miércoles, 22 de marzo de 2017

CURSO DE HISTORIA DE LA TEOLOGÍA - GREGORIO EL GRANDE Y LA EDAD MEDIA

LA TEOLOGIA EN LOS PRIMEROS SIGLOS DE LA EDAD MEDIA

Gregorio el Grande
Uno de los personajes que causó mucha influencia en la edad media, (fines del siglo VI y comienzos del VII) en especial por ser el originador de gran parte de lo que es hoy el sistema Católico Romano, es el Papa Gregorio, quien posteriormente se le conocería como “el Grande”. 
Gregorio se consideraba seguidor de las ideas de Agustín, aunque al aplicarlas se distanciaba mucho del mensaje original del mismo.





Una muestra de eso es la doctrina del Purgatorio. Doctrina según la cual las almas que mueren con pecados veniales deben purificarse “algo así como por fuego” antes de llegar al cielo. Aquí podemos ver como Gregorio oficializa algo que Agustín simplemente sugirió.
Otro aspecto muy importante de su teología es la de considerar a la Misa como  un nuevo sacrificio de Cristo, en el que se puede pagar no solo los pecados de los vivos sino aún de los muertos que están en el purgatorio.
Gregorio también jugó un papel importante en cuanto al desarrollo de la autoridad Papal. Ya que como hemos aprendido, cuando el imperio romano se hizo cristiano, era el emperador quien tenía la autoridad incluso por sobre la Iglesia, pero con el tiempo el poder político de Roma se fue perdiendo, pero no así el poder religioso, ya que los obispos de esta ciudad reclamaban el ser sucesores de Pedro y por ende la autoridad final para la Iglesia.  Aunque a lo largo de la historia siempre existió la tensión entre el emperador y el Papa. En algunas ocasiones era este quien estaba por sobre el otro y en otras al contrario. 
Como podemos ver en Gregorio se sientan las bases de lo que es hoy la Iglesia Católica.

Las principales controversias
Los primeros siglos de la edad media se caracterizaron por muchas y complicadas controversias. La principal de todas siguió siendo la cuestión trinitaria, y las discusiones se enredaron muchas veces en términos como “hipóstasis” “naturaleza” “persona” “substancia” etc.  Y la manera en que estas se relacionaban especialmente en Cristo.
Otro debate importante que tenía que ver con lo mismo era la cuestión de la virginidad de María. Si Jesús fue totalmente humano tenía que nacer de un parto normal, pero surgía la pregunta de si María al perder la virginidad dejaba de ser Santa, ya que los prejuicios en ese sentido eran muy grandes.  Y mientras que unos declaraban que entonces el parto de Jesús no fue normal sino que él solo apareció en el mundo, otros los acusaban de docetistas y decían que el parto tenía que haber sido normal. Con el tiempo la Iglesia Católica se decidió en que Jesús nació de manera normal pero esto no afecto la virginidad de María y la manera de entender esto es un misterio.
En la edad media también se fue dando forma la doctrina de la transubstanciación.
Aunque esta no se definió como tal hasta el siglo XIII. Al principio los debates eran muy acalorados, muchos no estaban de acuerdo con la presencia real del cuerpo de Cristo en los elementos.
Se dieron también muchas otras controversias que nos faltaría mucho tiempo analizarlas con detenimiento, especialmente en lo que tiene que ver con la gracia y la predestinación y con la naturaleza del alma. 

