lunes, 29 de agosto de 2016

CURSO DE ROMANOS - LECCION 7 - EL JUICIO DE DIOS

3.1.3.- El Juicio de Dios contra la maldad de la humanidad


1:24  Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros.
1:25  Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amén.
1:26  Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza.
1:27  Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión.
1:28  Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer.
1:29  Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación. Están repletos de envidia, homicidios, disensiones, engaño y malicia. Son chismosos,
1:30  calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres;
1:31  son insensatos, desleales, insensibles, despiadados.
1:32  Saben bien que, según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a quienes las practican.

Después de haber argumentado el proceso que lleva a la humanidad a la oscuridad de su corazón y a la idolatría. Ahora Pablo pasa a explicar de qué manera se manifiesta la ira de 
Dios con la que comenzó todo su argumento en contra de los gentiles.  

“Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones”
La manera principal en la que se manifiesta la ira de Dios es por medio de su juicio al “entregar”  a los seres humanos a sus malos deseos.  Este es un tema que debemos comprenderlo de una manera correcta, ya que no quiere decir que Dios sea el que haya decretado el pecado de los seres humanos. Si no más bien como vimos en el versículo anterior fue todo un proceso el que llevó al oscurecimiento de sus corazones, a partir del rechazo del conocimiento de Dios.

Esta idea se repite en el verso 28.

1:28  Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer.

El término que usa Pablo es Paradídomi que puede traducirse también como “rendirse” o “ceder”. Es decir, lo que se quiere expresar es que Dios dejó a los pecadores a su propia suerte. No pone freno a su maldad.  

Esta idea está mejor expresada en la TLA.
Rom 1:24 Por eso Dios los ha dejado hacer lo que quieran, y sus malos pensamientos los han llevado a hacer con sus cuerpos cosas vergonzosas.

Rom 1:28 Como no han querido tener en cuenta a Dios, Dios los ha dejado hacer todo lo malo que su mente inútil los lleva a hacer.

El abandono de Dios a los seres humanos en sus pecados más que permisivo es judicial. Es la manifestación de su ira.
Una ilustración que nos puede ayudar a comprender este asunto es la de aquella persona que lleva a pasear a su perro con una correa, pero mientras caminan el perro no quiere dejarse llevar sino que jala a su dueño por donde él quiere.  Llega un momento en el que el dueño se cansa de esto y suelta al perro para siga su camino.  

Pregunta para el diálogo:
¿Será que Dios juzga nuestros pecados al abandonarnos a las consecuencias de los mismos?

Una cosa importante de resaltar es que mientras que en el verso 24 la entrega es a los malos deseos del corazón, en el 28 es a la depravación de su mente. Por esta razón las consecuencias del versículo 24 son diferentes a las del 28.

 “que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros”
Lo que encabeza la lista de pecados en base a los malos deseos del corazón es la impureza sexual.  La Biblia resalta en muchas ocasiones de una manera especial este pecado.  Y en esta ocasión tiene mucho que ver con el mismo hecho de la Revelación Natural de Dios. Ya que lo que resalta en los versículos posteriores es el pecado de la homosexualidad o lesbianismo, que precisamente cambian el orden natural creado por Dios.

1:26  Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza.
1:27  Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión.

Este es un tema que ha causado polémica en tiempos modernos, ya que los defensores de los derechos humanos han acusado a las iglesias que han querido mantenerse fieles al texto bíblico de intolerantes. En muchos países se han creado leyes en contra de las predicaciones desde el púlpito en contra de las prácticas homosexuales.
Incluso existe toda una teología que trata de defender los derechos de los homosexuales, y por esta razón muchas iglesia toleran este pecado e incluso han ordenado pastores homosexuales. Es importante conocer este tema para poder defender la verdad de las Escrituras sin dejarnos influenciar por el criterio humanista del mundo que nos rodea. 

