jueves, 16 de febrero de 2017

CURSO DE DOCTRINA BÍBLICA - LECCIÓN 14 - LA SANTIFICACIÓN



7.3.5  La Santificación

Hasta aquí hemos visto los aspectos de la Salvación que nos llevan a la misma y nos dan un estado de justos delante de Dios.  Pero ahora tenemos que tratar el asunto de cómo comportarnos como justos y regenerados.  A este aspecto de la Salvación le vamos a llamar Santificación. Que se refiere a la vida del creyente apartada del sistema del pecado que el mundo nos ofrece. 

Existen dos aspectos importantes en la santificación. Al primero lo podemos llamar “santificación o santidad posicional”.  Este al igual que la justificación se refiere a cómo Dios nos ve el momento de la Salvación. Es decir ya somos apartados para Dios lo que significa “Santidad”.
Pero al mismo tiempo la santidad es un proceso que tiene que desarrollarse en nosotros y evidenciarse día a día en nuestra vida.


7.3.5.1 El significado de la Santificación

La Santificación es el proceso de ser apartado para Dios.-  Esto quiere decir por un lado apartado para el servicio de Dios, y también apartado del pecado. No se puede lo uno sin lo otro.

“y les dijo: «¡Levitas, escúchenme! Purifíquense ustedes, y purifiquen también el templo del SEÑOR, Dios de sus antepasados, y saquen las cosas profanas que hay en el santuario”
 (2 Crónicas 29:5)

La Palabra que en el Nuevo Testamento se traduce por “Santo” es Hagios. La cual significa algo consagrado, sublime o venerable. Por eso se dice que Dios es Santo. Ya que él es totalmente apartado de toda maldad. Totalmente alto y sublime digno de adoración.

“Daré a conocer la grandeza de mi santo nombre, el cual ha sido profanado entre las naciones, el mismo que ustedes han profanado entre ellas. Cuando dé a conocer mi santidad entre ustedes, las naciones sabrán que yo soy el SEÑOR. Lo afirma el SEÑOR omnipotente.”  (Ezequiel 36:23) 

El en el griego clásico también se usaba esa palabra para referirse a algo consagrado a los dioses, un animal para un sacrificio, una casa de adoración. Por esta razón en las Escrituras se denomina santa a una persona o cosa que ha sido apartada para Dios y su servicio.



7.3.5.2 El período de Santificación

La Santificación se puede ver como pasada, presente o futura; o instantánea, progresiva y completa.


Etapa inicial.- Contemporánea con la conversión:

“a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros:”  (1Corintios  1:2) 

En esta etapa la Santificación en instantánea y tiene un doble aspecto: posicional y práctica. Ya que es posicional ya que Dios ya nos mira como Santos y es práctica porque a través de la regeneración el proceso de santificación ya tiene un comienzo.  De esta manara podemos comenzar a observar que la Regeneración, la justificación y  la Santificación están también íntimamente relacionados.


Etapa progresiva.- Esta etapa es contemporánea con la vida terrenal del creyente:

“Como tenemos estas promesas, queridos hermanos, purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu, para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación.”  (2Corintios 7:1)

La Santificación es un proceso que nos lleva de un grado de pureza de carácter y de vida a otro gradualmente.

Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.”  (2 Corintios 3:18)

 Etapa final.- Contemporánea con la venida de Cristo:

“Que el Señor los haga crecer para que se amen más y más unos a otros, y a todos, tal como nosotros los amamos a ustedes. Que los fortalezca interiormente para que, cuando nuestro Señor Jesús venga con todos sus santos, la santidad de ustedes sea intachable delante de nuestro Dios y Padre.”   (1 Tesalonicenses 3:12-13)

“Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es.”  (1 Juan 3:2)

En esta etapa podemos ver la consumación y la perfección en santidad de los creyentes. Seremos completamente liberados del pecado y seremos semejantes a Cristo.
Se completará el proceso de restauración de la imagen de Dios en el ser humano.


7.3.5.3 El método de la santificación

Como en otros aspectos de la Salvación la Santificación se lleva a cabo de una manera doble.  Hay una parte que solo Dios puede llevar a cabo pero también hay una parte en la que el ser humano es responsable.

Por el lado divino.-  En la Biblia podemos ver a las tres personas de la Trinidad obrando directamente en nuestro proceso de Santificación.

Dios el Padre:
“Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo—irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que los llama es fiel, y así lo hará” .  (1 Tesalonicenses 5:23-24)
  
Jesucristo:
“Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella
para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra,”
(Efesios 5:25-26)

El Espíritu Santo:
Nosotros, en cambio, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque desde el principio Dios los escogió para ser salvos, mediante la obra santificadora del Espíritu y la fe que tienen en la verdad. (2 Tesalonicenses 2:13)

Podemos ver en estos pasajes que Dios actúa en la vida del creyente para llevar a cabo su obra santificadora:

“Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús”.   (Filipenses 1:6)


Por el lado humano.-  El ser humano tiene que participar activamente en este proceso de santificación:

El primer paso lógico en este proceso de Santificación por el lado humano es la fe en la obra redentora de Cristo Jesús.