La controversia Iconoclasta

Una controversia de gran trascendencia en el futuro desenvolvimiento de la Iglesia fue la controversia Iconoclasta. Y esta comenzó  cuando el emperador Bizantino León III mando a destruir una imagen de Cristo a la que se le atribuía poderes milagrosos. Frente a esto aparece el grupo defensor de las imágenes llamados Iconofilos. Los  argumentos de los iconoclastas eran, en primer lugar el mandamiento bíblico en contra de las imágenes, y también otro argumento de orden cristológica, ya que decían que hacer una imagen de Cristo era imposible en cuanto a su divinidad entonces involucraba solo una imagen de la humanidad del salvador, por consiguiente era una manera de separar las dos naturalezas de Jesús. Por otro lado los argumentos de los iconofilos eran que los mandamientos del Antiguo Testamento ya no tenían porque ser de validez hoy, también que aún en el Antiguo Testamento se representa imágenes como de ángeles en el Arca del Pacto.  Y que si Dios se hizo visible en Jesucristo esto no impedía que los hombres hagan imágenes visibles del mismo. 
También esta controversia dio pie al desarrollo posterior de la doctrina de diferentes tipos y grados de adoración o veneración. Una especial para Dios que era la (latría), y otra distinta de respeto o reverencia que se podía ofrecer a imágenes o a seres humanos (dulía).     
La cuestión del Filioque
Ahora vamos a detenernos un poco en este debate que causó mucha controversia y marco un distanciamiento entre la Iglesia de Oriente y de Occidente.
En los credos de la Iglesia, especialmente el de Constantinopla se dice que el Espíritu Santo procede del Padre.  Sin embargo esto nunca quiso negar que proceda también del Hijo. Ya que como hemos visto el énfasis de los concilios anteriores no era la cuestión del Espíritu.  Sin embargo algunas iglesias de Occidente comenzaron a interpolar en los credos el término “filioque” (y del Hijo). A lo que las iglesias de Oriente les acusaron de herejes. 
Con el tiempo la rama Occidental de la Iglesia oficializó el término “filioque” argumentando que era imposible que en el ser de Dios exista alguna subordinación. Mientras que en Oriente se argumentó que tanto el Hijo como el Espíritu tenían que tener una fuente común y esta era el Padre. Ellos decían que el Espíritu procede del Padre por el Hijo.   Sin embargo este aparente subordinacionismo de la Iglesia Oriental nunca fue una negación de la divinidad y eternidad del Hijo y del Espíritu.             
Esta diferencia ha dificultado cualquier intento de acercamiento entre estas dos ramas de la Iglesia hasta nuestros días.

La Penitencia por los pecados post-bautismales
Como hemos visto, desde tiempos muy antiguos la Iglesia se preguntó que tenía que hacer en cuanto a los pecados post-bautismales. Y esto se daba por una mala interpretación del acto mismo del bautismo al cual le adjudicaban el poder de perdonar pecados. Esto causó que muchos pospusieran el acto hasta su lecho de muerte.
Con el tiempo se desarrolló el concepto del segundo bautismo que era el del martirio el cual borraba todo pecado, pero esto solo se podía en tiempos de persecución.  Entonces también se comienza a hacer penitencias privadas por los pecados cometidos después del bautismo, pero al principio esto se podía hacer una sola vez, por esto de igual manera muchos pospusieron las penitencias hasta su lecho de muerte.
Es por esta razón que la Iglesia se fue planteando poco a poco todo un sistema de penitencias continuas, que incluían prácticas como la oración, el ayuno, la caridad etc.
Y para la edad media este sistema de penitencias juega un rol muy importante en la vida cristiana del día a día.

La edad oscura

Para muchos historiadores la edad que comprende desde las últimas décadas del siglo IX hasta el siglo XI se la puede conocer como la edad oscura. Esto porque todo este tiempo es de muy pobre aporte teológico. Aunque esto no quiere decir que la teología sea nula no existió ningún aporte fundamental.  Desde el punto de vista protestante podemos decir que más bien se caracteriza por la tergiversación de las doctrinas bíblicas.  Muestra de esto es que en el siglo XI uno de los debates más acalorados fue la cuestión de la transubstanciación. Ya que aunque para la mayoría ya estaba generalmente aceptado que Cristo está presente en la eucaristía. No se definía exactamente de qué manera. Y las discusiones se daban en el marco de si el pan y el vino siguen siendo pan y vino luego de que el obispo los consagre o si solamente son el cuerpo de Cristo. O, si el cuerpo de Cristo es el cuerpo literal que murió en la cruz o ese cuerpo solo está en el cielo.  En fin esta discusión sin mucha importancia para nosotros, ocupó la mayor parte del tiempo de los grandes pensadores de esa época.

Hugo Vásquez



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