miércoles, 28 de diciembre de 2016

CURSO DE DOCTRINA BÍBLICA - LECCIÓN 8 - EL ESPÍRITU SANTO

4       LA DOCTRINA DEL ESPÍRITU SANTO

Esta es una doctrina muy importante en la Iglesia contemporánea porque ha sido una de las doctrinas mal comprendidas y que ha causado controversia y división en la Iglesia de Dios.
Por esta razón es de vital importancia estudiar lo que las Escrituras nos tienen que decir al respecto.



4.1 La Naturaleza del Espíritu Santo

El Espíritu Santo al igual que las demás personas de la trinidad posee algunos atributos que es necesario estudiarlos por separado.

4.1.1 Personalidad del Espíritu Santo

Al contrario de lo que algunas sectas han enseñado, el Espíritu Santo no es solo una fuerza o un poder. Es una persona. Y a esto nos referimos que posee las características de la personalidad, que habíamos dicho que son: pensamientos, sentimiento, y voluntad.

A continuación veremos algunas pruebas de la personalidad del Espíritu Santo:

Pronombres personales aplicados al Espíritu Santo

“Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre y a quien yo les enviaré de parte del Padre, él dará testimonio acerca de mí.” (Juan 15:26)

Otros pueden ser (Juan 16:7,8,13,14)

Jesús lo compara con el mismo cuando usa el nombre “consolador”
Jesús fue ya un consolador para sus discípulos y les promete “otro” consolador. Es decir está tratando de decir que enviará otro similar a Jesús.

Por las asociaciones con las otras personas de la trinidad.

Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. (Mateo 28:19)

Puede ver también (2 Corintios 13:14)

Porque puede pensar y tomar decisiones
“Al Espíritu Santo y a nosotros nos ha parecido bien no imponerles ninguna otra carga, sino sólo esto que necesitan saber:” (Hechos 15:28)

Puede ver también (1 Corintios 2:10; Romanos 8:27)

Porque puede sentir amor y entristecerse
Pero les ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayuden con sus oraciones a Dios por mí, (Romanos 15:30)

No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el cual ustedes fueron sellados para el día de la redención. (Efesios 4:30)

A lo largo de todas las Escrituras nos encontramos con el Espíritu de Dios, el cual aparte de mostrar características personales, recibe un trato personal de parte de las personas:

Se puede revelar contra él
Pero ellos fueron rebeldes y provocaron el enojo de su santo espíritu. Por eso él se volvió su enemigo y luchó contra ellos. (Isaías 63:10)

Se le puede mentir
Entonces Pedro le dijo: «Ananías, ¿por qué le permitiste a Satanás que entrara en ti para mentirle al Espíritu Santo y sustraer parte de tu dinero? (Hechos 5:3)

Se puede blasfemar en contra de él
Por tanto, les digo: A ustedes se les perdonará todo pecado y blasfemia, excepto la blasfemia contra el Espíritu. (Mateo 12:31)

La doctrina de la personalidad del Espíritu Santo es muy importante ya que si bien es cierto se ha mantenido de manera teórica en muchas Iglesias. Pero en la práctica se lo trata como que fuera una fuerza o poder impersonal.  Un algo que se lo debe sentir y debe afectar las emociones humanas.

Esto ha generado una gran confusión y distorsión de la obra que la Biblia nos revela acerca del Espíritu Santo. Ya que se llega a creer que el Espíritu Santo es un algo al cual nosotros podemos usar o manipular en lugar de mirarlo como una persona que siendo Dios mismo es él quien nos va a usar a nosotros.

4.1.2. La divinidad del Espíritu Santo

Las Escrituras también nos enseñan de manera clara que el Espíritu Santo es Dios. Ya que es uno, co-igual, co-eterno, co-substancial con el Padre y con el Hijo.


Es llamado Dios y Señor
Entonces Pedro le dijo: «Ananías, ¿por qué le permitiste a Satanás que entrara en ti para mentirle al Espíritu Santo y sustraer parte de tu dinero?
¿Acaso el terreno no era tuyo? Y, si lo vendías, ¿acaso no era tuyo el dinero? ¿Por qué decidiste hacer esto? No les has mentido a los hombres, sino a Dios.» (Hechos 5:3-4)

Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. (2 Corintios 3:17)


Por los atributos divinos que solo le pertenecen a Dios

Eternidad (Hebreos 9:14)
Omnipresencia (Salmo 139:7-10)
Omnipotencia (Lucas 1:35)
Omnisciencia (1 Corintios 2:10)


Por las obras divinas ejecutadas por el Espíritu Santo

Creación (Job 33:4)
Dar vida (Romanos 8:11; Salmo 104:30)
Inspiración de las Escrituras  (2 Pedro 1:21; Hechos 28:25-27)
Administración de la Iglesia (1 Corintios 12:4-6)


4.1.3 Los nombres del Espíritu Santo

El Espíritu (1 Corintios 2:10)
La palabra en griego que se usa para “espíritu” que significa también “soplo” o “viento” de pendiendo del contexto cuando se trata del Espíritu de Dios en nuestras traducciones al español se lo escribe con mayúscula.

El Espíritu Santo (Lucas 11:13)
Es el nombre que más se le da en el Nuevo Testamento

El Espíritu Eterno (Hebreos 9:14)

El Espíritu de Dios (1 Corintios 3:16)
Este nombre hace referencia a la procedencia divina del Espíritu Santo

El Espíritu de Jehová (YHWH) (Isaías 61:1)

El Espíritu de Cristo (Romanos 8:9; Filipenses 1:19) 

El Espíritu de su Hijo (Gálatas 4:16)
Estos nombres nos muestran que la misma relación que el Espíritu tiene con el Padre también la tiene con el Hijo.

