viernes, 16 de septiembre de 2016

CURSO DE ROMANOS - LECCION 18 - ESCLAVOS DE CRISTO

5.2.-  Esclavos de Cristo  


6:15  Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!
6:16  ¿Acaso no saben ustedes que, cuando se entregan a alguien para obedecerlo, son esclavos de aquel a quien obedecen? Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva a la muerte, o de la obediencia que lleva a la justicia.
6:17  Pero gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanza que les fue transmitida.
6:18  En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia.
6:19  Hablo en términos humanos, por las limitaciones de su naturaleza humana. Antes ofrecían ustedes los miembros de su cuerpo para servir a la impureza, que lleva más y más a la maldad; ofrézcanlos ahora para servir a la justicia que lleva a la santidad.
6:20  Cuando ustedes eran esclavos del pecado, estaban libres del dominio de la justicia.
6:21  ¿Qué fruto cosechaban entonces? ¡Cosas que ahora los avergüenzan y que conducen a la muerte!
6:22  Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna.
6:23  Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.

“Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!”

Esta pregunta es un claro paralelo de la del versículo 1:

6:1  ¿Qué concluiremos? ¿Vamos a persistir en el pecado, para que la gracia abunde?

Con mínimas diferencias como: “pecar” en lugar de “persistir en el pecado” y “estar bajo la gracia” en lugar de “para que la gracia abunde”.  Sin embargo el sentido es el mismo.   Y en los dos casos la respuesta del apóstol es “de ninguna manera”.
Parece que Pablo quiere repetir el mismo argumento de aquí al resto del capítulo 6. Pero con un cierto cambio de énfasis muy importante si los percibimos correctamente.

¿Acaso no saben ustedes que, cuando se entregan a alguien para obedecerlo, son esclavos de aquel a quien obedecen? Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva a la muerte, o de la obediencia que lleva a la justicia”
  
En la primera parte del capítulo 6 la respuesta de Pablo fue que fuimos unidos a Cristo por
medio del bautismo:
En cambio en esta sección la respuesta es que nosotros nos entregamos como esclavos a Cristo para obedecerle.  Es decir la primera parte es una actitud pasiva “fuimos unidos” porque “fuimos bautizados”. Es lo que Dios hace por nosotros. Mientras que en la segunda parte es una actitud activa “nos entregamos”.  De esta manera estas dos porciones nos muestran una especie de sinergismo en la santificación.    Dios y nosotros actuando conjuntamente.

Nuestra parte es una entrega total a la esclavitud a Cristo. Este concepto de entrega a la esclavitud puede sonar extraño, ya que siempre tenemos en mente que un esclavo es tomado a la fuerza. Sin embargo en la cultura judía existían aquellos esclavos hechos por voluntad. Ya sea por una necesidad económica o porque querían continuar sirviendo a sus amos luego de ser liberados por ley.   Claramente Pablo habla aquí de una entrega voluntaria.
También es importante notar que la entrega a Cristo no se trata de perder una libertad para ser esclavo, ya que si no se es esclavo de Cristo se es esclavo del pecado; no existe otra opción.

“Pero gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanza que les fue transmitida. En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia”

Pablo exalta a Dios con acción de gracias por estas verdades.
En este versículo se puede identificar los pasos que llevan a nuestra conversión o regeneración:

1.- Éramos esclavos del Pecado
2.- Nos sometimos a la enseñanza trasmitida
3.- Somos liberados del pecado y esclavos de la justicia

Notemos que para Pablo someterse a la enseñanza,  ser esclavo de la justicia, o ser esclavo de Cristo; es lo mismo. Todo comienza con someterse de corazón a la Palabra de Dios.  
Ser liberados del pecado significa que ya no estamos en el dominio del mismo. No significa que ya no vamos a pecar, nuestra naturaleza sigue siendo débil pero ya no somos dominados completamente por el pecado. Sino que estamos en el camino de la santificación.

“Hablo en términos humanos, por las limitaciones de su naturaleza humana. Antes ofrecían ustedes los miembros de su cuerpo para servir a la impureza, que lleva más y más a la maldad; ofrézcanlos ahora para servir a la justicia que lleva a la santidad”

Decir que habla en “términos humanos por las limitaciones de la naturaleza humana” o de la carne (sarx) literalmente. Es porque la esclavitud es solamente una metáfora para explicar nuestra entrega exclusiva a la obediencia de Cristo.

Pablo comienza a hacer una comparación entre las dos esclavitudes. Y lo primero que podemos notar es que las dos son progresivas servir al pecado lleva más y más a la maldad mientras que servir a la justicia lleva a la santidad.
En estos textos podemos comprender cada vez mejor la clave de nuestra santificación “ofrecer nuestros miembros para servir a la justicia”. Esto es lo que lleva a la “santidad”, la cual es de carácter progresivo.  Llegar a la santidad es equivalente a llegar a ser como Jesús.

