miércoles, 22 de noviembre de 2017

Prédica - El ejemplo del Getsemaní

Introducción

¿Cuántos tienen problemas?
He hecho esta pregunta algunas veces y siguen levantando la mano. La razón es que todos en mayor o menor medida siempre vamos a enfrentar momentos difíciles en nuestras vidas.

En este mensaje vamos a hablar de un tema muy importante: La tristeza y el dolor. Son cosas con las que tenemos que enfrentarnos constantemente y muchas veces como cristianos esto causa conflicto con nuestra fe.
Pero vamos a ver como Jesús mismo tuvo que enfrentar momentos de dolor y tristeza y vamos a ver cómo él nos da un ejemplo de cómo afrontar nosotros estos momentos.



Mar 14:32  Fueron a un lugar llamado Getsemaní, y Jesús les dijo a sus discípulos: «Siéntense aquí mientras yo oro.»
Mar 14:33  Se llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a sentir temor y tristeza.
Mar 14:34  «Es tal la angustia que me invade que me siento morir —les dijo—. Quédense aquí y vigilen.»
Mar 14:35  Yendo un poco más allá, se postró en tierra y empezó a orar que, de ser posible, no tuviera él que pasar por aquella hora.
Mar 14:36  Decía: «Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.»
Mar 14:37  Luego volvió a sus discípulos y los encontró dormidos. «Simón —le dijo a Pedro—, ¿estás dormido? ¿No pudiste mantenerte despierto ni una hora?
Mar 14:38  Vigilen y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.»
Mar 14:39  Una vez más se retiró e hizo la misma oración.
Mar 14:40  Cuando volvió, los encontró dormidos otra vez, porque se les cerraban los ojos de sueño. No sabían qué decirle.
Mar 14:41  Al volver por tercera vez, les dijo: «¿Siguen durmiendo y descansando? ¡Se acabó! Ha llegado la hora. Miren, el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores.
Mar 14:42  ¡Levántense! ¡Vámonos! ¡Ahí viene el que me traiciona!»


1.- Tristeza inevitable
Jesús se encontraba en las últimas horas de su vida, el sabía lo que le iba a pasar. Muchas veces pensamos que Jesús al ser Dios el no iba a tener temor ni tristeza. Pero Jesús adoptó la naturaleza humana con todas sus limitaciones, el enfrentó el mismo dolor que cualquier ser humano tanto físico como emocional.  
En este texto dice que Jesús se sintió triste, otras traducciones dicen angustiado, porque el término en el griego expresa una tristeza muy grande
La TLA dice: muy pero muy triste.
No creo que podamos imaginarnos lo que Jesús sintió en ese momento al saber lo que iba a soportar al cargar con todo el pecado de los seres humanos.  
A veces pensar en eso me hace ver que mis problemas no son tan grandes.  
Sin embargo, en nuestras vidas también muchas veces enfrentaremos dolor. Los problemas son algo inevitable en la vida. La tristeza también es algo inevitable.  
Parte de ser un ser humano es vivir en una naturaleza caída donde tenemos: problemas de salud, emocionales, económicos. Vivimos rodeados de otros seres humanos que también son imperfectos y nos hacen daño. Por ser imperfectos muchas veces cometemos errores en la vida y tenemos que afrontar consecuencias difíciles.  

Es algo que tenemos que aprender a aceptar, no existe una fórmula mágica para poder decir “Pare de sufrir”
Es un engaño si alguien predica que al seguir a Jesús las cosas nos van a salir siempre bien y ya no vamos a estar tristes nunca más.
Incluso por el mismo hecho de ser cristianos muchas veces se nos presentan dificultades que otras personas no tienen. Y la Biblia mismo nos dice que esto será así siempre mientras estemos en este mundo caído.
Juan 16:33  Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.

Muchas veces como seres humanos no queremos aceptar el dolor en nuestra vida, quisiéramos estar por encima de todo esto.

Se repite la tentación del Edén “serán como Dios” Porque a veces ya no queremos ser humanos imperfectos en un mundo imperfecto, queremos ser como Dios.
Pero Jesús mismo en su humanidad estuvo dispuesto a enfrentar el dolor. Y lo más importante es que el nos ha dado un gran ejemplo de cómo podemos nosotros enfrentar las circunstancias difíciles de la vida.

2.- Oración y dependencia
Mar 14:35  Yendo un poco más allá, se postró en tierra y empezó a orar que, de ser posible, no tuviera él que pasar por aquella hora.

Este es uno de los momentos más impactantes en los Evangelios. Dice Lucas que el sudor de Jesús era como gotas de sangre por la presión que enfrentaba. Pero en medio de su dolor Jesús se postró en la tierra para orar al Padre.
La oración era una característica fundamental de la vida de Jesús
Jesús los llevó al huerto para orar, no solamente porque ya se aproximaba su hora sino porque esa era una costumbre de Jesús en toda su vida.
Muchas veces nosotros acudimos a Dios solo en los momentos difíciles, pero ¿El resto del tiempo? ¿Damos la importancia necesaria a la oración?
Muchas veces leemos en los Evangelios las grandes obras y milagros que Jesús hizo y solamente pensamos “es que Jesús es Dios” Pero no leemos que muchas veces antes de hacer algún milagro Jesús había pasado una noche entera orando.  
Cuando tenía que tomar decisiones importantes como elegir a sus 12 apóstoles Jesús pasó una noche entera orando.  
Jesús sabía la importancia de la oración para nuestras vidas que vemos que se molesta cuando los discípulos están dormidos mientras el oraba
Mar 14:37  Luego volvió a sus discípulos y los encontró dormidos. «Simón —le dijo a Pedro—, ¿estás dormido? ¿No pudiste mantenerte despierto ni una hora?
Mar 14:38  Vigilen y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.»