Espíritu de Verdad (Juan 15:26)

Espíritu de Vida (Romanos 8:2)
  
Espíritu de Gracia (Hebreos 10:29)

Consolador (Juan 14:26)


4.2  La Obra del Espíritu Santo

Cuando nos referimos a la obra del Espíritu Santo nos vamos a dar cuenta que el Espíritu Santo ha estado activo desde la creación hasta la obra de redención y salvación del ser humano.

4.2.1 En relación con la creación material

Con su palabra, (Jesús) el Señor hizo los cielos; todo lo creado lo hizo con un soplo (Espíritu)  de su boca. (Salmo 33:6)

Este es un versículo muy importante en cuanto a la naturaleza trina de Dios. Ya que recordemos que a Jesús en el Nuevo Testamento se lo llama también como la Palabra (Logos) de Dios (Juan 1:1) y el Espíritu es el soplo (Pneuma) de Dios.

Desde Génesis 1:2 Podemos observar que el Espíritu de Dios se encontró activo desde el momento mismo de la creación.


4.2.2 En relación con los hombres no regenerados

La obra principal del Espíritu Santo con relación a los seres humanos no salvos es la de convicción. 
Esta convicción del Espíritu se la debe diferenciar muy claramente de la de la conciencia humana. Nuestra conciencia a lo sumo produce un sentimiento de malestar por el mal causado. Pero el Espíritu de Dios convence de pecado y al mismo tiempo conduce al arrepentimiento y guía a la salvación por medio de la fe en Jesús.

 Pero les digo la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a ustedes; pero si me voy, yo se lo enviaré.  Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.  De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me verán más;  y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado. (Juan 16:7-11)

Aquí podemos ver también que el pecado principal del que convence el Espíritu Santo al no cristiano es el de no creer en Jesús.  Y convence del Juicio venidero, ya que al decir que el príncipe de este mundo (Satanás) ya ha sido juzgado por consiguiente todos sus seguidores también serán juzgados.

Por tal razón nuestra tarea con los incrédulos es la de predicar la Palabra de Dios, ya que será el Espíritu de Dios quien trabaje en sus corazones.  


4.2.3  En relación con los creyentes

La Obra que realiza el Espíritu Santo con los creyentes si tiene muchas facetas y vamos a analizarlas una por una:

Regenera.- (Juan 3:3-6)
“Regenerar” en griego significa “nacer de nuevo” y eso es lo que hace el Espíritu Santo con todo aquel que deposita su fe en Jesús. Le da un nuevo nacimiento espiritual.

Bautiza.- (Juan 1:32-34; 1 Corintios 12:13)
Cuando nos referimos al bautismo con el Espíritu Santo. Nos referimos al acto mediante el cual recibimos al Espíritu de Dios en nosotros y este nos hace parte del cuerpo de Cristo que es la Iglesia. 
Esto es algo que sucede en todo creyente en el momento de su conversión.  No es algo que se deba esperar en algún momento posterior a la conversión.

Mora en cada creyente.- (1 Corintios 3:16)
Este es un beneficio que tenemos los creyentes después de Pentecostés. A diferencia de los hombres del Antiguo Testamento quienes solo en ocasiones especiales podían disfrutar de la presencia del Espíritu de Dios.
Y las bendiciones de tener al Espíritu con nosotros son muchas: ya que él nos “sella” como propiedad de Cristo (Efesios 1:13). Nos da seguridad y nos fortalece en la vida cristiana (Romanos 8:14-16; Efesios 3:16)
  
Llena.- (Efesios 5:18-20) 
Las Escrituras nos dicen que hay un solo bautismo con el Espíritu Santo, cuando él pasa a morar en cada creyente. Mientras que la llenura con el Espíritu Santo es algo que debemos buscar todo el tiempo. No es una experiencia especial. Sino una búsqueda continua.
No se refiere a tener más o menos del Espíritu Santo. Ya que este no es una substancia ni algo material. Se trata más bien de dejar que todas las áreas de nuestra vida estén consagradas a él.

Llama para el servicio.- (Hechos 13:2-4)
El Espíritu Santo tiene la facultad de hacer el llamado para algún ministerio específico en cada creyente.
Y lo que es más importante es que cuando el Espíritu es el que llama, es el mismo el que capacita a cada cristiano para el ministerio.  Ya que el Espíritu es el que “Ilumina” (1 Corintios 2:12-14)  “Instruye” (Juan 16:13-14) “Da poder” (Hechos 1:8)

Produce el fruto de la semejanza a Cristo.- (Gálatas 5:22-23)
El propósito de Dios es restaurar en nosotros el carácter de Cristo y para esta obra es el Espíritu Santo quien se encarga de producir en nosotros el fruto de la semejanza a Cristo a medida que nosotros seamos guiados por él.

Hace posible nuestra comunicación con Dios.- (Judas 20; Romanos 8:26-27)
El Espíritu Santo nos guía en nuestra oración; también en nuestra alabanza y Adoración  (Efesios 5:19)


4.2.4. En relación con las Escrituras

Todas las Escrituras atribuyen al Espíritu de Dios como el autor de las mismas. El es el agente divino que inspiró a cada autor para escribir la Palabra de Dios.

“porque la profecía nunca estuvo bajo el control de la voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron bajo el control del Espíritu Santo.” (2 Pedro 1:21)
  

DEBER # 5


1.- ¿Cuáles son las pruebas de la personalidad del Espíritu Santo?
2.- ¿Cuáles son las pruebas de la divinidad del Espíritu Santo?
3.- ¿Cuál es la obra del Espíritu con respecto a la creación material?
4.- ¿Cuál es la obra del Espíritu con respecto a los no cristianos?

5.- ¿Cuál es la obra del Espíritu con respecto a los cristianos?


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Hugo Vásquez
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