martes, 2 de agosto de 2016

DESCUBRIENDO EL CORAZON DE DIOS - LAS BIENAVENTURANZAS - DIA 6

DIA 6

Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo5:7)

Si hay algo que define la relación de Dios con la humanidad, es la misericordia.  Desde el momento mismo en que el ser humano falló a Dios en el jardín del Edén, Dios siempre buscó los medios para restaurarlo, perdonarlo, y volver a tener una relación de amor con él.   Y a lo largo de toda la historia del Pueblo de Israel, se ha repetido el círculo de traición por parte de la humanidad y de perdón y misericordia por parte de Dios.


El punto máximo en que Dios muestra su amor y misericordia es Jesús en la cruz.  Es Dios mismo sufriendo una muerte tan cruel para pagar el precio de nuestros pecados.  (Romanos 5:8)

Entonces, para definir la misericordia según la Biblia debemos tener en mente la actitud de Jesús. Y descubrir que misericordia es el amor en acción, y en su máxima expresión.

La Palabra que la Biblia usa para referirse al amor de Dios, y al amor que él demanda de nosotros es la palabra “Agapao” (La cual significa la muerte del “ego” o del “yo”). Es decir, el amor ágape es el amor que se niega a uno mismo por los demás.  Y Esto es lo que Jesús hizo por nosotros, se negó a sí mismo, y se incomodó por el ser humano pecador. (Filipenses 2:6,7)

Hasta este punto todo es muy lindo para nosotros los seres humanos, pero, resulta que Dios demanda que seamos imitadores suyos.  (Filipenses 2:5)

Uno de los propósitos por los cuales Dios creó al ser humano, es para llegar a ser cómo Jesús.  Lo que el libro “Una vida con propósito” del pastor Rick Warren lo identifica como el discipulado.
 Y si tenemos que imitar a Jesús, tendremos que hacerlo, pues precisamente en lo que más lo identifica y caracteriza. El amor y la misericordia.   (1 Juan3:16)

Así como él nos tuvo misericordia, así nosotros debemos hacer misericordia.  Ya que experimentar la misericordia de Dios debe ser la principal motivación para hacer misericordia con los demás.

 ¿Haz experimentado perdón y misericordia de parte de Dios?

Dos  veces en los evangelios Jesús resume toda la ley y los profetas (Mateo 7:12; Mateo22:40) y lo hace en base al amor y la misericordia.  Y por esta razón incluso en muchas ocasiones condena  a los fariseos por preocuparse en muchas cosas, que no estaban mal tampoco, pero descuidan la que para él es lo más importante de la ley, la misericordia  (Mateo 23:23)

Como consecuencia de todo esto es importante tener en cuenta que la gente debe conocer  que somos discípulos de Cristo precisamente por esta característica tan indispensable en la vida del cristiano, el amor y la misericordia (Juan 13:35). Esta debe ser la marca distintiva de un seguidor de Jesús. Pues esto es lo que Jesús hizo mejor.

Debe llegar un día en que la gente identifique a los creyentes en Cristo no solamente por ser los que: No fuman, no van a discotecas, no toman licor, etc.  Sino que la gente debería decir: “Ellos son los cristianos, los que aman, los que tienen misericordia los unos por los otros”. 

Tengo la sospecha de que si Jesús hablara hoy con nosotros sobre el tema nos diría como dijo a aquellos fariseos “esto deberían hacer, sin dejar de hacer aquello” (Mateo 23:23)

La misericordia se identifica y se pone a prueba en nuestra vida de muchas maneras y en especial en el perdón. Ya que esto se ha vuelto una de las cosas más difíciles de conseguir en nuestras vidas, debido a nuestra naturaleza, egoísta y vengativa.

Pero, precisamente la misericordia de Jesús se manifestó en el perdón a los pecadores.

Un asunto muy importante a tener en cuenta es que cuando Jesús nos enseña a orar en el Padre Nuestro, dice: “Perdónanos nuestras ofensas, así como nosotros también perdonamos a los que nos ofenden” (Mateo 6:12)
Agustín de Hipona llamaba a esto, “la terrible petición” porque le estamos diciendo a Dios que nos perdone de la misma manera que nosotros estamos perdonando a los demás. Entonces, la pregunta es:

¿Cómo estamos perdonando a los demás?

De la misma manera que hago misericordia con los demás, es como Dios está haciendo misericordia conmigo.

Hay que tener en cuenta que esto no quiere decir que mi misericordia sea la condición para que Dios me tenga misericordia.
La Biblia dice que él nos amó primero.  (1 Juan 4:19) Y aún a pesar de todo nuestro pecado él nos tuvo misericordia.  Y nos la sigue teniendo cada momento que fallamos y le pedimos perdón.

Sin embargo, el hecho de poder manifestar misericordia para con los demás es solamente porque Dios ya la hizo con nosotros, sino, es imposible.

Cada ser humano viene al mundo con un corazón egoísta.  Es suficiente para darnos cuenta de esto, pensar en un niño pequeño, a quien su papá le compra algún juguete, y luego no lo quiere prestar a nadie más, y repite siempre: “esto es mío”.
El primer concepto que aprendemos es este, “mío”, “yo” o sea  el “ego” (Yo en griego)

Por esta razón vivir una vida de amor y misericordia parece ir en contra de la naturaleza humana, y es una tarea imposible.  Pero que por la gracia y el poder de Dios actuando en nuestras vidas se vuelve posible y natural.

Es por eso precisamente que  somos bienaventurados cuando hacemos misericordia. Porque es una muestra de que ya hemos experimentado y somos conscientes de la misericordia de Dios. 

 ¡Y no hay bienaventuranza, felicidad, ni dicha más grande que experimentar eso. El Perdón, la misericordia, y el amor de Dios en nuestras vidas cada día!    



Hugo Vásquez

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