viernes, 2 de septiembre de 2016

CURSO DE ROMANOS - LECCION 10 - OBJECIONES JUDIAS

3.2.5.- Objeciones judías

3:1  Entonces, ¿qué se gana con ser judío, o qué valor tiene la circuncisión?
3:2  Mucho, desde cualquier punto de vista. En primer lugar, a los judíos se les confiaron las palabras mismas de Dios.
3:3  Pero entonces, si a algunos les faltó la fe, ¿acaso su falta de fe anula la fidelidad de Dios?
3:4  ¡De ninguna manera! Dios es siempre veraz, aunque el hombre sea mentiroso. Así está escrito: «Por eso, eres justo en tu sentencia, y triunfarás cuando te juzguen.»
3:5  Pero si nuestra injusticia pone de relieve la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Que Dios es injusto al descargar sobre nosotros su ira? (Hablo en términos humanos.)
3:6  ¡De ninguna manera! Si así fuera, ¿cómo podría Dios juzgar al mundo?
3:7  Alguien podría objetar: «Si mi mentira destaca la verdad de Dios y así aumenta su gloria, ¿por qué todavía se me juzga como pecador?
3:8  ¿Por qué no decir: Hagamos lo malo para que venga lo bueno?» Así nos calumnian algunos, asegurando que eso es lo que enseñamos. ¡Pero bien merecida se tienen la condenación!

En el capítulo anterior  Pablo concluyó que ante los ojos de Dios no hay diferencia entre judíos y gentiles.  Como es de suponerse esta idea debía tener mucho rechazo entre sus lectores del pueblo de Israel. Por esta razón aquí Pablo responde algunas objeciones que se lo podían presentar.

“Entonces, ¿qué se gana con ser judío, o qué valor tiene la circuncisión?”

La forma en la que Pablo escribe y argumenta presentando un interlocutor imaginario al que le escribe y al que le responde las preguntas que este le podría plantear es un estilo literario conocido como “diatriba”. Era utilizado mucho por los filósofos del tiempo de Pablo.     

Este estilo de escribir es una gran herramienta también para predicadores cristianos, ya que al predicar de pensando en las inquietudes que los oyentes pueden tener y dar una respuesta a eso, puede hacer mucho más dinámico nuestro sermón.  Dice John Stott: “La predicación dialogal tiene un poderoso procedente apostólico”

La primera objeción que se presenta en el texto es sobre cuál es la ventaja de ser parte del pueblo de Israel si en el capítulo anterior Pablo cuestionó radicalmente la interpretación general de la ley y la circuncisión afirmando que ni lo uno ni lo otro garantizaba la salvación del pueblo.  Por obvias razones un judío debía razonar y decir  ¿Cuál es la ventaja entonces?

A esto Pablo responde:

“Mucho, desde cualquier punto de vista. En primer lugar, a los judíos se les confiaron las palabras mismas de Dios”

A esta objeción Pablo menciona solamente una ventaja. Aunque dice “En primer lugar” luego no menciona ninguna otra ventaja; hasta llegar al capítulo 9 en donde si hará referencia a algunas otras ventajas de ser judío.

Parecer ser que para Pablo la ventaja más importante y en la que se podrían resumir las demás es que a los judíos se les confió las palabras mismas de Dios. Es decir el Pueblo de Israel fue el primero en recibir la Revelación Especial de Dios. 

No podemos negar que es una gran ventaja y un gran privilegio ser poseedores de la Palabra de Dios y poder conocer su voluntad para vivir la vida de una manera que agrade a Dios.  Sin embargo el hecho de tener la Palabra de Dios, como ya lo hemos argumentado, no les garantizaba la salvación ni una seguridad eterna. Es decir en palabra de John Stott “El valor del judío es de responsabilidad más que de seguridad”

Para comprender esta situación podemos imaginarnos el caso de un niño que nace en un hogar cristiano. ¿En que aventaja a otro niño que nace en un hogar ateo? Como diría Pablo,  podemos responder que en mucho le aventaja ya que tiene el privilegio de conocer la Palabra de Dios desde su infancia. Sin embargo el hecho de nacer en este hogar de creyentes, no le hace automáticamente cristiano. Si este niño no deposita su fe en Jesús ante los ojos de Dios es igual que un no creyente.

