miércoles, 26 de octubre de 2016

CURSO DE ROMANOS - LECCIÓN 26 - SOLO UN REMANENTE SALVO

6.1.4.- Solo un remanente salvo

9:27  Isaías, por su parte, proclama respecto de Israel: «Aunque los israelitas sean tan numerosos como la arena del mar, sólo el remanente será salvo;
9:28  porque plenamente y sin demora el Señor cumplirá su sentencia en la tierra.»
9:29  Así había dicho Isaías: «Si el Señor Todopoderoso no nos hubiera dejado descendientes, seríamos ya como Sodoma, nos pareceríamos a Gomorra.»
9:30  ¿Qué concluiremos? Pues que los gentiles, que no buscaban la justicia, la han alcanzado. Me refiero a la justicia que es por la fe.
9:31  En cambio Israel, que iba en busca de una ley que le diera justicia, no ha alcanzado esa justicia.
9:32  ¿Por qué no? Porque no la buscaron mediante la fe sino mediante las obras, como si fuera posible alcanzarla así. Por eso tropezaron con la «piedra de tropiezo»,
9:33  como está escrito: «Miren que pongo en Sión una piedra de tropiezo y una roca que hace caer; pero el que confíe en él no será defraudado.»


Ahora Pablo procede a argumentar una importante verdad. La salvación de solo un remanente del pueblo de Israel.

“Isaías, por su parte, proclama respecto de Israel: «Aunque los israelitas sean tan numerosos como la arena del mar, sólo el remanente será salvo; porque plenamente y sin demora el Señor cumplirá su sentencia en la tierra”

Luego de sentar las bases en el Antiguo Testamento sobre la inclusión de los gentiles en el Pueblo de Dios. Ahora Pablo cita a Isaías para mostrar precisamente  la idea que ya se ha mencionado de que no todos los Israelitas son Pueblo de Dios, sino que existe solo un remanente preparado por Dios.
Esta idea es muy importante en el libro de Isaías a tal punto que Isaías a su hijo le puso por nombre Sear Yasub que significa “un remanente volverá”.   (Isaías 7:3)
El pasaje de Isaías es una cita de 10:22, pero vamos a leerlo un poco en su contexto:

Isa 10:20  En aquel día ni el remanente de Israel ni los sobrevivientes del pueblo de Jacob volverán a apoyarse en quien los hirió de muerte, sino que su apoyo verdadero será el SEÑOR, el Santo de Israel.
Isa 10:21  Y un remanente volverá; un remanente de Jacob volverá al Dios Poderoso.
Isa 10:22  Israel, aunque tu pueblo sea como la arena del mar, sólo un remanente volverá. Se ha decretado destrucción, abrumadora justicia.
Isa 10:23  Porque el Señor, el SEÑOR Todopoderoso, ejecutará la destrucción decretada en medio de todo el país.

En este caso se refiere a la conquista del reino del norte por parte del imperio Asirio, esto se dio por causa de la rebeldía del pueblo de Israel. Sin embargo Dios promete que de todos los Israelitas habrá un remanente que será salvo. 

Ahora Pablo lo aplica a la salvación del Israel de la fe, es decir el verdadero Israel dentro del Israel de la carne.
El mismo caso se refiere en el verso siguiente:

9:29  Así había dicho Isaías: «Si el Señor Todopoderoso no nos hubiera dejado descendientes, seríamos ya como Sodoma, nos pareceríamos a Gomorra.»

Esta cita es tomada de Isaías 1:9, de igual manera le vamos a ver desde su contexto:

Isa 1:7  Su país está desolado, sus ciudades son presa del fuego; ante sus propios ojos los extraños devoran sus campos; su país está desolado, como si hubiera sido destruido por extranjeros.
Isa 1:8  La bella Sión ha quedado como cobertizo en un viñedo, como choza en un melonar, como ciudad sitiada.
Isa 1:9  Si el SEÑOR Todopoderoso no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, seríamos ya como Sodoma, nos pareceríamos a Gomorra

Aquí se hace alusión a la historia relatada en Génesis de Sodoma y Gomorra en donde toda la ciudad fue destruida pero sobrevivió también un remanente con Lot y su familia. Nuevamente Pablo lo aplica a la salvación del Israel de la fe.

“¿Qué concluiremos? Pues que los gentiles, que no buscaban la justicia, la han alcanzado. Me refiero a la justicia que es por la fe”

He aquí la conclusión de todo lo escrito anteriormente sobre la elección de Israel y la inclusión de los gentiles en el plan de Dios. 
Sobre la inclusión de los gentiles Este texto nos deja en claro que ellos no buscaban la justicia, lo mismo que Pablo aclaró en el capítulo 2 y 3 de su Epístola sobre la depravación total de la humanidad. Pero ellos la han alcanzado. Aquí debemos recordar que todo el argumento del capítulo 9 se resume en la soberanía de Dios en la elección, y que esta depende de la misericordia de Dios. Por eso podemos comprender ahora cómo es que los gentiles que no buscaban la justicia la encontraron. Pero Pablo retoma el tema de la fe como causa de la justificación.

