martes, 11 de abril de 2017

CURSO HISTORIA DE LA TEOLOGÍA - LA TEOLOGÍA DE JUAN CALVINO

LA TEOLOGÍA DE JUAN CALVINO

En el siglo XVI surge uno de los grandes teólogos de la historia, reconocido por ser el máximo sistematizador de la fe protestante en sus orígenes. No tenemos muchos datos biográficos de Calvino, pero es probable que su conversión fuera por los 1530, y que al principio escribiera para defender las doctrinas de Lutero, aunque poco a poco se fue también distanciando de este reformador.
Una síntesis de su teología la encontramos en su obra máxima “La institución de la religión cristiana” Pero vamos a analizar solo aquellas cuestiones que hacen diferente y especial su pensamiento.



La soberanía de Dios
Calvino reacciona en contra de todo aquel que quiere decir que existen en Dios su voluntad permisiva y su voluntad activa. Esto quiere decir que Dios decreta lo bueno pero solo permite lo malo.  Y defiende la posición mediante la cual todo lo que acontece es decreto divino. Y solo para su gloria.  Dios se glorifica con los justos en su salvación pero también se glorifica con los réprobos al recibir el castigo por oponerse a la voluntad revelada de Dios.
De este punto de vista se deriva posteriormente su conocida doctrina de la predestinación. Pero vale la pena aclarar que es difícil entender como Dios puede decretar el mal y al mismo tiempo no ser culpable del mismo sino la criatura que lo ejecutó.   Esto para Calvino siempre fue un misterio.

La naturaleza humana
La corrupción de la naturaleza humana es tal, que todas las áreas de existencia del ser humano son malas. Esto es causado por la culpa del pecado de Adán, la cual heredamos nosotros no solamente como una naturaleza pecaminosa, sino que desde nuestra concepción ya somos merecedores del castigo divino.     
Sin embargo, aún a pesar de la caída la gracia de Dios se muestra de una manera general, y de esta manera se explica los destellos de la verdad divina que se pueden descubrir en la filosofía. Ya que esto no fue fruto de la inteligencia de los filósofos sino que es un regalo divino. De igual manera se puede decir de la virtud aparente de algunos seres humanos que no tienen a Cristo.  Sin embargo esta gracia general no capacita a todos los seres humanos para que puedan hacer el bien necesario para la salvación que es acudir a Cristo.

 La justificación
Al igual que Lutero, Calvino afirma que la justificación se da solamente por la obra de Jesucristo en la cruz. Sin embargo esta obra redentora no es efectiva en todos los hombres sino solo en aquellos en los que actúa la fe.  Aquí Calvino profundiza mucho más al afirmar que la fe más que una simple confianza en las verdades reveladas aun cuando la razón no pueda demostrarlas. Tiene un grado de cognición, es decir es el verdadero conocimiento de Jesús y de Dios. Pero esto no es algo que se obtiene por méritos humanos sino es por acción del Espíritu Santo quien tiene que actuar en la voluntad de los elegidos.

La predestinación
Como conclusión a la soberanía de Dios, la naturaleza del ser humano, y la justificación por la fe, se desprende la doctrina de la predestinación.  Aún cuando Calvino no pretende fundamentar sus doctrinas más que en su interpretación de las Escrituras.
Mucho se ha hablado sobre esta doctrina, siendo ahora lo más importante en los sistemas de pensamiento Calvinistas, pero esta forma de ver las cosas no es congruente con los cuatro capítulos que Calvino dedica a este tema comparado con el tamaño de toda la “institución de la religión cristiana”.  
Calvino afirma una doble predestinación, es decir, para salvación y para reprobación, no en base a la omnisciencia de Dios, ni a ningún mérito humano, sino solo por su voluntad.   Es decir a los que son elegidos Dios por medio de su gracia salvadora le capacita para creer en el mensaje del evangelio y no solo que los capacita sino que regenera su voluntad para que no puedan rechazar el mensaje.  Mientras que a los réprobos les endurece su corazón para que no puedan creer en el evangelio.
A todas las objeciones presentadas sobre de qué manera es justo que Dios decrete que el pecador peque y luego le castigue por eso, Calvino responde que la medida última de justicia le pertenece solamente a Dios, y no importa lo que nosotros pensemos sobre eso. Es decir Calvino tuvo que enfrentarse toda su vida con el dilema sobre el origen de la maldad, reconociendo que para el eso era un misterio imposible de explicar.
Como consecuencia de este sistema de pensamiento y en vista de que la elección para salvación es solo obra de Dios, Calvino tiene que afirmar también la doctrina de la completa seguridad en la perseverancia de los elegidos.    

