miércoles, 28 de septiembre de 2016

CURSO DE ISAIAS - LECCION 3 - EL PROBLEMA DEL PUEBLO

2.- El Problema del Pueblo (Isaías 1)


Isa 1:1  Visión que recibió Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y Jerusalén, durante los reinados de Uzías, Jotán, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.
1:2  ¡Oigan, cielos! ¡Escucha, tierra! Así dice el SEÑOR: «Yo crié hijos hasta hacerlos hombres, pero ellos se rebelaron contra mí.
1:3  El buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo; ¡pero Israel no conoce, mi pueblo no entiende!»
1:4  ¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de culpa, generación de malhechores, hijos corruptos! ¡Han abandonado al SEÑOR! ¡Han despreciado al Santo de Israel! ¡Se han vuelto atrás!
1:5  ¿Para qué recibir más golpes? ¿Para qué insistir en la rebelión? Toda su cabeza está herida, todo su corazón está enfermo.
1:6  Desde la planta del pie hasta la coronilla no les queda nada sano: todo en ellos es heridas, moretones, y llagas abiertas, que no les han sido curadas ni vendadas, ni aliviadas con aceite.
1:7  Su país está desolado, sus ciudades son presa del fuego; ante sus propios ojos los extraños devoran sus campos; su país está desolado, como si hubiera sido destruido por extranjeros.
1:8  La bella Sión ha quedado como cobertizo en un viñedo, como choza en un melonar, como ciudad sitiada.
1:9  Si el SEÑOR Todopoderoso no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, seríamos ya como Sodoma, nos pareceríamos a Gomorra.

Desde los primeros versículos de este libro se describe la rebelión del pueblo de Judá. Notamos en el
versículo 2 que Dios pone como testigos a los cielos y a la tierra, sobre los pecados de su pueblo. Esto nos recuerda de una forma interesante que cuando Dios hizo el pacto con Israel en Deuteronomio 4:23 dice lo siguiente:

Deu 4:23  Tengan, pues, cuidado de no olvidar el pacto que el SEÑOR su Dios ha hecho con ustedes. No se fabriquen ídolos de ninguna figura que el SEÑOR su Dios les haya prohibido,
4:24  porque el SEÑOR su Dios es fuego consumidor y Dios celoso.
4:25  »Si después de haber tenido hijos y nietos, y de haber vivido en la tierra mucho tiempo, ustedes se corrompen y se fabrican ídolos y toda clase de figuras, haciendo así lo malo ante el SEÑOR su Dios y provocándolo a ira,
4:26  hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ustedes, de que muy pronto desaparecerán de la tierra que van a poseer al cruzar el Jordán. No vivirán allí mucho tiempo, sino que serán destruidos por completo.
4:27  El SEÑOR los dispersará entre las naciones, y entre todas ellas sólo quedarán esparcidos unos pocos.

Y precisamente en Isaías Dios mostrará al pueblo que las consecuencias de sus pecados los llevarán al exilio o a la destrucción en manos de naciones extranjeras.
En el verso 2 se nos muestra de una forma interesante que Dios ama a su pueblo, que para él son como hijos. Este concepto de hijos de Dios en el Antiguo Testamento es algo que se aplicaba solamente como nación, pero ningún israelita se hubiera atrevido a llamar a Dios Padre, en un sentido personal. Esto solamente se nos revela con Jesús en el Nuevo Testamento, incluso se lo llama Aba, que es una forma cariñosa, como decir Papá.


1.1.- Alcance de su pecado

En los versículos 5 y 6 se nos describe la magnitud del pecado. Se dice: “Toda su cabeza está enferma” “Todo su corazón está enfermo” “Desde la planta de los pies hasta la coronilla no les queda nada sano”.

Pregunta para el diálogo:
1.- ¿Quiere decir esto que nada de lo que hacía el pueblo era bueno?
2.- ¿Se aplica para nosotros hoy? ¿Nada de lo que hace hoy en ser humano es bueno?