Preguntas de aplicación:

¿Cómo aprovechamos las ventajas que tenemos al haber nacido en un país en donde tenemos libre acceso a la Palabra de Dios?

¿Estamos consientes de que el privilegio que tenemos de ser cristianos nos da una gran responsabilidad frente al resto del mundo?   

“Pero entonces, si a algunos les faltó la fe, ¿acaso su falta de fe anula la fidelidad de Dios? ¡De ninguna manera! Dios es siempre veraz, aunque el hombre sea mentiroso. Así está escrito: «Por eso, eres justo en tu sentencia, y triunfarás cuando te juzguen.»”

Pablo continua con el planteamiento de preguntas retóricas, imaginándose las principales objeciones que se le podía presentar.
En esta ocasión nos presenta la objeción acerca de la fidelidad de Dios. ¿Quería decir esto, que si los judíos pecaron Dios dejó de ser fiel a sus promesas?

La respuesta de Pablo, dicen los estudiosos del griego bíblico es muy enfática, los signos de admiración no alcanzan para expresar la intensidad de sus palabras “De ninguna manera”.

“Dios es siempre veras” quiere decir que Dios siempre dice la verdad aunque el hombre mienta. Dios sigue siendo fiel a su Pacto.
Pablo cita aquí el Salmo 51:4.

Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos; por eso, tu sentencia es justa, y tu juicio, irreprochable” (NVI)

En este texto habla el Rey David quien reconoce que ha pecado y está dispuesto a aceptar la justicia de Dios. Cosa que les faltaba a los judíos.  
Ellos no se dieron cuenta de que su pecado no anuló la fidelidad de Dios, pero si la retrasó. Por eso no pudieron disfrutar terrenalmente de las promesas que Dios les hizo.

“Pero si nuestra injusticia pone de relieve la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Que Dios es injusto al descargar sobre nosotros su ira? (Hablo en términos humanos.)   ¡De ninguna manera! Si así fuera, ¿cómo podría Dios juzgar al mundo?”

Continuando con esta línea de pensamiento se nos presenta otra objeción, que como dice Pablo es fruto de una mente humana caída.  Ya que solo un no regenerado puede plantearse este argumento: Si mi injusticia hace que sobresalga la justicia de Dios ¿Por qué Dios me castiga?  

Esta es una inquietud que sale de aquellas personas que no han experimentado la gracia de Dios y que solo han escuchado hablar de ella.  La misma inquietud se repite posteriormente en el verso  7:

Alguien podría objetar: «Si mi mentira destaca la verdad de Dios y así aumenta su gloria, ¿por qué todavía se me juzga como pecador?

Pero la respuesta de Pablo nuevamente es contundente “De ninguna manera” ya que si esto fuera así Dios dejaría de ser justo y eso está en contra del carácter de Dios. Recordemos que Dios es amor pero también es justo y el precio por el pecado se lo debe pagar.  Caso contrario Cristo hubiera muerto en vano. Y precisamente la gloria de Dios se manifiesta también en su juicio; al contrario de la objeción que Pablo presenta en este pasaje.

Pablo también nos deja claro que la justicia de Dios va más allá de lo que los seres humanos podemos pensar por justicia. Tal como lo expresó Abraham:

Gen 18:25  ¡Lejos de ti el hacer tal cosa! ¿Matar al justo junto con el malvado, y que ambos sean tratados de la misma manera? ¡Jamás hagas tal cosa! Tú, que eres el Juez de toda la tierra, ¿no harás justicia?

“¿Por qué no decir: Hagamos lo malo para que venga lo bueno?» Así nos calumnian algunos, asegurando que eso es lo que enseñamos. ¡Pero bien merecida se tienen la condenación!”

Parece que Pablo tenía que enfrentarse con personas que le acusaban de enseñar que podemos pecar sin ningún remordimiento porque sólo así se manifestaría la gracia de Dios. Pero como el apóstol responde esas son solo calumnias (Blasfemias en el griego). Como ya lo hemos mencionado esto es una tergiversación del mensaje de la gracia de Dios. 

