miércoles, 10 de mayo de 2017

CURSO DE HISTORIA DE LA TEOLOGÍA - LA CONTRARREFORMA CATÓLICA

LA CONTRARREFORMA CATÓLICA

Durante los siglos en los que se llevó a cabo la reforma protestante, la Iglesia católica llevó a cabo también un gran movimiento de reforma. Muchos argumentan que este movimiento no tuvo que ver solamente con la reforma protestante y por esta razón no le llaman “contra-reforma” sino solamente “reforma




En aquel tiempo se levantaron las voces de muchos teólogos católicos quienes escribieron en contra de las doctrinas protestantes como, por ejemplo. Juan Eck, quien tuvo debates incluso con el mismo Lutero. Y a quien le dedicó algunos escritos. Y no solo a él sino a otros reformadores como Zwinglio. Sin embargo vamos a analizar aquellos sistemas de pensamiento más organizados y que se han establecido dentro de la teología católica.

La Teología Dominica
Durante el siglo XVI la orden que se dedicó al pensamiento teológico de la Iglesia Católica fueron los Dominicos, ya que los Franciscanos no avanzaron mucho en temas de teología. El pensamiento de Tomas de Aquino fue el que dio pie a el desarrollo de la teología Dominicana.  Por esta razón en aquel tiempo se le dio el título de Doctor de la Iglesia.
La obra de los dominicos gira en torno a comentar las obras de Santo Tomás, pero también abordó problemas de su época como la conquista del Nuevo Mundo. Y muchas de las obras de ellos fueron fundamento para la realización posterior del derecho internacional.  Especialmente Francisco de Vitoria fue uno de los primeros en escribir en contra del derecho que pretendía tener el emperador sobre todo el mundo. O también en contra de la idea de que el Papa tenía el derecho de entregar la tierra de las indias conquistadas a los reyes de España. Estas ideas inspiraron al dominico Bartolomé de las Casas, conocido como el gran defensor de los habitantes de América.

La Teología Jesuita
También en el siglo XVI surge un acontecimiento que marcó el rumbo de la Teología Católica que fue la fundación de la Sociedad de Jesús. Su fundador fue el conocido pensador Ignacio de Loyola.

Esta orden rápidamente se convirtió en el instrumento preferido por los Papas para refutar al protestantismo, debido a su alta preparación y estudio teológico.
Fueron muchos los pensadores que aportaron en este tiempo, pero nosotros nos centraremos en el conflicto sobre la gracia de Dios.
Para aquel tiempo ya se había desarrollado un concilio en la Iglesia Católica que abordó los temas debatidos con los protestantes. Especialmente el tema de la justificación. Fue el famoso concilio de Trento. En el cual se había determinado que efectivamente el ser humano necesitaba de una gracia preveniente para poder tener fe en Jesús, pero esta gracia necesitaba la cooperar con la voluntad del ser humano por medio de las buenas obras. Y de esta manera anatemizaban a quienes pretendían asegurar que la libertad del ser humano se había anulado o no existía.
Sin embargo, los debates en torno a este tema no habían terminado dentro de la iglesia Católica, ya que había algunos pensadores que hacían demasiado énfasis a la depravación total de ser humano y a la nula valides de las obras que se acercaban más a las doctrinas calvinistas. Mientras que por otro lado algunos enfatizaban tanto la libertad del ser humano casi anulando el papel de la gracia divina que se asemejaban al Pelagianismo.  Es en este ambiente que aparece un teólogo llamado Luis de Molina. Que encendió aún más la controversia.

Luis de Molina y el molinismo.
La idean central de Luis de Molina fue mostrar que no hay contradicción entre Libre albedrío y la gracia y predestinación. Ya que mientras que los protestantes acusaban a los católicos de que su doctrina de las obras hacía de menos la gracia y la soberanía de Dios. Luis de Molina prepara su defensa argumentando que no existe ninguna contradicción y que la libertad humana no anula la soberanía de Dios.