Estos textos los debemos entender dentro de su género literario, es decir como profecía que no necesariamente se entiende de forma literal, sino que se caracteriza por el uso de figuras literarias. En este caso puede ser una hipérbole, es decir una exageración poética de una cualidad.  
Sin embargo, en el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo cita también textos poéticos sobre el alcance de la naturaleza pecaminosa del ser humano, para aplicarlos a la humanidad en general. Un ejemplo es:

Romanos 3:10  Así está escrito: «No hay un solo justo, ni siquiera uno;
3:11  no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios.
3:12  Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!»
3:13  «Su garganta es un sepulcro abierto; con su lengua profieren engaños.» «¡Veneno de víbora hay en sus labios!»
3:14  «Llena está su boca de maldiciones y de amargura.»
3:15  «Veloces son sus pies para ir a derramar sangre;
3:16  dejan ruina y miseria en sus caminos,
3:17  y no conocen la senda de la paz.»
3:18  «No hay temor de Dios delante de sus ojos.»
3:19  Ahora bien, sabemos que todo lo que dice la ley, lo dice a quienes están sujetos a ella, para que todo el mundo se calle la boca y quede convicto delante de Dios.

Este concepto del alcance de la Naturaleza Pecaminosa en el ser humano es lo que en teología se conoce como Depravación Total. Esta la podemos definir como lo hicimos en el curso de Romanos al analizar estos textos, de la siguiente manera:
“Por medio de este elaborado argumento paulino podemos comprender que Depravación Total no implica que todas las cosas que el ser humano sean malas. Sino que significa que todas las áreas del ser humano se encuentran afectadas por el pecado. Mente, sentimientos y voluntad”.



1.2.- El problema de la auto justificación
  
El principal problema del pueblo no era su pecado en sí, sino el no reconocerlo y el creer que estaban siendo justificados a sí mismos al realizar tareas rituales externas. Esto lo muestra el profeta en los versículos del 10 al 20.

Isa 1:10  ¡Oigan la palabra del SEÑOR, gobernantes de Sodoma! ¡Escuchen la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!
1:11  «¿De qué me sirven sus muchos sacrificios? —dice el SEÑOR—. Harto estoy de holocaustos de carneros y de la grasa de animales engordados; la sangre de toros, corderos y cabras no me complace.
1:12  ¿Por qué vienen a presentarse ante mí? ¿Quién les mandó traer animales para que pisotearan mis atrios?
1:13  No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, día de reposo, asambleas convocadas; ¡no soporto que con su adoración me ofendan!
1:14  Yo aborrezco sus lunas nuevas y festividades; se me han vuelto una carga que estoy cansado de soportar.
1:15  Cuando levantan sus manos, yo aparto de ustedes mis ojos; aunque multipliquen sus oraciones, no las escucharé, pues tienen las manos llenas de sangre.
1:16  ¡Lávense, límpiense! ¡Aparten de mi vista sus obras malvadas! ¡Dejen de hacer el mal!
1:17  ¡Aprendan a hacer el bien! ¡Busquen la justicia y reprendan al opresor! ¡Aboguen por el huérfano y defiendan a la viuda!
1:18  »Vengan, pongamos las cosas en claro —dice el SEÑOR—. ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!
1:19  ¿Están ustedes dispuestos a obedecer? ¡Comerán lo mejor de la tierra!
1:20  ¿Se niegan y se rebelan? ¡Serán devorados por la espada!» El SEÑOR mismo lo ha dicho.

En este texto Dios compara a Israel con Sodoma y Gomorra, posiblemente para expresar la gravedad de su pecado, y recordarles la realidad del juicio divino.


Por medio de rituales hipócritas

En los versículos del 11 al 14 se mencionan algunas actividades religiosas en el templo como sacrificios, ofrendas y festividades. De las cuales Dios dice que está “harto”.

El pueblo de Israel tenía muchas ceremonias en sus cultos en el templo, en especial los sacrificios jugaban un papel central. Cada ceremonia tenía un significado simbólico, representaba una realidad espiritual. Los sacrificios por ejemplo simbolizaban el perdón de los pecados. Nosotros sabemos que apuntaban también al sacrificio de Jesús en la cruz.

Pero los judíos pensaban que por el solo hecho de presentar un sacrificio sus pecados eran perdonados, y descuidaban así su vida de santidad, de justicia y de obediencia a Dios. Dios les dice que sus sacrificios no sirven de nada. Esto quiere decir que todos nuestros actos de religiosidad o de adoración externa, no sirven de nada si nuestra vida de Justicia no está bien.

Podemos cantar de la mejor manera, podemos ofrendar todos nuestros bienes, pero si no somos justos con los demás, si no guardamos nuestra pureza, si no perdonamos, etc.  No sirve de nada. A Dios no le engañamos con lo exterior, él mira nuestro corazón.

