martes, 4 de octubre de 2016

CURSO DE ROMANOS - LECCION 23 - EXEGESIS DE ROMANOS 8:29


Exégesis del Texto

Luego de haber hecho este recorrido histórico pasemos a analizar exegéticamente el versículo en cuestión es este caso la palabra que se usa por predestinación es proorisas que proviene de proorizo y se puede traducir como: ver, ver desde antes, o predestinar.
  Incluso comenta el Dr. Yatenciy Bonila, especialista en lenguas muertas, que antiguamente esta palabra no tenía ninguna relación con la palabra predestinar, sino que el significado más antiguo es “llamar, convocar”. Aunque no figure en la mayoría de diccionarios que más se usa, se puede descubrir en diccionarios especializados. (Bonilla, 2007)
Pero también nos encontramos con otro término que según el versículo es la causa de la predestinación, porque dice: “a los que antes conoció” en griego proginosko, y lo que ha causado controversia a los  intérpretes bíblicos es que precisamente este término se lo puede usar en dos sentidos:
Se puede referir al conocimiento anticipado de Dios de ciertos individuos lo cual ha llevado a algunos teólogos arminianos a afirmar que la predestinación está basada en el conocimiento anticipado de Dios a cerca de quienes iban a creer en él.  Aunque el texto no lo dice explícitamente si es una opción de interpretación. La crítica que se hace a esta posición es que en última instancia la salvación estaría en la decisión del ser humano y no en la gracia de Dios. 

Por otro lado muchos intérpretes se han basado en que el término ginosko también se puede referir a un apego emocional entre dos personas. Por esta razón aseguran que el texto se refiere a que Dios predestina a aquellos a quienes el amó de antemano. La crítica a esta  posición sería que asegura que el amor de Dios está limitado solo a ciertas personas.

Existe una posición que trata de hacer una conjunción entre el pre conocimiento de Dios y al mismo tiempo la soberanía de Dios y se la conoce como Molinismo.  Esta fue una posición propuesta por un teólogo católico Luis de Molina en medio de los debates teológicos de la reforma protestante.  Hoy ha sido revivida por teólogos evangélicos como William Lane Craig.
El Molinismo afirma que como Dios conoce todo lo que va a suceder, pero también conoce todo lo que podría suceder en determinadas circunstancias. Es decir Dios no solo conoce los que van a creer en él sino también el sabe quienes creerían y quienes no creerían si las circunstancias fueran diferentes. De esta manera Dios puede soberanamente decretar las circunstancias adecuadas para que crean los que él quiere que crean pero sin  interrumpir el libre albedrio de los seres humanos.   Cabe recalcar que la mayoría de Molinistas modernos aseguran que Dios establece las circunstancias de manera que la mayoría de personas sean salvas. 

Solución propuesta.
Frente a este debate acerca de la predestinación pienso que lo que no se ha tomado en
cuenta y que este versículo en especial lo menciona es el propósito de la predestinación.

Rom 8:29  Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

El propósito mismo de la predestinación es que seamos transformados a la imagen de Cristo y esto es un propósito de Dios para con toda la humanidad. Recordemos nuevamente que “él no quiere que nadie se pierda” 

La misma idea se puede ver en el texto de Efesios 1: 4-5

“Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor 1:5 nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad”

Aquí también figura algo importante, que es lo que sigue al término “predestinó”: “para ser adoptados como hijos suyos”. Esto nos da la clave para interpretar el texto.

No está Pablo aquí ni en Romanos 8:29 sustentando cualquier doctrina de la predestinación individual;  peor aún una doble predestinación de unos para salvación y otros para condenación; lo que Pablo aquí está argumentando es que todos los que estamos “en Cristo” fuimos llamados o predestinados “para ser adoptados” como hijos de Dios,  Y para ser “transformados a la imagen de su Hijo”   
Y el conocer de antemano probablemente si se refiera al amor de Dios, pero que es por toda la humanidad, es decir Dios de antemano amó a todos los seres humanos y predestinó que los que crean en él sean transformados a la imagen de Cristo.

Sobre el tema de la predestinación individual profundizaremos más cuando analicemos el capítulo 9 de esta Epístola. 

 A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

Después de todo lo mencionado anteriormente podríamos afirmar de igual manera que el llamado de Dios entonces es para toda la humanidad, y como lo afirma en otros pasajes el llamado es por la Palabra de Dios.
Y lo que sigue a este pasaje es la consecuencia de aceptar el mensaje de la Palabra de Dios. Somos justificados y también glorificados.

Sobre el tema de la justificación basta con lo comentado en los capítulos anteriores. Pero lo que si es interesante es que ahora se menciona a la glorificación como un hecho pasado.   A esto podemos comentar que nuevamente vemos la tención teológica entre el ya si pero todavía no de la vida de la Iglesia. Ya que si bien es cierto por culpa del pecado hemos sido separados de la gloria de Dios, por la muerte de Cristo ahora somos ya partícipes de la gloria de Dios aunque todavía no se haya manifestado lo que vamos a ser en un futuro cuando físicamente incluso seamos glorificados por la resurrección. 

