lunes, 7 de noviembre de 2016

CURSO DE DOCTRINA BÍBLICA - LECCIÓN 2 - CANON E INSPIRACIÓN BÍBLICA

1.1         Canonicidad                                         

La palabra griega Kanon viene de Kaneh, que es una caña que se usaba para medir. Por consiguiente Kanon llegó a significar una medida, regla o norma. Los cristianos nos referimos al Canon de las Escrituras como el conjunto de libros que por diversos criterios se ha reconocido su origen divino.



1.2.1 Pruebas de la canonicidad
Todos los libros de la Biblia han presentado pruebas irrefutables de su inspiración divina

El Antiguo Testamento
El pueblo de Israel a lo largo de toda su historia ha reconocido los libros que tienen un origen divino y ha desechado los que no. Pero cabe resaltar que en la concepción Judía no eran los hombres los que tenían la autoridad de designar los libros de las Escrituras sino que toda autoridad estaba en Dios.

En el Antiguo Testamento se consideró a la ley, los profetas y los demás escritos como sus libros sagrados.  Y durante la mayor parte de su historia solo estos se consideraron parte de las Escrituras.       Jesús dijo:
Cuando todavía estaba yo con ustedes, les decía que tenía que cumplirse todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. (Lucas 24:44)

Los libros apócrifos
Existen un conjunto de libros que se incluyen en las Biblias católicas a los que ellos conocen como Deuterocanónicos (Segundo Canon) estos son: Tobías, Judith, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, 1 y 2 de Macabeos, y algunas adiciones a los libros de Esther y Daniel. 
Estos libros aparecieron en una traducción griega del Antiguo Testamento conocida como la Septuaginta y escrita tres siglos antes de Cristo.   Esta traducción fue usada por  los judíos que estaban dispersos por todo el mundo ya que estaba escrita en griego, el idioma que se hablaba en todas partes. 
Sin embargo al analizar estos textos es evidente que contienen influencias de cultura, filosofía y tradiciones paganas ya que no nacieron en un contexto eminentemente judío.  Por esta razón en el concilio de Jamnia en el 90 d.C,  un concejo de Judíos ortodoxos decidieron retirar de su Canon los libros que no hayan sido escritos en Hebreo o Arameo. 
Aunque pasó el tiempo y la Iglesia cristiana siguió usando la Septuaginta, fue solo luego de la reforma protestante que Martín Lutero retiro del Canon los libros escritos en griego y se apegó al concilio Judío de Jamnia.


El Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento está conformado por libros escritos por los apóstoles o discípulos de los mismos, y contienen el mensaje del Evangelio de Jesucristo, el cual les da el valor de autoridad divina.
Desde el inicio de la Iglesia, conforme se fueron escribiendo estos libros se los fue reconociendo como Palabra de Dios por el mensaje que trasmitían. Pablo mismo nos habla de sus escritos de la siguiente manera:
Así que no dejamos de dar gracias a Dios, porque al oír ustedes la palabra de Dios que les predicamos, la aceptaron no como palabra humana sino como lo que realmente es, palabra de Dios, la cual actúa en ustedes los creyentes. (1 Tesalonicenses 2:13)

 Pedro hablando de los escritos de Pablo los compara con las Escrituras del Antiguo Testamento:
En todas sus cartas se refiere a estos mismos temas. Hay en ellas algunos puntos difíciles de entender, que los ignorantes e inconstantes tergiversan, como lo hacen también con las demás Escrituras, para su propia perdición. (2 Pedro 3:16)

Es decir desde que estos libros aparecieron la Iglesia los consideró inspirados por Dios. Pero vale recalcar que solo pasado el siglo III después de Cristo la Iglesia dejó por escrito la lista de los 27 libros que tenemos hoy en nuestras Biblias.
Durante ese tiempo hubo algunos libros que se consideraron inspirados como: El Pastor de Hermas, la Didajé, etc.  Pero poco a poco fueron perdiendo valides por el mensaje, ya que no era un Evangelio que cuadre correctamente con las enseñanzas de Jesús y porque la autoridad literaria de sus autores era dudosa.