El verdadero sacrificio que debemos ofrendar a Dios es nuestra vida entera.

Rom 12:1  Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.  Rom 12:2  No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.


Pregunta de aplicación:

1.- ¿Alguna vez hemos pensado que nuestros actos de adoración externos, como cantos, oraciones, etc, son suficientes para alegrar el corazón de Dios?


En este pasaje Dios rechaza también las fiestas religiosas “Luna nueva, asambleas” El pueblo judío celebraba muchas fiestas en honor a Dios, pero con el tiempo perdían su verdadero significado y terminaban siendo solamente reuniones sociales.

De igual manera si nuestras reuniones en la Iglesia, cultos, células, pierden su propósito, y se convierten solo en un club social, Dios las rechaza.  Todos estos actos exteriores que hacemos para tratar de disimular nuestra verdadera condición espiritual para Dios son como una carga que él está “cansado de soportar”


        
Por medio de una relación hipócrita

En el versículo 15 se habla de “Levantar las manos” es un símbolo de oraciones con peticiones para Dios. Él dice que aparta los oídos de las oraciones del pueblo porque tienen las manos manchadas de sangre.

Tener las manos manchadas de Sangre para Dios no solamente significa que alguien es un asesino. Si no también, alguien que oprime al pobre, que no hace justicia por los huérfanos y las viudas, etc. Esto lo analizaremos posteriormente al estudiar un pasaje similar a este en Isaías 58.

Recordemos que Jesús en el Sermón del monte enseña que el solo hecho de insultar a un hermano para Dios ya es como el homicidio. Mientras que los judíos pensaban que con solo levantar sus manos y hacer oraciones de labios para afuera Dios tenía que escucharles, pero él les deja claro que no es así.

De igual manera en nuestro tiempo debemos tener claro que nuestra relación con Dios no depende de los actos externos, aún nuestra oraciones, si no son de corazón y solo son de labios para afuera no tienen sentido.  Nuestra relación con Dios se basa en nuestro corazón.

“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”

Si queremos que nuestras oraciones sean escuchadas por Dios debemos preocuparnos por cómo está nuestro corazón delante de Dios.



Dios les presenta la solución

En los versículos 16 y 17 Dios les dice que Lo que realmente le complace es un corazón limpio que ama la justicia y la busca. A Dios le agrada eso porque es más fácil dedicarse a la devoción externa que cambiar el corazón en lo interior. Por eso lo primero que Dios pide para tener una correcta relación con él es “lavarse y limpiarse del pecado” Pero, lavarse y limpiarse del pecado no se trata solamente de dejar de hacer lo malo, se tiene que arrancar de raíz lo que produce el pecado.
Eso es solo posible gracias a la misericordia de Dios por medio del sacrificio de Jesús en la cruz. Cosa que para el pueblo en ese tiempo no estaba revelado, pero los sacrificios eran precisamente un símbolo de eso.   Y lo que ellos debían hacer es confiar en la misericordia de Dios y no confiar en sus propios actos de justicia.
Al hablar de las obras que a Dios agradan se hace énfasis en la justicia y Dios siempre muestra un énfasis especial en preocuparse de los más débiles. “abogar por el huérfano y la viuda” Y también en “reprender al opresor”
Es decir, no se trata solo de hacer lo bueno, sino también de denunciar lo que es malo, y lo que causa dolor y sufrimiento en las personas.

Dios promete restauración para un corazón arrepentido

Isa 1:18  »Vengan, pongamos las cosas en claro —dice el SEÑOR—. ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!
Isa 1:19  ¿Están ustedes dispuestos a obedecer? ¡Comerán lo mejor de la tierra!
Isa 1:20  ¿Se niegan y se rebelan? ¡Serán devorados por la espada!» El SEÑOR mismo lo ha dicho.

Estos versículos son una hermosa expresión del amor de Dios, del perdón que él ofrece por medio del sacrificio de Jesús. Pero al mismo tiempo nos muestra la justicia de Dios para los que se niegan a obedecer.
La “Purpura” es la tinta que se usaba anteriormente para teñir las ropas. La cual era prácticamente imposible de quitar.
¿Podemos imaginarnos lo que significa que una prenda vuelva a ser completamente blanca?

Pero para Dios no hay nada imposible el promete limpiarnos, no importa cuál haya sido nuestro pecado. 

Hugo Vásquez

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