martes, 30 de agosto de 2016

Prédica - Una fe práctica - Rut 1

Introducción

¿Qué es la fe?  Una palabra muy pequeña pero que es todo en la vida de los cristianos. 
La Biblia dice:

Rom 1:17  De hecho, en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como está escrito: «El justo vivirá por la fe.»


Cuando pregunto ¿Qué es fe? Por lo general se repite de memoria Hebreos 11:1

Heb 11:1  Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.

Pero, ¿Qué significa eso en nuestra vida práctica? ¿Cómo podemos vivir eso cada día?

En base a la historia de una mujer del Antiguo Testamento veremos tres características de una fe práctica.  

Rut 1:1  En el tiempo en que los caudillos gobernaban el país, hubo allí una época de hambre. Entonces un hombre de Belén de Judá emigró a la tierra de Moab, junto con su esposa y sus dos hijos.
1:2  El hombre se llamaba Elimélec, su esposa se llamaba Noemí y sus dos hijos, Majlón y Quilión, todos ellos efrateos, de Belén de Judá. Cuando llegaron a la tierra de Moab, se quedaron a vivir allí.
1:3  Pero murió Elimélec, esposo de Noemí, y ella se quedó sola con sus dos hijos.
1:4  Éstos se casaron con mujeres moabitas, la una llamada Orfa y la otra Rut. Después de haber vivido allí unos diez años,
1:5  murieron también Majlón y Quilión, y Noemí se quedó viuda y sin hijos.
1:6  Noemí regresó de la tierra de Moab con sus dos nueras, porque allí se enteró de que el SEÑOR había acudido en ayuda de su pueblo al proveerle de alimento.
1:7  Salió, pues, con sus dos nueras del lugar donde había vivido, y juntas emprendieron el camino que las llevaría hasta la tierra de Judá.
1:8  Entonces Noemí les dijo a sus dos nueras: —¡Miren, vuelva cada una a la casa de su madre! Que el SEÑOR las trate a ustedes con el mismo amor y lealtad que ustedes han mostrado con los que murieron y conmigo.
1:9  Que el SEÑOR les conceda hallar seguridad en un nuevo hogar, al lado de un nuevo esposo. Luego las besó. Pero ellas, deshechas en llanto, alzaron la voz
1:10  y exclamaron: —¡No! Nosotras volveremos contigo a tu pueblo.
1:11  —¡Vuelvan a su casa, hijas mías! —insistió Noemí—. ¿Para qué se van a ir conmigo? ¿Acaso voy a tener más hijos que pudieran casarse con ustedes?
1:12  ¡Vuelvan a su casa, hijas mías! ¡Váyanse! Yo soy demasiado vieja para volver a casarme. Aun si abrigara esa esperanza, y esta misma noche me casara y llegara a tener hijos,
1:13  ¿los esperarían ustedes hasta que crecieran? ¿Y por ellos se quedarían sin casarse? ¡No, hijas mías! Mi amargura es mayor que la de ustedes; ¡la mano del SEÑOR se ha levantado contra mí!
1:14  Una vez más alzaron la voz, deshechas en llanto. Luego Orfa se despidió de su suegra con un beso, pero Rut se aferró a ella.
1:15  —Mira —dijo Noemí—, tu cuñada se vuelve a su pueblo y a sus dioses. Vuélvete con ella.
1:16  Pero Rut respondió: —¡No insistas en que te abandone o en que me separe de ti! »Porque iré adonde tú vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios.
1:17  Moriré donde tú mueras, y allí seré sepultada. ¡Que me castigue el SEÑOR con toda severidad si me separa de ti algo que no sea la muerte!
1:18  Al ver Noemí que Rut estaba tan decidida a acompañarla, no le insistió más.
1:19  Entonces las dos mujeres siguieron caminando hasta llegar a Belén. Apenas llegaron, hubo gran conmoción en todo el pueblo a causa de ellas. —¿No es ésta Noemí? —se preguntaban las mujeres del pueblo.
1:20  —Ya no me llamen Noemí —repuso ella—. Llámenme Mara, porque el Todopoderoso ha colmado mi vida de amargura.
1:21  »Me fui con las manos llenas, pero el SEÑOR me ha hecho volver sin nada. ¿Por qué me llaman Noemí si me ha afligido el SEÑOR, si me ha hecho desdichada el Todopoderoso?
1:22  Así fue como Noemí volvió de la tierra de Moab acompañada por su nuera, Rut la moabita. Cuando llegaron a Belén, comenzaba la cosecha de cebada.


1.- Conversión
En el tiempo de los jueces era común que Dios permita que el pueblo atraviese escasez, pero esto era por causa de su propio pecado y por abandonar los caminos de Dios. Un hombre llamado Elimélec tomó una decisión que a la larga fue para peor, se alejó del pueblo de Dios para ir a Moab, por causa de la escasez.
Eliméles sabía lo que Dios pensaba de vivir entre naciones vecinas, pero cuando sintió la escasez se olvidó de cuál era la voluntad de Dios. Parecido a lo que hizo Abraham cuando fue a Egipto
Muchas veces en nuestra vida somos fieles a Dios cuando las cosas nos salen bien, pero muchas veces en la escasez nos olvidamos de nuestra fe. Preferimos confiar en nosotros mismos.  
Nuestra relación con Dios no debe depender de nuestras circunstancias.  
Hab 3:17  Aunque la higuera no dé renuevos, ni haya frutos en las vides; aunque falle la cosecha del olivo, y los campos no produzcan alimentos; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos;
Hab 3:18  aun así, yo me regocijaré en el SEÑOR, ¡me alegraré en Dios, mi libertador!

