lunes, 13 de agosto de 2018

PRÉDICA - ¡PONTE EN PIE! - LA MISIÓN DE EZEQUIEL

Introducción

Esa voz me dijo: «Hijo de hombre, ponte en pie, que voy a hablarte.» (Ezequiel 2:1)

 ¿Cuál es la diferencia entre estar sentado y estar en pie?








Cuando estamos sentados estamos cómodos, podemos descansar, pero cuando estamos en pie estamos listos y preparados para alguna tarea. En la vida hay ocasiones en las que necesitamos estar sentados, y hay ocasiones en las que necesitamos estar en pie.
El profeta Ezequiel tuvo un encuentro con Dios, y tuvo una visión de la Gloria de Dios, eso lo podemos leer en el capítulo 1.  Muchos profetas en el Antiguo Testamento recibieron una misión después de tener una visión, un encuentro con la Gloria de Dios.
En el capítulo 2 Dios le habla a Ezequiel sobre su misión y de eso vamos a aprender 4 principios:

1.- Tienes una difícil misión

Eze 2:3  Me dijo: «Hijo de hombre, te voy a enviar a los israelitas. Es una nación rebelde que se ha sublevado contra mí. Ellos y sus antepasados se han rebelado contra mí hasta el día de hoy.
Eze 2:4  Te estoy enviando a un pueblo obstinado y terco, al que deberás advertirle: “Así dice el SEÑOR omnipotente.”
Eze 2:5  Tal vez te escuchen, tal vez no, pues son un pueblo rebelde; pero al menos sabrán que entre ellos hay un profeta.

Ezequiel fue un profeta que fue llamado por Dios en tiempos del Exilio a Babilonia. El pueblo de Israel en el siglo VI antes de Cristo fue deportado a Babilonia por parte del emperador Nabucondonozor.
Antes de este tiempo Dios había advertido muchas veces al pueblo por medio de varios profetas de la destrucción que se les venía por causa de sus pecados. Pero la historia de Israel nos muestra que eran un pueblo con un corazón muy duro. Dios permitió que naciones extranjeras les opriman.
¿Pero piensan que eso sirvió para que se arrepientan?
En medio de ese contexto Dios hace un llamado al profeta Ezequiel. Dios le advierte que son una nación rebelde, obstinados, tercos y a ellos tenía que comunicarles la Palabra de Dios. La misión de Ezequiel no era fácil, la gente era tan dura de corazón que dice la tradición judía que Ezequiel murió en Babilonia a manos de los propios judíos a quienes tenía que predicar.
Pero Dios sabía que ellos necesitaban escuchar la Palabra de Dios. Dios por medio del profeta les estaba mostrando su misericordia, dándoles una nueva oportunidad de salvación, de liberación. Dios no quería que las consecuencias sean peores. Y aunque muchos lo rechazaron hubo algunos que tal vez si aceptaron el mensaje.
Dios le dice “Tal vez te escuchen, tal vez no” es decir, la responsabilidad de Ezequiel era la de predicar y los resultados ya no dependían de él.
Pensemos en nuestro tiempo. También hay mucha necesidad de Jesús. También estamos en medio de un pueblo desobediente y rebelde, también hay mucha gente obstinada y terca, con un corazón duro. Si miramos nuestro mundo el pecado está a la vuelta de la esquina, la violencia, la delincuencia, las ideologías a favor de la muerte, en contra del diseño original de la familia.
Pero Dios sigue teniendo misericordia de los seres humanos. Y por eso nos ha dejado una misión a nosotros. Por eso el mensaje que tenemos que predicar es que Jesús se entregó en una cruz por amor. De alguna forma Dios nos llama a ser como el profeta Ezequiel y llevar la Palabra de Dios.
Es interesante que a Ezequiel no le mandó Dios a naciones extranjeras como a otros profetas, sino a su misma nación.

