martes, 20 de septiembre de 2016

CURSO DE ISAIAS - LECCION 2 - COMIENZO DEL MINISTERIO DEL PROFETA

1.- Comienzo del ministerio del profeta

En este curso daremos inicio al análisis del libro en el capítulo 6, donde Isaías nos cuenta su llamado y el inicio de su ministerio. Posteriormente si es pertinente regresaremos a los primeros capítulos en donde tenemos una introducción al tema de todo el libro.  


Isa 6:1  El año de la muerte del rey Uzías, vi al Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo.
6:2  Por encima de él había serafines, cada uno de los cuales tenía seis alas: con dos de ellas se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies, y con dos volaban.
6:3  Y se decían el uno al otro: «Santo, santo, santo es el SEÑOR Todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria.»
6:4  Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo.
6:5  Entonces grité: «¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al SEÑOR Todopoderoso!»
6:6  En ese momento voló hacia mí uno de los serafines. Traía en la mano una brasa que, con unas tenazas, había tomado del altar.
6:7  Con ella me tocó los labios y me dijo: «Mira, esto ha tocado tus labios; tu maldad ha sido borrada, y tu pecado, perdonado.»
6:8  Entonces oí la voz del Señor que decía: —¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Y respondí: —Aquí estoy. ¡Envíame a mí!

La muerte del rey Uzías probablemente ocurrió por el año 739 a.C. La historia de este rey la podemos
encontrar en 2 Crónicas 26.  Fue un tiempo de mucho conflicto ya que nos ubicamos en medio de las conquistas del imperio asirio, especialmente al reino del norte (Isarel).
En este texto Isaías nos cuenta que en el tiempo en que murió el Rey Uzías, él tuvo una visión de la majestad de Dios. Es uno de los pasajes más hermosos en toda la Biblia en la que se nos muestra a Dios en toda su majestad. Y al mismo tiempo nos muestra la reacción que tuvo Isaías al enfrentarse con esta visión.  

1.1.- Características de esta visión

La soberanía de Dios
La imagen de Dios sentado en el trono es una imagen que nos muestra que él es el rey, Él es el soberano, es el dueño de todas las cosas, es el que tiene el control de todo.
El contexto de este pasaje es muy importante porque es precisamente cuando el rey muere. Uzías fue un rey que comenzó su reinado bien en su relación con Dios.

2Crónicas 26:4  Uzías hizo lo que agrada al SEÑOR, pues en todo siguió el buen ejemplo de su padre Amasías

 Pero con el tiempo se apartó. Y terminó haciendo cosas que a Dios le desagradan.

2Crónicas 26:16  Sin embargo, cuando aumentó su poder, Uzías se volvió arrogante, lo cual lo llevó a la desgracia. Se rebeló contra el SEÑOR, Dios de sus antepasados, y se atrevió a entrar en el templo del SEÑOR para quemar incienso en el altar.

Dios castigó a este rey con la enfermedad de la lepra hasta el fin de su vida.  
Esto debió despertar muchas inquietudes en el pueblo, como: ¿En quién podemos confiar? ¿Qué vamos a hacer ahora nosotros, si el rey que estaba con Dios terminó apartado de su camino?
De pronto el mismo Isaías se sentía desconsolado, pero Dios le muestra en esta visión que Dios es un Rey que nunca muere, que nunca falla y nunca le va a faltar al pueblo.
 Conocer que Dios es soberanos es conocer que él tiene el control de todas las cosas. El mismo Isaías comenta posteriormente:

Isa 40:25  «¿Con quién, entonces, me compararán ustedes? ¿Quién es igual a mí?», dice el Santo.
40:26  Alcen los ojos y miren a los cielos: ¿Quién ha creado todo esto? El que ordena la multitud de estrellas una por una, y llama a cada una por su nombre. ¡Es tan grande su poder, y tan poderosa su fuerza, que no falta ninguna de ellas!
40:27  ¿Por qué murmuras, Jacob? ¿Por qué refunfuñas, Israel: «Mi camino está escondido del SEÑOR; mi Dios ignora mi derecho»?
40:28  ¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El SEÑOR es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable.

No hay para nosotros seguridad más grande que saber que Dios tiene el control de todo. Aún de nuestras circunstancias más difíciles, nada se escapa de la autoridad de Dios. Decir que Dios es “soberano” es decir que él está sobre toda autoridad.
Las mismas palabras de Jesús ante Poncio Pilato nos confirman esta realidad.

Juan 19:11  —No tendrías ningún poder sobre mí si no se te hubiera dado de arriba —le contestó Jesús—. Por eso el que me puso en tus manos es culpable de un pecado más grande.

Preguntas para la aplicación:
1.- ¿Estamos viviendo nuestra vida con Jesús como el soberano, como el Señor?
2.- ¿Hasta qué punto nos da confianza y seguridad conocer la verdad de que Dios es soberano para enfrentar las situaciones difíciles?