La Iglesia
Un aporte fundamental de Calvino en cuanto a la organización de la Iglesia es el hecho de afirmar que cada iglesia local es libre de elegir sus propios pastores, sin embargo estos también deben contar con la aprobación de un grupo mayor de pastores de otras congregaciones los cuales velaran por la correcta predicación de la Palabra de Dios y de los Sacramentos. Este sistema de gobierno se lo llama Presbiteriano. Y es conservado por las Iglesias del mismo nombre las cuales son de tradición calvinista.

La importancia de la teología de Calvino
Es necesario afirmar que Calvino hizo un aporte importantísimo en el desarrollo posterior de la doctrina protestante. Sin embargo es un error leer a Calvino partiendo desde la tradición calvinista o reformada de hoy en día. Ya que aquellas cosas que para Calvino no fueron de mayor importancia, hoy son un requisito fundamental para formar parte de las iglesias reformadas. Un ejemplo de esto es el estilo de gobierno propuesto por Calvino que hoy es ley en las iglesias Presbiterianas.
Calvino siempre se considero un seguidor de Lutero y de las bases de sus protestas, lastimosamente luego los seguidores tanto de uno como de otro se fueron distanciando cada vez más.

Jacobo Arminio
Algún tiempo después a fines del siglo XVI no encontramos con un teólogo calvinista, Jacobo Arminio.  Quien fue un pastor protestante en Amsterdam, y que después de estudiar algunas obras sobre la predestinación, desarrolló la doctrina que se conocería posteriormente como Arminianismo.Arminio también creía que el ser humano es incapaz de buscar a Dios, por esta razón no podemos confundirlo con el pelagianismo, sin embargo a diferencia de Calvino, este afirmaba que la gracia que capacita al ser humano para creer en Jesús es otorgada a todos, porque Cristo murió por todos, por esto la fe es don de Dios,  pero al mismo tiempo el ser humano puede rechazar esta gracia,  lo cual no excluye que en algún momento el creyente también puede perderla.            
Aunque esta doctrina también fue rechazada por muchos en su tiempo, la influencia posterior  de los teólogos Arminianos fue considerable,  se hizo sentir con más fuerza en tiempos del teólogo Juan Wesley, fundador de las iglesias Metodistas.  

En el siglo XVII los seguidores de Arminio sistematizaron de mejor manera sus doctrinas agrupándolas en cinco puntos los cuales analizaremos posteriormente. A esto los calvinistas más estrictos reaccionaron también y escribieron lo que posteriormente se conoció como los cinco puntos de Calvino.


Cuadro comparativo
Arminianismo

Calvinismo

1.- Elección condicional

2.- Expiación universal

3.- Salvación por fe

4.- Gracia resistible

5.-Posibilidad de caer de la gracia


1.- Elección incondicional

2.- Expiación limitada

3.- Corrupción total

4.- Gracia irresistible

5.- Perseverancia de los santos


Inquietudes sobre la posición reformada
A continuación me atrevo a plantear algunas inquietudes al sistema de pensamiento calvinista.

