martes, 25 de julio de 2017

Prédica - La Compasión de Jesús - Mateo 9:35-38

Introducción


Sobre todas las cosas en las que debemos imitar a Jesús, está la compasión. Ya que eso fue lo que más le caracterizó y fue su motivación para todo lo demás.  



Mat 9:35  Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia.
Mat 9:36  Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor.
Mat 9:37  «La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo a sus discípulos—.
Mat 9:38  Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo.»

1.- La compasión de Jesús es tomar la iniciativa
Mat 9:35  Jesús recorría todos los pueblos y aldeas

El ministerio de Jesús estuvo caracterizado por el anuncio de las Buenas Nuevas, pero también por milagros, curaciones, liberaciones, “sanando toda enfermedad y toda dolencia” Es decir por la compasión de quienes sufren.
Este relato se encuentra luego de varios milagros de Jesús. Pero lo interesante aquí es que vemos que Jesús “recorría todos los pueblos y aldeas”.  
Jesús no se sentaba a esperar que la gente con necesidad se acerque a él. Él tomaba la iniciativa de ir.  

Es interesante también que este pasaje enfatiza “pueblos y aldeas” no las grandes ciudades, que, aunque Jesús si las visitó, sabía que en los pueblos había mucha más necesidad.  
En definitiva, la compasión de Jesús era y es activa. Esta es una característica de Dios desde siempre. En el plan de nuestra salvación quien tomó la iniciativa también fue Dios. El ser humano tenía una gran necesidad, por causa del pecado, estábamos condenados a la muerte eterna. Pero, no fue el ser humano quien tomó la iniciativa y pidió que Jesús venga al mundo para pagar el precio de nuestros pecados y darnos salvación. La iniciativa fue de Dios.
Y lo mismo pasó cuando vino a la tierra fue él quien fue a buscar a los que necesitaban de su compasión. Como el pastor que deja las 99 ovejas y va en busca de la perdida.
Pensemos en nuestra vida. Muchas veces somos compasivos cuando alguien viene a nosotros con alguna necesidad. Pero ¿Alguna vez tomamos la decisión de salir nosotros a buscar la necesidad?
Es importante que aprendamos a tomar la iniciativa. Seamos intencionales en buscar ser compasivos con otros.

2.- La compasión de Jesús es estar atento a las necesidades
Mat 9:36  Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor.

Jesús miró a la gente para tener compasión. Miró su necesidad, estaban desamparadas sin nadie que las cuide, sin nadie que las guie como ovejas sin pastor.  

Para poder tener compasión de alguien debemos mirar la necesidad, es decir debemos estar atentos y sensibles a las necesidades. Muchas veces hay necesidades que están en nuestros ojos y no nos damos cuenta. Algunos somos más despistados que otros, pero es algo que tenemos que aprender.  
Jesús miró la necesidad

Gal 6:10  Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.

Pablo nos enseña que “Siempre que tengamos la oportunidad hagamos bien a todos”. La vida siempre nos presentará oportunidades para poder tener compasión de alguien. Debemos saber estar atentos y mirar.
“y en especial a la familia de la fe”
Aquí Pablo nos enseña a preocuparnos principalmente por las necesidades de los hermanos en la Iglesia. Para eso tenemos que mirar, y conocer cuáles son las necesidades de los hermanos.
¿Conocemos las necesidades de los hermanos de la Iglesia? ¿De los hermanos de su célula? ¿de su ministerio? ¿Conoce las necesidades de la persona que está sentada alado suyo?
¿Sabe si está deprimida? ¿Sabe si tiene un problema grande?
Muchas veces hay personas que por fuera aparentan estar bien, riéndose, haciendo bromas, pero por dentro no están bien, tal vez hay tristeza, dolor. Tenemos que aprender a ver un poco más allá de las apariencias y tener conversaciones un poco más profundas a veces.  
Debemos aprender a preguntar ¿Cómo estás? Pero no como un simple saludo, sino con sinceridad. Que nuestro interés por cómo están los demás sea genuino.
Jesús conoce nuestra necesidad, él no es indiferente

3.- La compasión de Jesús es actuar en favor de los demás
Mat 9:35  Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia.

Jesús no solamente tomó la iniciativa de ir, y de identificar la necesidad, sino que también actuó

Tomó cartas en el asunto

Jesús nunca fue como el Sacerdote y el Levita de la parábola del Buen Samaritano que vieron la necesidad, pero no hicieron nada. Él Identificó la necesidad más grande que es la Salvación y se dedicó a enseñar la Buenas Nuevas en las Sinagogas.  

La mejor forma de ser compasivo con las personas que no conocen a Jesús es predicarles el Evangelio

Pero también identificó las necesidades físicas y sanó enfermedades y toda dolencia. En la vida de Jesús el Evangelio y las obras de compasión estaban de la mano.  

Si queremos parecernos más a Jesús hoy nos toca a nosotros Enseñar las Buenas Nuevas del Reino, pero también sanar toda enfermedad y toda dolencia. Eso es lo que algunos autores llaman el Evangelio integral.  

Jesús dio su vida entera por amor a nosotros al morir en una cruz nos dio salvación y vida eterna. Muchas veces miramos a la cruz cómo el medio por el cual Dios nos salvó y estamos agradecidos por eso. Pero la cruz no es solamente eso, es también el ejemplo que Jesús nos dio de cómo debemos amar a los demás.

Joh 13:34  »Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros.

Luk 6:36  Sean compasivos, así como su Padre es compasivo.


4.- Se necesita siervos compasivos
Mat 9:37  «La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo a sus discípulos—.
Mat 9:38  Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo.»

Jesús sabía que había mucha necesidad tanto espiritual como material. Por eso el delegó a sus discípulos que siguieran con su misión. Pero aun así eran pocos, por eso Jesús les dice que oren al Padre por más obreros. 
Hoy en nuestro mundo también hay mucha necesidad, el mundo necesita de Jesús. Y hoy nosotros somos los llamados para tener compasión Enseñar las Buenas Nuevas y Sanar toda enfermedad y dolencia.
Pero para tener la compasión de Jesús debemos tener a Jesús en nuestro corazón. Solo él puede cambiar nuestro corazón y darnos la sensibilidad que necesitamos.
Al igual que en el tiempo de Jesús, los obreros aún hoy siguen siendo pocos.  
Debemos orar por más obreros, pero también debemos tomar la decisión de salir y continuar con la Misión que Jesús comenzó hace casi dos mil años atrás.

Conclusión
La misión de Jesús en esta tierra estuvo motivada por la compasión. Él tomó la iniciativa, fue sensible a las necesidades de las personas, y actuó según esa necesidad.  Hoy somos nosotros quienes debemos continuar con esa misión y motivados por la compasión debemos predicar el Evangelio del Reino de Dios, pero también sanar toda enfermedad y toda dolencia como él lo hizo.

Hugo Vásquez


Sígueme:

siguenos en facebook Canal de youtube siguenos en Twitter

No hay comentarios:

Publicar un comentario