Los argumentos de esta teología serían los siguientes:
a)    Muchos argumentan que la clase de homosexualidad que se practicaba en tiempos de Pablo era lo que se llama “pederastia”. Es decir eran gente adulta que abusaba de menores de edad. 
Si bien es cierto, no podemos negar que existía en la cultura griega especialmente, la costumbre de que hombres importantes tengan un amante joven. Esto incluso era justificado en los escritos de los filósofos. Se cuenta que personajes como Alejandro Magno o Sócrates tenían este tipo de amantes.
Sin embargo, la denuncia del pecado que hace Pablo en este texto se basa en invertir el orden natural de Dios, no en el abuso a menores de edad.

b)    Otros también argumentan que tener relaciones contrarias a la naturaleza es tener relaciones contrarias a la orientación sexual de cada persona. Es decir si alguien tiene atracción por el mismo sexo, tener relaciones homosexuales sería parte de su naturaleza y no sería pecado.  Los pecadores serían aquellas personas heterosexuales que tienen relaciones homosexuales.
Ante esto tenemos que decir que el concepto de tratar de diferenciar “orientación sexual” de “práctica sexual” es un concepto moderno. En el tiempo de Pablo era lo mismo.

c)    Existen además otros argumentos como que la denuncia de Pablo era en contra de la perversión sexual, que tenía que ver con la práctica de orgías y cosas semejantes. Pero nuevamente acotamos que la denuncia de Pablo es de invertir el orden natural de la sexualidad.

Además debemos acotar que este pecado es denunciado no solamente en este texto sino en toda la Biblia.  Un ejemplo es:

1Co 6:9  ¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales.

El término “sodomita” se lo utiliza en relación a Sodoma de la cual era conocido el pecado de la homosexualidad. El TR dice arsenokoítes que literalmente puede traducirse como el que tiene relaciones sexuales con varones. En incluso antes de eso se incluye el termino malakos  que significa afeminado. Esto lo podemos comprobar en otras traducciones como la RVC:

1Co 6:9 ¿Acaso no saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se equivoquen: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se acuestan con hombres

“y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión”
Este texto es de difícil interpretación ya que Pablo no especifica cuál es el castigo que merecía su perversión.  No sabemos si se refiere al estado de condenación y de muerte eterna en el que vive el ser humano sin Dios, o si son otras las consecuencias que se experimenta al cometer este tipo de inmoralidades sexuales.  No se puede descartar también la teoría de que Pablo esté hablando del surgimiento de enfermedades de trasmisión sexual. Ya que la experiencia confirma que la única manera segura de mantenerse libre de este tipo de enfermedades son las relaciones monógamas.

Pregunta para el diálogo:
¿Cuál debería ser nuestra actitud frente a una persona homosexual que asiste a la Iglesia?

Como ya mencionamos anteriormente las consecuencias a las que entrega Dios al ser humano luego del versículo 28 son de carácter moral.

1:29  Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación. Están repletos de envidia, homicidios, disensiones, engaño y malicia. Son chismosos,
1:30  calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres;
1:31  son insensatos, desleales, insensibles, despiadados.

Si enumeramos los pecados que contiene el verso 29 veremos que tienen que ver con el egoísmo del ser humano. De igual manera en los versos 30 y 31 toda esta clase de pecados tienen sus raíces en el egoísmo.  Sin embargo sobresale la frase: “enemigos de Dios” o cómo dice la RV “aborrecedores de Dios”  es decir a este punto la depravación del ser humano que comenzó solo con la indiferencia ante el creador se vuelve de carácter activo en odio hacia Dios.  Ya que el término es theosthygeis que literalmente es aborrecer u odiar.

“Saben bien que, según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a quienes las practican”

Pablo concluye aquí su argumento con la idea con la que comenzó el mismo.  Dice: “saben bien” o “habiendo entendido”. Haciendo referencia a que la Revelación Natural de Dios en la creación es suficiente para dejarle al ser humano sin escusa delante de Dios, pues la realidad de un Creador que sostiene y gobierna nos invita a pensar que vivir en contra de las reglas naturales implantadas por él nos hace merecedores de la muerte.

Sin embargo, el texto nos muestra que la depravación en el ser humano es tal, que no sólo practica el pecado sino que aprueba o alienta a otros a que lo practiquen también.  De esta manera podemos entender más claramente cómo el ser humano que comenzó siendo indiferente ante Dios se vuelve enemigo de él. 

Hugo Vásquez

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