miércoles, 21 de diciembre de 2016

CURSO DE DOCTRINA BÍBLICA - LECCIÓN 7 - EL CARÁCTER DE CRISTO

3.3         El carácter de Jesucristo
Jesús en su vida terrenal poseyó un carácter extraordinario que solo puede ser comparado con el de Dios mismo.
Vamos a analizar algunos de sus atributos:




 3.4.1 La Santidad de Cristo
Como hemos aprendido anteriormente Santidad es la separación de toda clase de contaminación.
1Jn 3:5 “Y ustedes saben que él apareció para quitar nuestros pecados, y en él no hay pecado”.

En el Antiguo Testamento esta Santidad que está libre de contaminación es dada solamente a Dios. Solo a él se le denomina el “Santo”. En Isaías se lo llama el “Santo de Israel”. Pero en el Nuevo Testamento es a Cristo a quien se lo llama de esa manera. Por tanto la santidad de Cristo es la santidad de Dios.  (2 Corintios 5:21; Hebreos 4:15; 7:26)

3.4.2 El amor de Cristo                                         
“Sean ustedes plenamente capaces de comprender, con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la
profundidad y la altura del amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor, que excede a todo conocimiento, para que sean llenos de toda la plenitud de Dios”. (Efesios 3:18-19)


Por el amor de Cristo nos referimos al deseo sacrificial de buscar el bienestar del ser amado, el amor “ágape”

La Biblia nos da testimonio de que el objeto del amor de Dios aparte del Padre es toda la humanidad (Juan 3:16) La Iglesia, Los pecadores,  e incluso sus enemigos.
Esto lo podemos ver en el hecho de que siendo Jesús Santo en su carácter no puede de ninguna manera contradecir sus enseñanzas con su propia vida. Y en el “Sermón del Monte” en Mateo 5:44.  Él nos enseña a amar a nuestros enemigos. Y lo demostró cuando exclamó “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34)

3.4.3  La Mansedumbre de Cristo
Por “mansedumbre” nos queremos referir a esa actitud de la mente que se opone a toda clase de violencia y que se manifiesta a sí misma en gentileza y ternura en el trato con los demás.
La mansedumbre de Jesús se manifestó en toda su vida, especialmente en el trato con los pecadores y en sus enseñanzas en el “Sermón del Monte”
Mat 11:29  “Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma;”


3.3.4    La humildad de Cristo

Del mismo versículo anterior podemos desprender otra de las características de Cristo que es la humildad.
Por humildad entendemos un comportamiento carente de orgullo o pretensión y se caracteriza por dar preferencia a los demás en el trato diario.  
Muchas veces la humildad es mal entendida como la pobreza económica o con la falta autoestima. Pero la vida misma de Jesús desmintió estos dos errores.

Analicemos el siguiente pasaje que explica de manera clara la humildad de Jesucristo:

Jesús, que sabía que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas, y que había salido de Dios, y que a Dios volvía, se levantó de la cena, se quitó su manto y, tomando una toalla, se la sujetó a la cintura;  luego puso agua en un recipiente y comenzó a lavar los pies de los discípulos, para luego secárselos con la toalla que llevaba en la cintura. (Juan 13:3-5)

Aquí podemos ver que Jesús “sabía que el Padre había puesto en él todas las cosas”  y sabía que “había salido de Dios” Es decir Jesús tenía clara su autoestima y estaba seguro de quien era. Pero aun así tomó la actitud de lavar los pies de sus discípulos. Es decir practicó el dar preferencia a los demás antes que a sí mismo.

Un asunto muy importante a tomar en cuenta cuando hablamos del carácter de Cristo es que precisamente la Biblia nos manda a imitar su carácter.  Es decir estas son características que el cristiano debe mostrar cada día en su vida.

Recordemos siempre el clásico pasaje de filipenses 2:5-8

“Que haya en ustedes el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús, quien, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres;  y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.


3.4         La Obra de Cristo

Cuando nos referimos a la obra de Cristo vamos a centrarnos a su obra con respecto a nuestra redención. Más que a todas sus enseñanzas.


3.5.1  La Muerte de Cristo    

El cristianismo tiene actualmente como símbolo una cruz, que representa la manera en la que Cristo murió. Ya que la muerte de Cristo es de vital importancia en nuestra fe.  El cristianismo es sin lugar a dudas una fe redentora, una fe de expiación.
Ya que es en esa cruz en donde se pagó el precio de nuestros pecados. Y esa es la base de nuestra fe y el Evangelio que predicamos.
Ninguna otra religión del mundo tiene ese carácter de reconciliación, expiación y redención solamente por medio del arrepentimiento.

Además, hermanos, les anuncio el evangelio que les prediqué, que es el mismo que ustedes recibieron y en el cual siguen firmes. Por medio de este evangelio serán salvados, siempre y cuando retengan la palabra que les he predicado. De no ser así, habrán creído en vano. En primer lugar, les he enseñado lo mismo que yo recibí: Que, conforme a las Escrituras, Cristo murió por nuestros pecados; que también, conforme a las Escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día;   (1 Corintios 15:1-4)

La Muerte de Cristo es necesaria ya que fue la única manera en la que se pudo satisfacer la necesidad de Justicia y de amor divino hacia el ser humano.
Justicia porque el pecado debe ser castigado con la muerte como Dios lo había decretado (Romanos 6:23) Pero al mismo tiempo amor porque Dios no quiere que nadie perezca sino que todos lleguen al arrepentimiento. (2 Pedro 3:9)

Por esta razón podemos afirmar que la muerte de Jesús tuvo un valor expiatorio que alcanza para toda la humanidad, es decir es universal.

1 Juan 2:2  “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.”

Pero su aplicación es limitada solamente para todo aquel que cree, es decir que deposita su confianza en él.  (Juan 3:16)


3.5.2 La resurrección de Cristo


La Resurrección de Cristo es la prueba irrefutable de que toda su obra y sus enseñanzas fueron verdad. Es decir fue la manera en la que Dios confirmó a Jesús como el Mesías y El Salvador de la humanidad.
Al mismo tiempo la resurrección de Cristo es una garantía que nos convence que así como el resucitó nosotros también resucitaremos de la muerte.
Y sobre todo es la muestra palpable de que Dios había derrotado a la muerte, al hades, y a Satanás.
Por esta razón es que confesamos la resurrección de Cristo como una parte esencial de nuestra fe: 

“Y si Cristo no resucitó, nuestra predicación no tiene sentido, y tampoco tiene sentido la fe de ustedes.”  (1 Corintios 15:14)

“Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9)

Además el hecho histórico de la resurrección de Jesús, como hemos dicho anteriormente  es uno de los hechos mejor comprobados por las evidencias históricas.
Algunas de las pruebas de este hecho son las siguientes:
La tumba vacía.
Los testigos presenciales: Las mujeres, los apóstoles y luego una multitud de discípulos
El testimonio de Pablo de Tarso
Los miles y miles de creyentes del primer siglo que dieron su vida por predicar el hecho de la resurrección de Cristo.


DEBER # 4

1.- ¿Cuáles son las principales herejías sobre la persona de Jesucristo?
2.- ¿Cuáles son los atributos del carácter de Cristo?
3.- ¿Describa la humildad de Cristo?
4.- ¿En qué consiste la obra de Cristo?
5.- ¿Por qué es importante la resurrección de Cristo?

Hugo Vásquez
Sígueme:

No hay comentarios:

Publicar un comentario