viernes, 18 de noviembre de 2016

CURSO DE ROMANOS - LECCIÓN 28 - LA EVANGELIZACIÓN

6.2.3.- La Evangelización
 
10:14  Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?
10:15  ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: «¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas!»


Después de que Pablo dejó claro que la Salvación se obtiene tras la confesión de que Jesús es el Señor. Y también citando a Joel nos dijo que todo el que invoque el nombre del Señor será Salvo. Ahora pasa a plantearse algunas objeciones que pueden nacer en la mente del lector:

1.- ¿Cómo invocarán a aquel en quien no han creído?
Para poder invocar su nombre la gente debe primero conocer el nombre y creer en él. Es decir reconocer la realidad de que él murió y resucitó para pagar el precio de nuestros pecados y que debemos reconocerlo que Señor de nuestras vidas. 

2.- ¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído?
Así como para poder invocar tienen que creer, para poder creer tienen que escuchar.
El mensaje obviamente es Cristo, sin embargo hay algo interesante en la traducción de este texto. Dice el TR:

Pisteusousin hou ouk ekousan = Creer en aquel que no han oído

Aunque la mayoría de traducciones incluyen “de quien” dicen algunos comentaristas que otra posible traducción puede ser: “Como creerán en aquel a quien no han oído”. Ya que el mensajero sigue siendo Jesús a través de sus enviados.

3.- ¿Cómo creerán si no hay quien les predique?
Para predicar Pablo usa la Palabra Kerigma que puede traducirse también como “proclamar”.
Debemos recordar que en el tiempo del Apóstol Pablo los medios de comunicación eran los heraldos. Aquellos que hacían proclamaciones públicas en las plazas. Por eso el cristianismo adoptó este medio de comunicación para trasmitir su buena noticia. En nuestro tiempo los medios de comunicación son varios y muy avanzados.

Pregunta para la reflexión:
¿Cómo aprovechamos nosotros los medios de comunicación actuales para proclamar la Buena Noticia?

4.- ¿Quién predicará sin ser enviado?
Pablo usa el término Apostello para referirse a enviado, pero reconociendo que no se trata del apostolado como posición de autoridad sino como un misionero del Evangelio.

Así está escrito: «¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas!
Nuevamente Pablo deposita la autoridad de sus palabras en las Escrituras. Esta vez cita a Isaías 52:7

“¡Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas; del que proclama la paz, del que anuncia buenas noticias, del que proclama la salvación, del que dice a Sión: «Tu Dios reina»!”

En este pasaje Isaías escribe sobre el pueblo exiliado en Babilonia y se refiere al mensajero que de la noticia de que Dios los iba a salvar.  Pero aquí Pablo lo aplica al mensajero que lleva las Buenas Nuevas del Evangelio.

Como conclusión de esta porción podemos decir que Pablo nos indica cual es el proceso para llevar a cabo la Evangelización. Se necesita de siervos enviados, que proclamen las Buenas Nuevas. Para que la gente escuche, algunos crean, invoquen el nombre del Señor y se Salven.

Pregunta para la reflexión:
¿Nuestros pies son hermosos delante de Dios?

6.2.4.-  La razón de la incredulidad de Israel


10:16  Sin embargo, no todos los israelitas aceptaron las buenas nuevas. Isaías dice: «Señor, ¿quién ha creído a nuestro mensaje?»
10:17  Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo.
10:18  Pero pregunto: ¿Acaso no oyeron? ¡Claro que sí! «Por toda la tierra se difundió su voz, ¡sus palabras llegan hasta los confines del mundo!»
10:19  Pero insisto: ¿Acaso no entendió Israel? En primer lugar, Moisés dice: «Yo haré que ustedes sientan envidia de los que no son nación; voy a irritarlos con una nación insensata.»
10:20  Luego Isaías se atreve a decir: «Dejé que me hallaran los que no me buscaban; me di a conocer a los que no preguntaban por mí.»
10:21  En cambio, respecto de Israel, dice: «Todo el día extendí mis manos hacia un pueblo desobediente y rebelde.»

Ahora que Pablo dejó claro que la Salvación viene por medio de la Evangelización, se adelanta a dar respuesta a las preguntas y posibles explicaciones que algunos quieran dar a la incredulidad de Israel.

Sin embargo, no todos los israelitas aceptaron las buenas nuevas. Isaías dice: «Señor, ¿quién ha creído a nuestro mensaje?»

Aquí Pablo cita un texto de Isaías 53:1 En el que precisamente se habla del Siervo de Dios o Siervo sufriente que en el libro de Isaías es una imagen del Mesías.  Por esta razón en el verso siguiente dice:

“Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo”

Ya que como dijimos anteriormente la Palabra que nos da salvación es la Palabra de la cual Cristo o el Siervo de Isaías es el mensajero pero también es el mensaje.

