martes, 13 de septiembre de 2016

CURSO DE ISAIAS - LECCION 1 - INTRODUCCION

Introducción

En el Antiguo Testamento son de gran importancia los libros de profecía, ya que una de las maneras más frecuentes por las que Dios hablaba a su pueblo era por medio de los profetas.   


El término profeta en el hebreo es Nabí que se puede traducir como “uno que es llamado por Dios o
que tiene una misión de parte de Dios”. Y como nosotros sabemos bíblicamente los profetas eran aquellos que tenían la misión de hablar al pueblo de parte de Dios.
Recordemos cuando Dios le dice a Moisés que Aarón será su profeta ya que él iba a hablar por Moisés.

Exo 7:1  —Toma en cuenta —le dijo el SEÑOR a Moisés—que te pongo por Dios ante el faraón. Tu hermano Aarón será tu profeta. (Nabí)

Es decir, no necesariamente la misión del profeta era anunciar el futuro. Aunque parte de su mensaje si podía contener predicciones acerca del futuro.  Pero es en el idioma griego en donde el término profeta Profetes si significa “hablar con anticipación”.  Sin embargo, sabemos que cuando los autores del Nuevo Testamento utilizan este término están pensando en los Nabí del Antiguo Testamento.

Pregunta para el diálogo:
¿Puede haber profetas en nuestro tiempo?

Dentro de los libros de profecía del Antiguo Testamento sin duda alguna el que se ha convertido en el más estudiado y el más citado en el Nuevo Testamento es Isaías.  Ya que este fue un profeta con una misión muy importante en su tiempo, para cada uno de los reyes para los cuales profetizó, pero también es uno de los más importantes en cuanto al anuncio de la venida del Mesías. Es uno de los más completos en cuanto a anunciar su nacimiento, vida, sufrimientos, muerte resurrección e incluso nos anuncia el reinado venidero y futuro de Jesús.

Un ejemplo de esto es:
El nacimiento del Mesías: Isaías 7
Reinado del Mesías -Isaías 11
El Mesías como siervo – Isaías 42 - 49
La Salvación final – Isaías 52
Herido por Nuestras Transgresiones - Isaías 53

Es por esta razón que es citado muchas veces en los Evangelios y en las Epístolas. Ya que prácticamente se podría decir que Isaías incluye todo el Evangelio que es después explicado en el Nuevo Testamento.  Es por esta razón que en este curso nos vamos a enfocar de manera específica en cuanta a la Cristología en Isaías.

Isaías y su contexto
Isaías fue hijo de Amoz (2 Reyes 19:2) nació aproximadamente en el 765 a.C. De una familia dirigente. Algunas tradiciones judías dicen que fue pariente de los reyes Usías y Amazías. Y es precisamente después de la muerte del rey Usías en donde Isaías recibe su llamado profético (Isaías 6:1) probablemente en el 740 a.C.
Desarrolló su ministerio probablemente durante 40 o 60 años. En este tiempo conoció a los reyes Jotam, Acaz, Ezequías y Manasés (Is. 1:1; 6:1; 7:3; 14:28; 20:1, 2; 36:39). De quienes fue asesor. Por lo menos sabemos que tuvo dos hijos, de quienes sus nombres reflejan asuntos importantes de su ministerio: Sear-jasub “un remanente volverá” (Is. 7:3) y Maher-salal-hasbaz “muy pronto llegarán saqueo y destrucción” (Is. 8:3).
Su nombre,  Isaías, en hebreo Yesayá  significa: “La salvación es de Dios (YHWH)”.
Sobre la muerte de Isaías es difícil saberlo con exactitud, pero algunas tradiciones nos cuentan que probablemente murió acerrado por la mitad en la persecución del rey Ezequías. Otras tradiciones dicen que Isaías se escondió en un árbol y el rey mando a cortarlo y de esa manera Isaías fue acerrado por la mitad

Tarea para la casa:
Para conocer más sobre el contexto de Isaías leamos 2 Reyes 14-20

Elaboración del libro
Tradicionalmente la autoría del libro se la ha adjudicado al mismo profeta durante su ministerio. Ya que existían casos en los que los profetas de la Antigüedad escribían sus profecías en rollos para que otros pudieran leerlos. Sin embargo, en las últimas décadas se ha puesto en duda esta creencia y se ha desarrollado la hipótesis de que Isaías es un escrito de varios autores. Muchos piensan que los capítulos 1-39 son autoría de un escritor mientras que del 40 al 66 son de un escritor diferente. Incluso otros dividen el libro en 3 partes.
Esta posición sostenida por la crítica histórica se basa en argumentos como el no aceptar tan fácilmente las predicciones históricas de varios siglos antes como las profecías en cuanto al rey Ciro. (Isaías 44:28). Para los críticos, estos fueron capítulos agregados luego de realizado el suceso histórico de Ciro.
Pero, a pesar de todo esto, son muchas las evidencias que nos invitan a mirar a Isaías como elaborado por un mismo autor, ya que durante todo el libro se repiten las mismas expresiones como “El Santo de Israel” “La mujer con dolores de parto” las referencias a “Sion”. Y muchas figuras literarias que son comunes a todo el escrito. Y también el hecho, de que como cristianos, que consideramos el carácter sobrenatural de las Escrituras no nos confunde el hecho de que los anuncios del profeta se hayan cumplido siglos después.
También la tradición judía, los conceptos de los primeros cristianos, las evidencias del Mar Muerto y de la Septuaginta nos dejan claro que nunca consideraron el libro de Isaías como obras diferentes sino siempre fue un solo libro.  

Características del libro
El libro de Isaías al igual que el Evangelio contienen un mensaje de esperanza. Por un lado, podemos ver a cada momento un pueblo rebelde, que desobedece a Dios. En especial en el tema de hacer alianzas con pueblos vecinos.