Eze 3:4  Otra vez me dijo: «Hijo de hombre, ve a la nación de Israel y proclámale mis palabras.
Eze 3:5  No te envío a un pueblo de lenguaje complicado y difícil de entender, sino a la nación de Israel.
Eze 3:6  No te mando a naciones numerosas de lenguaje complicado y difícil de entender, aunque si te hubiera mandado a ellas seguramente te escucharían.
Eze 3:7  Pero el pueblo de Israel no va a escucharte porque no quiere obedecerme. Todo el pueblo de Israel es terco y obstinado.

Así mismo nosotros tenemos una misión a la que podemos comenzar desde nuestro barrio, nuestro lugar de trabajo, nuestra universidad, colegio Etc. No es fácil, es complicado, la gente nos va a rechazar, tal vez hasta nos insulten. Pero debemos aceptar nuestra misión.  
Ser cristiano significa haber aceptado la misión.

 2.- Necesitas “Ponerte en pie”
Eze 2:1  Esa voz me dijo: «Hijo de hombre, ponte en pie, que voy a hablarte.»
Eze 2:2  Mientras me hablaba, el Espíritu entró en mí, hizo que me pusiera de pie, y pude oír al que me hablaba.

Cuando Dios le dice que se ponga en pie es porque después de tener la visión de Dios en el capítulo anterior, Ezequiel cayó rostro en tierra en actitud de adoración.
Eze 1:28  El resplandor era semejante al del arco iris cuando aparece en las nubes en un día de lluvia. Tal era el aspecto de la gloria del SEÑOR. Ante esa visión, caí rostro en tierra y oí que una voz me hablaba

Pero esta vez Dios lo necesitaba de pie, porque quería que esté listo para cumplir su misión.
Si somos cristianos sabemos que tenemos una misión, pero muchas veces queremos permanecer sentados, y cómodos. Muchas veces incluso el Evangelio ha sido mal entendido y hay cristianos que piensan que Jesús lo que quiere es darnos más comodidad en nuestra vida. Pero, Dios no quiere darnos más comodidad, Dios quiere incomodarnos, como en el caso de Ezequiel, o en el caso de los apóstoles, en el Nuevo Testamento, como en el caso de Pablo. A Dios le gusta incomodarnos, pero no existe satisfacción más grande que cansarse de vez en cuando haciendo la obra de Dios.
¿Alguna vez se han cansado haciendo la obra de Dios?

Dios usa esta frase “hijo de hombre” muchas veces en Ezequiel. Es una forma de mostrarnos que Ezequiel era un ser humano común y corriente. Ezequiel no era un ser sobrenatural, con poderes especiales, no era un ángel. Dios pudo haber hecho su obra por medio de ángeles, pero el prefiere hacerlo con seres humanos como ustedes y como yo. Con las mismas debilidades como cualquier ser humano, con las mismas luchas, con las mismas tentaciones, con las mismas tristezas, las mismas enfermedades. De esa manera la gloria es solamente para Dios.  
Jesús mismo decidió hacerse hombre y aceptar las limitaciones de la naturaleza humana, pero decidió cumplir con su misión. Debemos aceptar nuestra misión, al reconocer que aún a pesar de nuestras debilidades quien va a hacer la obra es Dios
  
3.- Necesitas de la Palabra de Dios
Eze 2:8  Tú, hijo de hombre, atiende bien a lo que te voy a decir, y no seas rebelde como ellos. Abre tu boca y come lo que te voy a dar.»
Eze 2:9  Entonces miré, y vi que una mano con un rollo escrito se extendía hacia mí.
Eze 2:10  La mano abrió ante mis ojos el rollo, el cual estaba escrito por ambos lados, y contenía lamentos, gemidos y amenazas.
Eze 3:1  Y me dijo: «Hijo de hombre, cómete este rollo escrito, y luego ve a hablarles a los israelitas.»
Eze 3:2  Yo abrí la boca y él hizo que me comiera el rollo.
Eze 3:3  Luego me dijo: «Hijo de hombre, cómete el rollo que te estoy dando hasta que te sacies.» Y yo me lo comí, y era tan dulce como la miel.
Eze 3:4  Otra vez me dijo: «Hijo de hombre, ve a la nación de Israel y proclámale mis palabras.