Mucha gente en nuestro tiempo mal entiende el mensaje de la gracia de Jesucristo. Y piensan que la salvación por la fe sola es un permiso para seguir pecando. Pero como nuestro apóstol dice en esta epístola, este sería un pensamiento muy humano. Ya que una mente regenerada por el Espíritu de Dios sabe que no tiene sentido pensar de esa manera. Ya que más se glorifica Dios al salvar al pecador y convertirlo en una nueva Criatura que solamente perdonando sus pecados. 

Una ilustración que podemos usar para comprender este tema es el de una funeraria que sabe que para que su negocio prospere la gente debe morir.  Pero esto en ninguna manera convierte a la muerte en algo bueno. Y peor aún si al dueño de la funeraria se le ocurre matar gente para crecer en el negocio. Seguiría siendo un delito y merece el castigo.
De la misma manera el pecado siempre será malo, ya que es atentar en contra de la voluntad de Dios. Aún cuando por el pecado podamos experimentar la gracia de Dios. Eso no nos justifica para seguir pecando.

Pregunta de aplicación:

¿Alguna vez hemos pensado que la gracia de Dios nos da cierta clase de permiso para seguir pecando?


3.3   Humanidad injusta (3:9-20)

Continúa  Pablo con su diálogo literario y en este pasaje concluirá definitivamente en la culpabilidad de toda la humanidad.

3.3.1.- Descripción y alcance de la naturaleza pecaminosa

3:9  ¿A qué conclusión llegamos? ¿Acaso los judíos somos mejores? ¡De ninguna manera! Ya hemos demostrado que tanto los judíos como los gentiles están bajo el pecado.
3:10  Así está escrito: «No hay un solo justo, ni siquiera uno;
3:11  no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios.
3:12  Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!»
3:13  «Su garganta es un sepulcro abierto; con su lengua profieren engaños.» «¡Veneno de víbora hay en sus labios!»
3:14  «Llena está su boca de maldiciones y de amargura.»
3:15  «Veloces son sus pies para ir a derramar sangre;
3:16  dejan ruina y miseria en sus caminos,
3:17  y no conocen la senda de la paz.»
3:18  «No hay temor de Dios delante de sus ojos.»
3:19  Ahora bien, sabemos que todo lo que dice la ley, lo dice a quienes están sujetos a ella, para que todo el mundo se calle la boca y quede convicto delante de Dios.
3:20  Por tanto, nadie será justificado en presencia de Dios por hacer las obras que exige la ley; más bien, mediante la ley cobramos conciencia del pecado.

“¿A qué conclusión llegamos? ¿Acaso los judíos somos mejores? ¡De ninguna manera! Ya hemos demostrado que tanto los judíos como los gentiles están bajo el pecado”

En el pasaje de 3:1-8 nuestro autor se planteó la interrogante sobre los privilegios de ser judío, a lo que concluyó que los privilegios eran grandes, pero se limitó en esta ocasión a mencionar el beneficio de ser los poseedores de la ley de Dios. 
Ahora nuevamente se plante la pregunta  sobre si entonces  ¿los judíos son mejores que los gentiles?  A lo que responde nuevamente de forma enfática “de ninguna manera”. Ya que como mostramos en la lección anterior esta ventaja de tener la ley era solamente de responsabilidad más que de seguridad eterna. Y cómo Pablo lo aclara en este pasaje tanto los judíos como los gentiles se encuentran bajo pecado.

La expresión “bajo pecado” requiere un análisis más profundo ya que la expresión en griego Hupo  puede significar que tanto judíos como gentiles están bajo la sumisión del pecado.  Es decir,  no solamente que han pecado, sino que están bajo el poder del pecado.
Aquí Pablo nos muestra al pecado como una fuerza que actúa en el ser humano, esclavizándolo por su poder.  La misma idea comunica en Gálatas 3:22

Pero la Escritura declara que todo el mundo es prisionero del pecado, para que mediante la fe en Jesucristo lo prometido se les conceda a los que creen.


De aquí podemos desprender ya el concepto de “naturaleza pecaminosa y de pecado original” que el mismo autor tratará con más detalle posteriormente en su epístola.  

Hugo Vásquez

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