miércoles, 31 de agosto de 2016

CURSO DE ROMANOS - LECCIÓN 9 - LA LEY MORAL

3.2.3.- La ley moral escrita en el corazón


2:14  De hecho, cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por naturaleza lo que la ley exige, ellos son ley para sí mismos, aunque no tengan la ley.
2:15  Éstos muestran que llevan escrito en el corazón lo que la ley exige, como lo atestigua su conciencia, pues sus propios pensamientos algunas veces los acusan y otras veces los excusan.
2:16  Así sucederá el día en que, por medio de Jesucristo, Dios juzgará los secretos de toda persona, como lo declara mi evangelio.

Este pasaje nos ayuda a reflexionar sobre una gran verdad que se conoce como: la ley moral escrita en el corazón. Muchos apologistas han usado como uno de los argumentos de la existencia de Dios el “argumento moral” que enseña que existen ciertos valores que se consideran como absolutos en diferentes culturas y por todas las etapas de la historia.  El argumento dice que eso es parte de la Revelación General de Dios en la conciencia de los seres humanos, o como dice el texto “la ley escrita en el corazón”

2:15  Éstos muestran que llevan escrito en el corazón lo que la ley exige, como lo atestigua su conciencia, pues sus propios pensamientos algunas veces los acusan y otras veces los excusan.

“De hecho, cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por naturaleza lo que la ley exige, ellos son ley para sí mismos, aunque no tengan la ley”

Tener la ley escrita en el corazón es una clara muestra de porque no todos los seres humanos son ladrones o asesinos etc.  Y hay muchas personas que sin conocer la ley de Dios son más morales y éticos que otros.  Esto nos lleva a cuestionar cómo entendemos el concepto tradicional de “depravación total”. Esta no implica que todos los seres humanos sean totalmente malos o que todo lo que hagan está mal. Sino que simplemente nos expresa que todas las áreas del ser humano tienen algo de la naturaleza caída.
Pero aquí Pablo nos da a entender que puede haber gentiles que sin la ley cumplan lo que la ley exige, esto se debe a que existe cierta manifestación de “gracia común o general” por medio de la Revelación de la ley moral en el corazón.
Claro está que esto no garantiza la salvación de nadie ya que la salvación fuera del Evangelio implicaría perfección y esto nadie lo ha logrado. Pero si implica que hay seres humanos que tienen más conciencia de la moralidad de Dios que otros.

“Así sucederá el día en que, por medio de Jesucristo, Dios juzgará los secretos de toda persona, como lo declara mi evangelio”

Para concluir esta sección Pablo nos recuerda que el juicio final será por medio de Jesucristo. Y finaliza diciendo “como lo declara mi evangelio”. Ya que el Evangelio no trata solamente del amor de Dios sino también del juicio a los pecadores.

3.2.4.- Los judíos y la ley de Dios

2:17  Ahora bien, tú que llevas el nombre de judío; que dependes de la ley y te jactas de tu relación con Dios;
2:18  que conoces su voluntad y sabes discernir lo que es mejor porque eres instruido por la ley;
2:19  que estás convencido de ser guía de los ciegos y luz de los que están en la oscuridad,
2:20  instructor de los ignorantes, maestro de los sencillos, pues tienes en la ley la esencia misma del conocimiento y de la verdad;
2:21  en fin, tú que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas contra el robo, ¿robas?
2:22  Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú que aborreces a los ídolos, ¿robas de sus templos?
2:23  Tú que te jactas de la ley, ¿deshonras a Dios quebrantando la ley?
2:24  Así está escrito: «Por causa de ustedes se blasfema el nombre de Dios entre los gentiles.»
2:25  La circuncisión tiene valor si observas la ley; pero si la quebrantas, vienes a ser como un incircunciso.
2:26  Por lo tanto, si los gentiles cumplen los requisitos de la ley, ¿no se les considerará como si estuvieran circuncidados?
2:27  El que no está físicamente circuncidado, pero obedece la ley, te condenará a ti que, a pesar de tener el mandamiento escrito y la circuncisión, quebrantas la ley.
2:28  Lo exterior no hace a nadie judío, ni consiste la circuncisión en una señal en el cuerpo.
2:29  El verdadero judío lo es interiormente; y la circuncisión es la del corazón, la que realiza el Espíritu, no el mandamiento escrito. Al que es judío así, lo alaba Dios y no la gente.

