miércoles, 17 de agosto de 2016

CURSO DE ROMANOS - LECCIÓN 4 - EL EVANGELIO

2.- El Evangelio y la justicia de Dios (16-17)

1:16  A la verdad, no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos primeramente, pero también de los gentiles. 1:17  De hecho, en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como está escrito: «El justo vivirá por la fe.»


Nos encontramos aquí con lo que muchos han llamado el centro de la Epístola a los Romanos. O El corazón de la misma.  Ya que parece ser que el resto de la carta es solamente una explicación de lo que argumentó en estos dos versículos.  

2.1.- Poder, propósito y alcance del Evangelio (16)
“A la verdad”
La partícula griega gar  se refiere a una razón usada muy a menudo en una argumentación. La Reina Valera traduce “Porque”. Aquí Pablo pretende explicar sus razones y motivos para predicar el Evangelio. 

“no me avergüenzo del evangelio”
Esta es una frase que ha motivado a misioneros, predicadores y cristianos en general a lo largo de la historia de la Iglesia. Es una declaración que llena de valor.
Pablo tenía algunas razones para avergonzarse del Evangelio; ya que el mismo comenta:
1Co 1:23  mientras que nosotros predicamos a Cristo crucificado. Este mensaje es motivo de tropiezo para los judíos, y es locura para los gentiles, 1Co 1:24  pero para los que Dios ha llamado, lo mismo judíos que gentiles, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios.

Dice que es tropiezo para los judíos, literalmente una rama que hace tropezar. Ya que era inconcebible por muchas razones  que el Jesús crucificado que predicaban los cristianos fuera el verdadero Mesías de Israel.
También dice que para los griegos era locura, literalmente insensatés o cosa absurda. Por la razón de que ellos se consideraban gente pensante, amante de la sabiduría, y de igual manera el mensaje de un Dios que ha sido crucificado no parecía razonable.
Sin embargo Pablo afirma claramente no tener vergüenza de hablar de Jesús en cualquiera de los contextos en los que se encontraba.

Aún cuando reconoce también que en muchas ocasiones sintió temor de hablar, esto no era por vergüenza del mensaje sino por las limitaciones humanas. (1 Corintios 2:1-5)
Otro asunto interesante para analizar es que cuando Pablo exclama “no me avergüenzo”. Esto se puede entender en un sentido pasivo, que solamente Pablo no sentía vergüenza del mensaje. Sin embargo algunos expertos en lenguas antiguas opinan que Pablo estaba usando una expresión que por medio de una afirmación que niega algo para enfatizar el apego a lo opuesto.   Como cuando alguien dice: “no me causa gracia tu comentario” lo que en realidad quiere decir es que “me molestó tu comentario”.  
En otras palabras lo que queremos afirmar es que Pablo no solo que no se avergonzaba del Evangelio sino que se sentía orgulloso del mismo. Un concepto más activo.  Y esto se lo puede comprobar con toda su vida y testimonio.

“pues es poder de Dios para la salvación”

El Evangelio es poder de Dios. Como ya mencionamos anteriormente esta es una expresión que Pablo la usa repetidamente, ya que era parte de sus convicciones y de su experiencia personal.  Esto da como resultado que por esa misma razón él no se avergonzaba del Evangelio.
Mientras más conocemos y experimentamos el poder del Evangelio menos nos avergonzamos.
El término poder en griego es dinamis, de donde   provienen las palabras dinamita o dinámico. Trata de expresar que el poder de Dios es un poder que actúa con fuerza pero no es estático más bien dinámico.
El propósito del poder de Dios actuando en el Evangelio es para salvación.  Este es un tema bastante amplio, por tal razón lo vamos a analizar de una manera más detenida.

2.2.1- ¿Qué significa Salvación?  
Salvación es un término que técnicamente se lo puede definir como  la liberación de algún mal. Y es un término de los que más se repiten en toda la Biblia.

