien es porque Dios me está premiando lo bueno que soy, o si me va mal es porque Dios me está castigando. Esto se conoce muchas veces como la teología de la retribución. Pero esta es una teología no del todo exacta, ya que, no hay nada bueno que nosotros podamos hacer para que Dios nos premie. Pero por otro lado no hay pecado que sea tan grabe por el que no haya pagado Jesús en la cruz

Las enfermedades no son por causa de una teología de retribución, un ejemplo de esto es el caso de Job.

Por eso Jesús corrige la posición de los discípulos cuando ellos le preguntan ¿quién pecó para que naciera ciego? Él les dice: “Ni él ni sus padres…” Es decir, no se trata del pecado individual de cada persona.

Entonces ¿Por qué existe la enfermedad? Se trata más bien de una consecuencia de la caída de Adán y Eva. Dice Pablo:

Rom 5:12 Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron.

Dios le había dicho a Adán que el día que coma del fruto “morirá”. A partir de ese pecado nacemos en un cuerpo frágil, y condenado a morir, y las enfermedades son una consecuencia de eso.  Todos, tarde o temprano, cristianos o no cristianos, justos o injustos, vamos a enfrentar las enfermedades.

Debemos aclarar, que la intensidad con que nos ataquen a cada uno las enfermedades también hasta cierto punto tiene que ver con el cuidado que damos a nuestro cuerpo. Muchas enfermedades surgen por el trato irresponsable que nos damos a nosotros mismos. Mala alimentación, falta de ejercicio, vicios etc.  Hay cosas que con la edad nos vamos dando cuenta que tienen que ver con la falta de cuidado de tiempos pasados.


2.- El propósito de las enfermedades

9:3 —Ni él pecó, ni sus padres —respondió Jesús—, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida.

    
     2.1.- Nos enseñan a depender de Dios

Jesús sabía que la ceguera de este hombre tenía un propósito. Dios siempre tiene un propósito en medio de cualquier circunstancia en nuestra vida.

Sé muy bien que es fácil decir que Dios tiene un propósito en medio de cualquier circunstancia, pero sé también lo difícil que es en realidad comprender que Dios tiene un propósito cuando uno está viviendo una situación difícil.  

Pensemos en el caso de este hombre de la historia. Era una persona adulta que durante toda su vida nunca supo cuál fue el propósito de su enfermedad hasta ese momento en que se encontró con Jesús. Tal vez por muchos años le preguntó a Dios el porqué de sus circunstancias, pero hasta ese momento no había recibido una respuesta de Dios.

Esto me lleva a pensar que la esperanza se trata, no de esperar una respuesta de Dios en este instante, sino de tener seguridad de que Dios ha su tiempo nos mostrará el propósito de las circunstancias. Nos enseña a depender de Dios en cuanto al tiempo. En su tiempo no en el nuestro.

Otra cosa interesante es que la manera en la que este hombre fue sanado fue un tanto particular. Jesús hizo barro con su saliva y le frotó en los ojos. Un método muy extraño para Jesús. Quien tenía el poder de sanarlo solo con su palabra.

Muchos estudiosos se han preguntado ¿Por qué Dios usó ese método tan extraño? Es difícil saberlo con exactitud, pero lo único que podemos saber con certeza es que Dios siempre usará sus métodos, y él tiene la libertad de hacerlo cómo él quiera.

Es decir, Dios va a usar siempre sus métodos aun cuando nosotros no entendamos las cosas se harán siempre a su manera no a la nuestra. Dios tendrá una manera diferente para cada persona.

El apóstol Pablo es un ejemplo de como Dios siempre tiene un propósito en medio de cualquier situación.

2Co 12:7 Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás, para que me atormentara.
2Co 12:8 Tres veces le rogué al Señor que me la quitara;
2Co 12:9 pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.
2Co 12:10 Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Pablo entendió que el dolor en nuestra vida nos sirve para alzar nuestra vista al cielo y depender de Dios.  “Te basta con mi gracia” Es la frase que debe darnos a nosotros también esperanza para enfrentar las situaciones difíciles. Y debe hacernos comprender que no se trata de nosotros sino de Dios.  

2Co 4:7 Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros.


    2.3.- Nos ayudan a mostrar la obra de Dios en nuestras vidas

El propósito de la enfermedad de este hombre era que la obra de Dios se haga evidente en su vida. Jesús lo sanó de una manera milagrosa y después la vida de esta persona fue un testimonio

Juan 9:25 —Si es pecador, no lo sé —respondió el hombre—. Lo único que sé es que yo era ciego y ahora veo.
9:26 Pero ellos le insistieron: —¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
9:27 —Ya les dije y no me hicieron caso. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿Es que también ustedes quieren hacerse sus discípulos?

Pero, probablemente a nosotros Dios no nos haya sanado de una manera milagrosa. Y nos preguntamos: ¿Cómo Dios puede glorificarse por medio de nuestra enfermedad? ¿Cómo puede ser evidente la obra de Dios en nuestras vidas en medio de la enfermedad?