“no seas rebelde como ellos” implica que nuestra misión tiene que ver también con nuestro testimonio.  
Ese rollo que Dios le da a Ezequiel representaba las Palabras mismas de Dios. En un momento Ezequiel vio lamentos y amenazas porque por un lado la Palabra de Dios nos habla de juicio, cuando no vivimos una vida conforme a ella. Pero cuando Ezequiel come el rollo dice que era tan dulce como la miel, porque cuando hacemos nuestra la Palabra de Dios ahí es dulce como la miel.
Me gusta la imagen de tener que comer la Palabra de Dios porque Jesús también decía “no solo de pan vivirá el hombre…”
“cómo hasta que te sacies” “come y luego ve a hablarles” Si queremos hablarles a otros acerca de Dios, nosotros debemos estar llenos de la Palabra de Dios.
Todos los que queremos llevar a otros al conocimiento de Dios, debemos estar llenos de ese conocimiento. Si no, solo podremos transmitir imágenes distorsionadas del Dios en el que creemos.
Tenemos que estar llenos de la Palabra de Dios para poder responder cuando alguien nos pide razón de nuestra fe.
No hay nada mejor que amar la Palabra de Dios, de sentirla como dice el profeta tan dulce como la miel y disfrutar eso cada día
Eze 3:10  Luego me dijo: «Hijo de hombre, escucha bien todo lo que voy a decirte, y atesóralo en tu corazón.

Necesitamos la Palabra para conocer lo que tenemos que predicar. Necesitamos la Palabra para tener la guía de Dios en medio de la misión, para saber reconocer en nuestra vida mismo cuál es la voluntad de Dios para cada cosa.  
Pero hay algo muy importante Dios nos da de su Palabra, pero también nos da de su Espíritu que nos ayuda a comprender su Palabra

4.- Necesitas del Poder de Dios
Eze 2:2  Mientras me hablaba, el Espíritu entró en mí, hizo que me pusiera de pie, y pude oír al que me hablaba.

Dios le dijo que se pusiera de pie, pero vemos que fue el Espíritu mismo quien lo levantó. Hasta para ponernos de pie, y estar listos para la obra de Dios necesitamos del Espíritu de Dios. Para todo en nuestra vida cristiana necesitamos del Espíritu de Dios

Eze 3:9  ¡Te haré inquebrantable como el diamante, inconmovible como la roca! No les tengas miedo ni te asustes, por más que sean un pueblo rebelde.»

Dios ya le había advertido que la misión iba a ser difícil, pero le promete que él mismo iba a capacitarlo. El nombre de Ezequiel significa fortalecido por Dios.  
Dios no nos va a pedir hacer nada que él mismo no nos capacite para hacerlo. Y aunque a veces la misión es difícil, aunque a veces la gente nos va a rechazar, aunque a veces la gente nos va a mirar mal. Dios dice: Te haré inquebrantable como el diamante, inconmovible como la roca.

Mar 13:11  Y cuando los arresten y los sometan a juicio, no se preocupen de antemano por lo que van a decir. Sólo declaren lo que se les dé a decir en ese momento, porque no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu Santo

Jesús advirtió a sus discípulos que por causa del Evangelio les iban a arrestar y poner a juicio. Pero Dios mismo les iba a  dar las palabras que tenían que decir.
Necesitamos del Espíritu Santo para hacer la obra de Dios. Para eso tenemos que preocuparnos en profundizar cada día más nuestra relación con Dios por medio de nuestros hábitos espirituales.

Conclusión
El libro de Ezequiel es muy interesante.  
Dios hoy por medio de estos libros de los profetas nos motiva a tomar una decisión de proclamar la Palabra de Dios en nuestro contexto. La misión no es fácil, a Ezequiel le costó su propia vida, a los apóstoles, a Pablo les costó también su vida.
Pero Dios nos ha prometido no dejarnos solos
“Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”
El Señor nos ha delegado una difícil misión, la cual nosotros debemos aceptar. Para eso debemos ponernos de pie, llenar nuestra mente con la Palabra de Dios, y estar conscientes de que la obra de Dios se hace con el poder de Dios.  

Hugo Vásquez

Para escuchar la prédica en audio:




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