jueves, 27 de julio de 2017

Prédica - ¿Cómo pelear limpio?

Introducción

Cada ser humano es diferente. En las familias no es la excepción, los esposos pensamos diferente. Los hijos también tienen sus propios criterios de las cosas. Y Muchas veces peleamos por eso. Los conflictos son una parte imposible de evitar en la vida familiar, en la sociedad en general, y también en la Iglesia.




El problema en nuestra sociedad es que nadie nos enseña a saber manejar los conflictos. Por eso muchos de ellos terminan en agresiones físicas o verbales.  Y lo peor del caso es que cuando los matrimonios tienen hijos, su forma de manejar los conflictos se trasmite como un ejemplo hacia los más pequeños.
Es por esta razón que como cristianos debemos aprender a tener “peleas limpias”. Vamos a ver que dice la Biblia acerca de discrepar sin ganarnos enemigos

1.- LOS DESACUERDOS PUEDEN SER SALUDABLES

Los conflictos son inevitables, en la familia, en el trabajo, aún dentro de la Iglesia
Un ejemplo en la Biblia: Pablo y Pedro

Gal 2:11  Pues bien, cuando Pedro fue a Antioquía, le eché en cara su comportamiento condenable.
Gal 2:12  Antes que llegaran algunos de parte de Jacobo, Pedro solía comer con los gentiles. Pero cuando aquéllos llegaron, comenzó a retraerse y a separarse de los gentiles por temor a los partidarios de la circuncisión.
Gal 2:13  Entonces los demás judíos se unieron a Pedro en su hipocresía, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por esa conducta hipócrita.
Gal 2:14  Cuando vi que no actuaban rectamente, como corresponde a la integridad del evangelio, le dije a Pedro delante de todos: «Si tú, que eres judío, vives como si no lo fueras, ¿por qué obligas a los gentiles a practicar el judaísmo?

La actitud de Pedro de hipocresía molestó a Pablo y este le confrontó con la verdad. Esto nos que es mejor tener gente a nuestro lado que nos diga las cosas que estamos haciendo mal, que gente que siempre esté dándonos la razón.
Pro 27:6  Fieles son las heridas del que ama; pero engañosos son los besos del que aborrece.

En los matrimonios Dios nos ha unido como esposos no porque pensamos igual, sino para complementarnos, precisamente porque somos diferentes.

  
2.- ¿QUÉ ES UNA PELEA SUCIA?

¿Qué entendemos por una pelea sucia?
En una competencia deportiva se suele llamar pelea sucia cuando alguien pelea sin reglas procurando dañar al contrincante. En los conflictos con otras personas debemos aprender como cristianos a tener reglas, y la principal debe ser no hacer daño.

Mat 5:21  «Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados: “No mates, y todo el que mate quedará sujeto al juicio del tribunal.”
Mat 5:22  Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno.

Para Dios insultar o maldecir a otras personas es igual al homicidio, ya que lo que se busca es dañar a las personas con las palabras. Todo el que insulta procurando dañar con las palabras está sujeto al juicio de Dios.
Enojarse es algo natural en los seres humanos. El problema suele ser que muchas veces en nuestro enojo nos dejamos ganar por nuestras emociones y no somos conscientes de nuestro tono de voz, de nuestros gestos ni de las palabras que utilizamos. Las cuales pueden ofender y lastimar a la otra persona.  
Esto suele suceder cuando el problema no es el problema, ya que la mayoría de ocasiones en que peleamos los unos con los otros no es precisamente por eso en lo que no estamos de acuerdo sino por la manera en la que se trató el asunto.  Muchas veces hay otras cosas detrás del problema. Por eso debemos mirar que hay detrás del problema.
¿Qué tengo yo en contra de la persona aparte del desacuerdo?
Muchas veces tenemos un desacuerdo que no es grave, pero el problema es que detrás de eso está el recuerdo de algo anterior. O está mi mal humor. O simplemente la persona con la que tengo el desacuerdo no me agrada. Pero si nuestras motivaciones son correctas podremos actuar con amor aun cuando el desacuerdo sea grande
2Ti 2:24  Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino afable para con todos, apto para enseñar, sufrido;
2Ti 2:25  que con mansedumbre corrija a los que se oponen; si quizá Dios les dé que se arrepientan para conocer la verdad,

Cuando estemos en un desacuerdo con alguien dejemos que sea el problema el problema. Es decir, no nos enfoquemos en la persona, sino en el desacuerdo.