Precisamente de la manera en la que nosotros enfrentamos la enfermedad. Cuando Dios nos fortalece y nos ayuda a salir adelante aún en medio de la adversidad.   Cuando aún a pesar de nuestras debilidades podemos seguir haciendo la obra de Dios. Cuando pensamos que ya no podemos más, pero gracias al poder de Dios podemos seguir adelante.

De esa manera se hace evidente la obra de Dios en nosotros. Es una forma de glorificar a Dios

Muchas veces podemos glorificar a Dios cuando podemos dar un consejo a alguien que está pasando por lo mismo. Y deberíamos sentirnos agradecidos que aún nuestras enfermedades Dios puede usar para bendecir a otras personas, con nuestro testimonio.

En el caso del ciego el propósito fue mostrar que Jesús era la luz del mundo literalmente, pero en nuestros casos el propósito puede ser reflejar que Jesús es la luz espiritualmente.

Muchas veces me he preguntado sobre el propósito de mis enfermedades. Cuando hace más de un año y medio perdí el oído derecho. Yo no comprendía porque, si siendo mi ministerio el de la alabanza. Dios permitía que esto me suceda. Pero con el tiempo comprendí que Dios para mí debe ser más importante que la música.

Cuando el doctor me diagnosticó una enfermedad grave en los pulmones comprendí que nadie tiene la vida comprada. Y que nadie sabe cuándo Dios lo va a llamar a su presencia. Y eso me ha ayudado a comprender que tengo que hacer que cada día de la vida valga la pena. En especial si estamos sirviendo a Dios. Que cada día cuente en el servicio a Dios.  

Me ha ayudado también a comprender que tengo que cuidarme más, y que tengo que cambiar muchos hábitos en mi vida.



3.- ¿Cómo enfrento mi enfermedad?


     3.1.- Por medio de la comunión con Dios

El ciego de la historia tuvo que obedecer una orden un poco extraña, pero la obra de Dios se manifestó en él cuando obedeció y confió en Jesús.  Si queremos que la obra de Dios se haga evidente en nuestras vidas debemos obedecer a Dios. Poner nuestra confianza en él. Es decir, no debemos descuidar nuestra comunión con Dios.

Muchas veces nos vemos tentados en medios de las crisis a descuidar nuestra relación con Dios, pero eso es lo último que deberíamos descuidar.  Por eso es que cuando enfrentemos una enfermedad lo primero que tenemos que hacer es orar.

Santiago 5:14 ¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.

Esto me lleva al siguiente punto


     3.2.- Por medio de la medicina

En el tiempo de Jesús la medicina no estaba tan avanzada como ahora, hoy tenemos pastillas para cada cosa, los hospitales tienen especialistas para cada parte de nuestro cuerpo. Pero en el primer siglo, el aceite muchas veces se lo usaba por considerarlo que tenía propiedades curativas. Lo que Santiago quiso decir es oren por él, pero denle también la medicina. O sea, llévenlo al médico.  

Es un grave error si pensamos que solamente la oración es lo único necesario. Recordemos que Dios va a mostrar su gloria en nosotros, pero bajo sus métodos, a la manera de Dios, no a la nuestra.  Y el en muchas ocasiones ha utilizado la medicina.  

1Ti 5:23 No sigas bebiendo sólo agua; toma también un poco de vino a causa de tu mal de estómago y tus frecuentes enfermedades.

Pablo no le dice a Timoteo que por causa de tus enfermedades tienes que orar más, arrepiéntete de tus pecados, solo ten fe que Dios te sanará. Pablo le dice, toma vino. Ya que también tiene propiedades positivas para nuestro estómago.  


Quiero, antes de concluir este mensaje comentar algo:

La enfermedad más grabe del ser humano es el pecado. Las enfermedades físicas lo máximo que nos pueden traer es la muerte física, pero el pecado nos trae muerte eterna. Para esta enfermedad que es la más grabe Dios ha provisto una cura que es la Cruz de Jesús.

Isa 53:4 Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado.
53:5 Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados 

Así como el ciego de nuestra historia al confiar en Jesús fue sanado, nosotros también debemos poner nuestra confianza en Jesús para tener vida eterna.

Pero de ahí en adelante tenemos que preocuparnos también por nuestra salud espiritual. Así como buscamos muchas veces la salud física es mucho más importante que busquemos nuestra salud espiritual. Madrugamos para exámenes médicos, pero no para leer la Biblia.



Conclusión

La enfermedad es una dura realidad, pero inevitable en nuestra vida. Tarde o temprano todos atravesaremos por eso. Sin embargo, Dios tiene un propósito en cualquiera de nuestras circunstancias. Y si nosotros creemos en él y permanecemos en él. Dios mostrará su gloria en nuestras vidas. Pero a su manera y no a la nuestra. A su tiempo y no al nuestro.   

2Co 4:16 Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día.
2Co 4:17 Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento.

2Co 4:18 Así que no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno.


CyberSaulo

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