jueves, 8 de septiembre de 2016

CURSO DE ROMANOS - LECCION 13 - DEFENSA DE LA JUSTIFICACION

4.1.2.- Defensa de la justificación


3:27  ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál principio? ¿Por el de la observancia de la ley? No, sino por el de la fe.
3:28  Porque sostenemos que todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la ley exige.
3:29  ¿Es acaso Dios sólo Dios de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Sí, también es Dios de los gentiles,
3:30  pues no hay más que un solo Dios. Él justificará por la fe a los que están circuncidados y, mediante esa misma fe, a los que no lo están.
3:31  ¿Quiere decir que anulamos la ley con la fe? ¡De ninguna manera! Más bien, confirmamos la ley.

Como conclusión a su argumento anterior Pablo plantea nuevamente tres preguntas:

1.- ¿Dónde, pues, está la jactancia?

Esta pregunta tiene que ver con la tentación de sentirse orgulloso por sus propios méritos en la Salvación. A esto Pablo responde que toda jactancia queda excluida y no por la observancia de la ley sino por la fe.  

“Porque sostenemos que todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la ley exige”

Nuevamente una afirmación que confirma la doctrina cristiana de la justificación por la fe.

En este punto debemos comentar que cuando se enfatiza esta doctrina en tiempos de la reforma protestante, Lutero solía aumentar a este versículo la palabra Sola para dejar claro que la Salvación es solo por  fe.  De esta manera podemos comprender que la teología Católica pueda encontrar respaldo también en esta epístola ya que aquí no se menciona la palabra Sola.  Sin embargo tenemos que notar que la intención de Lutero no era un problema de traducción sino más bien de una correcta interpretación ya que visto en todo su contexto es lógico que Pablo quiso decir es que el ser humano es justificado solamente por la fe.

Otro asunto importante que debemos notar aquí es que la fe se contrapone con todo mérito de obras. Es decir la fe tampoco es algo de lo que nosotros deberíamos o podríamos jactarnos.
Muchas veces se acusa a las teologías no reformadas de pensar en la fe como un mérito del ser humano del cual podría jactarse. Pero esto es falto a la verdad. La fe es precisamente el reconocer con humildad que no existe nada en el ser humano que pueda ser aceptado por Dios. Es simplemente aceptar con agradecimiento que todo el mérito en la Salvación le pertenece a Dios.

Pregunta de aplicación:

¿Alguna vez hemos pensado en nuestra fe como en un mérito que nosotros tenemos y los no creyentes no? ¿Es algo de lo que podemos jactarnos?

2.-   ¿Es acaso Dios sólo Dios de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles?
 
Esta pregunta tiene que ver con el orgullo racial que tenía el pueblo de Israel. A lo cual Pablo afirma que Dios es tanto de los gentiles como de los judíos y que la justificación por la fe  es un don de Dios para todos.  Sobre el tema de la circuncisión profundizará más en el capítulo 4.

3.- ¿Quiere decir que anulamos la ley con la fe?

Anteriormente ya comentamos que el propósito de la ley era precisamente guiar al ser humano a reconocer que se necesita de la Salvación de Dios.  Pero, ¿qué quiso decir Pablo al mencionar que por la fe confirmamos la ley?

Ante esta inquietud algunos comentaristas piensan que cuando se usa la expresión “La Ley” no siempre se refería solamente a la Torá o el Pentateuco de nuestras Biblias. Sino que muchas ocasiones era una expresión que se refería a todo el Antiguo Testamento. Y esto tiene mucho sentido ya que en el siguiente capítulo el propósito de Pablo es mostrar como en el Antiguo Testamento los hombres de Dios fueron justificados también por la fe y no por las obras.    De esta manera la justificación por la fe  confirma lo que ya decían las Escrituras.

 4.2.- El ejemplo de la justicia (Ro 4:1-25)

Para mostrar su argumento Pablo recurre al ejemplo de dos personajes claves en el Antiguo Testamento y en la historia del Pueblo de Israel como son: Abraham y David.
Abraham el padre del pueblo y David el padre del Mesías.

4.2.1.-  La justificación de Abraham

4:1  Entonces, ¿qué diremos en el caso de nuestro antepasado Abraham?
4:2  En realidad, si Abraham hubiera sido justificado por las obras, habría tenido de qué jactarse, pero no delante de Dios.
4:3  Pues ¿qué dice la Escritura? «Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia.»
4:4  Ahora bien, cuando alguien trabaja, no se le toma en cuenta el salario como un favor sino como una deuda.
4:5  Sin embargo, al que no trabaja, sino que cree en el que justifica al malvado, se le toma en cuenta la fe como justicia.

El ejemplo de Abraham es básico para mostrar el punto de la justificación por la fe en el Antiguo Testamento.

“En realidad, si Abraham hubiera sido justificado por las obras, habría tenido de qué jactarse, pero no delante de Dios”

Pablo nos deja claro que Abraham no fue justificado por las obras.  Si bien es cierto la Biblia no nos presenta a Abraham como un mal hombre. Más bien puede ser que tenía algo de justicia en su actuar. Sin embargo delante de Dios es imposible que pueda jactarse. La santidad y las demandas de Dios para el ser humano no tienen nada que ver con la justicia relativa que podamos vivir en esta tierra. 