Existen otros escritos que se los llama “los evangelios apócrifos” o también “gnósticos” entre los cuales están: El Evangelio de Tomás, de María Magdalena, de Pedro, o el más reciente descubierto, el de Judas.  Pero estos son escritos posteriores al segundo siglo después de Cristo, y elaborados por sectas evidentemente con influencias del gnosticismo naciente. Por tal razón nunca se los consideró autoritativos para la Iglesia en General. 


1.2    Inspiración
Después de que hemos dicho que la Biblia contiene la Revelación especial de Dios
, debemos preguntarnos, cuál fue el método que Dios usó para revelarse a través de los escritos Bíblicos y para eso recurrimos a estudiar el concepto de inspiración. 
Los diccionarios en nuestro idioma definen inspiración de diferentes maneras, como por Ej: 
“Acción de influir en una obra artística” “Impulso o estímulo que mueve al artista”  etc. Pero para efectos de nuestro estudio vamos a referirnos a la palabra que los escritores bíblicos usaron para referirse a la inspiración divina.   
En 2 Timoteo 3:16 Pablo dice:
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”

La palabra en griego que Pablo usa aquí para referirse a la inspiración es Teopneustos que proviene de:

Teo = Dios
Pneuma = Espíritu, aliento, soplo, etc.

Se podría traducir que toda la Escritura es “soplada o exhalada por Dios”  y con esto entendemos que fue el Espíritu de Dios quien guió e impulsó a los autores a escribir las propias Palabras de Dios.


1.3.1  Pruebas de la Inspiración

Para aceptar a la Biblia como la revelación de Dios y como inspirada por Él, debemos basarnos en pruebas que nos den muestra de su origen divino, de su veracidad y su confiabilidad. Caso contrario no pasaría de ser semejante a tantos otros escritos que también han reclamado el derecho de llamarse inspirados por lo divino.  Para eso vamos a analizar algunos argumentos que corroboran la autoridad final de las Escrituras:

El testimonio de la arqueología.- Los relatos históricos que encontramos en la Biblia son fácilmente corroborados por los descubrimientos arqueológicos, históricos, antropológicos etc.
Cada día son más las evidencias arqueológicas que nos ayudan a ver a la Biblia como un libro que cuenta una verdad en los hechos ocurridos.   Tanto en el Antiguo Testamento que nos cuenta la historia del pueblo de Israel.  Desde su origen en los pueblos hebreos que salieron de Egipto, bajo el reinado del Faraón Ramsés II.  O el Nuevo Testamento que en el libro de los Hechos nos muestra un gran conocimiento de la realidad de su época.


La Unidad de la Biblia.- La Biblia es un conjunto de 66 libros diferentes, escrito por más de 40 autores, en diferentes períodos de la historia, separados por siglos los unos de los otros. Sin embargo todos se han juntado como un solo libro ya que aunque cada autor abordó temas diferentes: algunos escribieron historia, algunos escribieron sobre ética, o sobre leyes. Lo hicieron además en estilos literarios diferentes: algunos en prosa, otros en poesía etc.    Pero al analizarlos en su conjunto todos concuerdan con un solo tema “la voluntad de Dios, la gracia y misericordia en las relaciones de Dios con la humanidad, y todo apuntando a la revelación final del Evangelio de Jesucristo, sin contradicción alguna entre cada autor”
Por esta razón creemos que la unidad de la Biblia es una prueba indiscutible de su origen divino.

La originalidad de sus enseñanzas.- El mensaje de la Biblia sobre cada tema es muy distinto a todo sistema de pensamiento inventado por el hombre.  Vamos a analizar los diferentes aspectos que hacen a la Biblia diferente:

a)    Sobre Dios.- La Biblia nos muestra un concepto de un Dios, tan puro, santo, poderoso, soberano, amoroso, etc. Que no pueden compararse con ninguna deidad creada por el hombre.   (Isaías 6:1-3)
Otra cosa original en la Biblia es la revelación trinitaria de Dios.
b)    Sobre el ser humano.- La Biblia muestra un aspecto muy negativo en el ser humano, lo muestra como desobediente, pecador, degradado moralmente. Y condenado por Dios. (Romanos 3:10-12) Esta imagen tan negativa del ser humano es difícil creer que salga de él mismo.
c)     En cuanto a la salvación del pecador.- La Salvación que se presenta en la Biblia no tiene nada que ver con los méritos humanos, sino que está basada en los méritos de Dios mismo a través de Jesucristo. Es indiscutible que esta revelación provenga solamente de Dios, ya que cualquier autor no inspirado hubiera preferido pensar en los méritos personales como necesarios para alcanzar la salvación.