Isa 1:2  ¡Oigan, cielos! ¡Escucha, tierra! Así dice el SEÑOR: «Yo crié hijos hasta hacerlos hombres, pero ellos se rebelaron contra mí.
1:3  El buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo; ¡pero Israel no conoce, mi pueblo no entiende!»
1:4  ¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de culpa, generación de malhechores, hijos corruptos! ¡Han abandonado al SEÑOR! ¡Han despreciado al Santo de Israel! ¡Se han vuelto atrás!
1:5  ¿Para qué recibir más golpes? ¿Para qué insistir en la rebelión? Toda su cabeza está herida, todo su corazón está enfermo.
1:6  Desde la planta del pie hasta la coronilla no les queda nada sano: todo en ellos es heridas, moretones, y llagas abiertas, que no les han sido curadas ni vendadas, ni aliviadas con aceite.

Es por esta razón que el profeta en múltiples ocasiones advierte al pueblo del juicio venidero. Tanto terrenal y contemporáneo para el pueblo. Un ejemplo es:

Isa 30:12  Así dice el Santo de Israel: «Ustedes han rechazado esta palabra; han confiado en la opresión y en la perversidad, y se han apoyado en ellas.
30:13  Por eso su iniquidad se alzará frente a ustedes como un muro alto y agrietado, a punto de derrumbarse: ¡de repente, en un instante, se desplomará!
30:14  Su iniquidad quedará hecha pedazos, hecha añicos sin piedad, como vasija de barro: ni uno solo de sus pedazos servirá para sacar brasas del fuego ni agua de una cisterna.»

Pero también es común en Isaías referirse al juicio final, al que los profetas solían denominar el Día del Señor (YHWH). Que sería el día en el que Dios juzgue la maldad del mundo.

Isa 2:11  Los ojos del altivo serán humillados y la arrogancia humana será doblegada. ¡En aquel día sólo el SEÑOR será exaltado!
2:12  Un día vendrá el SEÑOR Todopoderoso contra todos los orgullosos y arrogantes, contra todos los altaneros, para humillarlos;
2:13  contra todos los cedros del Líbano, arrogantes y erguidos, contra todas las encinas de Basán,


Pero por otro lado nos encontramos con un Dios que siempre se refiere al pueblo como “mis hijos” o “mi pueblo” (Isaías 1:2-3) una característica particular de Isaías. Un Dios preocupado por su pueblo, un Dios que dice: “a quien enviaré por ellos” (Isaías 6:8).  Y que les ofrece salvación por medio del arrepentimiento y la confianza en él.
Isa 30:15  Porque así dice el SEÑOR omnipotente, el Santo de Israel: «En el arrepentimiento y la calma está su salvación, en la serenidad y la confianza está su fuerza, ¡pero ustedes no lo quieren reconocer!
También el libro de Isaías anuncia que la salvación será solamente para un remanente del pueblo.
Isa 10:21  Y un remanente volverá; un remanente de Jacob volverá al Dios Poderoso.
Isa 10:22  Israel, aunque tu pueblo sea como la arena del mar, sólo un remanente volverá. Se ha decretado destrucción, abrumadora justicia.

Concepto que también es tomado por Pablo en el Nuevo Testamento (Romanos 9:27; 11:2-5) aplicándolo al remanente de la fe. Es decir, a aquel que es salvado por la gracia de Dios.  
Rom 11:5  Así también hay en la actualidad un remanente escogido por gracia.

No podemos olvidar el énfasis de este libro, en cuanto a que todo esto Dios lo va a realizar por medio del Mesías. Quien es rey, justo y santo.
Isa 11:1  Del tronco de Isaí brotará un retoño; un vástago nacerá de sus raíces.
11:2  El Espíritu del SEÑOR reposará sobre él: espíritu de sabiduría y de entendimiento, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del SEÑOR.
11:3  Él se deleitará en el temor del SEÑOR; no juzgará según las apariencias, ni decidirá por lo que oiga decir,
11:4  sino que juzgará con justicia a los desvalidos, y dará un fallo justo en favor de los pobres de la tierra. Destruirá la tierra con la vara de su boca; matará al malvado con el aliento de sus labios.
11:5  La justicia será el cinto de sus lomos y la fidelidad el ceñidor de su cintura.

Pero también es el Siervo que va a sufrir por todo el pueblo.
Isa 53:4  Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado.
Isa 53:5  Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados.
  
Una última característica que queremos mencionar de este libro, es el anuncio del reino de Dios. El reino de justicia y paz, prometido para el futuro.
Isa 65:17  »Presten atención, que estoy por crear un cielo nuevo y una tierra nueva. No volverán a mencionarse las cosas pasadas, ni se traerán a la memoria.
65:18  Alégrense más bien, y regocíjense por siempre, por lo que estoy a punto de crear: Estoy por crear una Jerusalén feliz, un pueblo lleno de alegría.
65:19  Me regocijaré por Jerusalén y me alegraré en mi pueblo; no volverán a oírse en ella voces de llanto ni gritos de clamor.
65:20  »Nunca más habrá en ella niños que vivan pocos días, ni ancianos que no completen sus años. El que muera a los cien años será considerado joven; pero el que no llegue a esa edad será considerado maldito.
65:21  Construirán casas y las habitarán; plantarán viñas y comerán de su fruto.

65:22  Ya no construirán casas para que otros las habiten, ni plantarán viñas para que otros coman. Porque los días de mi pueblo serán como los de un árbol; mis escogidos disfrutarán de las obras de sus manos. 

Hugo Vásquez 


Sígueme:

siguenos en facebook Canal de youtube siguenos en Twitter

No hay comentarios:

Publicar un comentario