miércoles, 12 de abril de 2017

CURSO DE DOCTRINA BÍBLICA - LECCIÓN 22 - LA OBRA DE SATANÁS

9.5.6 La obra de Satanás

9.5.6.1 Originó el pecado
Como hemos estudiado anteriormente Satanás probablemente fue la primera criatura angelical en revelarse contra Dios. Y por consiguiente él es el originador del pecado en todo el universo.

“Entonces Dios el SEÑOR le preguntó a la mujer: —¿Qué es lo que has hecho? —La serpiente me engañó, y comí —contestó ella.” (Génesis 3:13)


Satanás también es el primer tentador en el universo. Tenemos que aclarar en este punto que la responsabilidad del pecado de la humanidad recae sobre Adán y Eva. Pero la incitación fue directamente de Satanás.

9.5.6.2 Causa sufrimiento
Me refiero a Jesús de Nazaret: cómo lo ungió Dios con el Espíritu Santo y con poder, y cómo anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. (Hechos 10:38)

Satanás causa sufrimiento, ya que al ser el originador del pecado es al mismo tiempo originador de todos los males incluyendo a la muerte.

Antes de proseguir en este tema debemos comentar lo que las Escrituras nos dicen en cuanto a la capacidad de obrar de Satanás; ya que este no tiene ninguna autoridad en sí mismo.  Sino que todo tiene que estar bajo la autoridad de Dios mismo. El libro de Job es un gran ejemplo al respecto ya que vemos en el primer capítulo que Satanás no puede hacer nada si Dios no le autoriza.

También es clave decir que cualquier autoridad que tenía Satanás sobre la muerte y sobre los Reinos del mundo, le ha sido arrebatada por Jesús en su muerte en la cruz. Y de aquí en adelante todo obrar de Satanás está sujeto a la voluntad de Cristo.

“Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal.” (Colosenses 2:15)

Por esta razón es que como cristianos debemos estar confiados ya que: “Mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo”  1 Juan 4:4

9.6.  Los Demonios
 
El término Demonio en los idiomas originales no designa nada más que un ser espiritual que se encuentra entre el campo celestial y el terrenal. Es por la Biblia que les damos a estos seres características malvadas ya que son seguidores de Satanás.

9.6.1 La existencia de los demonios

Reconocida por Jesús

“Ahora bien, si yo expulso a los demonios por medio de Beelzebú, ¿los seguidores de ustedes por medio de quién los expulsan? Por eso ellos mismos los juzgarán a ustedes.” (Mateo 12:27)

Reconocida por los discípulos

Cuando los setenta y dos regresaron, dijeron contentos: —Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.” (Lucas 10:17)

9.6.2 La naturaleza de los demonios

Aquí podemos recalcar que al ser ángeles caídos poseen las características de aquellos en cuanto a su naturaleza. Ya que son seres que tienen personalidad; son seres espirituales; es decir no poseen un cuerpo físico específico. Tampoco son omnipresentes ya que están limitados en el espacio. Pero al ser muchos hacen parecer a Satanás y a las fuerzas del mal como omnipresentes ya que se manifiestan en todos lados.

“Y un hombre de entre la multitud exclamó: —Maestro, te ruego que atiendas a mi hijo, pues es el único que tengo.
Resulta que un espíritu se posesiona de él, y de repente el muchacho se pone a gritar; también lo sacude con violencia y hace que eche espumarajos. Cuando lo atormenta, a duras penas lo suelta.”   (Lucas 9:38-39)

9.6.3  Su naturaleza Moral

A diferencia de los ángeles de Dios, los demonios siguen los deseos y anhelos de Satanás lo cual les da una naturaleza maligna. Y opositores directos al Reino de Dios.

 9.6.4 La actividad de los demonios
Aquí podemos también comprar la actividad de los demonios a la actividad de Satanás ya que su naturaleza es semejante a excepción de la autoridad.  Ya que estos siguen sus órdenes.
Sin embargo vamos a mencionar un asunto que es de interés de todo cristiano.

9.6.4.1 La posesión demoniaca
La Biblia nos relata especialmente en el nuevo testamento que los demonios pueden tomar posesión de cuerpos humanos o de animales.

“Es que Jesús le había dicho: «¡Sal de este hombre, espíritu maligno!» —¿Cómo te llamas? —le preguntó Jesús. —Me llamo Legión —respondió—, porque somos muchos. Y con insistencia le suplicaba a Jesús que no los expulsara de aquella región.
Como en una colina estaba paciendo una manada de muchos cerdos, los demonios le rogaron a Jesús:  —Mándanos a los cerdos; déjanos entrar en ellos.
Así que él les dio permiso. Cuando los espíritus malignos salieron del hombre, entraron en los cerdos, que eran unos dos mil, y la manada se precipitó al lago por el despeñadero y allí se ahogó”.   Marcos 5:8-13

No podemos negar esta realidad.  Pero si vamos a aclarar algunos conceptos erróneos que se han desarrollado en algunas iglesias. Como por ejemplo que los demonios puedan tomar posesión de Cristianos.
Esta es una enseñanza falsa ya que un cristiano tiene el Espíritu de Dios y no pueden habitar juntos la luz y las tinieblas.

Vamos a analizar un pasaje que muchas veces se utiliza para justificar esta doctrina.