3.- APRENDAMOS A PELEAR LIMPIO

Es posible pelear sin hacer daño al otro
Efesios 4:25  Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo.
4:26  «Si se enojan, no pequen.» No dejen que el sol se ponga estando aún enojados,
4:27  ni den cabida al diablo.

Es decir, el problema no es enojarnos, el problema son las cosas que hacemos o que decimos por causa del enojo.   
Pensando en el matrimonio ¿Qué deberíamos evitar hacer al enojarnos?

Es de vital importancia aprender a “pelear” bajo ciertos límites. Es decir, sin salirse de la barrera del respeto y el amor. Los desacuerdos bien tratados pueden ser positivos. Podemos crecer como matrimonio. Y aprender el uno del otro.  Para eso es importante despojarnos del egoísmo y dejar de creer que siempre tenemos la razón.
La forma en que los padres pelean es un gran ejemplo para los hijos


4.- EL AMOR ES LA BASE PARA TRATAR NUESTROS DESACUERDOS

¿Qué tipo de pelea honra a Dios y cuál le deshonra?
Todo lo que se hace con amor honra a Dios. El amor no busca el mal del otro sino el bien. El amor se niega a uno mismo, no es orgulloso, no busca lo suyo. Debemos tener cuidado que no sea la ira la que nos gobierne.
Santiago 1:19  Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea presto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;
1:20  porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Vamos a analizar una manera muy interesante en la que se solucionó un conflicto en la Biblia

Gen 13:1  Subió, pues, Abram de Egipto hacia el sur, él y su esposa, con todo lo que tenía, y con él Lot.
Gen 13:2  Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y oro.
Gen 13:3  Y volvió por sus jornadas de la parte del sur hacia Betel, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Betel y Hai;
Gen 13:4  al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová.
Gen 13:5  Y también Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, y vacas, y tiendas.
Gen 13:6  Y la tierra no podía darles para que habitasen juntos: porque sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar.
Gen 13:7  Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra.
Gen 13:8  Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.
Gen 13:9  ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si vas a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú vas a la mano derecha, yo iré a la izquierda.
Gen 13:10  Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto entrando en Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra.

En esta historia vemos como los pastores de Abraham y los de Lot tenían conflicto porque la tierra no era suficiente para los dos. Esto podía desencadenar en un conflicto entre Abraham y Lot. Pero Abraham buscó una solución basado en el amor que sentía por Lot y no en sus intereses.
Gen 13:8  Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.

Para Abraham la prioridad fue la relación con Lot “Porque somos hermanos”. Luego Abraham le da a Lot la decisión de hacia dónde quiere ir.

Gen 13:9  ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si vas a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú vas a la mano derecha, yo iré a la izquierda.

Es decir Abraham no pensó en sus propios intereses sino en los de Lot. El tenía todo el derecho de decirle a su sobrino hacia dónde ir, pero le dejó la decisión a él. Abraham cedió sus derechos por amor.
De igual manera cuando nosotros tenemos conflicto con los hermanos ¿no es mejor ceder nuestros derechos que dañar las relaciones con los demás?

Jesús cedió sus derechos cuando se humilló en la muerte en la cruz, para reconciliar al hombre con él.

1Co 6:7  En realidad, ya es una grave falla el solo hecho de que haya pleitos entre ustedes. ¿No sería mejor soportar la injusticia? ¿No sería mejor dejar que los defrauden?
1Co 6:8  Lejos de eso, son ustedes los que defraudan y cometen injusticias, ¡y conste que se trata de sus hermanos!

No debemos concentrarnos en protegernos nosotros a expensas de los intereses de los demás

CONCLUSIÓN

Los conflictos son inevitables. Recuerde que nadie es perfecto, y todos necesitamos de la misericordia de dios. Seamos objetivos y dejemos que el problema sea el problema, no la persona. Podemos tener desacuerdos basados en el amor.

Si tratamos nuestros desacuerdos a la manera de Dios, esto edificará a nuestras familias y a la Iglesia.

Tener desacuerdos es normal, y querer expresarlos es saludable. Lo importante es tener siempre la actitud correcta de respeto y amor. Intentando siempre escuchar y comprender las opiniones ajenas. Evitando ofender a Dios y al otro con nuestras palabras y acciones. Recordando que como hermanos somos parte de un mismo cuerpo.

Hugo Vásquez


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