miércoles, 14 de febrero de 2018

Prédica - Un Pueblo de Paz - Efesios 2:11-22

Introducción

 La historia de la humanidad es una historia de conflictos. Guerras, violencia, discriminación de todo tipo. Parece que los seres humanos somos especialistas en hacer enemistades con otras personas.

Pensemos en nuestro tiempo, el mundo todavía está lleno de conflictos, peleas, discusiones, en el hogar, en el trabajo, hasta en la Iglesia.  ¿Quién no ha tenido conflictos con otras personas? ¿Por qué es tan difícil llevarnos bien con todos?

Hoy vamos a hablar sobre este tema en base a un pasaje en la epístola a los Efesios.  

Efesios 2:11  Por lo tanto, recuerden ustedes los gentiles de nacimiento —los que son llamados «incircuncisos» por aquellos que se llaman «de la circuncisión», la cual se hace en el cuerpo por mano humana—
2:12  recuerden que en ese entonces ustedes estaban separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
2:13  Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo.
2:14  Porque Cristo es nuestra paz: de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando mediante su sacrificio el muro de enemistad que nos separaba,
2:15  pues anuló la ley con sus mandamientos y requisitos. Esto lo hizo para crear en sí mismo de los dos pueblos una nueva humanidad al hacer la paz,
2:16  para reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo mediante la cruz, por la que dio muerte a la enemistad.
2:17  Él vino y proclamó paz a ustedes que estaban lejos y paz a los que estaban cerca.
2:18  Pues por medio de él tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu.
2:19  Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios,
2:20  edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular.
2:21  En él todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un templo santo en el Señor.
2:22  En él también ustedes son edificados juntamente para ser morada de Dios por su Espíritu.

1.-  Un mundo en conflicto
Pablo llama “gentiles de nacimiento” a las naciones que no eran parte del pueblo de Israel. La historia de Israel con las naciones gentiles era una historia de enemistad. Los Israelitas se sentían el único pueblo amado por Dios, heredero de las promesas de Dios, eso les llevaba muchas veces a discriminar a las naciones gentiles. La circuncisión es un ejemplo de discriminación. Al usar el término “incircuncisos” para referirse a los extranjeros.    

Un judío no podía entrara a la casa de un gentil. Para un judío era prohibido ayudar a un no judío. Incluso existía un dicho: “ayudar a dar a luz a una mujer gentil es el peor pecado, ya que se trae a la vida a otro gentil.”
En el templo de Jerusalén existía el patio de los gentiles que estaba dividido del lugar para los judíos con un muro en donde estaba una inscripción que decía “cualquier gentil que pase este muro será sentenciado a muerte”
Por otro lado, no solo eran los judíos quienes discriminaban a otros pueblos, también los gentiles, especialmente los griegos. Ellos en cambio se sentían los más cultos por el idioma. A otros pueblos los llamaban bárbaros, una forma de decirles ignorantes.
En fin, los seres humanos somos buenos para ponernos barreras y para enemistarnos. En nuestro tiempo hay divisiones, raciales, culturales, sociales, económicas, divisiones ideológicas, Etc.
En nuestro país se ha vivido bastante división en los últimos tiempos por causa de la política. Muchas veces estas divisiones generan violencia. Y las divisiones llegan a tal punto que Incluso muchas veces hay violencia solamente por apoyar a algún equipo de fútbol.
En definitiva, parece que en nuestro mundo los conflictos son inevitables. Pero, el problema es que muchas veces dentro de la Iglesia se puede experimentar el mismo tipo de conflictos. También puede haber discriminación, racial, cultural, económica, ideológica. Etc.
Las diferencias políticas también llegan a la Iglesia, entre cristianos nos distanciamos por diferentes opiniones políticas.
El punto es que Dios nos diseñó a cada uno de nosotros diferentes, diferente manera de pensar, diferente color de piel, nos hizo nacer en diferentes lugares con diferente cultura. El problema no es que seamos diferentes. La pregunta que debemos hacernos es: ¿Cómo vivir en unidad a pesar de nuestras diferencias? 

 2.- Un amor que vence los conflictos
2:13  Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo.
2:14  Porque Cristo es nuestra paz: de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando mediante su sacrificio el muro de enemistad que nos separaba,
2:15  pues anuló la ley con sus mandamientos y requisitos. Esto lo hizo para crear en sí mismo de los dos pueblos una nueva humanidad al hacer la paz,

2.1.- Un amor que derriba barreras
Pablo enseña que por medio del sacrificio de Jesús el acerca a estos dos pueblos y forma un solo pueblo. Dice que mediante su sacrificio derribó el muro de enemistad haciendo referencia al muro del templo.  
Lo que Pablo está mostrando es que en la Iglesia de Dios deben derribarse todas estas barreras de enemistad. De los dos pueblos hizo una nueva humanidad, al estar en la Iglesia somos una nueva humanidad de paz.  Somos creados nuevamente. Ellos ya no eran judíos o gentiles, sino cristianos.  La misma idea la encontramos en Gálatas.
Gal 3:26  Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús,
Gal 3:27  porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo.
Gal 3:28  Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.

