martes, 27 de septiembre de 2016

CURSO DE ROMANOS - LECCION 22 - RESUMEN DE LA ESPERANZA CRISTIANA

5.5.3.- Resumen de la esperanza cristiana

Rom 8:28  Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.
Rom 8:29  Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Rom 8:30  A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.


En este pasaje Pablo continua hablando de la esperanza cristiana y hace un resumen de lo
que esta significa. Lo hemos separado como una sección especial por la importancia que algunos de sus términos han tenido en la teología.

“Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito”

“Sabemos” Esto expresa una certeza muy importante en la vida cristiana. Pues mientras hay cosas que no sabemos también hay cosas que si podemos conocer, y por eso la exclamación de Pablo en este versículo es muy importante. Ya que mientras en el pasaje anterior estuvo hablando de la esperanza del cristiano en medio del sufrimiento y de que en ocasiones por eso mismo no sabemos que pedir a Dios.  Ahora nos muestra algo que si podemos saber y que de igual manera alimenta nuestra esperanza y es que “Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”.

Esto de ninguna manera significa que todas las cosas nos van a salir bien, ya que contradeciría sus argumentos anteriores acerca de que tenemos que sufrir con Cristo. Más bien es una esperanza fundada en la soberanía de Dios que implica que a pesar de nuestros sufrimientos Dios está obrando para que el resultado final sea el bienestar nuestro.

Ejemplos de este obrar soberano de Dios lo podemos encontrar en otros pasajes de la Biblia; como cuando José comprendió que todo su sufrimiento fue parte del plan providencial de Dios:   

Gen 50:20  “Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente”

O como cuando Jeremías comprendió en medio del exilio que su pueblo vivía que Dios tenía un plan mejor:

Jeremías 29:11  “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. 29:12  Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé. 29:13  Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón”

El hecho de que esta bendición especial de Dios esté limitada solamente a quienes lo aman, no quiere decir que Dios no esté buscando el bien ni obrando para el bien de los seres humanos que rechazan el amor de Dios. Ya que la Biblia mismo nos dice que el deseo de Dios es que todos se arrepientan y que todos lo conozcan. Sino que solamente los que aman a Dios, en otras palabras los que han conocido el amor de Dios son los que pueden experimentar y ser consientes que el plan de Dios  va más allá de las circunstancias presentes y tiene un propósito mejor.
Una Ilustración que nos puede ayudar a comprender esta situación es cuando nosotros vamos al médico quien nos receta algún tratamiento doloroso. Si nosotros no tenemos confianza en el médico solamente tendremos presente el sufrimiento del tratamiento pero si confiamos en el médico nuestra esperanza estará puesta en la recuperación posterior de nuestra salud.

Cuando Pablo afirma que esto es para los que “conforme a su propósito son llamados” quiere decir precisamente que no fue el ser humano quien decide amar a Dios sino que es Dios quien amo primero. 

Pregunta de aplicación:
¿Nos da esperanza en medio del dolor comprender que Dios tiene un propósito mejor para nuestras vidas?

“Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”

En esta porción de la Epístola nos encontramos con este famoso término “predestinación” que ha sido objeto de debate entre los teólogos de todas las edades de la historia de la Iglesia.

La pregunta que tenemos que plantearnos es ¿Qué es la predestinación? ¿Significa que todo lo que sucede ya está determinado por Dios y que no cuentan en nada nuestras decisiones?  Es decir ¿El destino eterno de cada persona sea el cielo o el infierno ya está previamente decidido por Dios?
Antes de pasar a hacer el comentario exegético de este versículo vamos primero a hacer un recorrido histórico de lo que se ha creído acerca de la predestinación.

La Iglesia primitiva
Lo primero que tenemos  que reconocer es que la iglesia primitiva no contaba con una teología sistemática que fundamente sus creencias. Sin embargo, al analizar el tema de la predestinación en los escritos de los “Padres apostólicos”, es muy difícil encontrar este tema incluido en su pensamiento; es más, el énfasis en el libre albedrío y en la justificación por obras en ellos es muy grande,  como afirma Mildred Bangs Wynkoop: “…. Creían (Los Padres apostólicos) que la voluntad humana tiene la libertad para elegir el bien o el mal, Dios o el pecado” (Wynkoop, 1983) 

Agustín y Pelagio
Agustín nació en el año 354 en el norte de África quien como ya hemos mencionado cuando comentamos sobre la doctrina de la depravación total, pensaba que la libertad del ser humano se perdió después de la caída de Adán, y desde entonces el ser humano no puede hacer nada bueno, y necesita de la gracia de Dios que lo capacite para ir a Él. Así nace sistemáticamente la doctrina de la predestinación que tuvo mucha influencia posteriormente.
Por este tiempo aparece también en escena un monje Británico conocido como Pelagio, del cual no se tienen muchos datos biográficos,  y conocemos de él en muchos de los escritos de Agustín. Este monje reaccionó en contra de las doctrinas de la gracia de Agustín y afirmaba que el ser humano no ha perdido nunca la capacidad para elegir entre el bien y el mal  y lo único que se hereda de  Adán es el ejemplo de lo que es pecado. Por todo esto Pelagio afirmaba que ningún niño debe ser bautizado pues no tiene pecado. 