En el Antiguo Testamento     
Para el pueblo de Israel la Salvación estaba limitada solamente en cuestiones terrenales, y se referían a aquellas veces en las que Dios les libera de algún mal temporal. Por ejemplo, liberándolas de alguna nación extranjera, de alguna enfermedad física etc.

El gran paradigma de la Salvación de Dios para los judíos es el relato del Éxodo en donde Dios con gran poder los libera de la esclavitud en Egipto.
Sin embargo tenemos que acotar también que aunque el concepto de Salvación no está del todo claro en el Antiguo Testamento, si  existen algunos pasajes en los que podemos encontrar un concepto de Salvación en el sentido espiritual.  (Isaías 45:15-17)

En el Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento nos presenta desde sus inicios a Jesús como el Salvador de la humanidad. En la misma epístola a los Romanos Pablo se identificó como “Siervo de Cristo Jesús”. Recordemos que el término Cristo del griego, es equivalente al hebreo Mesías. Quien era el Salvador esperado por los judíos.
El mismo nombre de Jesús nos dice mucho de su naturaleza:

Mat 1:21  Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús,  porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»
  
Jesús en el hebreo Yeshua es la combinación del nombre de Dios YHWH y el término Yasha que significa salvación. De esta manera Jesús podría traducirse como “Dios Salva”. Esto relaciona directamente a Jesús con el Dios del Antiguo Testamento. Pero como dice el verso de Mateo 1:21, Jesús salvaría al pueblo de los pecados; es decir es una salvación de tipo espiritual.

En conclusión podemos decir que para entender la Salvación en el Nuevo Testamento debemos considerar que la principal liberación que el ser humano necesita es la del pecado. Pero esto no quiere decir tampoco que la salvación apunte solamente al perdón de pecados, sino también nos coloca en una nueva posición, y con una nueva naturaleza delante de Dios.

Tampoco está limitada solo a la parte inmaterial del ser humano. La Salvación Bíblica es integral.  Dios está interesado en todo nuestro ser. Inmaterial y material.  Por eso la esperanza cristiana es la de una resurrección corporal. 
Es decir vivir la Salvación de Dios tiene que ver con tener correctas relaciones con Dios, pero también con mis semejantes, preocuparme de mi vida espiritual, pero también de cómo está mi cuerpo, mi mente, mi vida social etc.

 “de todos los que creen”

Nuevamente nos encontramos aquí con el aspecto universal de la Salvación. No está limitada aquí a un grupo específico de personas.  Este ofrecimiento universal de salvación se encuentra en muchas partes del Nuevo testamento. Desde Juan 3:16 uno de los versículos más conocidos se nos dice que “todo aquel que crea”.

“de los judíos primeramente, pero también de los gentiles”
La prioridad de los judíos en la Salvación es un asunto que puede ser mal entendido y mal interpretado.  Teológicamente se refiere a la prioridad que tuvo el pueblo de Israel en ser los destinatarios principales de la revelación de Dios por medio de las Escrituras. De ellos vino Cristo.  Pero  también existe una prioridad histórica ya que con ellos comenzó la Iglesia en el Nuevo Testamento. No se refiere a que Dios tenga una preferencia especial por el pueblo judío. Esto nos aclarará Pablo más adelante. 

2.2.- La Justicia de Dios por la fe
“en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios”
Después de darnos las razones de por qué Pablo no se avergüenza del Evangelio, argumentando que es poder de Dios. Ahora pasa a explicar un poco más esta situación y afirma que el evangelio revela, es decir saca a la luz la Justicia que proviene de Dios.
El tema de la Justicia de Dios era lo que atormentaba la mente y el espíritu del gran reformador Martín Lutero. Ya que como el mismo lo comenta en sus “Confesiones” esto le hacía ver un Dios despiadado que solo esperaba castigar al pecador; y en vista de que él mismo no podía vivir sin pecar la justicia de Dios era razón de temor constante.  Hasta que al encontrarse con este pasaje de Romanos pudo comprender cómo el Evangelio nos muestra una faceta diferente de la Justicia de Dios.
Mientras que la NVI dice: “Justicia que proviene de Dios”. La traducción RV y otras traducciones dicen: “La justicia de Dios”. Son un poco más literales al TR que dice: dikaiosyne theou. Literalmente “Justicia de Dios”.

