lunes, 27 de marzo de 2017

PRÉDICA - EL PODER DE DIOS EN LA DEBILIDAD - 2 CORINTIOS 12:1-10

Introducción


Muchas veces la vida es como una montaña rusa.  Tiene momentos en los que estamos bien y momentos en los que las cosas nos salen mal. Tanto económicamente, físicamente y espiritualmente.
Cuando estamos bien nos encontramos con una tentación que es el orgullo. Pensar que todo depende de nuestras habilidades. Pero, cuando estamos mal nos enfrentamos con el desánimo, la depresión, la baja autoestima.  Tanto lo uno como lo otro, pueden ser un obstáculo en nuestra relación con Dios

¿Cómo podemos mantener un equilibrio?


Una de las personas que más ha trabajado para el Reino de Dios ha sido Pablo, y su vida también estuvo llena de subidas y bajadas. Vamos a ver como él nos enseña algunas cosas interesantes

2Co 12:1  Me veo obligado a jactarme, aunque nada se gane con ello. Paso a referirme a las visiones y revelaciones del Señor.
2Co 12:2  Conozco a un seguidor de Cristo que hace catorce años fue llevado al tercer cielo (no sé si en el cuerpo o fuera del cuerpo; Dios lo sabe).
2Co 12:3  Y sé que este hombre (no sé si en el cuerpo o aparte del cuerpo; Dios lo sabe)
2Co 12:4  fue llevado al paraíso y escuchó cosas indecibles que a los humanos no se nos permite expresar.
2Co 12:5  De tal hombre podría hacer alarde; pero de mí no haré alarde sino de mis debilidades.
2Co 12:6  Sin embargo, no sería insensato si decidiera jactarme, porque estaría diciendo la verdad. Pero no lo hago, para que nadie suponga que soy más de lo que aparento o de lo que digo.
2Co 12:7  Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás, para que me atormentara.
2Co 12:8  Tres veces le rogué al Señor que me la quitara;
2Co 12:9  pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.
2Co 12:10  Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

1.- CUIDADO CON EL ORGULLO
Pablo en este texto comienza relatando muchas cosas que podrían hacer que él se sintiera orgulloso de todo lo que ha hecho. Visiones y revelaciones, llevado al tercer cielo. Etc.
Muchos de nosotros con todas las cosas que ha hecho Pablo podríamos sentirnos muy orgullosos. A veces por menos pensamos que ya no pisamos el suelo. Peor aun cuando la gente nos felicita.
Pero Pablo reconoce que la voluntad de Dios es que él se mantuviera humilde.
2Co 12:7  Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás, para que me atormentara.

Para que Pablo se mantuviera humilde Dios le puso una espina en el cuerpo. No se puede saber exactamente a que se refiere Pablo pero debe ser algo que le producía dolor por eso lo llama aguijón, una enfermedad, un problema, etc. “Mensajero de Satanás” puede estar haciendo referencia al caso de Job.  
Muchas veces los problemas los trae Satanás, pero no siempre, en ocasiones tenemos que aceptar nuestra responsabilidad personal.
Muchas veces las debilidades que tenemos en nuestra vida sirven para mantenernos humildes, porque por nuestras debilidades podemos darnos cuenta que las cosas que Dios hace a través de nosotros no es por nuestras fuerzas sino por el Poder de Dios.
El ejemplo de Moisés:
Exo 4:10 Entonces Moisés le dijo al Señor: «¡Ay, Señor! Yo nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes ni ahora que hablas con este siervo tuyo. Y es que soy muy lento para hablar, y mi lengua es muy torpe.»
Exo 4:11 Pero el Señor le respondió: «¿Y quién le dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, o al que ve y al que no ve? ¿Acaso no soy yo el Señor?
Exo 4:12 Así que anda ya, que yo estaré con tu boca y te enseñaré lo que tengas que decir.»

Recordemos siempre que uno de los pecados que más se mencionan en la Biblia es el orgullo. Por esta razón sea lo que sea que hayamos logrado en la vida recordemos que es solo por el poder de Dios.

2.- ACEPTEMOS NUESTRA HUMANIDAD
2Co 12:8 Tres veces le he rogado al Señor que me lo quite,

Pablo no quería aceptar su debilidad. Al igual que nosotros muchas veces como seres humanos no nos gusta aceptar nuestra humanidad. Quisiéramos ser como superhéroes.

La tentación de la serpiente a Eva incluyó el “ser como Dios”  
Gen 3:4 Entonces la serpiente le dijo a la mujer: «No morirán.
Gen 3:5 Dios bien sabe que el día que ustedes coman de él, se les abrirán los ojos, y serán como Dios, conocedores del bien y del mal.»

Mientras que los seres humanos no aceptamos nuestra humanidad y quisiéramos ser cómo Dios. Dios decidió hacerse hombre en Jesús y aceptar las limitaciones de la naturaleza humana.
El ejemplo de Jesús:
Mat 26:37 Jesús llevó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a ponerse triste y muy angustiado.
Mat 26:38 Entonces les dijo: «Quédense aquí, y velen conmigo, porque siento en el alma una tristeza de muerte.»
Mat 26:39 Unos pasos más adelante, se inclinó sobre su rostro y comenzó a orar. Y decía: «Padre mío, si es posible, haz que pase de mí esta copa. Pero que no sea como yo lo quiero, sino como lo quieres tú.»