»Cuando un espíritu maligno sale de una persona, va por lugares áridos, buscando descanso sin encontrarlo. Entonces dice: “Volveré a la casa de donde salí.” Cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y arreglada. Luego va y trae a otros siete espíritus más malvados que él, y entran a vivir allí. Así que el estado postrero de aquella persona resulta peor que el primero. Así le pasará también a esta generación malvada.  Mateo 12:43-45

Aquí se habla de una persona que es liberada de un espíritu maligno. Pero el pasaje no nos dice en ninguna parte que esa persona se convirtió en cristiana y recibió al Espíritu de Dios. Por eso el pasaje dice que al regresar el demonio encuentra el lugar “desocupado” es decir no hay ningún espíritu. Ni el Espíritu Santo. Por eso puede volver a tomar posesión de ese cuerpo.

Otra cosa que debemos tener en cuenta es que no existen demonios que se encarguen de asuntos específicos como enfermedades, por eso es incorrecto hablar de un “espíritu de gripe” como muchos lo hacen. O de pecados específicos.  Como “espíritu de mentira” “de adulterio” etc.  La Biblia en ningún lugar nos habla de eso. Estos son pecados y la solución que la Biblia nos muestra es el arrepentimiento y la confesión.  Pero no el reprender espíritus. 

9.7.  La guerra Espiritual
Este es uno de los temas más controversiales en la Iglesia contemporánea. Ha causado mucha confusión en creyentes sinceros. También ha sido objeto de manipulación de diferentes líderes, en cristianos que desconocen la verdad de las Sagradas Escrituras, y que no existe ninguna nueva revelación fuera de ellas.

Teniendo en cuenta estas afirmaciones comenzaremos a analizar el tema solamente según la Biblia.
Lo primero que podemos afirmar sin lugar a dudas es la realidad de la posesión demoniaca como ya lo hemos visto;  que es especialmente nombrada en los Evangelios y muy poco en el libro de hechos.
También hemos visto que la posesión en cristianos no es respaldada bíblicamente, razón por la cual probablemente no se la menciona en las Epístolas.
Sin embargo Pablo si nos habla de una lucha espiritual (no de posesión demoniaca):

Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales.  Efesios 6:12
Para hacer frente a esta lucha espiritual la Biblia nos habla de ciertas cosas que como cristianos debemos tener en cuenta:

9.7.1 Debemos estar seguros de nuestros derechos de redención.
Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte —es decir, al diablo— Hebreos 2:14

La muerte de Jesús en la cruz fue el pago de nuestros pecados, y al mismo tiempo la derrota de Satanás.  Cuando nosotros vivimos nuestra vida también como alguien que ha nacido de nuevo con Cristo,  esta seguridad de Salvación, nos vuelve invulnerables ante los ataques de Satanás. Mientras esta se mantenga.

9.7.2 Mantener un estricto dominio propio
«Si se enojan, no pequen.  No dejen que el sol se ponga estando aún enojados,   ni den cabida al diablo.  (Efesios 4:27-26)

Mientras vivamos nuestras vidas en constante sujeción al Espíritu de Dios, refrenando nuestras pasiones pecaminosas, no existe cabida para Satanás ni los demonios en nuestro actuar.
Esto no quiere decir que cada vez que fallamos estamos dando un lugar al diablo; ya que todo cristiano todavía comete pecados. Sin embargo la garantía es que siempre tenemos la oportunidad de pedir perdón y arrepentirnos. Y Dios nos restaura a la posición de santidad y protección.
El problema es más bien que cuando pecamos y no nos arrepentimos y dejamos que pase el tiempo muchas veces cometiendo el mismo pecado. Ahí si daremos cabida a Satanás para que utilice nuestro pecado en nuestra contra y en contra del Reino de Dios.

9.7.3. Ejercer una vigilancia incesante

Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar.  (1 Pedro 5:8)

La Biblia nos manda a estar alertas en todo tiempo. No podemos caer en ninguno de los dos extremos: el de no dar ninguna importancia a la lucha espiritual o el de centrarnos solamente en ese aspecto de la vida cristiana.   Debemos guardar un equilibrio confiando en el poder y la protección de Dios y al mismo tiempo reconociendo nuestra fragilidad humana.

Estén alerta y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.»  Mateo 26:41

9.7.3 Hacer una resistencia confiada
Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. Santiago 4:7

Este versículo es muy importante en cuanto a la lucha espiritual ya que nos da la clave del equilibrio. Lo primero que debemos hacer es: “someternos a Dios” lo cual implica reconocerlo cada momento como nuestro Señor y hacer su voluntad. Lo segundo es “resistir al diablo” aquí encontramos la responsabilidad de resistirnos a todo aquello que esté en contra de la voluntad de Dios; ya que esa es la voluntad de Satanás.   Solo de esta manera el Diablo huirá de nosotros.  No reprendiéndole, no por alguna  oración o ceremonia ya preparada para eso, sino sometiéndonos a Dios y resistiendo al Diablo.


Es muy importante abalizar el pasaje de Mateo 4:1-12; en donde Jesús es tentado. Y podemos ver que la manera de Jesús de resistir a Satanás fue por la Palabra de Dios, y el sometimiento al Padre. 

Mira la lección en video:


Hugo Vásquez



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