viernes, 9 de septiembre de 2016

CURSO DE ROMANOS - LECCION 14 - LA JUSTIFICACIÓN Y LA CIRCUNCISIÓN

4.2.3.- La justificación por fe y la circuncisión


4:9  ¿Acaso se ha reservado esta dicha sólo para los que están circuncidados? ¿Acaso no es también para los gentiles? Hemos dicho que a Abraham se le tomó en cuenta la fe como justicia.
4:10  ¿Bajo qué circunstancias sucedió esto? ¿Fue antes o después de ser circuncidado? ¡Antes, y no después!
4:11  Es más, cuando todavía no estaba circuncidado, recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia que se le había tomado en cuenta por la fe. Por tanto, Abraham es padre de todos los que creen, aunque no hayan sido circuncidados, y a éstos se les toma en cuenta su fe como justicia.
4:12  Y también es padre de aquellos que, además de haber sido circuncidados, siguen las huellas de nuestro padre Abraham, quien creyó cuando todavía era incircunciso.

Nuestro autor retoma el tema de Abraham para mostrar una verdad que afectaría a muchos judíos. Y es que la justificación no tiene nada que ver con la circuncisión.   Es precisamente por esta razón que no existe diferencia entre judío y gentil.

¿Bajo qué circunstancias sucedió esto? ¿Fue antes o después de ser circuncidado? ¡Antes, y no después!  Es más, cuando todavía no estaba circuncidado, recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia que se le había tomado en cuenta por la fe.

Para respaldar su argumento Pablo muestra que en el caso de Abraham la justificación fue
antes de ser circuncidado. Es decir la circuncisión fue una señal externa de que su fe se le había tomado en cuenta como justicia.

Aquí podemos establecer un paralelo con el rito cristiano del bautismo en agua.  Al contrario de lo que enseña la Iglesia Católica este no tiene ningún valor ni regenerador ni justificador. Si no que solo es el sello exterior de nuestra fe interior. Esto también es un punto en contra de las iglesias protestantes que bautizan niños. Quienes aunque no creen en el valor regenerador del bautismo pero invierten el orden que se presenta en este pasaje. Primero la justificación por medio de la fe y luego la señal exterior.


Por tanto, Abraham es padre de todos los que creen, aunque no hayan sido circuncidados, y a éstos se les toma en cuenta su fe como justicia.   Y también es padre de aquellos que, además de haber sido circuncidados, siguen las huellas de nuestro padre Abraham, quien creyó cuando todavía era incircunciso.

Este pasaje es una muestra de que Pablo estaba seguro de la continuidad en cuanto a la Salvación por medio de la fe desde el Antiguo Testamento.  Abraham es Padre de todos los que creen, nos muestra que el mismo plan tiene Dios para con Israel y para la Iglesia. Tanto unos como los otros son Pueblo de Dios por medio de la fe.


Pregunta para el diálogo:

¿Tienen Israel y la Iglesia un diferente futuro escatológico?

4.2.4.- Justificación por  fe en las promesas de Dios

4:13  En efecto, no fue mediante la ley como Abraham y su descendencia recibieron la promesa de que él sería heredero del mundo, sino mediante la fe, la cual se le tomó en cuenta como justicia.
4:14  Porque si los que viven por la ley fueran los herederos, entonces la fe no tendría ya ningún valor y la promesa no serviría de nada.
4:15  La ley, en efecto, acarrea castigo. Pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
4:16  Por eso la promesa viene por la fe, a fin de que por la gracia quede garantizada para toda la descendencia de Abraham; esta promesa no es sólo para los que son de la ley sino para los que son también de la fe de Abraham, quien es el padre que tenemos en común
4:17  delante de Dios, tal como está escrito: «Te he confirmado como padre de muchas naciones.» Así que Abraham creyó en el Dios que da vida a los muertos y que llama las cosas que no son como si ya existieran.
4:18  Contra toda esperanza, Abraham creyó y esperó, y de este modo llegó a ser padre de muchas naciones, tal como se le había dicho: «¡Así de numerosa será tu descendencia!»
4:19  Su fe no flaqueó, aunque reconocía que su cuerpo estaba como muerto, pues ya tenía unos cien años, y que también estaba muerta la matriz de Sara.
4:20  Ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo, sino que se reafirmó en su fe y dio gloria a Dios,
4:21  plenamente convencido de que Dios tenía poder para cumplir lo que había prometido.
4:22  Por eso se le tomó en cuenta su fe como justicia.
4:23  Y esto de que «se le tomó en cuenta» no se escribió sólo para Abraham,
4:24  sino también para nosotros. Dios tomará en cuenta nuestra fe como justicia, pues creemos en aquel que levantó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor.
4:25  Él fue entregado a la muerte por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación.

En esta sección Pablo nos explica cómo la fe de Abraham estuvo basada en la confianza en las promesas de Dios.  Vamos a analizar algunos versículos importantes:

“En efecto, no fue mediante la ley como Abraham y su descendencia recibieron la promesa de que él sería heredero del mundo, sino mediante la fe, la cual se le tomó en cuenta como justicia”

Después de haber contrastado tantas veces la fe y la ley Pablo sigue profundizando mucho más en su argumentación y en esta ocasión topa el tema de la promesa que Dios le hace a Abraham.
Ser heredero del mundo hace referencia de alguna forma a todas las promesas que se le hicieron a Abraham:

Gen 12:1  El SEÑOR le dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré.
Gen 12:2  »Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición.
Gen 12:3  Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!»
 