5.5.4.-  Victoria en Cristo

Rom 8:31  ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?
8:32  El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?
8:33  ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica.
8:34  ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros.
8:35  ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia?
8:36  Así está escrito: «Por tu causa siempre nos llevan a la muerte; ¡nos tratan como a ovejas para el matadero!»
8:37  Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
8:38  Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios,[g] ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes,
8:39  ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

Pablo termina su serie de bendiciones de la vida cristiana con uno de los pasajes más hermosos en las páginas de la Biblia.  Aquí nos ayuda a profundizar en la magnitud del amor de Dios por medio de Cristo Jesús y lo hace por medio de preguntas.

¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?”

“¿Qué diremos frente a esto?” es la pregunta que conecta este pasaje con lo tratado anteriormente acerca de las bendiciones de la vida cristiana.  Aquí Pablo nos invita a reflexionar que si este mismo Dios que nos creó, nos conoció de antemano, nos predestinó, justificó y glorificó; está de nuestra parte. ¿Quién puede ponerse en contra? Esto no quiere decir que no habrá gente que se oponga, ya que Jesús mismo nos dejó claro que si lo habría. Pero si nos ayuda a darnos cuenta que aunque se opongan al final nadie podrá salir vencedor.
Debemos notar que esta pregunta tiene un condicional “Si”. Es decir, es una promesa que se aplica para el pueblo del cual está hablando en este capítulo.

“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?”

Esta siguiente pregunta también puede levantar algunos malos entendidos; ya que en la experiencia de nuestras vidas siempre hay cosas que consideramos que nos hacen falta. Y muchos podríamos exclamar “a mí no me ha dado generosamente todas las cosas”.  Pero lo que tenemos que comprender es que Pablo sitúa su pregunta luego de recordarnos que Dios no escatimó ni a su propio Hijo, si no que lo entregó por todos nosotros. Por eso esta pregunta es más bien un recordatorio de que al darnos a Cristo ya nos dio todo lo que nosotros necesitamos.   Y nos invita a no pensar por un momento en las necesidades materiales sino más bien en nuestra necesidad espiritual que ha sido totalmente satisfecha en la cruz de Cristo. Y por esta razón las bendiciones futuras no tendrán comparación con las aflicciones presentes.

“¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”

Esta es otra pregunta que no podemos tomarla de manera aislada, ya que existen muchos que nos acusan: nuestra conciencia, el enemigo, los no cristianos etc. Pero lo importante es que al hablar de que la justificación viene de Dios, significa que ningún argumento en contra nuestra prevalecerá ya que fuimos justificados por la vida y muerte de Jesús.  Sobre la doctrina de la justificación Pablo habló en los cinco primeros capítulos de la epístola. Aquí solamente podemos mencionar que Pablo puede estar citando al libro de Isaías 50:8-9:

Cercano está el que me justifica; ¿quién entonces contenderá conmigo? ¡Comparezcamos juntos! ¿Quién es mi acusador? ¡Que se me enfrente!
¡El SEÑOR omnipotente es quien me ayuda! ¿Quién me condenará? Todos ellos se gastarán; como a la ropa, la polilla se los comerá.

¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros.

Esta pregunta está en relación con la anterior ya que toda acusación busca como objetivo una condenación. Pero en nuestro caso la condena ya fue pagada por Cristo y a nosotros ya no nos espera ninguna condenación.
Recordemos que en 8:1 esta promesa es para los que están unidos a Cristo.

La afirmación  de que “Cristo está a la derecha de Dios e intercede por nosotros” nos invita a pensar en la obra de intercesión presente de Cristo. Es decir Jesús sigue activo en nuestras vidas intercediendo por nosotros “a la derecha de Dios” se refiere a su posición de exaltación, como Dios mismo y como mediador entre Dios y los hombres.

“¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia?”

Esta nueva pregunta de carácter retórico ofrece una serie de posibles respuestas pero para dejarnos en claro que ninguna de ellas es verdad.

Nuevamente debemos aclarar que en nuestra propia experiencia podemos ser tentados a pensar que Dios se ha alejado de nosotros cuando vivimos las circunstancias enumeradas por Pablo. Pero el propósito mismo del apóstol es hacernos comprender que no depende de nuestras emociones ni de nuestras circunstancias el amor de Dios por nosotros no cambia.

“Así está escrito: «Por tu causa siempre nos llevan a la muerte; ¡nos tratan como a ovejas para el matadero!”
Pablo nos recuerda que  está escrito que vamos a enfrentar todas estas tribulaciones. Esta es una cita  del libro de los Salmos 44:22, dejando claro que como cristianos vamos a enfrentar este tipo de dificultades.
“Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”

Esta promesa es muy importante ya que nos recuerda que aunque tenemos que enfrentar todas estas dificultades tenemos ya la victoria y aunque no la experimentemos nosotros como presente para Dios ya lo es ya que la victoria en Cristo sucedió en el pasado y es garantía de nuestro futuro.

Juan 16:33 Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo.»

Pregunta de aplicación:
¿De qué manera podemos experimentar el amor de Dios en medio de las circunstancias difíciles de la vida?
“Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor”


Aquí Pablo comienza una nueva lista de cosas que tenemos que descartar como algo que nos aparte del amor de Dios.  Y lo hace afirmando su convicción “Estoy convencido”. Es importante señalar que muchas veces nuestras convicciones son las que nos ayudan a seguir adelante. El que no persevera en su misión es porque no estuvo convencido del propósito de la misma.  

Hugo Vásquez

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