jueves, 16 de marzo de 2017

CURSO DE DOCTRINA BÍBLICA - LECCIÓN 18 - SÍMBOLOS DE LA IGLESIA

8.2. Símbolos usados para referirse a la Iglesia


En las Escrituras se usa por lo general 3 símbolos básicos sobre la realidad de la Iglesia y de qué manera debemos comprenderla.

8.2.1 Un cuerpo con sus miembros

“Pues así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función, también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás”. (Romanos 12:4-5)


El Apóstol Pablo se convenció desde muy temprano desde el inicio de su ministerio que la Iglesia del Señor y el Señor mismo se encontraban íntimamente unidos. 
Cuando Pablo se encontraba camino a Damasco persiguiendo a los cristianos escuchó la voz del Señor que le dijo “Saulo, Saulo, ¿porque me persigues?”  La persecución de Pablo era a los cristianos no a Cristo, pero de ahí comprendió la realidad de que la Iglesia está unida a Cristo. 

Cristo es la cabeza de la Iglesia. Esta analogía nos ilustra de una manera adecuada la dependencia que los cristianos debemos tener de Cristo.  Ya que cada miembro del cuerpo tiene sus diferentes funciones pero no puede hacer nada sin la orden directa de la cabeza.
Y de la misma manera nos ilustra como Cristo ha decidido depender de la Iglesia para hacer su obra en el mundo.


8.2.2  La esposa de Cristo

“Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.» Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo”. (Efesios 5:25-33)

La Biblia nos presenta a la Iglesia también como la esposa de Cristo. Esto en base a la relación de amor y respeto que debe existir en el matrimonio humano.

No existe ninguna contradicción entre las dos analogías: La esposa de Cristo y el cuerpo de Cristo. Ya que la Biblia nos muestra en muchas ocasiones que la relación de esposos los convierte en una sola carne. O un solo cuerpo. 

Sino que cada una de las analogías nos presenta una faceta diferente de la relación de Cristo con la Iglesia.

8.2.3  El templo de Dios con cada creyente como piedra viva


Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular. En él todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un templo santo en el Señor.  En él también ustedes son edificados juntamente para ser morada de Dios por su Espíritu. (Efesios 2:19-22)

Cristo es la piedra viva, rechazada por los seres humanos pero escogida y preciosa ante Dios. Al acercarse a él, también ustedes son como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual. De este modo llegan a ser un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por medio de Jesucristo.  (1 Pedro 2:4-5)

El Templo en el Antiguo Testamento tenía un significado simbólico para la realidad futura de la Iglesia. Ya que significaba el lugar en donde habita la presencia de Dios.
En el tiempo de la Iglesia este templo ya no es físico, es espiritual y está formado por cada creyente individualmente (1 Corintios 6:19) Pero al mismo tiempo también como conjunto de creyentes seguimos edificando el templo espiritual de Dios. 


8.3. Las Ordenanzas de la Iglesia

Este término Ordenanza ha sido utilizado para referirse a estas dos instituciones litúrgicas que el Señor dejó directamente a la Iglesia: El bautismo y la Santa Cena.
En algunas denominaciones o Iglesias se los llama también Sacramentos. Sin embargo la mayoría de Iglesias evangélicas en nuestro tiempo prefieren no usar ese nombre para no asociarlo con el uso que le da a la palabra la Iglesia Católica Romana.  Ya que para ellos un Sacramento es un medio por el cual le llega al ser humano la gracia divina.  Mientras que para la Iglesia protestante el significado cambia.  Con excepción de algunas Iglesias históricas como las Luteranas en donde todavía la cena del Señor tiene un significado similar al de la Iglesia
Católica.

8.3.1 El Bautismo


El Bautismo es el símbolo visible de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Es decir ante la congregación la persona que es bautizada está testificando simbólicamente su fe en Cristo. Ya que al creer en Jesús su vieja vida muere y resucita a una nueva vida.

¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús, en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva. (Romanos 6:3-4)

Consideramos al bautismo como una práctica obligatoria para cristiano porque:


Fue ordenado por Cristo:

“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, (Mateo 28:19)


Practicado por la Iglesia primitiva:

“Así, pues, los que recibieron su mensaje fueron bautizados, y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas”. (Hechos 2:41)

  
8.3.2 La Cena del Señor


La cena del Señor es un recordatorio y celebración al mismo tiempo de la muerte y sufrimientos de nuestro Señor Jesucristo.  Simbólicamente el pan representa el cuerpo quebrantado de nuestro Salvador y el fruto de la vid representa la sangre derramada por Jesús para establecer un nuevo pacto.

“También tomó pan y, después de dar gracias, lo partió, se lo dio a ellos y dijo: —Este pan es mi cuerpo, entregado por ustedes; hagan esto en memoria de mí.
De la misma manera tomó la copa después de la cena, y dijo: —Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por ustedes.”   (Lucas 22:19-20)

Al mismo tiempo la Cena del Señor es tiene un carácter de anunciación de la segunda venida de Cristo.

Porque cada vez que comen este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga.  (1 Corintios 11:26)


8.3.3 Requisitos para participar de la Cena del Señor

Por lo tanto, cualquiera que coma el pan o beba de la copa del Señor de manera indigna, será culpable de pecar contra el cuerpo y la sangre del Señor. Así que cada uno debe examinarse a sí mismo antes de comer el pan y beber de la copa.  Porque el que come y bebe sin discernir el cuerpo, come y bebe su propia condena.  (1 Corintios 11:27-29)

En este texto Pablo nos recuerda que no debemos participar de la cena del Señor de manera indigna. Es decir no debemos hacerlo si estamos viviendo en pecado. Por eso la advertencia en este texto es de examinarse a sí mismo antes de tomar la cena. 

También el “discernir el cuerpo” de Cristo implica que estamos conscientes de lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz. Por consiguiente solo un cristiano puede participar de la Cena del Señor.


8.3.4 Diferentes puntos de vista acerca de la Cena del Señor

A lo largo de la historia  de la Iglesia se han ido desarrollando ideas equivocadas acerca del significado de la Cena del Señor. Es por esta razón que debemos aclarar que desde tiempos de la edad media la Iglesia Católica fue desarrollando poco a poco un concepto metafísico de la misma. E incluyó el término “transubstanciación” a su doctrina.  Lo cual significa que el momento que el sacerdote consagra los elementos que son la ostia y el vino, estos literalmente se transforman en su substancia en el cuerpo y la sangre de Cristo.

Posteriormente en tiempos de la reforma protestante Martín Lutero introdujo un nuevo término a esta doctrina. El término “Consubtanciación” Ya que argumentaba que el cuerpo y la sangre de Cristo no se transforman literalmente en los elementos de la Cena pero que si están presentes de alguna manera en el pan y el vino.   

Sin embargo la mayoría de Iglesias evangélicas creemos que la Cena del Señor es un Símbolo. Dios está presente en su comunidad pero no necesariamente en los elementos de la cena.   Estos solo tienen un significado simbólico.  Es decir no se puede entender literalmente las palabras de Jesús cuando dijo “esto es mi cuerpo o esto es mi sangre”.  Aquí Jesús habla metafóricamente y lo que  realmente quiso dar a entender es “esto representa a mi cuerpo y mi sangre”.


Pero todo esto no le quita en ninguna manera el carácter sagrado del acto litúrgico ya que es un mandamiento directo de Jesús a su Iglesia.   

Mira la lección en video:



Hugo Vásquez



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