“Ahora bien, tú que llevas el nombre de judío; que dependes de la ley y te jactas de tu relación con Dios”

Como ya mencionamos en la sección anterior Pablo usa nuevamente el pronombre personal “tú”  para referirse a su interlocutor, pero mientras en los versos anteriores ese tú podría abarcar tanto a judíos como a moralistas gentiles que juzgan a los demás, ahora se refiere exclusivamente a los judíos. 
La expresión “llevas el nombre de judío” tiene su explicación ya que luego del exilio el pueblo de Israel comenzó a identificarse en su mayoría con la tribu de Judá.
Pablo aquí comienza su argumento en contra de los judíos usando los temas más sensibles para ellos, y los que les llenaban de orgullo. La ley, su relación especial con Dios, y posteriormente mencionará también la circuncisión.

La expresión “te jactas de tu relación con Dios” literalmente dice el TR  kaujasai en teo y se puede traducir  como lo traduce la RV “te glorias en Dios” o también “te glorias de Dios”. Pero la idea aquí, dicen los expertos es que el pueblo judío se sentía orgulloso de su condición como pueblo elegido por Dios o también de su concepción del monoteísmo que era única en su tiempo. 
Lo interesante aquí es que la misma expresión usa Pablo en 5:11:

Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación

Pero en esta ocasión se refiere a los cristianos, ya que solo por Jesucristo podemos tener una relación con Dios, no por tener la ley escrita como creían los judíos.

“que conoces su voluntad y sabes discernir lo que es mejor porque eres instruido por la ley;  que estás convencido de ser guía de los ciegos y luz de los que están en la oscuridad,  instructor de los ignorantes, maestro de los sencillos, pues tienes en la ley la esencia misma del conocimiento y de la verdad”

La principal ventaja del pueblo de Israel era la te tener la ley que como dice Pablo es la “esencia misma del conocimiento y de la verdad”  Es decir, todo conocimiento humano esta supeditado a la verdad de las Escrituras.  Y de esta fuente de verdad era poseedores los israelitas.  Pero más adelante Pablo aclarará que el tener el conocimiento de la Palabra de Dios no garantizaba la salvación de nadie

No puedo dejar de sentir esa intencionalidad sarcástica que Pablo ha usado en otras ocasiones al referirse de esta manera a los judíos. “estás convencido de ser guía de los ciegos y luz de los que están en oscuridad” Parece que en estos versos está citando un pasaje de Isaías 42:6:

«Yo, el SEÑOR, te he llamado en justicia; te he tomado de la mano. Yo te formé, yo te constituí como pacto para el pueblo, como luz para las naciones,

En este pasaje Isaías está hablando de la misión del Siervo del Señor, que según la interpretación de muchos judíos, era una imagen de la misión del pueblo de Israel. Es por eso que me parece que Pablo usa el sarcasmo ya que Pablo tenía claro que el Siervo del Señor no era Israel sino el Mesías.  Y que el pueblo por sí mismo no podía ser guía de las otras naciones y luz en la oscuridad. Sino que el único que es la luz de las naciones es Jesús.   (Juan 8:12)

“en fin, tú que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas contra el robo, ¿robas? Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú que aborreces a los ídolos, ¿robas de sus templos? Tú que te jactas de la ley, ¿deshonras a Dios quebrantando la ley?”

La idea que Pablo quiere trasmitir aquí es que el conocimiento de lo bueno y lo malo, no nos capacita para hacer lo bueno. Y por eso confronta aquí a los judíos que se creían maestros de los gentiles, pero no se enseñaban a sí mismos. 
Menciona tres pecados que hubieran sido impensables especialmente para un maestro del judaísmo: el robo, el adulterio y la idolatría. Probablemente lo hace porque puede ser que conocía de algunos casos.

En cuanto a la idolatría dice: “Tú que aborreces a los ídolos, ¿robas de sus templos?”. Probablemente se refiere a la hipocresía de algunos judíos que ni siquiera se acercaban a los templos paganos, pero se daba muchos casos en los que estos mismos judíos a escondidas robaban de esos templos.

Pregunta de aplicación:
¿Cómo nos sentimos cuando tenemos que predicar en contra de pecados que nosotros mismos practicamos?   

