jueves, 23 de marzo de 2017

CURSO DE DOCTRINA BÍBLICA - LECCIÓN 19 - LA MISIÓN DE LA IGLESIA

8.4 La Misión de la Iglesia


De la misma manera en la que Dios le prometió a Abraham “ser una gran nación” y ser de “bendición para las otras naciones de la tierra” Dios también ha dejado a su Iglesia una misión para cumplir.


Muchas Iglesia acostumbran resumir la Misión de la Iglesia en dos partes: El Gran Mandamiento y la Gran comisión.

Pues básicamente en estos dos pasajes encontramos resumido lo que Dios quiere de su Iglesia. Y  el autor Rick Warren ha hecho una gran división de estos versículos en cinco partes a los que se los denomina los cinco propósitos. 
  
El gran mandamiento:

Mat 22:37  —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente” —le respondió Jesús—.
22:38  Éste es el primero y el más importante de los mandamientos.
22:39  El segundo se parece a éste: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.”
22:40  De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.

La gran comisión:

28:19  Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
28:20  enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.


8.4.1. Adoración (“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón”)

Adoración es una palabra que muchas veces ha sido mal entendida y confundida. Muchas veces con un estilo de música especialmente lenta, o solamente con actos litúrgicos dentro de un templo o Iglesia.

Pero para adentrarnos en el verdadero significado de la adoración debemos ir al idioma original. En donde la palabra adoración es “proscuneya” que literalmente significa postrarse ante algo o alguien superior. Otras veces también se la usaba para referirse a la actitud que tiene un perrito cuando se acerca a un amo pidiendo un poco de comida.

En el contexto del primer siglo es una palabra que se usaba cuando un emperador llegaba a algún lugar y las personas tenían que postrarse.  Pero lo importante no es el acto litúrgico ni el ritual. Lo importante es el significado simbólico del acto. Que era representar que la persona era propiedad del emperador y su vida misma estaba en sus manos. Por eso los cristianos del primer siglo preferían morir. Ya que estaba escrito que: “Solo al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás”    Mateo 4:10

Entonces podemos entender que adoración es reconocer que nuestra vida entera le pertenece a Dios y a nadie más.
De esta manera podemos entender también que todo lo que hacemos para agradar a Dios es Adoración.


8.4.2. Debemos Servir a los demás (Amarás a tu prójimo como a ti mismo)


Amar al prójimo es negarse uno mismo por el bienestar de los demás, lo cual como ya hemos estudiado en ocasiones anteriores se debe expresar con el servicio.
Todo aquello que hacemos por alguien más es servicio. Especialmente cuando es dentro de la Iglesia.

Gal 6:10   Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.

Como hemos estudiado también en otras ocasiones servicio se puede traducir como Diakonia sin embargo existe otra palabra en griego es sinónimo también de servicio y es “ministerio”.  Es decir todos somos llamados a ser ministros. No solamente aquellos que tienen un cargo de liderazgo en la Iglesia.

Como dice Rick Warren en su libro  “Una vida con propósito”  “Tu no fuiste creado para calentar una silla en la Iglesia” 

Todo se complementa con el hecho de que Dios nos haya creado con diferentes dones y habilidades las cuales podemos siempre poner en práctica para servir en la Iglesia.


8.4.3. Tenemos que hacer discípulos a todas las naciones

2Co 5:18  Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación:
2Co 5:19  esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.


Dios nos ha entregado el ministerio de la reconciliación a la Iglesia. Somos llamados a llevar las buenas nuevas de la Salvación a todas las naciones, cumpliendo así la promesa dada a Abraham.


8.4.4  Debemos ser parte de la Familia de Dios (Bautizándoles)

El Bautismo es el acto mediante el cual pasamos a pertenecer a la familia de Dios.

Este punto lo hemos estudiado también al analizar el concepto de Iglesia. Pero aquí debemos hacer énfasis mucho más a la sola pertenencia, debemos enfocarnos también en las responsabilidades que tenemos como miembros de una familia.