Pero pregunto: ¿Acaso no oyeron? ¡Claro que sí! «Por toda la tierra se difundió su voz, ¡sus palabras llegan hasta los confines del mundo!»

Luego Pablo pasa entonces a plantearse las preguntas sobre cuáles pueden ser las razones por las cuales Israel es incrédulo. Y la primera explicación podría ser: ¿Entonces ellos no oyeron el mensaje? A lo que responde rotundamente que sí lo escucharon.  Para esto cita un texto del Salmo 19:4. Si leemos este pasaje en su contexto veremos que se trata de que la creación misma es la que proclama el mensaje:

Salmo 19:1 Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos
19:2  Un día comparte al otro la noticia, una noche a la otra se lo hace saber
19:3  Sin palabras, sin lenguaje, sin una voz perceptible,
19:4  por toda la tierra resuena su eco, ¡sus palabras llegan hasta los confines del mundo! Dios ha plantado en los cielos un pabellón para el sol

Puede ser que aquí nuestro apóstol esté tratando de recordar lo que ya mencionó en el capítulo uno, de que nadie tiene escusa del conocimiento de Dios ya que lo conocido de Dios es evidente por la creación.

1:20  Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.

Pero por otro lado puede ser que Pablo lo esté aplicando también a la comunicación del Evangelio por medio de la Iglesia Usando una figura literaria conocida como hipérbole, ya que no literalmente todo el mundo a escuchado el Evangelio, pero probablemente en todas partes en las que había Judíos en el tiempo de Pablo ya se había predicado el Evangelio.

Pero insisto: ¿Acaso no entendió Israel? En primer lugar, Moisés dice: «Yo haré que ustedes sientan envidia de los que no son nación; voy a irritarlos con una nación insensata.»

Entonces viene la segunda posible explicación. Entonces si ya escucharon ¿Puede ser que no entendieron? Pero Incluso ante esta explicación Pablo parece no estar satisfecho y por eso cita a Deuteronomio 32:21 en la parte B del versículo, pero en la parte A, se habla del rechazo de Israel a Dios.

32:21  Me provocaron a celos con quien no es Dios como yo, y me enojaron con sus ídolos indignos. Pues yo haré que ustedes sientan envidia de los que no son pueblo; voy a irritarlos con una nación insensata


Con esto puede ser que quiera dar a entender que los gentiles que ni siquiera buscaban a Dios  e incluso se los llama insensatos entendieron el Evangelio, ¿como puede ser que los Judíos no lo comprendan? Si no más bien se trata de que ellos lo rechazan.  Por eso en los siguientes versículos cita nuevamente a Isaías:

Luego Isaías se atreve a decir: «Dejé que me hallaran los que no me buscaban; me di a conocer a los que no preguntaban por mí.»
En cambio, respecto de Israel, dice: «Todo el día extendí mis manos hacia un pueblo desobediente y rebelde.»

En esta ocasión la cita es de Isaías 65:1-2. Un texto que si lo leemos en su contexto nos habla mucho de la gracia que Dios tiene.

Isa 65:1  «Me di a conocer a los que no preguntaban por mí; dejé que me hallaran los que no me buscaban. A una nación que no invocaba mi nombre, le dije: “¡Aquí estoy!”
65:2  Todo el día extendí mis manos hacia un pueblo rebelde, que va por mal camino, siguiendo sus propias ideas.
65:3  Es un pueblo que en mi propia cara constantemente me provoca; que ofrece sacrificios en los jardines y quema incienso en los altares;
65:4  que se sienta entre los sepulcros y pasa la noche en vigilias secretas; que come carne de cerdo, y en sus ollas cocina caldo impuro;
65:5  que dice: “¡Manténganse alejados! ¡No se me acerquen! ¡Soy demasiado sagrado para ustedes!” Todo esto me fastidia como humo en la nariz; ¡es un fuego que arde todo el día!

La gracia de Dios manifestada de manera activa hacia los Gentiles por un lado, ya que aunque ellos mismo no buscaban a Dios, fue él quien toma la iniciativa de hacerse conocer, es decir de revelarse a ellos. 

Pero parece ser que mucho más activa fue la gracia de Dios para con Israel ya que a ellos “extiende sus manos” es decir como si Dios rogara que se acerquen a él. Pero Israel continuamente lo rechaza y sigue sus propios caminos. Que aunque conocen la Palabra de Dios ellos prefieren hacer su propia voluntad e incluso se creían demasiado sagrados y rechazaban a las naciones gentiles.
Por esta razón podemos concluir que el rechazo a gran parte de Israel no fue por desconocimiento o falta de entendimiento sino por necedad y rechazo de la voluntad de Dios.

Otra cosa muy importante para tener en cuenta es que aún cuando desde el capítulo 9 Pablo fue muy claro sobre la soberanía de Dios en la elección de Israel aquí nos deja ver también el papel fundamental que juega la responsabilidad humana. 

Hugo Vásquez
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