Para esto, lo primero que tenemos que comprender dice Molina es el conocimiento de Dios. El cuál incluye un conocimiento natural, que es el conocimiento de Dios de todas las cosas posibles, y el conocimiento libre, que es el conocimiento de todo aquello que sucederá en base a su voluntad.  
Con respecto a la Naturaleza humana Luis de Molina afirma que Adán humanamente tenía la misma naturaleza que todos los seres humanos, pero contaba con el apoyo divino de la gracia otorgándole las virtudes que le facilitan para elegir el bien. Y Luego de la caída su naturaleza humana no se vio afectada, sino que perdió el apoyo de la gracia divina.  Por tal razón todo ser humano necesita de la gracia preveniente de Dios para poder creer, pero, Molina afirma que Dios le da de su gracia a quién él sabe que responderá de manera favorable.  Es decir, la gracia preveniente sigue estando disponible para todo aquel que la desee.  
 Tomando en cuenta todo esto y en base al conocimiento de Dios Molina afirma que aparte del conocimiento natural y el conocimiento libre de Dios existe un “conocimiento medio”. Es decir, Dios conoce, Todas las cosas posibles, también todas las cosas que él ha decretado que sucedan, pero el conocimiento medio se refiere al conocimiento de la forma en la que responderán las criaturas libres a las circunstancias que él decreta.  Y de esta manera Dios puede ordenar las circunstancias de tal manera que se cumpla lo que él ha decidido según su voluntad, pero también respetando la libre aceptación del ser humano de la gracia de Dios.   
Entonces Dios predestina las circunstancias de tal manera que aquellos que él sabe que responderán de una manera positiva a la gracia divina la reciban.
La posición de Luis de Molina, generalizada por los Jesuitas se encontró en confrontación con la opinión de los Dominicos. Estos acusaban a los molinistas de pelagianos, ya que daban demasiada importancia a la libertad de las criaturas. Mientras que los molinistas acusaban a los dominicos de Calvinistas al afirmar que ellos daban demasiada importancia a la gracia y la soberanía de Dios. Sin embargo, aunque la discusión fue mediada por los Papas Clemente VIII y a su muerte Pablo V. No se llegó a ningún consenso y se autorizó la enseñanza de cualquiera de las dos posiciones. Ya que tanto para unos y para otros seguían jugando un papel fundamental la libertad y la soberanía de Dios.
Los debates sobre la gracia y la predestinación continuaron por muchos siglos. Algunos autores se apegan mucho a las doctrinas Calvinistas mientras que unos rayan ya en el pelagianismo. Aún después del concilio de Trento la posición católica sobre este tema no fue muy clara. Ni lo es en nuestros días.
Es importante también resaltar la importancia que está teniendo el molinismo en nuestro tiempo dentro de la Iglesia protestante. Especialmente popularizada por el teólogo y filósofo William Lane Craig. Para muchos representa una alternativa válida entre los polos apuestos calvinismo – arminianismo. Sin embargo, sigue siendo rechazada por Calvinistas quienes ven en ella sólo una derivación más del arminianismo.

Concilio de Trento.

Como ya habíamos mencionado este fue un concilio eminentemente anti protestante.  Las cuestiones que se trataron son entre otras: La autoridad de las Escrituras, la naturaleza y las consecuencias del pecado original, la Justificación, Los Sacramentos, el purgatorio y la veneración de los Santos.  Las posiciones sobre esto fueron totalmente opuestas a las cosas que se propusieron en la reforma protestante.
Sobre las Escrituras el concilio las puso a la par de la Tradición. Teniendo las dos la misma autoridad divina. Se estableció el Canon que incluye los libros Deuterocanónicos rechazados por los protestantes. También se decretó que nadie debe interpretar la Biblia de manera diferente a como lo hace la autoridad de la Iglesia.  
Se decretó el oficio de la Misa solamente en Latín, pero se pide a los sacerdotes a que expliquen el significado a sus miembros.
Se volvió a ratificar la eficacia de los Sacramentos, en especial el de la comunión en el cual también se limitó la copa solamente para los sacerdotes. Y se pide la adoración de Latría a los elementos que son literalmente el cuerpo de Cristo.
También se afirmó nuevamente la doctrina del Purgatorio para todos aquellos pecados veniales. Los pecados mortales le hacen a una persona caer de la gracia de Dios por lo tanto no tienen perdón.

Consideraciones finales
En definitiva, podemos ver una gran reacción intelectual por parte de los pensadores Católicos, por un lado para hacer frente a la amenaza protestante, pero también para enfrentar los desafíos de su tiempo.

El concilio de Trento desde mi perspectiva, lejos de representar una reforma católica solamente sirvió para reafirmar aquellas doctrinas que se han mantenido por mucho tiempo en la Iglesia y hacerlas oficiales para contradecir la reforma protestante. 

Hugo Vásquez



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