La santidad de Dios
En los versículos 2 y 3 Isaías nos cuenta que vio a estas criaturas a quienes llama Serafines. Esta es la primera vez que se usa esta palabra en la Biblia para referirse a seres celestiales. Esta Palabra en el hebreo viene de Saraf y es de difícil traducción, tiene mucho que ver con fuego que arde.  Por lo tanto, Serafín se puede traducir como “ardiente”. Y es la misma palabra que se usa para referirse a las serpientes que mordieron en el desierto a los Israelitas. En Números 21.
Es necesario tener en cuenta que se trata de una visión profética, en la que muchos de estos elementos son simbólicos. Por tal razón es difícil clasificar a este tipo de seres celestiales como un tipo específico de ángeles. Ya que las características con las que se nos muestran: 6 alas, 2 para cubrirse el rostro, dos para cubrirse los pies y 2 para volar. Pueden significar que aún los ángeles que se encuentran cerca de Dios no se atreven a mirar su rostro, ni a enorgullecerse de sus obras al cubrir sus pies.
Pero lo importante de esta sección es que nos cuenta que los serafines cantaban “Santo, Santo Santo”.  La santidad de Dios significa que él está apartado de toda la maldad, de todo el pecado. Que Él es puro. Y es por esta razón que el ser humano por naturaleza se encuentra separado de Dios. Porque él es pecador y nada impuro puede habitar junto a un Dios puro.
Cuando comprendemos la magnitud de la grandeza de Dios, su soberanía y su santidad eso nos debe motivar a adorarlo sinceramente, a alabarlo y darle a él la Gloria porque él se lo merece.
Pero la pregunta es: ¿Cómo podemos nosotros hoy tener una visión de la grandeza de Dios?  
Hoy tal vez no tengamos una visión como la tuvo Isaías, pero tenemos la Biblia y tenemos acceso a Dios por medio de la oración y cuánto más aprendemos de él en las escrituras y en nuestra vida más nos sorprende su grandeza y su santidad. Cuánto más vivimos una vida junto Dios más nos sorprenden las maravillas que podemos ver.

Pregunta de aplicación:
1.- ¿Hay cosas en nuestra vida que nos permiten experimentar la grandeza y la soberanía de Dios?

1.2.-  La respuesta a la visión
Cuando Isaías tuvo su encuentro con la grandeza de Dios comprendió lo pequeño que él era. Y su primera reacción fue confesar su pecado

Confesión  

Isa 6:5  Entonces grité: «¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al SEÑOR Todopoderoso!»

Sólo al comprender verdaderamente la santidad de Dios podemos darnos cuenta de la magnitud de nuestro pecado.  
Cuando Isaías se humilló delante de Dios reconoció su propio pecado y también el pecado de su comunidad   “y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos”
Al mismo tiempo que debemos reconocer nuestro pecado también debemos darnos cuenta que vivimos en un mundo que está lleno de pecado y está separado de Dios.  


Experimentar el perdón

El resultado de humillarse delante de Dios y confesar nuestro pecado es experimentar el perdón de Dios

Isa 6:6  En ese momento voló hacia mí uno de los serafines. Traía en la mano una brasa que, con unas tenazas, había tomado del altar.
Isa 6:7  Con ella me tocó los labios y me dijo: «Mira, esto ha tocado tus labios; tu maldad ha sido borrada, y tu pecado, perdonado.»

En la visión que tuvo Isaías vemos como un serafín se acerca con un carbón encendido del altar. Muchas veces el fuego en la Biblia es un símbolo del Espíritu Santo. Pero lo importante es que cuando este carbón ardiendo toca los labios de Isaías el serafín le dice que su pecado ha sido borrado.  
De igual manera nosotros cuando nos humillamos delante de Dios y reconocemos nuestro pecado Dios nos perdona por medio del sacrificio que hizo Jesús en la cruz


Aceptar el desafío  

Isa 6:8  Entonces oí la voz del Señor que decía: —¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Y respondí: —Aquí estoy. ¡Envíame a mí!

En esta visión Isaías escucha la voz de Dios que dice ¿A quién enviaré? Isaías responde: Aquí estoy ¡Envíame a mí¡
Después de experimentar una visión tan grande de la Santidad y Soberanía de Dios, después de experimentar el perdón y la misericordia de Dios, la conclusión lógica era que dispusiera su vida para servir a Dios.

En nuestra vida es igual, cuando tenemos un encuentro con la grandeza de Dios lo menos que podemos hacer es aceptar el desafío del servicio.

El día en que Isaías vio a Dios su vida fue cambiada, de igual manera en nosotros si hemos tenido un encuentro con Dios nuestra vida deber ser cambiada y motivada al servicio.


Pregunta de aplicación
1.- Si estamos conscientes al igual que Isaías, que vivimos en un mundo pecador ¿Estamos dispuestos a aceptar el desafío de ser enviados?


Hugo Vásquez

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