La palabra que en el griego se utiliza para comunión es “Koinonía” y significa un compromiso total con el bienestar de las otras personas.


8.4.5. Debemos crecer espiritualmente (Enseñándoles las cosas que yo les he enseñado)

Un Discípulo es alguien que siempre está aprendiendo de otra persona. Pero no solamente un conocimiento intelectual sino un estilo de vida.

Nosotros hemos sido creados para llegar a ser como Jesús. Aprender de él e imitarle.

Filipenses  2:5  La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús 

 Este proceso de llegar a ser como Jesús es lo que llamamos discipulado. Es el proceso por el cual somos santificados, y vamos formando nuestro carácter a la estatura de Cristo.

Efesios 4:13  De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo.

Dios va a usar muchas cosas para formar su carácter en nosotros:

Su Palabra.- Es la principal herramienta que Dios usa para ayudarnos en el crecimiento espiritual

El Espíritu de Dios.- El Espíritu Santo es quien nos ilumina y nos ayuda a comprender las Escrituras y también nos capacita para cumplir lo que ahí está escrito.

Gal 5:22  En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad,
Gal 5:23  humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.

Alguien dijo alguna vez:
“El Espíritu de Dios usa la Palabra de Dios para hacernos como El Hijo de Dios”

Nuestras circunstancias.- Una herramienta también importante de Dios para formar nuestro carácter es las circunstancias de nuestra vida. Muchas veces en los momentos más difíciles es en donde Dios nos hace más fuertes.  En los momentos de tentación nos enseña dominio propio. Etc.


8.5. La Disciplina en la Iglesia

Antes de comenzar a tratar este tema debemos diferenciar disciplina de castigo. Ya que esta estará siempre enfocada en la restauración de la persona que ha caído y no en el pago de su pecado.

Pro 3:12  Porque al que ama castiga, Como el padre al hijo á quien quiere.

Pro 15:32  El que tiene en poco la disciplina, menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección, tiene entendimiento.

De Igual modo que en una familia los padres deben disciplinar a sus hijos para guiarlos por el camino del bien, de igual manera la Iglesia tiene la obligación de disciplinar a sus miembros cuando estos se encuentran en desobediencia de los caminos de Dios.


 8.5.1. La Manera bíblica de llevar a cabo la disciplina

Mat 18:15  »Si tu hermano peca contra ti, ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano.
Mat 18:16  Pero si no, lleva contigo a uno o dos más, para que “todo asunto se resuelva mediante el testimonio de dos o tres testigos”.
Mat 18:17  Si se niega a hacerles caso a ellos, díselo a la iglesia; y si incluso a la iglesia no le hace caso, trátalo como si fuera un incrédulo o un renegado

Este es un texto muy importante en el que Jesús nos enseña el ministerio personal de cada miembro de la Iglesia en cuanto al pecado de los demás.  Otro texto similar lo podemos encontrar en:

Gal 6:1  Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado.

Lo importante es recalcar que el ministerio de la restauración recae sobre cada miembro del cuerpo de Cristo, y el objetivo siempre es el bienestar y recuperación del hermano, motivados por el amor.

En el texto de Mateo Jesús nos advierte que primero la exhortación al hermano que ha caído en pecado debe ser personal. En caso de que el hermano no se arrepienta y continúe en el pecado se debe llevar a dos o tres testigos.  Y si aun así no se arrepiente se debe someter el caso en discusión en la Iglesia por medio de sus autoridades para decidir el tipo de disciplina que se debe aplicar.     
Y el último paso sería el expulsarlo de la Iglesia. Esto es un extremo que se aplica solamente cuando la persona no quiere acatar ni siquiera a las autoridades de la Iglesia y permanece en su pecado.

Ojo, que expulsarlo de la Iglesia no quiere decir que ya no puede entrar al templo ni tenga la oportunidad de arrepentirse. Simplemente que pierde los privilegios de ser miembro y se lo debe tratar como a un incrédulo.  

Hugo Vásquez



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