“Cuando ustedes eran esclavos del pecado, estaban libres del dominio de la justicia. ¿Qué fruto cosechaban entonces? ¡Cosas que ahora los avergüenzan y que conducen a la muerte! Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna”

Sigue la comparación entre las dos esclavitudes. Ser esclavo del pecado nos libera de la justicia y produce frutos que solamente avergüenzan y finalmente conducen a la muerte. Mientras que el servicio a Dios produce fruto de santidad y finalmente conduce a la vida eterna
Aquí si encontramos un paralelo entre muerte y vida, ya que probablemente Pablo está hablando de la muerte eterna como la consecuencia final del pecado, o lo que el Apocalipsis llama la segunda muerte.  Apocalipsis 20:14

“Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor”

Esta es la conclusión del capítulo 6 nuevamente recalcando la paga del pecado que es la muerte mientras que el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús.
Debemos notar que el pecado exige un pago que merecemos, mientras que la vida eterna es un regalo (Jaris) es la gracia de Dios que nos da lo que no merecemos. Y recibimos este regalo “en Cristo Jesús” es decir “unidos a Cristo” y “sometidos como esclavos a él” él es nuestro Señor.     
Es importante recordar que todo el argumento del capítulo 6 es para responder la pregunta de ¿Por qué no seguimos pecando si estamos en la gracia? Y la respuesta de Pablo fue: Porque estamos unidos a Cristo en su muerte y tenemos nueva vida por su resurrección y porque somos esclavos de la Justicia y libres del pecado.

5.3.- Metáfora del Matrimonio

Para seguir profundizando en el tema de la santificación, y para responder a la pregunta ¿Cuál es el papel de la ley en el discipulado cristiano? Ahora que Cristo nos ha regenerado.
Pablo usa la siguiente metáfora.

7:1  Hermanos, les hablo como a quienes conocen la ley. ¿Acaso no saben que uno está sujeto a la ley solamente en vida?
7:2  Por ejemplo, la casada está ligada por ley a su esposo sólo mientras éste vive; pero si su esposo muere, ella queda libre de la ley que la unía a su esposo.
7:3  Por eso, si se casa con otro hombre mientras su esposo vive, se le considera adúltera. Pero si muere su esposo, ella queda libre de esa ley, y no es adúltera aunque se case con otro hombre.
7:4  Así mismo, hermanos míos, ustedes murieron a la ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fue levantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios.
7:5  Porque cuando nuestra naturaleza pecaminosa aún nos dominaba, las malas pasiones que la ley nos despertaba actuaban en los miembros de nuestro cuerpo, y dábamos fruto para muerte.
7:6  Pero ahora, al morir a lo que nos tenía subyugados, hemos quedado libres de la ley, a fin de servir a Dios con el nuevo poder que nos da el Espíritu, y no por medio del antiguo mandamiento escrito.

“Hermanos, les hablo como a quienes conocen la ley. ¿Acaso no saben que uno está sujeto a la ley solamente en vida?”

Pablo reconoce su relación fraterna con los destinatarios de su epístola al llamarlos hermanos. También reconoce que ellos están familiarizados con la ley. Probablemente se refiera a la ley judía, pero por el argumento que viene a continuación puede ser que esté refiriéndose también a la ley romana. Recordemos que los romanos son conocidos como los Padres del Derecho.
La comparación que Pablo hace es que solamente quien vive puede estar sujeto a la ley. Literalmente dice “la ley se enseñorea” del griego  Kyrieuo, solamente de quien vive.  La lógica de Pablo es que una persona muerta no tiene ningún deber legal.

“Por ejemplo, la casada está ligada por ley a su esposo sólo mientras éste vive; pero si su esposo muere, ella queda libre de la ley que la unía a su esposo.  Por eso, si se casa con otro hombre mientras su esposo vive, se le considera adúltera. Pero si muere su esposo, ella queda libre de esa ley, y no es adúltera aunque se case con otro hombre”

Pablo procede a explicar su punto anterior con una metáfora tomada del matrimonio.  Una mujer casada tiene obligaciones legales con su esposo mientras este vive. Y si se une a otro hombre es considerada adúltera. Sin embargo si el esposo muere ella queda libre de toda obligación con él y es libre también de unirse con cualquier otro hombre.

“Así mismo, hermanos míos, ustedes murieron a la ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fue levantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios”

En esta sección Pablo ha recibido muchas críticas acerca de la metáfora que usa. Ya que al inicio dijo que cuando uno muere queda libre de cualquier ley, luego al compararlo con el matrimonio dijo que cuando el esposo muere la mujer queda libre de la ley para con su esposo. Y ahora vuelve a decir que uno es el que muere a la ley mediante la crucifixión de Cristo.   Y por eso le pertenecemos ahora a Cristo.

