martes, 11 de octubre de 2016

CURSO DE ROMANOS - LECCION 24 - EL CONFLICTO DE ISRAEL

6.- Restauración: El conflicto de Israel y la justicia de Dios (Ro 9:1-11:36)

Los capítulos del 9 al 11 han generado controversia entre los estudiosos bíblicos.  Para muchos parece ser que Pablo hace un paréntesis en todo lo que viene tratando en la epístola para explicar de mejor manera la relación entre Israel y la Iglesia de Dios.  Sin embargo existen pasajes muy profundos y por lo mismo difíciles de interpretar por lo tanto vamos a hacerlo con mucho cuidado para no forzar el mensaje bíblico a nuestro sistema doctrinal.


6.1.- La soberanía de Dios (9:1-33)
El capítulo 9 de esta epístola tratará sobre el tema de la soberanía de Dios en la elección de Israel.

6.1.1.-  Privilegios de Israel

9:1   Digo la verdad en Cristo; no miento. Mi conciencia me lo confirma en el Espíritu Santo.
9:2  Me invade una gran tristeza y me embarga un continuo dolor.
9:3  Desearía yo mismo ser maldecido y separado de Cristo por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza,
9:4  el pueblo de Israel. De ellos son la adopción como hijos, la gloria divina, los pactos, la ley, y el privilegio de adorar a Dios y contar con sus promesas.
9:5  De ellos son los patriarcas, y de ellos, según la naturaleza humana, nació Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas. ¡Alabado sea por siempre! Amén.

“Digo la verdad en Cristo; no miento. Mi conciencia me lo confirma en el Espíritu Santo”

El apóstol Pablo podía decir con libertad que lo que va a decir a continuación es verdad y
ponía como confirmación su propia conciencia la cual estaba dirigida por el Espíritu Santo. Es importante tener en cuenta que la conciencia del ser humano natural se encuentra distorsionada y no siempre dice la verdad.   Pero un hijo de Dios debe dejar el control de su conciencia al Espíritu Santo.  Esto también es parte del proceso de santificación, ya que en nuestra vida mortal seguirán existiendo cosas por las que tenemos “cargo de conciencia” sin necesidad y otras por las que deberíamos tener “cargo de conciencia” y no tenemos.

Me invade una gran tristeza y me embarga un continuo dolor.  Desearía yo mismo ser maldecido y separado de Cristo por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza

Pablo siempre se identificó con el Pueblo de Israel y en este pasaje podemos ver el inmenso amor que él tenía por su pueblo.  Y como ya mencionamos anteriormente él podía poner a Dios como testigo de la afirmación siguiente:

“Desearía yo mismo ser maldecido y separado de Cristo por el bien de mis hermanos”

Esta es una afirmación digna de admiración ya que es una muestra del mismo amor de Dios que habita en el corazón de Pablo. Ya que es solo el amor de Dios el que nos enseña a sacrificarnos a nosotros mismos por el bienestar de los demás, siguiendo el ejemplo de Jesús en la cruz. El fue maldecido por el bienestar de la humanidad.

Una actitud similar la encontramos también en Moisés:

Exo 32:31  Volvió entonces Moisés para hablar con el SEÑOR, y le dijo: —¡Qué pecado tan grande ha cometido este pueblo al hacerse dioses de oro!
32:32  Sin embargo, yo te ruego que les perdones su pecado. Pero si no vas a perdonarlos, ¡bórrame del libro que has escrito!
32:33  El SEÑOR le respondió a Moisés: —Sólo borraré de mi libro a quien haya pecado contra mí.

En los dos casos, tanto Moisés como Pablo están dispuestos a sacrificar su propia salvación por la salvación de sus hermanos.
Esto nos da una muestra de la pasión y la motivación que tenía Pablo al predicar el Evangelio especialmente a los de su propio pueblo.

Pregunta de aplicación:
¿Cuál es nuestra motivación al predicar el Evangelio?


 “el pueblo de Israel. De ellos son la adopción como hijos, la gloria divina, los pactos, la ley, y el privilegio de adorar a Dios y contar con sus promesas”

Aquí Pablo menciona algunos privilegios del Pueblo de Israel:

La adopción como hijos.- Aunque en el Antiguo Testamento no existía la idea de ser hijos de Dios individualmente. Por eso nadie en el Antiguo testamento llamaría a Dios Padre Nuestro. Pero  si hay ciertos pasajes que nos dan  entender que consideraban a Dios como Padre del pueblo.

Exo 4:22  Entonces tú le dirás de mi parte al faraón: “Israel es mi primogénito.

Jer 31:9  Entre llantos vendrán, y entre consuelos los conduciré. Los guiaré a corrientes de agua por un camino llano en el que no tropezarán. Yo soy el padre de Israel; mi primogénito es Efraín

La Gloria Divina.- El Pueblo de Israel fue testigo presencial de muchas manifestaciones del poder y de la Gloria de Dios.

Los Pactos.- Aunque los pactos divinos comenzando con Adán no fueron exclusivos del pueblo de Israel. Es a ellos a quienes se les dio más específicamente la voluntad de Dios contenida en la ley.

La Ley.- Como ya lo mencionamos ellos fueron privilegiados de tener por escrito la voluntad divina.

El privilegio de adorar a Dios.- Se refiere al culto en el templo que también fue privilegio de Israel.

Contar con sus promesas.- Por ser los destinatarios primeros de la revelación especial de Dios ellos conocían de antemano las promesas de Dios.

“De ellos son los patriarcas, y de ellos, según la naturaleza humana, nació Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas. ¡Alabado sea por siempre! Amén”

Continuando con los privilegios de Israel aquí llegamos al mayor de todos ya que de la descendencia de los patriarcas nació Jesús, el mesías prometido.
Este versículo para muchos es una declaración muy clara de la divinidad de Cristo.  La NVI dice: “Quien es Dios” la RV: “El cual es Dios”  La TLA: “El gobierna sobre todas las cosas y es Dios”.