Gen 15:5  Luego el SEÑOR lo llevó afuera y le dijo: —Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas, a ver si puedes. ¡Así de numerosa será tu descendencia!
Gen 15:6  Abram creyó al SEÑOR, y el SEÑOR lo reconoció a él como justo.
Gen 15:7  Además, le dijo: —Yo soy el SEÑOR, que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra.
Las promesas de Abraham estaban en dos ámbitos: La tierra que iba a poseer y la descendencia que sería muy numerosa.

“Porque si los que viven por la ley fueran los herederos, entonces la fe no tendría ya ningún valor y la promesa no serviría de nada.  La ley, en efecto, acarrea castigo. Pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.   Por eso la promesa viene por la fe, a fin de que por la gracia quede garantizada para toda la descendencia de Abraham;”

Pablo en este pasaje deja claro que Abraham recibió la promesa por la gracia de Dios mediante la fe que este manifestó en que Dios podía cumplir sus promesas.
Recordemos también que las promesas de Dios no tienen nada que ver con la Ley ya que fueron dadas siglos antes de que la Ley fuera dada a Moisés. 

En cuanto a la fe y la confianza que tuvo Abraham en Dios se describe más adelante en el texto:

 4:17  delante de Dios, tal como está escrito: «Te he confirmado como padre de muchas naciones.» Así que Abraham creyó en el Dios que da vida a los muertos y que llama las cosas que no son como si ya existieran.
4:18  Contra toda esperanza, Abraham creyó y esperó, y de este modo llegó a ser padre de muchas naciones, tal como se le había dicho: «¡Así de numerosa será tu descendencia!»
4:19  Su fe no flaqueó, aunque reconocía que su cuerpo estaba como muerto, pues ya tenía unos cien años, y que también estaba muerta la matriz de Sara.
4:20  Ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo, sino que se reafirmó en su fe y dio gloria a Dios,
4:21  plenamente convencido de que Dios tenía poder para cumplir lo que había prometido.
4:22  Por eso se le tomó en cuenta su fe como justicia.

Es muy interesante analizar los puntos esenciales de la fe de Abraham:

·         Tuvo fe en que Dios puede dar vida a los muertos y puede crear cosas de la nada.
·         Creyó contra toda esperanza ya que por su avanzada edad y porque la matriz de Sara estaba muerta, era prácticamente imposible que pueda tener descendencia.
·         Nunca flaqueó su fe ni se debilitó sino que al contrario, se fortaleció por la confianza en que Dios tiene poder para cumplir lo que promete.

Estos factores característicos de la fe de Abraham son un ejemplo para nosotros acerca de cómo debe ser nuestra fe y confianza en Dios.   En los momentos difíciles de nuestra vida recordar el poder de Dios para cumplir lo que promete nos puede fortalecer y animar para seguir adelante. Esto claro está entendiendo de una forma hermenéuticamente correcta las promesas de Dios.



Pregunta de aplicación:

¿De qué manera la confianza en las promesas de Dios puede fortalecer nuestra fe?

“esta promesa no es sólo para los que son de la ley sino para los que son también de la fe de Abraham, quien es el padre que tenemos en común”

Una vez que se ha dicho que la promesa no tiene que ver con la ley, viene la conclusión lógica del asunto y es que la promesa no es solamente para la nación de Israel, los descendientes de Abraham según la carne.  Sino que es para todo aquel que es hijo de Abraham según  la fe.

Esto nos ayuda a comprender que es un error de interpretación bíblica el pensar que las promesas dadas a Abraham tengan que cumplirse hoy todavía solamente con el pueblo de Israel.  La epístola a los Romanos nos enseña claramente que todas esas promesas se cumplen hoy con la Iglesia. De esta manera la descendencia de Abraham se vuelve imposible de contar. Y en cuanto a la tierra que se debe poseer es importante recordar que nuestra herencia es de Nuevos Cielos y Nueva Tierra.

Un pasaje que nos aclara esta situación se encuentra en Hebreos 11:8-16

11:8  Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba.
11:9  Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa,
11:10  porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor.
11:11  Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa.
11:12  Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar.
11:13  Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra.
11:14  Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria.
11:15  Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella.
11:16  Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad.

Es interesante notar que el mismo Abraham a quien se le prometió la tierra de Canaán no tenía puesta en esa tierra su esperanza sino más bien en la ciudad de “cimientos sólidos de la cual Dios es arquitecto y constructor”.   Incluso sus descendientes a quien también se les prometió la tierra se consideraron “extranjeros y peregrinos en la tierra” porque buscaban una patria mejor “la celestial”.

“Y esto de que «se le tomó en cuenta» no se escribió sólo para Abraham, sino también para nosotros. Dios tomará en cuenta nuestra fe como justicia, pues creemos en aquel que levantó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor. Él fue entregado a la muerte por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación”

Si las promesas dadas a Abraham son también para nosotros hoy, de igual manera que la confianza de Abraham en esas promesas lo justificó, también a nosotros la fe y la confianza en las promesas de Dios hoy nos justifica.
Sin embargo el objeto de nuestra tiene algunas diferencias. Ya que mientras la fe de Abraham era hacia el futuro, hacia algo que no había aún acontecido. Nuestra fe en cambio es hacia el pasado, hacia el cumplimiento supremo de todas las promesas de Dios en Cristo Jesús.

Mientras que Abraham creía que Dios tiene el poder de levantar a los muertos, nosotros creemos  que él lo hizo en Cristo.    Creemos que fue entregado a la muerte por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación. 

Hugo Vásquez

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