miércoles, 22 de febrero de 2017

CURSO DE DOCTRINA BÍBLICA - LECCIÓN 15 - LOS REQUISITOS DE LA ORACIÓN



7.3.6.2 Los requisitos de la oración

Auto examinarnos:

Si mi corazón se hubiera fijado en la maldad, el Señor no me habría escuchado. (Salmo 66:18)

Cuando nos acercamos a Dios en oración es importante examinar cómo está nuestro corazón y nuestra actitud ante el pecado. 
Debemos acercarnos a Dios reconociendo nuestro pecado y pidiendo perdón por el mismo.


Esto los podemos ver de manera muy clara en la parábola del publicano y el fariseo.

A unos que a sí mismos se consideraban justos y menospreciaban a los demás, Jesús les dijo esta parábola:
«Dos hombres fueron al templo a orar: uno de ellos era fariseo, y el otro era cobrador de impuestos.
Puesto de pie, el fariseo oraba consigo mismo de esta manera: “Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás, que son ladrones, injustos y adúlteros. ¡Ni siquiera soy como este cobrador de impuestos!
 Ayuno dos veces a la semana, y doy la décima parte de todo lo que gano.”
Pero el cobrador de impuestos, desde lejos, no se atrevía siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “Dios mío, ten misericordia de mí, porque soy un pecador.”
Yo les digo que éste volvió a su casa justificado, y no el otro. Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.» (Lucas 18:9-14)


Estar dispuesto a escuchar a Dios por medio de su Palabra:

Del que no presta oído a la ley, hasta su oración resulta repugnante.
 (Proverbios 28:9)

Si no estamos dispuestos a someternos a la Palabra de Dios.  Y a cumplir su voluntad, de nada sirve el tiempo que pasemos en oración.

Debemos tener en cuenta las necesidades de los demás:

El que cierra su oído al clamor del pobre tampoco será escuchado cuando pida ayuda. (Proverbios 21:13)

Nuestra correcta relación con Dios se evidencia también en cómo nos relacionamos con los demás.
Un ejemplo de esto es también cuando en el Padre Nuestro Jesús termina con la frase “perdónanos nuestras deudas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”
A esta frase Agustín de Hipona la llamaba la “terrible petición”. Ya que estamos diciéndole a Dios que nos perdone a nosotros de la misma manera en la que nosotros estamos perdonando a los demás.

Debemos tener relaciones correctas en el hogar:

De la misma manera, ustedes, los esposos, sean comprensivos con ellas en su vida matrimonial. Hónrenlas, pues como mujeres son más delicadas, y además, son coherederas con ustedes del don de la vida. Así las oraciones de ustedes no encontrarán ningún estorbo. (1 Pedro 3:7)


Nuestra oración debe estar basada en nuestra fe en Cristo:

Les he escrito estas cosas a ustedes, los que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna. Y ésta es la confianza que tenemos en él: si pedimos algo según su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, también sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. (1 Juan 5:13-15)

Y todo lo que pidan al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. (Juan 14:13)

Nuestras oraciones deben estar basadas en la confianza de que podemos tener una relación personal con Dios por medio de Jesucristo.
Esto no quiere decir que el hecho de repetir la frase “en el nombre de Jesús” en nuestras oraciones sea algo que le dé un poder especial a nuestra oración.  Simplemente significa que estamos conscientes que es solo por medio de Jesús que podemos acercarnos a Dios.


Debemos tener confianza gozosa en la buena voluntad de Dios.

Disfruta de la presencia del Señor, y él te dará lo que de corazón le pidas.  Pon tu camino en las manos del Señor; confía en él, y él se encargará de todo; (Salmo 37:4-5)

Dios encuentra deleite en aquellos que se deleitan en él.  Y confían en que Dios tiene el control de toda situación.
Esto no quiere decir que si nos deleitamos en Dios él está en la obligación de cumplir todos nuestros deseos. Sino más bien la confianza en Dios es la seguridad de saber que la respuesta a nuestra oración, sea cual sea, negativa o positiva. Es lo mejor para nuestras vidas porque así Dios lo desea. 


7.3.6.3 ¿A quién debemos dirigir nuestra oración?

A lo largo de toda la Biblia podemos ver que en primera instancia nuestras oraciones deben estar dirigidas a Dios el Padre.