Estos versículos nos muestran un paralelo con 1-3 en donde se habla de que si juzgamos a otros debemos comenzar por juzgarnos a nosotros mismos, de igual manera si enseñamos a otros debemos comenzar por enseñarnos a nosotros mismos.
 
Por todas estas razones podemos comprender la inmensa responsabilidad que conlleva el querer ser maestro de la Palabra de Dios.   En esto debió estar pensando el Apóstol Santiago cuando escribió el siguiente versículo:

Santiago  3:1  Hermanos míos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad.

Así está escrito: «Por causa de ustedes se blasfema el nombre de Dios entre los gentiles.»

Aquí Pablo cita un texto de Isaías 52:5

Y ahora ¿a quién tengo aquí? Mi pueblo es llevado injustamente; los que lo dominan lo hacen aullar de dolor, y mi nombre es blasfemado todo el día y sin cesar. —Palabra del Señor.

En el caso de Isaías los gentiles blasfemaban el nombre de Dios al ver la condición en la que estaba el pueblo por causa de su pecado. Decían “Donde está su Dios que los salve”. Pero Pablo aquí también relaciona con la blasfemia que otras personas pueden hacer al ver el pecado y la hipocresía de los que se dicen conocedores de la verdad.

“La circuncisión tiene valor si observas la ley; pero si la quebrantas, vienes a ser como un incircunciso. Por lo tanto, si los gentiles cumplen los requisitos de la ley, ¿no se les considerará como si estuvieran circuncidados?  El que no está físicamente circuncidado, pero obedece la ley, te condenará a ti que, a pesar de tener el mandamiento escrito y la circuncisión, quebrantas la ley”

En esta sección Pablo topa otro de los puntos sensibles para los judíos, que es la circuncisión.
Esta fue una señal del pacto que Dios hizo con Abraham y con toda su descendencia. Por esta razón este ritual se convirtió en la puerta de entrada al pueblo de Dios. Sin embargo parece que muchos judíos se olvidaron que este solo era una señal externa, que no tenía ningún poder mágico ni regenerador, y parece que el solo hecho de estar circuncidados les hacía sentir especiales aún cuando no estén viviendo de acuerdo a las leyes de Dios.
Incluso existían algunos dichos rabínicos como: “Los hombres circuncidados no descienden a la Gehena”

Aquí Pablo aclara que la verdadera circuncisión es interior, del corazón y si un judío que está circuncidado y no obedece la ley es igual a un incircunciso. De la misma manera argumenta el caso hipotético de un gentil que si cumple lo que la ley dice viene a ser como un circuncidado delante de Dios.     En otras palabras lo que Dios quiere es que se cumpla su voluntad y no que se descanse en ceremonias religiosas, como también lo eran los sacrificios, y en este caso la circuncisión.  (Isaías 1:11-17)

Pregunta de aplicación:

¿Alguna vez hemos pensando que alguna ceremonia religiosa  en el cristianismo (Bautismo, Santa cena, Alabanza etc.) nos hace automáticamente aprobados por Dios y nos escusa de hacer su voluntad?

“Lo exterior no hace a nadie judío, ni consiste la circuncisión en una señal en el cuerpo. El verdadero judío lo es interiormente; y la circuncisión es la del corazón, la que realiza el Espíritu, no el mandamiento escrito. Al que es judío así, lo alaba Dios y no la gente”

Esta es la conclusión lógica de todo lo argumentado anteriormente. Lo que realmente hace a alguien parte del pueblo de Dios no tiene que ver con asuntos externos como la circuncisión para los judíos o el bautismo cristiano. Sino que el verdadero pueblo de Dios es aquel que está circuncidado del corazón y esto es obra del Espíritu de Dios.
Dice el libro de Deuteronomio que Dios mismo circuncidará el corazón de su pueblo para que puedan amarlo.  Cito dos traducciones de este texto: 

Deuteronomio 30:6  El SEÑOR tu Dios quitará lo pagano que haya en tu corazón y en el de tus descendientes, para que lo ames con todo tu corazón y con toda tu alma, y así tengas vida. (NVI)


Deuteronomio 30:6 »El Señor tu Dios circuncidará tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que lo ames con todo tu corazón y con toda tu alma, y tengas vida. (RV) 


Hugo Vásquez

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