Muchas veces en medio de la tristeza y el dolor es cuando más podemos ser tentados. Dudamos del amor de Dios, queremos alejarnos de Dios, queremos buscar soluciones fáciles para los problemas haciendo cosas que no están bien a veces.
Pero Jesús dice: “Vigilen y oren para que no caigan en tentación”
Es en esos momentos cuando más tenemos que orar
Dice Lucas en un pasaje paralelo
Lucas 22:43  Entonces se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo.
22:44  Pero, como estaba angustiado, se puso a orar con más fervor, y su sudor era como gotas de sangre que caían a tierra

Mientras más tristes estemos con más fervor oremos
Una de las ventajas de una vida de oración y comunión con Dios es que produce en nuestra vida dependencia, confianza y sujeción a la voluntad de Dios
Mar 14:36  Decía: «Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.»

La expresión Abba es la forma en la que un niño se refería a su papá, Jesús se refiere de esa forma amorosa al Padre. Es interesante porque podemos pensar en un niño que cuando se lastima y llora busca a sus padres para que le consuele, para descansar en los brazos del padre. Jesús nos muestra que en el dolor podemos confiar en Dios de esa misma manera y acercarnos a él como un niño.
Cuando Jesús dice “Todo es posible para ti” en medio de la oración estaba declarando, o reafirmando su convicción de que Dios es soberano y que no hay nada que se escape de su control.
Cuan importante es en medio de las circunstancias difíciles recordarnos a nosotros mismo que Dios es soberano que no hay nada que se escape de su control.
Por más difícil que veamos la situación siempre Dios tiene la última palabra, él tiene el control
Si Dios permite cualquier circunstancia en nuestra vida es por alguna razón. Tal vez nosotros no entendemos, pero él si. Cuando comprendemos el principio de que Dios es soberano debemos aprender a sujetarnos y aceptar la voluntad de Dios.
Jesús nos da el más grande ejemplo
“No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú”
Jesús le está diciendo al Padre que si hay otra manera diferente de salvar a la humanidad que no sea morir en la cruz, hubiera preferido esa otra manera. Pero Jesús sabía que no hay otra manera, que la única manera de cumplir con el propósito de Dios era ir a la cruz. Y estuvo dispuesto a aceptar la voluntad de Dios y el propósito de Dios para su vida.  
Muchas veces nosotros no vemos, pero Dios puede usar las cosas difíciles de nuestra vida para sus propósitos. Para enseñarnos algo, para perfeccionar nuestro carácter, para dar testimonio a otras personas.
La oración de Jesús “no se haga mi voluntad sino la tuya” también es un ejemplo de como tenemos que dejar de creer que Dios existe para nuestros propósitos y empezar a vivir nosotros para los propósitos de Dios
Debemos dejar que nuestra vida se vaya acomodando a los propósitos de Dios

 3.- Actitud renovada
Mar 14:41  Al volver por tercera vez, les dijo: «¿Siguen durmiendo y descansando? ¡Se acabó! Ha llegado la hora. Miren, el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores.
Mar 14:42  ¡Levántense! ¡Vámonos! ¡Ahí viene el que me traiciona!»

Después de su tiempo de oración Jesús se levanta con todo el valor que necesitaba para enfrentar la prueba

¡Levántense! ¡Vámonos! ¡Ahí viene el que me traiciona!»
No dijo esto Jesús porque quería que huyan sino porque quería ir a enfrentar la prueba, porque sabía que esa era la voluntad de Dios.
Una vida de oración, de comunión y de dependencia a Dios va a producir en nosotros una nueva actitud ante las pruebas de la vida. Una vida de oración no nos librará necesariamente de las pruebas, tal vez en muchas ocasiones si Dios nos libre del dolor y el sufrimiento. Pero cuando el dolor es inevitable Dios no nos libra del dolor, pero si nos va a dar la fuerza necesaria para enfrentar el dolor.

Dios nos dará siempre una actitud renovada ante las circunstancias

Podemos tomar una actitud de autocompasión “pobre de mí” o podemos adoptar una actitud de confianza en la voluntad de Dios.  

En la oración, una persona se arrodilla delante de Dios para poder estar erguido ante los hombres y las circunstancias de la vida: En la oración una persona entra en el Cielo para poder enfrentar las batallas de la Tierra” William Barclay


Conclusión
Jesús es nuestro ejemplo
El dolor en si no es algo bueno, el dolor es malo. Pero Dios puede usar esos momentos duros para cumplir con sus propósitos.

Para enfrentar las circunstancias que nos causan tristeza, la dependencia de Dios es fundamental. Y esto se consigue por medio de una vida de oración y comunión con Dios. Lo cuál producirá en nosotros una actitud renovada ante las circunstancias.


Hugo Vásquez

Escucha el audio de la prédica 



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