Un ser humano nace, y no ha pedido nacer, sin embargo nace con la incapacidad total de hacer nada bueno, ni siquiera ir a Jesús para que lo salve, esa es su naturaleza, nace eternamente condenado, por culpa del pecado de Adán, algo que sucedió cuando ni siquiera había nacido, aunque si bien es cierto sus propios pecados lo condenan, pero no puede hacer nada para evitarlos.  Dios en su soberanía decide no salvar a esta persona, decide enviarle a una eternidad en el infierno, a una condenación eterna, separado de Dios. ¿De qué manera esto es justo? Calvino puede decir que la medida última de justicia le pertenece a Dios, no importa lo que nosotros pensemos,  pero si la justicia que es exigida a vivir el ser humano tiene que fundamentarse en la justicia de Dios ¿No afecta lo que creamos por justicia de Dios, nuestra forma de vivir la justicia día a día?  Muchos teólogos reformados hoy, argumentan que Dios es justo porque está dando a cada uno lo que se merece, es decir esta persona se merecía el infierno, pues sus pecados fueron por su propia voluntad.  Pero si fundamentan todo en la soberanía de Dios, de manera de que todo está decretado por Dios, ¿Quién le dio la voluntad al ser humano?  La manera de relacionar la soberanía de Dios y la responsabilidad del ser humano es algo que los calvinistas contemporáneos lo consideran como un misterio pues no se puede explicar racionalmente. Entonces si eso es un misterio, ¿No sería mejor reconocer que la predestinación en si,  es un misterio, en lugar de afirmar la elección incondicional, y el amor selectivo de Dios como una doctrina clave de sus denominaciones? 

Una mujer es violada, y fruto de esa violación queda embarazada, luego decide abortar. Si aceptamos de una manera bíblica que la vida que ella quitó tenía un alma inmortal ¿Qué sucede con esta alma? ¿Está condenada al infierno, cuando aún ni siquiera tuvo conciencia de que es lo que pasó? O ¿En este asunto si aceptamos la misericordia de Dios que posibilita la regeneración y salvación de los niños, sin necesidad de la fe en Cristo aunque contradiga la doctrina reformada? O como dice la confesión de Westmister ¿Solo algunos niños están predestinados y otros no?
                Si en los evangelios nos encontramos con un Jesús que demanda del ser humano el amor incondicional para con todos, incluso para con los enemigos, ¿Con que autoridad puede Jesús exigir que amemos a todos, si el mismo no ama a todos? Si Jesús enseña que el perdón es un asunto esencial de la vida cristiana ¿Cómo puede exigirnos perdonar, si el mismo no ofrece su perdón a todos? ¿No dice la Biblia que Dios no hace acepción de personas? (Hechos 10:34) Si Dios  ama con amor selectivo, ¿Por qué no podemos nosotros amar con amor selectivo?

                Todos nosotros tenemos familiares o personas queridas que no han conocido a Jesús ¿Debemos orar por la conversión de estas personas, aunque estemos seguros de que nuestra oración no va a cambiar ni a influir en el decreto soberano de Dios de elección incondicional? A esto muchos de los Calvinistas responden que la oración es un mandamiento, entonces ¿Lo que motiva nuestras oraciones es solamente obediencia a Dios, aún cuando no tenga sentido alguno lo que pidamos? ¿No debería motivarnos el amor y compasión por las personas que necesitan de Jesús?

                La misma inquietud presentamos en cuanto a la predicación del evangelio.  Pues para las iglesias reformadas la predicación es un importante mandamiento, y la cumplen solamente por obediencia, si bien es cierto, se sienten agradecidos por ser usados por Dios para hacer su obra y porque es un misterio el saber quien es elegido y quien no, sin embargo, de igual manera que en la oración ¿No debería ser parte de nuestra motivación la compasión por las almas perdidas, con la esperanza de que al escuchar el evangelio todos tienen una oportunidad de ir a Jesús?


                Se que para estas y muchas otras inquietudes habrá siempre respuestas por parte de la teología reformada,  sin embargo he planteado estas inquietudes,  pues son precisamente las que al querer responder los teólogos reformados han relativizado o limitado una de las características fundamentales de nuestro gran Dios, el amor y la misericordia incondicional.    

Hugo Vásquez



Sígueme:
siguenos en facebook Canal de youtube siguenos en Twitter

No hay comentarios:

Publicar un comentario