viernes, 5 de agosto de 2016

DESCUBRIENDO EL CORAZÓN DE DIOS - LAS BIENAVENTURANZAS - DÍA 9

DIA 9

»Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. »Bienaventurados serán ustedes cuando por mi causa los insulten y persigan, y mientan y digan contra ustedes toda clase de mal. Gócense y alégrense, porque en los cielos ya tienen ustedes un gran galardón; pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes. (Mateo 5:10-12)

Quiero comenzar este devocional citando una frase de Ignacio de Antioquía:

“Soy trigo de Dios, los dientes de las fieras me van a moler, para poder ser ofrecido como limpio pan de Cristo”

Ignacio fue el líder de la Iglesia de Antioquía en el año 106 después de Cristo.   Un tiempo en el que el cristianismo estaba pasando por una gran persecución. Y fue tomado preso y condenado a morir en el circo romano devorado por los Leones.  La principal causa de persecución y de condena para los cristianos era el hecho de rechazar adorar al emperador quien era considerado como un dios.
Mientras Ignacio estaba preso escribió muchas cartas motivando y animando al resto de Iglesias a mantenerse firmes en medio de la persecución. Y entre todo lo que escribió se encuentra la cita con la que comencé este devocional:
“Soy trigo de Dios, los dientes de las fieras me van a moler, para poder ser ofrecido como limpio pan de Cristo”


Muchos autores contemporáneos se han preguntado cómo una persona que está condenada a muerte podía escribir de una manera tan positiva y optimista. Pero lo que mucha gente ha ignorado es que como alguna vez dijo el Apóstol Pablo, para un cristiano “El vivir es Cristo y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21)
Digo todo esto porque en la vida cristiana vamos a enfrentarnos con persecución como Jesús lo anunció en la bienaventuranza. De pronto no como la de los primeros siglos, pero siempre habrá gente a la que le desagrade nuestro mensaje o nuestro estilo de vida.  Y siempre habrá gente que nos insulte, nos persiga, mienta y diga contra nosotros toda clase de mal mintiendo.   Y tomemos en cuenta que si fue Jesús mismo quien lo anunció no vamos a poder librarnos de todo esto.
Entonces preguntémonos ¿hemos enfrentado este tipo de problemas en nuestra vida cristiana? Y si nunca hemos tenido ningún problema, si la gente siempre nos ha aceptado como somos en todas partes y si nunca nadie ha rechazado nuestro mensaje ¿Será que estamos viviendo un testimonio cristiano tal como Dios desea de nosotros?

»Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Recuerden que en una bienaventuranza anterior ya hemos hablado de tener hambre y sed de Justicia, y Jesús nos promete ser saciados, pero aquí también nos advierte de la persecución por causa de la misma.  Y recuerden también que la justicia está íntimamente relacionada con hacer la voluntad de Dios, la cual es la verdadera justicia. Por eso Jesús en esta ocasión añade: Bienaventurados serán ustedes cuando por mi causa los insulten y persigan, y mientan y digan contra ustedes toda clase de mal.

 Pero la promesa que viene con la misma es eterna  “de ellos será el Reino de los cielos”.  Termina Jesús sus bienaventuranzas con la misma promesa con la que comenzó la primera bienaventuranza. “El Reino de los cielos”.
Pero posteriormente también añade: “Gócense y alégrense, porque en los cielos ya tienen ustedes un gran galardón”

Cuando pensamos en el galardón que recibiremos en el cielo, se pueden pasar por nuestras mentes muchas cosas, de como nosotros quisiéramos que fuera el cielo. Y podemos imaginarnos la descripción del libro de Apocalipsis de las calles de oro o el mar de cristal. O También podemos pensar en diferentes tipos de coronas de las que Pablo siempre menciona en sus epístolas etc.   Sin embargo si realmente comprendemos la dicha de vivir una vida junto a Dios, y si el amor que sentimos por Jesús es real y sobre todas las cosas, estoy seguro que no habrá un galardón más grande que poder estar junto a él. Que pasar la eternidad teniendo el privilegio de mirarlo cara a cara.  Como dice alguna canción.  Estoy seguro que en ese momento, cualquier otro tipo de recompensa que se pueda esperar en el cielo sería lo de menos. Cristo es la mejor recompensa, el mejor galardón que podemos desear e imaginar.

Las Bienaventuranzas concluyen con un mensaje de esperanza, de gozo, y con una exhortación a la fidelidad  en medio de las pruebas. Jesús nos recuerda que de la misma manera persiguieron a los profetas antes de nosotros.  De modo que esto es un gran privilegio. Y lo mismo nos recuerda el Apóstol Pedro:
¡Dichosos ustedes, si sufren por causa de la justicia! Así que no les tengan miedo, ni se asusten.    (1 Pedro 3:14)

 Así que hermanos mantengámonos firmes en esta tarea a la que Dios nos ha encomendado, gocémonos y alegrémonos ya que nuestro galardón es grande en el cielo.


Hugo Vásquez

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