martes, 30 de agosto de 2016

CURSO DE ROMANOS - LECCION 8 - LOS JUDIOS

3.2.- Judíos injustos (Ro 2:1-3:8)
Luego del argumento tan completo del capítulo 1 acerca de la culpabilidad de la humanidad gentil, ahora en este capítulo Pablo se va a referir al pueblo judío.


3.2.1.-  Moralistas que juzgan y se condenan a sí mismos

2:1  Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas.
2:2  Ahora bien, sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas se basa en la verdad.
2:3  ¿Piensas entonces que vas a escapar del juicio de Dios, tú que juzgas a otros y sin embargo haces lo mismo que ellos?
2:4  ¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?

“Por tanto”


“Por tanto” quiere decir, sobre la base de todo lo dicho antes lo dicho antes. Es decir esta sección no se puede leer separada de su contexto.

“no tienes excusa tú, quienquiera que seas”

Pablo aquí pasa a hablar con un lector hipotético “tu, quienquiera que seas”. La mayoría de comentaristas coincide en que el auditorio al que se refiere Pablo aquí es a los judíos, ya que en versículo 17 lo afirma claramente:

“Ahora bien, tú que llevas el nombre de judío; que dependes de la ley y te jactas de tu relación con Dios”

También es comprensible para muchos que se refiera a los judíos ya que cambia de auditorio y como hemos visto en otras ocasiones para Pablo la humanidad estaba solamente dividida entre judíos y gentiles.
Sin embargo algunos como Jhon Stott piensa que el auditorio del 2:1 al 2:16 es más general y no se refiere solamente a los judíos sino a todo aquel moralista que pretende juzgar a los demás por sus acciones en base a sus creencias filosóficos, como en el caso de los Estoicos. 
Por eso la expresión “quienquiera que seas”. Mientras que del 17 en adelante se dirige exclusivamente a los judíos.
Aunque Pablo no nos aclare aquí quien es el “tu” al que se refiere, el resto del pasaje es de gran aplicación general.

“cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas”

Sea Judío o gentil aquí encontramos una denuncia en contra de todo aquel que juzga a los demás, mientras que practica las mismas cosas.   
Los judíos basaban sus juicios en la ley, mientras que los filósofos moralistas también lo hacían según sus sistemas de ética. Pero al mismo tiempo tener la ley escrita o en la conciencia no es garantía de practicarla por lo tanto eso no los justifica delante de Dios.  Al contrario cuando alguien juzga a otra persona mientras se practica el mismo pecado, se condena a uno mismo.  
Esa idea se repite en:

2:3  ¿Piensas entonces que vas a escapar del juicio de Dios, tú que juzgas a otros y sin embargo haces lo mismo que ellos?

Muchas veces los judíos pensaban que por el hecho de poseer la Revelación de Dios Escrita en su ley eso ya les daba una posición especial delante de Dios y creían que tenían la libertad para seguir pecando.

El Comentario  Bíblico del Nuevo continente expone la siguiente ilustración:
Muchos conductores cuando aprenden a manejar un carro pero todavía no obtienen su licencia se cuidan de cometer cualquier infracción de tránsito. Pero cuando se obtuvo la licencia cada vez se cuida menos y piensa que tiene la libertad de saltarse algunas reglas. Así muchas veces los judíos creían que por tener la Ley de Dios y ser el Pueblo elegido por Dios tenían la libertad de saltarse las reglas.

Preguntas para la aplicación:

¿Será que como cristianos muchas veces nos condenamos a nosotros mismos en ocasiones cuando juzgamos a los no cristianos mientras cometemos las mismas cosas?

¿Pensamos a veces que el haber depositado la fe en Jesús nos da la libertad de saltarnos ciertas reglas?

Pregunta para el diálogo:

¿Cuándo es bueno o malo juzgar a los demás miembros de la Iglesia?

Este tema se ha vuelto objeto de debate ya que para muchos cualquier forma de juicio es pecado en base a las palabras de Jesús en el Sermón del Monte:

Mat 7:1  »No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. 7:2  Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.

Sin embargo para comprender de manera clara las enseñanzas de Jesús deberíamos ubicar este texto en su contexto  ya que continúa con lo siguiente:

Mat 7:3  »¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo? 7:4  ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame sacarte la astilla del ojo”, cuando ahí tienes una viga en el tuyo? 7:5  ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano.

Al leer completo este texto veremos que la prohibición de Jesús es la de juzgar a los demás es solamente cuando no nos hemos examinado a nosotros mismos. Pero si nosotros nos hemos juzgado primero si podemos hacer un juicio en amor y con el objetivo de ayudar a los demás. Por eso dice: “Entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano”.
En otras palabras todos los cristianos tenemos lo que se conoce como un ministerio personal  de restaurar a los cristianos que han pecado, y esto solo se puede al confrontarlos con su pecado.

Gal 6:1  Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado.

Nótese que Pablo describe claramente que la actitud en esta situación debe ser espiritual y con humildad.

“Ahora bien, sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas se basa en la verdad”

Mientras que los seres humanos hacemos nuestros juicios comparándonos los unos con los otros, Dios es el único que puede juzgar conforme a la verdad, ya que él es la verdad y la única fuente de moral absoluta.

“¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?”