Pues ¿qué dice la Escritura? «Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia.»

Aquí Pablo cita un texto de Génesis 15:6

“Abram creyó al SEÑOR, y el SEÑOR lo reconoció a él como justo”

Este pasaje está en el contexto del Pacto que hace Dios con Abraham y le muestra sus promesas.  Abraham no era por sus obras merecedor de las promesas de Dios. Pero lo fue por medio de la fe.

“Ahora bien, cuando alguien trabaja, no se le toma en cuenta el salario como un favor sino como una deuda. Sin embargo, al que no trabaja, sino que cree en el que justifica al malvado, se le toma en cuenta la fe como justicia”

Este ejemplo de justificación, y la ilustración tomada del trabajador y su salario  nos muestra el aspecto de Dios de dar a alguien lo que no se merece o lo que es lo mismo. La gracia de Dios.

Cuando una religión que se dice llamar cristiana invierte este principio y enseña que la Salvación es el pago que le corresponde al ser humano por sus obras. Llámense mandamientos, penitencias o sacramentos. Anula por completo el concepto de Gracia divina. Uno de los principios fundamentales de la fe cristiana.    

Muchos han querido anular el argumento paulino de la justificación por fe al compararlo con Santiago 2:14-26:

2:14  Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe?
2:15  Supongamos que un hermano o una hermana no tienen con qué vestirse y carecen del alimento diario,
2:16  y uno de ustedes les dice: «Que les vaya bien; abríguense y coman hasta saciarse», pero no les da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá eso?
2:17  Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta.
2:18  Sin embargo, alguien dirá: «Tú tienes fe, y yo tengo obras.» Pues bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré la fe por mis obras.
2:19  ¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan.
2:20  ¡Qué tonto eres! ¿Quieres convencerte de que la fe sin obras es estéril?
2:21  ¿No fue declarado justo nuestro padre Abraham por lo que hizo cuando ofreció sobre el altar a su hijo Isaac?
2:22  Ya lo ves: Su fe y sus obras actuaban conjuntamente, y su fe llegó a la perfección por las obras que hizo.
2:23  Así se cumplió la Escritura que dice: «Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia» y fue llamado amigo de Dios.
2:24  Como pueden ver, a una persona se le declara justa por las obras, y no sólo por la fe.
2:25  De igual manera, ¿no fue declarada justa por las obras aun la prostituta Rajab, cuando hospedó a los espías y les ayudó a huir por otro camino?
2:26  Pues como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

Este pasaje en ninguna manera contradice el mensaje de Romanos. Simplemente Santiago se encarga de corregir el falso concepto de fe, y la mala interpretación a la que puede prestarse una lectura simple  de la justificación por fe de Romanos.

Podemos notar que para Santiago las obras son un producto o una evidencia de la fe:

Sin embargo, alguien dirá: «Tú tienes fe, y yo tengo obras.» Pues bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré la fe por mis obras.

Es decir las obras que agradan a Dios no pueden venir de ninguna otra fuente que no sea la fe.

Hebreos 11:6  “En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan”

Entonces cuando Santiago dice que:

Como pueden ver, a una persona se le declara justa por las obras, y no sólo por la fe

Se refiere a la falsa fe, a la solamente intelectual. La que como ya hemos mencionado no es la fe que justifica al pecador. La verdadera fe produce obras.

Pues como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta

Incluso en el ejemplo mismo de Abraham, el caso que nos pone Santiago, cuando ofreció Abraham a Isaac, fue posterior a su justificación por la fe. Es decir fue una evidencia de haber sido justificado por Dios. No la causa de la justificación. 


4.2.2.- La justificación de David

4:6  David dice lo mismo cuando habla de la dicha de aquel a quien Dios le atribuye justicia sin la mediación de las obras:
4:7  «¡Dichosos aquellos a quienes se les perdonan las transgresiones y se les cubren los pecados!
4:8  ¡Dichoso aquel cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta!»

Este es otro ejemplo de la justificación por la fe

“David dice lo mismo cuando habla de la dicha de aquel a quien Dios le atribuye justicia sin la mediación de las obras”

Aún cuando dice la Biblia que David era un hombre conforme al corazón de Dios. No fue justo por sus obras: por matar a Goliat, por defender al pueblo en muchas ocasiones, por escribir los mejores Salmos.   Sino que lo fue por la fe.

«¡Dichosos aquellos a quienes se les perdonan las transgresiones y se les cubren los pecados!
¡Dichoso aquel cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta!»

Este pasaje nos muestra otro aspecto de la justificación que es: no darle al pecador lo que se merece.  O lo que conocemos también como la misericordia de Dios.  David reconoce que el pecado es perdonado solamente por Dios y esto es motivo de dicha.


Pregunta de aplicación:


Si Dios nos pagara conforme a lo que merecemos. ¿Qué recibiríamos? 


Hugo Vásquez

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