Nosotros podríamos decir que en Cristo ya no hay ni ideología, ni clase social, ni color de piel, sino que todos somos uno en Cristo Jesús. En la Iglesia debe acabarse todo tipo de discriminación
En la Iglesia debemos aprender a dejar de pensar como el mundo nos enseñó a pensar. Dejar de pensar que quien tiene más dinero es superior a los demás, o el que ha estudiado más tiene derecho a menospreciar al resto. O pensar que porque nací en cierto lugar, con cierto color de piel soy superior, todo eso debe derribarse cuando conocemos a Jesús.
Dejemos que Jesús derribe esas barreras que nos dividen

2.2.- Un amor que nos reconcilia
2:16  para reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo mediante la cruz, por la que dio muerte a la enemistad.
2:17  Él vino y proclamó paz a ustedes que estaban lejos y paz a los que estaban cerca.
2:18 Pues por medio de él tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu.

La muerte de Jesús lo primero que hace es reconciliarnos con Dios. El pagó el precio de nuestros pecados y nos regala la vida eterna. Pero una vez que hemos sido reconciliados con Dios, la consecuencia lógica es reconciliarnos con las demás personas.  
Al ser reconciliados con Dios experimentamos el amor de Dios, y es ese mismo amor el que nos motiva a amar a los demás a pesar de nuestras diferencias. Para estar reconciliados como seres humanos debemos estar reconciliados con Dios.
En medio de nuestras diferencias lo que debe estar primero es el amor de Dios. Podemos tener conflictos entre nosotros, pero más grande que el conflicto es el amor de Dios.
Dice Pablo que Jesús proclamó la paz a los que estaban lejos y a los que estaban cerca, es decir a Judíos y Gentiles, porque Jesús murió tanto por los unos como por los otros. Jesús murió por todos y cuando tengamos un conflicto con algún hermano en la Iglesia recordemos que es alguien por quien también Cristo murió, y quienes somos nosotros para ofender, o insultarlo por nuestras diferencias.
En nuestro país en tiempos de campañas políticas es muy común los insultos y las ofensas. Muchas veces las redes sociales se llenan de insultos, y muchas veces de cristianos. No es el problema tener un partido político, o una ideología, el problema es que muchas veces por apoyar nuestra posición recurrimos al insulto a los que piensan diferente, Y no nos damos cuenta que podemos estar insultando u ofendiendo a hermanos en Cristo que piensan diferente.
Recordemos siempre que hay algo más grande que nos une, algo que es más grande que nuestras diferencias, el amor de Dios demostrado en Cristo Jesús.  
La unidad no se alcanza desapareciendo nuestras diferencias, sino mostrándonos que lo que nos une es más grande que nuestras diferencias.
El amor de Dios nos convierte en un nuevo Pueblo de paz
  
3.- Un nuevo Pueblo que vive en unidad
2:19  Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios,
2:20  edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular.
2:21  En él todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un templo santo en el Señor.
2:22  En él también ustedes son edificados juntamente para ser morada de Dios por su Espíritu.

Pablo compara aquí a la Iglesia de Dios como un edificio que se va levantando. Es decir, es algo que está en construcción. La unidad en la Iglesia es algo que se debe ir edificando, no es algo que nace de un día para otro. Es algo en lo que tenemos que trabajar.  
Para que la Iglesia siga creciendo en personas es importante la unidad que ya tenemos los que ya somos parte de la Iglesia. Así como en una edificación para que pueda seguir creciendo, es importante que cada ladrillo, esté bien unido a los demás, caso contrario es peligroso.
Dice Pablo que se va edificando en el fundamento de los profetas y los apóstoles, es decir, es la Palabra de Dios la que nos guía en la unidad, la que nos guía en el crecimiento que necesitamos. Y el crecimiento solo se da si tenemos a Jesús como el centro. Sólo Jesús nos puede dar la unidad que necesitamos.  
El lema de la Iglesia es “con Cristo cumpliendo su misión” y nuestra misión es que la Iglesia de Dios crezca. Un hecho sociológico del crecimiento de Iglesias es que las Iglesias crecen cuando llega gente nueva y se siente bien con la gente que ya está en la Iglesia. Por lo general la gente no se queda en la Iglesia por la música bonita, por la comodidad del local, incluso al inicio ni siquiera por lo bien que alguien predique, al principio la gente se quedará en la Iglesia por el amor que recibió de parte de los que ya son miembros de la Iglesia. Es decir, el amor, la unidad que nosotros tengamos es fundamental en el crecimiento de la Iglesia.
Solo mediante el amor de Dios en nosotros es que podemos ser sal y luz en el mundo
Muchas veces podemos hablarle a la gente del amor de Dios o de los valores del Reino de Dios, pero muchas veces nuestras Palabras tal vez no tengan valor si la gente no puede ver en nosotros que vivimos los valores del Reino de Dios.
Sólo al mirar nuestro amor la gente querrá ser parte de nosotros
Jesús decía: “en esto conocerán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros”

Conclusión
En el mundo los conflictos van a ser inevitables. Pero existe una alternativa al conflicto, una alternativa a la violencia, y esa alternativa es Jesús.  Solo él puede ser nuestra paz y reconciliación.
El ser humano por lo general crea barreras, enemistades y divisiones. Pero al estar en Cristo podemos ser parte de una nueva humanidad, en donde las barreras son derribadas, donde lo que nos une es el amor de Jesús expresado en la cruz del calvario. Y en donde tenemos el propósito de seguir edificando este pueblo de paz, con Cristo como el centro de todo.
Hugo Vásquez 


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