Después de que Eliméles y sus dos hijos murieron Noemí se quedó sola con sus dos nueras, entonces Nohemí tomó una buena decisión, regresar al pueblo de Dios.   
Yo no sé en donde nos encontramos ahora en nuestra vida, ¿en Jerusalén o en Moab? ¿Somos parte del Pueblo de Dios o somos parte del mundo? podemos estar físicamente aquí en la iglesia, pero eso no garantiza que seamos parte del pueblo de Dios.
No importa en donde estemos siempre tenemos la oportunidad de regresar. Dios siempre nos está esperando como el padre del hijo pródigo.  
Por eso es que pienso que la primera característica de una fe práctica es la conversión. Es decir, arrepentimiento por el camino que se ha tomado y una vuelta al camino correcto.   
Podemos saber si nuestra fe es fe verdadera si ha tenido arrepentimiento y conversión.
Si hemos crecido en la Iglesia, debemos saber que hubo algún momento en el que hemos reconocido nuestro pecado, y hemos decidido depositar nuestra confianza en Dios.
Muchas veces Dios puede utilizar las crisis en nuestra vida como en el caso de Noemí para hacernos recapacitar.

2Co 7:9  Sin embargo, ahora me alegro, no porque se hayan entristecido sino porque su tristeza los llevó al arrepentimiento. Ustedes se entristecieron tal como Dios lo quiere, de modo que nosotros de ninguna manera los hemos perjudicado.
2Co 7:10  La tristeza que proviene de Dios produce el arrepentimiento que lleva a la salvación, de la cual no hay que arrepentirse, mientras que la tristeza del mundo produce la muerte.
 

2.- Confianza
Pensemos en la situación de las dos nueras. Tranquilamente podían dejarle a su suegra que regrese sola, ellas eran Moabitas y Noemí regresaba a una nación enemiga. Rut sabía que allá en Israel le iban a tratar mal por ser moabita. Sabía que ningún judío se hubiera querido casar con ella por ser extranjera. Y las mujeres solteras eran discriminadas.
Lo que hizo Rut al ofrecerse acompañar a su suegra fue un paso de fe, porque la fe implica confianza en Dios. En un Dios que no era suyo, pero que probablemente experimentó en la vida de Noemí.  
Aunque las cosas se vean difíciles, muchas veces tenemos que confiar en Dios más que en nosotros mismos.   
Muchas veces ya siendo cristianos Dios nos pide hacer muchas cosas que están sobre toda lógica, pero si Dios nos pide hacer algo nuestra tarea es hacerlo confiando que él va a respaldar.
Cada cosa que dejamos por servir a Dios implica confianza. La confianza en Dios también se puede ver cuando las cosas nos están saliendo mal. Enfermedades, problemas económicos, emocionales etc. 
Pero la biblia dice “Busca primero el Reino de Dios y su justicia y todas estas cosas te serán añadidas”   

3.- Compromiso
Esta decisión de Ruth implicaba un compromiso serio y una gran responsabilidad para con su suegra. Esta decisión le iba a costar sacrificio y esfuerzo.
Al depositar nuestra fe en Jesús obtenemos muchas cosas, salvación, vida eterna, pero también adquirimos una responsabilidad de vivir para Dios.
En el resto del libro vemos como Ruth cumplió con su compromiso, se preocupó porque su suegra tenga comida. Pensó en alguien más antes que en ella mismo.

¿Cómo está nuestro compromiso con la obra de Dios?
Si hemos depositado nuestra fe en Jesús hemos adquirido un compromiso. Es imposible afirmar que tengo fe en Jesús y no estar comprometido con su obra.  
Un profesor mío en la universidad me decía que la diferencia entre colaborador y comprometido se puede ver en un desayuno de huevos con tocino. La gallina es una colaboradora que dejó sus huevos. Pero el Cerdo está totalmente comprometido porque tuvo que dar su vida para que el desayuno se realice.
Lucas 9:23 Dirigiéndose a todos, declaró: —Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga.

Llevar la cruz se refiere a aceptar las responsabilidades de vivir para Jesús. Soportar vergüenza, insultos, se refiere a ceder derechos a los demás. Antes que buscar los propios. Como cuando alguien me hace daño y elijo perdonar y amar en lugar de desquitarme.
Llevar la cruz es decidir dar mi tiempo para la obra de Dios, decidir ser responsable (puntualidad, esfuerzo)
Muchas veces pensamos que como el trabajo en la Iglesia es voluntario no debemos tener la misma responsabilidad que como un trabajo pagado. Y si es verdad que es voluntario, pero es un compromiso que adquirimos con Dios, y Jesús dio su misma vida por nosotros, y nos compró para él. ¿Qué estamos nosotros dispuestos a hacer por él?
Al meditar en eso es difícil no comprometerse de corazón, porque no podemos pagarle a Dios lo que él hizo por nosotros.  

Al final de la historia Dios encaminó la vida de Ruth para ser redimida por Booz. Dios es fiel, Dios usó esa decisión de Ruth para hacerla parte de la genealogía de Jesús. Todo por una decisión de fe.
Les invito a leer el resto del libro de Rut.


Conclusión
La fe verdadera tiene que ir más allá que sólo teoría. Tiene que manifestarse en nuestra vida práctica. Implica convertirnos a los caminos de Dios. Confiar plenamente en su soberanía y estar completamente comprometidos con su obra. Al hacer esto Dios mismo se encargará de encaminar nuestra vida bajo su voluntad y propósito. 

Hugo Vásquez


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