Parecería que no existe una lógica en la metáfora del matrimonio y por esto se ha dicho que es una pobre comparación. Sin embargo tenemos que entender que el propósito de una metáfora no es el mismo que el de una alegoría. En una metáfora hay una idea que se quiere trasmitir y en este caso es que estamos libres de la ley para poder unirnos a Cristo. No es el mismo caso en una alegoría en donde se debe buscar una explicación a cada detalle de la misma.

Siguiendo con el análisis de este pasaje la pregunta que surge es: ¿De qué manera hemos muerto a la ley por medio del cuerpo crucificado de Cristo?
Recordemos que en el capítulo anterior Pablo dejó claro que por medio del bautismo nosotros nos identificamos con la muerte de Cristo. Es decir, en nuestra conversión también morimos con Cristo. Pero ¿Por qué al morir con Cristo morimos a la ley?

Para responder a esto tenemos que recordar la idea que se trasmitió en 6:2:
¡De ninguna manera! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él?

Es decir al morir en Cristo, morimos a la ley y también al pecado.  Esto quiere decir que de alguna manera se relaciona lo uno con lo otro.
Cuando comentamos sobre la muerte al pecado de 6:2 dijimos que no se refería a dejar absolutamente de pecar sino que tenía un sentido legal es decir se refiere a la muerte que es el pago que exigía la ley por el pecado y que se efectuó en la muerte de Cristo. Por tal razón decir que al morir en Cristo morimos a la ley se refiere también al mismo asunto legal. Con la muerte de Cristo cumplimos las exigencias de la ley.
El resultado de esto es que ahora le pertenecemos a Cristo, que haciendo alusión a su resurrección “al que fue levantado de entre los muertos” es la causa de que ahora podamos dar fruto para Dios.  Nuevamente nos encontramos con la clave de la santificación “dar fruto por estar unido a Cristo”.

“Porque cuando nuestra naturaleza pecaminosa aún nos dominaba, las malas pasiones que la ley nos despertaba actuaban en los miembros de nuestro cuerpo, y dábamos fruto para muerte”

“Porque cuando nuestra naturaleza pecaminosa aún nos dominaba” Literalmente “nuestra carne” del griego Sarx recordemos que la NVI siempre lo traduce de esa manera cuando por carne se quiere hacer alusión a nuestra naturaleza libre del control del Espíritu de Dios es decir a nuestra naturaleza antes de la conversión.
Es natural que en nuestra naturaleza no regenerada la ley antes de ser algo positivo se convirtiera en algo negativo ya que despierta las malas pasiones por hacer lo que es prohibido. Y el resultado también es dar fruto pero para muerte.

 “Pero ahora, al morir a lo que nos tenía subyugados, hemos quedado libres de la ley, a fin de servir a Dios con el nuevo poder que nos da el Espíritu, y no por medio del antiguo mandamiento escrito

 “Pero ahora” Es decir luego de nuestra conversión y regeneración, Pablo afirma que hemos sido liberados de la ley.
Vamos ahora a analizar ¿Qué significa que hemos sido liberados de la ley?
En el capítulo 6:14  lo dijo también de la siguiente manera:
“Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley sino bajo la gracia”

Esto significa que ¿ya no tenemos que obedecer ninguna regla de la ley?
Para comprender esto, debemos primeramente analizar de qué se trata el contraste que hace Pablo entre ley y gracia.  Y como hemos mencionado anteriormente se trata solamente del medio de justificación.  Es decir, ya no somos justificados por la ley sino por la gracia.
Pero mientras que en 6:14 se refería a la justificación, ahora en 7:6 se refiere a la santificación y cuando afirma que “hemos quedado libres de la ley” es para que podamos “servir a Dios con el poder que nos da el Espíritu  y no por el mandamiento escrito”. Es decir, de igual manera el proceso de nuestra santificación no es por obedecer la ley sino por seguir la voluntad del Espíritu de Dios.
En  Gálatas 5:18 Pablo dice:
“Pero si los guía el Espíritu, no están bajo la ley”

De esta manera comprendemos que Pablo no quiere decir que la ley ya no tenga ninguna relación con la vida del cristiano. Si no que ahora el cristiano cumple las demandas de la ley por amor y por obediencia al Espíritu de Dios.  
Esto lo podemos comprender en versículos como:
8:4  a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu.

Sin embargo la labor del cristiano es saber interpretar la ley de manera espiritual. Saber comprender cuales son las áreas de la ley que ya fueron cumplidas por Cristo especialmente en lo ceremonial. Y saber discernir el significado moral de los mandamientos.   Por eso Pablo afirma al igual que lo hizo Jesús:


13:8   No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley.

Hugo Vásquez 


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