Pelagio fue condenado por la mayoría de teólogos en aquel tiempo, ya que hay que reconocer que su acercamiento a la naturaleza pecaminosa y a la gracia salvadora es demasiado simple.  Pero también hay  que tener en cuenta que las doctrinas de Agustín tampoco fueron bien vistas en su totalidad y se desarrollo un nuevo punto de vista que se lo conoce hoy como semipelagianismo.  
También debemos decir que Agustín a diferencia de Calvino nunca habló de una doble predestinación, es decir el solo hablaba de predestinación para salvación, no para condenación, ya que fundamenta sus doctrinas en el amor de Dios y no en su soberanía como decían los teólogos reformadores (Bonilla, 2007).  Incluso es muy difícil saber según Agustín que sucedía con las personas condenadas, ya que ciertas ideas de este teólogo dan a entender que existe la posibilidad de purificarse luego de la muerte, esto dio origen posteriormente a la doctrina del purgatorio aceptada por la Iglesia Católica.  Dice el Doctor Yattenciy Bonilla en su libro “Cristo y el Cristianismo, dos grandes enemigos”: “Agustín no habla del infierno, él dice que todas las almas se purifican para llegar al cielo, ¿Eso significa que todos los hombres se salvan? Agustín no contesta directamente esta pregunta”. (Bonilla, 2007)

La reforma protestante
Estas ideas a cerca de la Predestinación, presentadas por Agustín tuvieron una influencia notable en los primeros reformadores, quienes rescataron conceptos como la depravación total de la naturaleza y la salvación solamente por fe.
Una de las afirmaciones de la reforma dice “sola fe” mientras otra dice “sola gracia”. Lo que en un inicio puede presentar un problema lógico  ¿Somos salvos por fe o por la gracia de Dios sin necesidad de la fe? o lo que es lo mismo ¿Por fe o por decreto divino?
Estas inquietudes poco a poco fueron resueltas al colocar a la fe como un resultado de la gracia divina que opera en el ser humano.  De esta manera la predestinación jugó un papel muy importante en la reforma protestante y para muchos de estos teólogos la conclusión lógica de Agustín que fue la predestinación individual se convirtió en el principio de su teología; y aún hoy todas las interpretaciones bíblicas de las iglesias reformadas tienen que cuadrar con esta doctrina, más que con la exégesis bíblica.

Calvino y Arminio 
En el siglo XVI fueron algunos los teólogos protestantes que presentaron sus doctrinas de la predestinación, como Lutero y Zwinglio. Sin embargo el que ordenó más sistemáticamente todas estas doctrinas fue Juan Calvino  (1509-1564).   En su gran obra titulada “Institución de la religión cristiana” Este teólogo dejo gran parte del pensamiento aceptado por las Iglesias reformadas.
Al igual que Agustín, Calvino creía que la condición del ser humano era de una incapacidad total para hacer el bien, por causa del pecado de Adán, por tanto es solamente la gracia de Dios que actúa solo en algunos individuos la que puede dar al ser humano la fe que salva. Sin embargo a la pregunta sobre el origen del mal, Calvino no aceptaba tan sencillamente como Agustín que la maldad radique en la libre voluntad de las criaturas antes de la caída,  ya que como hemos dicho la soberanía de Dios jugaba un papel muy importante en su teología, lo que le llevaba a afirmar que de alguna manera las acciones pecaminosas de sus criaturas fueron decretadas por Dios, ya que nada escapa de su soberanía, pero al mismo tiempo la elección hacia el mal de las criaturas es voluntaria, lo cual no hace a Dios culpable del pecado,  y la manera en que esto pueda entenderse, será siempre un misterio.

Algún tiempo después cuando las doctrinas de Calvino estaban comúnmente aceptadas entre la mayoría de los protestantes nos encontramos con Jacobo Arminio (1560-1609) quien fue un pastor protestante en Amsterdam, y que después de estudiar algunas obras sobre la predestinación, desarrolló la doctrina que se conocería posteriormente como Arminianismo.
Arminio también creía que el ser humano es incapaz de buscar a Dios, por esta razón no podemos confundirlo con el pelagianismo, sin embargo a diferencia de Calvino, este afirmaba que la gracia que capacita al ser humano para creer en Jesús es otorgada a todos, porque Cristo murió por todos, por esto la fe es don de Dios,  pero al mismo tiempo el ser humano puede rechazar esta gracia,  lo cual no excluye que en algún momento el creyente también puede perderla; Y lo que es muy importante, Arminio hizo notar que bajo la doctrina de la predestinación individual, y después de estudiar los escritos sobre los decretos divinos de los seguidores de Calvino; la obra de Cristo en la cruz jugaba un papel secundario en la salvación, ya que todo estaba decretado.       
 Aunque esta doctrina también fue rechazada por muchos en su tiempo, la influencia posterior  de los teólogos Arminianos fue considerable,  se hizo sentir con más fuerza en tiempos del teólogo Juan Wesley, fundador de las iglesias Metodistas.  


En nuestro tiempo no podemos hablar de un consenso general en cuanto a las doctrinas de la gracia, ni incluso de una mayoría en una u otra teología,  pues mientras las Iglesias reformadas siguen sosteniendo las doctrinas de Calvino, existen también gran cantidad de denominaciones cristianas, algunas también históricas, como los Anabaptistas y Metodistas y muchas contemporáneas, que rechazan radicalmente  el punto de vista a cerca de la predestinación de la teología reformada.  

Hugo Vásquez

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