Por medio de una decisión diaria de entregarse completamente a la voluntad divina

“Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.
No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.”  (Romanos 1:1-2)

“En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia. Hablo en términos humanos, por las limitaciones de su naturaleza humana. Antes ofrecían ustedes los miembros de su cuerpo para servir a la impureza, que lleva más y más a la maldad; ofrézcanlos ahora para servir a la justicia que lleva a la santidad.”  (Romanos 6:18-19)

Este aspecto de entregarse completamente a la voluntad de Dios lo podemos llamar también como la búsqueda diaria de la llenura del Espíritu Santo. La cual como ya hemos visto significa dejar el control de todas las áreas de nuestra vida al Espíritu de Dios.

Otra forma de buscar la santificación que recae en la responsabilidad del ser humano es la práctica de los hábitos espirituales. Los cuales incluyen:

La lectura meditación y obediencia de la Palabra de Dios como un hábito de vida.

Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.”  Juan 17:17

La Alabanza, que significa el reconocimiento día a día de la grandeza y santidad de Dios.
Y la Oración a la cual le vamos a dedicar un espacio mayor en la próxima lección.

 

7.3.6 La Oración


El término oración usado en su sentido más amplio incluye todas las formas de comunicación con Dios. Abarca la alabanza, agradecimiento, súplica e intercesión.
Podemos meditar en la importancia de la oración por la prominencia que tiene en las Escrituras, y en las vidas de aquellos que han sido usados por Dios de una manera destacada.

7.3.6.1 La necesidad de la Oración.

Porque es un derecho:
“Además, Jesús les contó una parábola en cuanto a la necesidad de orar siempre y de no desanimarse”. Lucas 18:1

Porque se ordena:
Dedíquense a la oración, y sean constantes en sus acciones de gracias.
Oren también por nosotros, para que el Señor nos abra las puertas y prediquemos la palabra, para que demos a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso. Oren para que pueda proclamarlo como debo hacerlo. (Colosenses 4:2-4)

Orar es una manera de mostrar obediencia a la Palabra de Dios. Es algo requerido en la vida del Pueblo de Dios

Porque es pecado descuidarla:
Lejos estará de mí pecar contra el Señor dejando de rogar por ustedes; al contrario, me comprometo a instruirlos en el camino bueno y recto, (1 Samuel 12:23)

Es muy importante darnos cuenta que al dejar de orar por otras personas estamos pecando contra Dios.

Porque descuidarla entristece a Dios:
A este pueblo lo he creado para mí, y este pueblo proclamará mis alabanzas.
»Pero tú, Jacob, no me invocaste; tú, Israel, te cansaste de mí. (Isaías 43:21)

Dios nos creó para tener una relación personal con nosotros y el momento que no nos comunicamos con él entristecemos su corazón.


Porque es un medio mediante el cual Dios otorga bendición:
Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan! (Mateo 7:11)

Hay muchas cosas que Dios da al creyente y este las recibe solamente por medio de la oración

Porque es esencial para la victoria sobre las fuerzas del mal:
Oren en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y manténganse atentos, siempre orando por todos los santos. (Efesios 6:18)

En el contexto de este pasaje Pablo está hablando de la lucha espiritual, y podemos ver que parte importante de la misma es la oración.
Jesús tenía plena autoridad en su ministerio en contra de los poderes del mal. Pero al hacer un análisis de la vida de Jesús la oración jugaba un papel fundamental.

Por imitación a Cristo:
Cuando Cristo vivía en este mundo, con gran clamor y lágrimas ofreció ruegos y súplicas al que lo podía librar de la muerte, y fue escuchado por su temor reverente. (Hebreos 5:7)

Jesús permanecía noches enteras en comunión con el Padre lo cual era la base de su ministerio y de sus obras sobrenaturales. 

Una muestra de esto es que la única vez en toda la Biblia en la que los discípulos le piden a Jesús que les enseñe algo es cuando le piden que les enseñe a orar.

En cierta ocasión, Jesús estaba orando en un lugar y, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.» (Lucas 11:1)

Por el énfasis dado a ella en la Iglesia primitiva:
Así nosotros podremos continuar orando y proclamando la palabra.» (Hechos 6:4)

Aquí podemos ver que los apóstoles consideraban a la Oración como una de las dos cosas más importantes que ellos podían hacer.

Y no solamente los apóstoles sino toda la Iglesia daba mucho énfasis a la oración en su día a día

Mientras que Pedro era bien vigilado en la cárcel, en la iglesia se oraba constantemente a Dios por él. (Hechos 12:5) 

 Hugo Vásquez

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