Este texto nos aclara que la bondad de Dios no es una escusa para pecar, sino que al contrario quiere llevarnos al arrepentimiento. Es un falso concepto de la bondad y del amor de Dios cuando pecamos pensando que a la final Dios nos va a perdonar.  Cuando al contrario al hacer eso estamos “despreciando las riquezas de la bondad de Dios”.
Es decir, según este texto la bondad de Dios se expresa en su tolerancia y su paciencia. Ya que Dios tiene paciencia al pecador y no le otorga el castigo de sus pecados el momento en que peca, sino que espera que se arrepienta. Pero esto no quiere decir que Dios no vaya a hacer justicia contra el pecador.  Si bien es cierto Jesús cumplió las demandas de la justica y de la ira de Dios al morir en la cruz, pero esto se aplica solamente a aquellos que han depositado su fe en él. Para los demás solo les aguarda el justo juicio de Dios. De esto se habla en los siguientes versículos.
Antes de proseguir comentemos el significado del término arrepentimiento que en grieo es la palabra Metanoya   que al mismo tiempo proviene de los términos meta que es cambio y nous que es mente. Es decir el arrepentimiento no es solamente un cargo de conciencia por los pecados sino que implica cambiar mi manera de pensar y por consecuencia mi forma de vivir. La misma palabra se traduce en otras ocasiones como “conversión”.

3.2.2.- El Juicio de Dios

2:5  Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio.
2:6  Porque Dios «pagará a cada uno según lo que merezcan sus obras».
2:7  Él dará vida eterna a los que, perseverando en las buenas obras, buscan gloria, honor e inmortalidad.
2:8  Pero los que por egoísmo rechazan la verdad para aferrarse a la maldad, recibirán el gran castigo de Dios.
2:9  Habrá sufrimiento y angustia para todos los que hacen el mal, los judíos primeramente, y también los gentiles;
2:10  pero gloria, honor y paz para todos los que hacen el bien, los judíos primeramente, y también los gentiles.
2:11  Porque con Dios no hay favoritismos.
2:12  Todos los que han pecado sin conocer la ley, también perecerán sin la ley; y todos los que han pecado conociendo la ley, por la ley serán juzgados.
2:13  Porque Dios no considera justos a los que oyen la ley sino a los que la cumplen.

“Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio. Porque Dios «pagará a cada uno según lo que merezcan sus obras».”

Como dijimos anteriormente el amor de Dios no anula su justicia ni la manifestación de su ira. En este texto se habla de un día en especial en el que Dios juzgará a cada persona y pagará a cada uno según lo que hayan hecho.
Este punto puede causar confusión entre algunos lectores que se preguntarán: Si la salvación es por fe,   ¿Por qué los juicios en la Biblia son por obras?

Es verdad que en todas partes en donde se menciona el día del juicio se hace alusión a las obras de cada uno un ejemplo de esto es Salmo 62:11-12
Sin embargo la Biblia también es clara que por las obras nadie será salvo sino por la fe.  

Pregunta para el diálogo:
¿Cómo podemos reconciliar estos conceptos del juicio por obras y la salvación por fe?

El versículo que sigue dice:

2:7  Él dará vida eterna a los que, perseverando en las buenas obras, buscan gloria, honor e inmortalidad.

De aquí podemos reflexionar en que ¿Quién puede perseverar en las buenas obras, buscar gloria e inmortalidad, sino sólo aquel que ha depositado su fe en Jesús?  Como dice el Apóstol Santiago “la fe sin obras es muerta” y Pablo asegura que hemos sido “creados en Cristo Jesús para buenas obras” (Efesios 2:10) Es decir sólo “En Cristo” hacemos las obras que a Dios le agradan, o como Jesús mismo lo aclara “separados de mi no pueden hacer nada” (Juan 15:5)

“Pero los que por egoísmo rechazan la verdad para aferrarse a la maldad, recibirán el gran castigo de Dios. Habrá sufrimiento y angustia para todos los que hacen el mal, los judíos primeramente, y también los gentiles”

En este texto se menciona en cambio el castigo para la humanidad injusta y se resume en dos palabras “sufrimiento y angustia”. Esto es una muestra clara de que no existe el concepto equivocado de la aniquilación del alma. Sino que aquel que muere sin Cristo luego de ser juzgado experimentará alguna clase de sufrimiento y angustia. 

En esta parte debemos comentar que la doctrina del castigo eterno o infierno según las traducciones latinas tiene gran cantidad de opositores en el mundo secular ya que les parece incompatible el carácter amoroso de Dios con la existencia de dicho infierno. Pero lo que estas personas no toman en cuenta es que el amor de Dios de ninguna manera anula su justicia.  De otra manera Dios simplemente perdonaría los pecados de la humanidad sin necesidad del sacrificio de Jesús.

“Porque con Dios no hay favoritismos. Todos los que han pecado sin conocer la ley, también perecerán sin la ley; y todos los que han pecado conociendo la ley, por la ley serán juzgados. Porque Dios no considera justos a los que oyen la ley sino a los que la cumplen”

Este texto es claro en que Dios no mirará de forma diferente o con favoritismo al judío por ser descendiente en la carne de Abraham, ni por tener la ley escrita,  sino que de igual manera serán juzgado como los gentiles que no tienen la ley.   


En conclusión sobre este tema podemos decir que el hecho de que el juicio será por las obras no quiere decir que las obras salvarán a nadie. Ya que como Pablo mismo argumenta, tanto la Revelación Natural de los gentiles y la Revelación especial de los judíos solo sirven para dejarlos sin escusa delante de Dios, no para salvarlos.  Porque como la epístola lo aclarará luego, nadie ha podido cumplir lo que la ley exige. 

Hugo Vásquez 

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