¿Qué quiso decir Pablo con que el Evangelio revela la justicia de Dios?
Muchos de los estudiosos coinciden en que la Justicia de Dios revelada en el Evangelio puede entenderse de tres maneras.
a)               La Justicia que es inherente al carácter de Dios. Es decir Dios es Santo y no comete ninguna injusticia. Por lo mismo Dios se mantiene fiel a las promesas hechas a los antepasados en el Antiguo Testamento.
b)               El Evangelio nos revela la justicia que es requerida para el ser humano, y que nadie pudo vivirla sino solo Jesús, y por eso él fue el que murió por toda la humanidad.
c)               La Justicia que nos es imputada a los creyentes por medio de la fe en Jesucristo.     El resto de la Epístola y en especial el capítulo 4 nos explicará de mejor manera cómo nos es imputada a nosotros la justicia de Dios.
Estos tres aspectos de la justicia de Dios se los puede mirar en este pasaje:
Rom 3:25  Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia. Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados; 3:26  pero en el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifestar su justicia. De este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús.

Sin embargo podemos ver aquí que el criterio de los traductores de la NVI ha sido dar más importancia al punto c. de nuestro análisis.  En base también a los siguientes versículos que analizaremos inmediatamente.

“la cual es por fe de principio a fin”
Literalmente dice el TR “De fe y para fe”.
Antes de adelantarnos a dar la interpretación adecuada a la frase, detengámonos a hacer un pequeño análisis del término fe.
El griego Pistis según el diccionario Strong del Nuevo testamento nos dice que este término puede ser traducido como: fe, credibilidad, confianza, fiel o fidelidad.  Esto lo podemos comprobar en otros pasajes del Nuevo Testamento como:

Tit 2:10  No deben robarles sino demostrar que son dignos de toda confianza (pistis), para que en todo hagan honor a la enseñanza de Dios nuestro Salvador.

La RV traduce aquí como “lealtad”

Otro texto es:
Apocalipsis 13:10  El que deba ser llevado cautivo, a la cautividad irá. El que deba morir a espada, a filo de espada morirá. ¡En esto consisten la perseverancia y la fidelidad (pistis) de los santos!
Aquí la RV si traduce como fe, pero por el contexto se evidencia claramente que la fe no es sólo el acto de creer sino que consta de perseverancia y fidelidad en medio de la prueba.
Entonces, volviendo a nuestro texto que dice “de fe y para fe” podemos tener las siguientes interpretaciones:

a)     De la fidelidad de Dios a nuestra fe. Es decir todo comienza con el carácter justo y fiel de Dios y termina en nuestra fe.
b)    De la fe que tuvo un individuo y es trasmitida a otro. De esta manera la justicia de Dios es revelada en todas partes.
c)    Es solo una expresión que resalta la importancia de la fe en toda la vida del cristiano, por eso la NVI traduce: “por fe de principio a fin”

Muchas veces se ha enseñado que la fe para salvación es aquella que nos hace creer en Jesús, en su muerte y resurrección. Pero posteriormente a la Salvación debemos experimentar una nueva fe que nos santifica, nos da confianza en Dios y que es parte del fruto del Espíritu. Sin embargo personalmente coincido con los traductores de la NVI en que la idea es que la misma fe que deposito al inicio es la que ejercito en mi proceso de santificación, precisamente para vivir como alguien que ha sido justificado por Dios.  
A todo esto podemos resumir que La justicia de Dios comienza con la fe, permanece con la fe y termina con la fe.

Todo esto quedará más claro cuando analicemos la siguiente parte del versículo.

Hugo Vásquez

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