Jesús aprendió a aceptar su humanidad y sus limitaciones y a someterse a la voluntad de Dios.

2.1.- La gracia de Dios es lo único que necesitamos
Pablo Clama para que Dios le quite el aguijón, pero Dios le responde:
2Co 12:9  pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.

La gracia es el amor inmerecido que tiene Dios para con nosotros. Si pensamos en lo que Jesús sufrió por nosotros, todo lo que aquí nos pase nos parecerá poco.
El regalo de la vida eterna es lo más importante que podemos recibir. No hay problema en el mundo que pueda compararse con eso.
Rom 8:18 Pues no tengo dudas de que las aflicciones del tiempo presente en nada se comparan con la gloria venidera que habrá de revelarse en nosotros.

2.2.- El poder de Dios se perfecciona en la debilidad
“mi poder se perfecciona en la debilidad”
Dios se glorifica más cuando en medio de nuestra debilidad él muestra su poder. Dios se glorificó cuando David venció a Goliat no porque era un gran guerrero sino porque era solo un pastor.
1Sa 17:42 Y cuando el filisteo vio a David, lo miró con desprecio, pues éste era un jovencito rubio y bien parecido.
1Sa 17:43 Entonces el filisteo le gritó a David: «¿Soy acaso un perro, para que vengas a darme de palos?» Y maldijo a David en nombre de sus dioses,
1Sa 17:44 y lo amenazó: «Ven acá, que contigo voy a alimentar a las aves de rapiña y a los animales salvajes.»
1Sa 17:45 Pero David le respondió: «Tú vienes contra mí armado de espada, lanza y jabalina; pero yo vengo contra ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.
1Sa 17:46 Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos. Te voy a vencer, y te voy a cortar la cabeza, y los cadáveres de tus compatriotas se los voy a dar a las aves de rapiña y a los animales salvajes. Así en todos los pueblos se sabrá que hay Dios en Israel.
1Sa 17:47 Toda esta gente va a saber que el Señor no necesita de espadas ni de lanzas para salvarlos. La victoria es del Señor, y él va a ponerlos a ustedes en nuestras manos.»

Dios se glorificó cuando venció al ejército madianita con Gedeón y un ejército de 300 hombres.
Pablo reconoce que llegó a los Corintios con mucha debilidad:
1Co 2:1 Así que, hermanos, cuando fui a ustedes para anunciarles el testimonio de Dios, no lo hice con palabras elocuentes ni sabias.
1Co 2:2 Más bien, al estar entre ustedes me propuse no saber de ninguna otra cosa, sino de Jesucristo, y de éste crucificado.
1Co 2:3 Estuve entre ustedes con tanta debilidad, que temblaba yo de miedo.
1Co 2:4 Ni mi palabra ni mi predicación se basaron en palabras persuasivas de sabiduría humana, sino en la demostración del Espíritu y del poder,
1Co 2:5 para que la fe de ustedes no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Ponerle escusas a Dios de que no hacemos su obra porque no somos capaces es dudar del poder de Dios. Debemos aprender que la gracia de Dios también es el poder que nos capacita para enfrentar cualquier tipo de prueba en esta vida.  

3.- CONFIEMOS EN LOS PROPÓSITOS DE DIOS
2Co 12:10  Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Pablo dice que se alegra en afrentas, necesidades, persecuciones, angustias porque reconocía que Dios tiene un propósito en medio de eso.
Lo mismo nos enseña Santiago:
Santiago  1:2 Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando estén pasando por diversas pruebas.
1:3 Bien saben que, cuando su fe es puesta a prueba, produce paciencia.
1:4 Pero procuren que la paciencia complete su obra, para que sean perfectos y cabales, sin que les falta nada.

Podemos ver aquí que incluso las pruebas nos sirven para cumplir con los propósitos de Dios en nuestra vida.  Recordemos que para Dios más importante que darnos salud, más importante que darnos dinero, o comodidad. Lo más importante es moldear nuestro carácter.

Demos Gloria a Dios en medio de nuestras debilidades. Recordemos que no somos nosotros quienes hacemos la obra de Dios. Aunque muchas veces no comprendemos el propósito de Dios debemos confiar.

El caso de José en el Antiguo Testamento
Gen 50:20  Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente.

Esto está de acuerdo con lo que enseña Pablo
Rom 8:28  Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.

Conclusión
El ejemplo de Pablo nos enseña que todos los seres humanos tenemos la tendencia a sentir orgullo por nuestras habilidades, pero Dios quiere que aprendamos a depender de él.
La gracia de Dios es el amor inmerecido que Dios tiene por nosotros, pero también se manifiesta en que él nos da de su espíritu, y de su guía para enfrentar las dificultades presentes.
No tenemos escusa en el servicio a Dios en cuanto a nuestros recursos, ya que la obra de Dios se hace con los recursos de Dios.  

Dios puede usar aún a las piedras para alabarle ¿Por qué no a nosotros?


Hugo Vásquez

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