Sin embargo existen ciertas objeciones a que la traducción correcta sea esta, por ejemplo la Biblia de las Américas traduce:

“de quienes son los patriarcas, y de quienes, según la carne, procede el Cristo, el cual está sobre todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén”

El problema es que en el texto griego no existen las comas ni otros signos de puntuación y es difícil saber si el “Dios” se refiere a Cristo, o si es una oración separada de exaltación a Dios Padre quien es bendito por los siglos.
Cito el TR:
ων οι πατερες και εξ ων ο χριστος το κατα σαρκα ο ων επι παντων θεος ευλογητος εις τους αιωνας αμην

“De los Padres provino Cristo según la carne y está sobre todo Dios bendito por los siglos amén.”

En base a esto algunas sectas como los Testigos de Jehová y otras quienes no aceptan la divinidad de Cristo han argumentado que la oración “Dios bendito por los siglos” no pertenece a Cristo. Los Testigos de Jehová quienes tienen su propia traducción de las Escrituras (TNM) dice:

“a quienes pertenecen los antepasados y de quienes [provino] el Cristo según la carne: Dios, que está sobre todos, [sea] bendito para siempre. Amén”

Sin embargo debemos mencionar que la inclusión de estos dos puntos ( : )  para separar las oraciones ya es una interpretación equivocada.  Ya que un análisis semántico y exegético del texto nos permite observar las siguientes consideraciones:

1.- El versículo mismo parece presentar un contraste de las dos naturalezas de Cristo: Según la carne descendiente de los Patriarcas pero al mismo tiempo Dios que está sobre todas las cosas.
2.- Pablo mismo en sus otros escritos ha incluido afirmaciones concretas sobre la divinidad de Cristo:

Filipenses  2:5  La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús,  2:6  quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.

Col 2:9  Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo

3.- La interpretación tradicional de este texto desde los primeros padres de la Iglesia ha sido la de adjudicar el título de Dios a Cristo.

Por tal razón podemos considerar adecuadas las traducciones NVI y RV. Ya que el versículo es una declaración clara de la divinidad de Cristo y de su unión hipostática.

6.1.2.- La elección del verdadero Israel

En este pasaje Pablo explica sobre la elección soberana del pueblo de Israel pero al mismo tiempo advierte sobre quienes pertenecen realmente a este pueblo.

9:6  Ahora bien, no digamos que la Palabra de Dios ha fracasado. Lo que sucede es que no todos los que descienden de Israel son Israel.
9:7  Tampoco por ser descendientes de Abraham son todos hijos suyos. Al contrario: «Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.»
9:8  En otras palabras, los hijos de Dios no son los descendientes naturales; más bien, se considera descendencia de Abraham a los hijos de la promesa.
9:9  Y la promesa es ésta: «Dentro de un año vendré, y para entonces Sara tendrá un hijo.»
9:10  No sólo eso. También sucedió que los hijos de Rebeca tuvieron un mismo padre, que fue nuestro antepasado Isaac.
9:11  Sin embargo, antes de que los mellizos nacieran, o hicieran algo bueno o malo, y para confirmar el propósito de la elección divina,
9:12  no en base a las obras sino al llamado de Dios, se le dijo a ella: «El mayor servirá al menor.»
9:13  Y así está escrito: «Amé a Jacob, pero aborrecí a Esaú.»
9:14  ¿Qué concluiremos? ¿Acaso es Dios injusto? ¡De ninguna manera!
9:15  Es un hecho que a Moisés le dice: «Tendré clemencia de quien yo quiera tenerla, y seré compasivo con quien yo quiera serlo.»
9:16  Por lo tanto, la elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano sino de la misericordia de Dios.
9:17  Porque la Escritura le dice al faraón: «Te he levantado precisamente para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra.»
9:18  Así que Dios tiene misericordia de quien él quiere tenerla, y endurece a quien él quiere endurecer.
 “Ahora bien, no digamos que la Palabra de Dios ha fracasado. Lo que sucede es que no todos los que descienden de Israel son Israel”

Como ya lo mencionó anteriormente en esta misma epístola. Ante sus declaraciones era lógico que se levanten algunas objeciones del pueblo Judío. Y Pablo se adelanta a responder argumentando que no es que la Palabra ni las promesas de Dios dadas a Israel hayan fallado, sino que no todos los descendientes según la carne son realmente miembros del Pueblo de Dios.   Lo mismo que en 2:28-29:

Para continuar con su argumento Pablo usa algunas Ilustraciones tomadas de la Escritura. La primera es con respecto a la descendencia no de Ismael sino de Isaac quien fue el hijo de la promesa.  Es decir aunque Abraham tuvo descendencia también por Ismael, solo son contados como miembros del Pueblo de Dios los hijos de Isaac a quien Pablo usa alegóricamente como los hijos de la promesa.

La segunda Ilustración está tomada de los hijos de Isaac. Jacob y Esaú: Este es un argumento muy sólido en cuanto a la soberanía divina en la elección de Israel ya que Pablo argumenta que independientemente de las obras que hayan hecho Jacob o Esaú, Dios ya tenía un plan por medio de la elección de Jacob.
Se deja claro aquí que la elección de Israel no era por nada de lo que ellos hayan hecho. Sino por la soberanía de Dios.

Debemos mencionar aquí que aunque este pasaje se use muchas veces para argumentar a favor del tema de la predestinación individual, no debemos olvidarnos que Pablo está tratando con la objeción del Pueblo de Israel sobre su elección como nación.


De esto vamos a profundizar más con el siguiente versículo.

Hugo Vásquez

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