“En cambio Israel, que iba en busca de una ley que le diera justicia, no ha alcanzado esa justicia. ¿Por qué no? Porque no la buscaron mediante la fe sino mediante las obras, como si fuera posible alcanzarla así”

Siguiendo la misma línea de pensamiento se plantea la pregunta ¿Entonces por qué no consiguió Israel la justicia?  Si Israel soberanamente fue el pueblo elegido por Dios ¿Por qué la mayoría están ahora afuera del plan de Dios? Y si la elección depende solamente de la misericordia de Dios ¿Por qué esa misericordia no obró en la mayoría de judíos?
Entonces nuevamente nos encontramos con el aspecto de la fe. Israel no buscó la justicia por la fe sino por sus propias obras, pensando que ellos por si mismos al obedecer la ley eran capaces de justificarse delante de Dios. Es decir, fue su orgullo el que les impidió alcanzar la justificación.
Con todo esto en mente podemos comprender mejor que cuando Pablo dice que “tiene misericordia de quien quiere tener misericordia y que endurece al que quiere endurecer” y que “la elección depende solamente de la misericordia de Dios” Dios no es totalmente arbitrario en hacer su elección sino que existe una condición que es la fe.  Gran parte del pueblo de Israel no fue elegido no simplemente por una elección soberana de Dios, sino por su falta de fe.

6.2.- El problema de Israel (10:1-21)

Este es un capítulo muy importante que nos habla de la búsqueda equivocada de la justicia por parte de Israel, y de cómo la salvación por la fe está disponible para toda la humanidad. También es un complemento al capítulo anterior en el que enfatizó la soberanía de Dios en la salvación. Mientras que en este capítulo se habla de los factores humanos que intervienen en la salvación.

6.2.1.- La búsqueda equivocada.

10:1  Hermanos, el deseo de mi corazón, y mi oración a Dios por los israelitas, es que lleguen a ser salvos.
10:2  Puedo declarar en favor de ellos que muestran celo por Dios, pero su celo no se basa en el conocimiento.
10:3  No conociendo la justicia que proviene de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios.
10:4  De hecho, Cristo es el fin de la ley, para que todo el que cree reciba la justicia.
10:5  Así describe Moisés la justicia que se basa en la ley: «Quien practique estas cosas vivirá por ellas.»

“Hermanos, el deseo de mi corazón, y mi oración a Dios por los israelitas, es que lleguen a ser salvos”

De la misma manera en la que comenzó el capítulo anterior Pablo nos muestra su deseo ardiente de que los miembros de Israel lleguen a ser salvos. También se resalta el hecho de que el apóstol era consciente de que sus oraciones podían influir en la voluntad de Dios para salvación.

“Puedo declarar en favor de ellos que muestran celo por Dios, pero su celo no se basa en el conocimiento.  No conociendo la justicia que proviene de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios”

El hecho de que muchos judíos mostraban un celo especial por Dios es innegable. Tenemos como ejemplo al mismo Pablo de Tarso perseguidor de los cristianos. Por eso ahora puede declarar de su propia experiencia sobre la pasión de Israel por Dios.
Sin embargo existe un gran problema en la manera en la que Israel estaba buscando justificarse delante de Dios, y Pablo dice que fue por su falta de conocimiento. En este caso, se refiere al entendimiento equivocado de la justicia de Dios revelada en las Escrituras. Es decir lo que no comprendieron es que la justicia “proviene de Dios” y no es un atributo al que el ser humano pueda llegar por sí mismo.
Entonces todo su afán y esfuerzo por llegar a Dios no les servían de mucho, como dice el libro de Proverbios:
 
Pro 19:2  “El afán sin conocimiento no vale nada; mucho yerra quien mucho corre”

Pregunta para el diálogo:
¿Podemos como cristianos ahora caer en el mismo error de tener mucho celo sin conocimiento?

Sabemos por el testimonio del Nuevo Testamento y en especial por los primeros capítulos de esta epístola que la búsqueda de la justicia personal para llegar a Dios es un esfuerzo en vano y ese error puede terminar en orgullo personal. Que parece ser el error en el que cayó el pueblo de Israel ya que aunque se esforzaban por el cumplimiento de la ley dice Isaías:

Isa 64:6  “Todos somos como gente impura; todos nuestros actos de justicia son como trapos de inmundicia. Todos nos marchitamos como hojas: nuestras iniquidades nos arrastran como el viento”

Y Pablo nos recuerda por medio de una cita de Levítico 18:5:

10:5  Así describe Moisés la justicia que se basa en la ley: «Quien practique estas cosas vivirá por ellas.»

Lev 18:5  “Observen mis estatutos y mis preceptos, pues todo el que los practique vivirá por ellos. Yo soy el SEÑOR”

Tarea imposible para un ser humano.

 “De hecho, Cristo es el fin de la ley, para que todo el que cree reciba la justicia”


Como ya hemos mencionado en otras ocasiones en este estudio el decir que Cristo es el fin de la ley no se refiere a que con Cristo la ley quede totalmente anulada. Sino más bien a que con él se dio el verdadero cumplimiento de la ley. El fue el único en cumplirla a la perfección y por esa razón al depositar nuestra fe en él somos justificados. 

Hugo Vásquez

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