Por eso, ustedes deben orar así: “Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. (Mateo 6:9)

Sin embargo también se puede ver en las Escrituras algunas oraciones realizadas a Jesucristo.

Saludamos a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre del Señor Jesucristo, Señor suyo y nuestro.  (1 Corintios 1:2)

y mientras lo apedreaban, Esteban rogaba: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.» (Hechos 7:59)

Por tanto por ejemplo de algunos hombres en la Biblia podemos ver que es correcta también la oración a Jesús.

Con respecto a la oración al Espíritu Santo no encontramos en la Biblia ninguna prohibición, mandamiento, o ejemplo de oraciones a la Tercera Persona de la Trinidad.

Por tal razón no podemos afirmar que esté bien o mal hacerlo.  Sin embargo como sabemos, El Espíritu Santo también es Dios por lo tanto comparte los atributos divinos de omnipotencia, omnisciencia, omnipresencia. Por lo tanto también escucha nuestras oraciones y es poderoso para contestarlas.

 Pero para ser totalmente bíblicos en nuestras oraciones debemos acatar lo que las Escrituras nos muestras con más claridad. Debemos hacerlo al Padre en el Nombre de Jesús y con el poder del Espíritu Santo.

Por medio de él, unos y otros tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu. (Efesios 2:18)


7.3.6.3  El método de la oración

En cuanto al cómo debemos realizar nuestras oraciones las Escrituras nos dan varios ejemplos que podemos aplicar en nuestra vida.

El tiempo de la oración:

Por mi parte, yo clamaré a Dios; ¡el Señor vendrá a salvarme! En la tarde, en la mañana, al mediodía, clamaré a Dios, y él oirá mi voz; (Salmo 55:16-17)

En cuanto al tiempo de la oración no podemos afirmar que exista una hora en el día que sea mejor que otra.  Más bien la Biblia nos insta a hacerlo en todo tiempo.

El Lugar de la Oración:

Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y con la puerta cerrada ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mateo 6:6)

Por tanto, quiero que los hombres oren en todas partes, y levanten manos santas, sin ira ni contienda. (1 Timoteo 2:8)

 De aquí podemos deducir que existen ocasiones en las que es mejor y necesario hacer nuestras oraciones en privado. Ya que es importante tener tiempos a solas con Dios. Pero también la Biblia nos muestra la importancia de hacer nuestras oraciones en público y en comunión con los hermanos en la fe.

La actitud del cuerpo:

En la Biblia encontramos muchos ejemplos en los que los seres humanos se dirigían a Dios tanto, estando de pie, arrodillados o postrados en el suelo:

 Luego, se apartó de ellos a una distancia como de un tiro de piedra, y allí se arrodilló y oró. (Lucas 22:41)

Unos pasos más adelante, se inclinó sobre su rostro y comenzó a orar. Y decía: «Padre mío, si es posible, haz que pase de mí esta copa. Pero que no sea como yo lo quiero, sino como lo quieres tú.» (Mateo 26:39)

Todo Judá estaba de pie delante del Señor, con sus mujeres y sus hijos. (2 Crónicas 20:13)

Por todo esto podemos concluir que la actitud externa no es importante el momento de comunicarnos con Dios. Lo que a Dios le importa es nuestra actitud de corazón. Es Ahí en donde debemos estar siempre postrados espiritualmente ante nuestro Gran Dios y Salvador.


DEBER # 7

1.- ¿Qué es Salvación?
2.- ¿Qué es regeneración?
3.- Explique la importancia de la regeneración
4.-  ¿Qué es arrepentimiento?
5.- Explique la importancia del arrepentimiento
6.- ¿Cómo se manifiesta un verdadero arrepentimiento?
7.- ¿Qué es la fe?
8.- ¿Qué tipos de fe existen?
9.- Explique la importancia de la fe para la Salvación
10.- Explique porque la Fe, el Arrepentimiento y la regeneración no pueden estar separados el uno del otro
11.- ¿Qué es Justificación?
12.- ¿Cuál es la importancia de la justificación?
13.- ¿Qué es Santificación?
14.- ¿Cuáles son los tres aspectos de la santificación?
15.- ¿Cuál es la importancia de la santificación?
16.- ¿Cómo se lleva a cabo la santificación?
17.- ¿Qué es oración?
18.- ¿Por qué debemos orar?
19.- ¿A quién debemos orar?
20.- ¿Cómo debemos orar?

Hugo Vásquez



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