Las profecías cumplidas.-  A lo largo de las páginas de la Biblia nos encontramos con profecías y predicciones acertadas referentes a la historia del pueblo de Israel, de los gentiles, etc.
Pero en especial lo que más ha impactado a la humanidad son las profecías con respecto a Jesús de Nazaret.     El Antiguo Testamento está lleno de Jesús, y toda la profecía bíblica lo tiene a él como el centro de todo. Es decir la Biblia nos presente a la historia entera girando alrededor de él.  Y lo más impresionante es que todo se cumplió tal cual la Biblia lo predijo. Ya que la historicidad de Jesús de Nazaret es en nuestros días indiscutible.

El testimonio de Cristo.-  Jesús a lo largo de su vida dio testimonio de que todo lo que estaba escrito en la ley y los profetas  no era de origen humano sino divino. 

“Luego les dijo: «Lo que ha pasado conmigo es lo mismo que les anuncié cuando aún estaba con ustedes: que era necesario que se cumpliera todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.”   Lucas 24:44

Pero el testimonio más impactante que nos ha dejado Jesús de la autoridad divina de las Escrituras lo encontramos en su resurrección, (Hechos 17:31)  ya que fue este hecho el milagro más sobresaliente del Nuevo Testamento, y del cual podemos tener muchas evidencias para creerlo.  Ya que si la resurrección de Jesús no hubiera sido un hecho histórico, sería prácticamente imposible que la Iglesia Cristiana haya sobrevivido hasta el día de hoy. Ya que sus primero seguidores dieron la vida en el circo romano por dar testimonio de la resurrección de Cristo.  Y si esta hubiera sido un invento, considero muy difícil que miles y miles de personas den su vida por una mentira.

El testimonio de vidas transformadas.-  Una prueba de la veracidad de las Escrituras son las millones de vidas que han sido transformadas por el estudio de la Biblia. Lo cual es muestra de su poder y su autoridad.
Un ejemplo representativo de esto es la historia de Pablo de Tarso quien por el testimonio de la misma Biblia sabemos que su vida fue transformada y pasó de ser un perseguidor de la Iglesia a ser uno de los más grandes evangelistas del primer siglo.
Y un asunto fundamental de las evidencias de la inspiración divina es el testimonio interno de nuestro espíritu al enfrentarse a la verdad de la Palabra de Dios.     
 
1.2.2    Proceso de Inspiración bíblica
Cuando pensamos en la manera por la cual Dios inspiró a los autores bíblicos a escribir la Biblia suelen tenerse algunos conceptos equivocados.  Como pensar que Dios hizo caer en alguna especie de transe a los escritores para que escribieran palabra por palabra su voluntad. O que Dios haya entregado directamente un libro escrito.  Pero esto no es en ninguna manera cierto.  
La inspiración es el proceso mediante el cual el Espíritu de Dios mueve la voluntad, ilumina la inteligencia e influye en la sensibilidad artística del escritor bíblico.  De manera que el resultado sean las Palabras de Dios, respetando y aprovechando el aporte humano en cuanto a su personalidad, contexto histórico y geográfico.  Por esta razón cuando nosotros nos enfrentamos a la tarea de la interpretación bíblica también debemos tener en cuenta estos factores para aprovecharla de la mejor manera.
Pero para comprender mejor lo que la Biblia dice de sí misma  vamos a volver al texto de 2 Timoteo 3:16:
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”

En este texto nos encontramos con dos palabras muy importantes:

Toda.- Quiere decir que no hay una sola parte en la Biblia que no sea de inspiración divina. A esto es lo que conocemos como “inspiración plenaria”
Escritura.- Quiere decir que cada palabra escrita es inspirada por Dios, esto claro está en los idiomas originales que son; hebreo, arameo y griego. Ya que en las traducciones a los diferentes idiomas las palabras cambian sin cambiar el significado. A esto le llamamos “inspiración verbal”

Pero por esta razón como estudiantes responsables de la Biblia es recomendable hacerlo en más de una traducción.  

Hugo Vásquez
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