lunes, 10 de septiembre de 2018

ESCOGIDOS CON UN PROPÓSITO - ESTUDIOS SOBRE EFESIOS - LECCIÓN 1


Introducción

¿Cuál es el propósito de nuestra vida? ¿Para qué existimos?
Estas son preguntas que los seres humanos se han planteado desde que se tiene uso de razón. Dar una respuesta adecuada a estas preguntas es fundamental para saber cómo debemos vivir nuestras vidas.


Hoy vamos a comenzar una serie de estudios sobre la epístola del apóstol Pablo a los Efesios. Este es un escrito muy importante para la vida de la Iglesia. En esta epístola Pablo se esfuerza por enseñar cuál es el propósito por el que existimos como Pueblo de Dios, cuáles son sus planes y cuáles son los principios que deben dirigir nuestra vida en comunidad.

En el primer capítulo de esta epístola hay un pasaje muy hermoso de alabanza a nuestro Dios en el que Pablo reconoce la grandeza de Dios y en donde agradece por todo lo que Dios ha hecho por nosotros y declara los propósitos por los cuales el nos ha escogido. 


Efesios 1:1  Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso:
1:2  Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.
1:3 Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo.
1:4  Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor
1:5  nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad,
1:6  para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado.
1:7  En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia
1:8  que Dios nos dio en abundancia con toda sabiduría y entendimiento.
1:9  Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad conforme al buen propósito que de antemano estableció en Cristo,
1:10  para llevarlo a cabo cuando se cumpliera el tiempo: reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra.
1:11  En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad,
1:12  a fin de que nosotros, que ya hemos puesto nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria.
1:13  En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido.
1:14  Éste garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.

En este pasaje, inmediatamente después de saludar a la Iglesia de Éfeso, Pablo comienza una seria de Alabanzas a Dios. En el versículo 3 dice:
1:3 Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo.

Pablo alaba a Dios porque los cristianos hemos sido “bendecidos en las regiones celestiales con toda bendición espiritual” Pero ¿De qué se tratan estas bendiciones? ¿Cuáles son las bendiciones espirituales que hemos recibido como cristianos?
Inmediatamente después Pablo procede a explicar:

1.- ESCOGIDOS PARA SER SANTOS
1:4  Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor

Pablo enseña que Dios nos escogió desde “antes de la creación del mundo,” es decir, desde la eternidad Dios ya tenía un propósito para nuestras vidas. Nada sucede por accidente, todo es parte del plan de Dios.
El hecho de que Dios haya pensado en nosotros desde antes de nuestro nacimiento ya es una gran verdad por la cual debemos sentirnos bendecidos. Sin embargo, en este pasaje más allá del hecho de que hemos sido escogidos, el énfasis está en el propósito de esta elección. Y como podemos ver, lo primero que Pablo dice es que hemos sido escogidos para ser santos.
Desde el primer versículo en el que Pablo saluda a la Iglesia ya se refiere a ellos como santos:
1:1  Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso:

¿Qué significa ser santo?
La palabra santo, en los idiomas bíblicos, griego y hebreo, tiene un sentido de pureza, de ser totalmente apartado para un propósito sagrado, y libre de toda contaminación.
Entonces, en un sentido estricto de la palabra, el único totalmente santo es Dios. Él es el único libre de toda impureza, y apartado de toda maldad. Pero, la Biblia nos enseña que él creó al ser humano a su imagen y semejanza, es decir también fuimos creados santos, y con el propósito de vivir en santidad. Lastimosamente esta santidad se perdió por causa del pecado desde el primer momento en el que Adan y Eva desobedecieron a Dios en el Jardín del Edén.  
A partir de ese momento, la vida de santidad se ha hecho imposible para todo ser humano, ya que todos venimos al mundo con una naturaleza pecaminosa, es decir, una inclinación en nuestra naturaleza que nos llevará inevitablemente a pecar.
Dice el apóstol Pablo en Romanos 5:12

Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron.

Pero, a pesar de esto el Plan de Dios tenía que proseguir, Dios quiere para si un pueblo santo y que viva en santidad.  Es por esta razón que Jesús vino al mundo, vivió una vida en completa santidad dándonos ejemplo a nosotros de cómo deberíamos vivir nuestra vida. Pero no solo eso, sino que Jesús al final de su vida murió en la cruz, cargando con nuestros pecados, para ofrecernos el perdón por medio de la fe en él. Esto es lo que conocemos como la Gracia de Dios. Es decir, este amor inmerecido que Dios tiene por nosotros. Por eso en el versículo 7 dice:

1:7  En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia

También dice Romanos 5:19
Porque así como por la desobediencia de uno solo muchos fueron constituidos pecadores, también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos

Es solamente por la muerte de Jesús en la cruz que nosotros somo justificados, y de alguna manera también somos santos, ya que él nos purifica y nos limpia de toda maldad. Solamente al estar en Cristo somos elegidos para ser santos.
Sin embargo, esta santidad tiene que comenzar a reflejarse en nuestra vida, el propósito de Dios es reflejar en nosotros un carácter cada vez más parecido al de Jesús.
El apóstol Pedro aconseja:

1Pe 1:14  Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia.
1Pe 1:15  Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó;
1Pe 1:16  pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo.»

Esto Dios lo hace posible por medio de su Espíritu. Cómo ya hemos estudiado anteriormente un cristiano tiene que producir el fruto de la semejanza a Cristo:

Gal 5:22  En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad,
Gal 5:23  humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas

Entonces los cristianos somos escogidos para ser santos, ya que Jesús nos purifica y nos limpia de nuestros pecados, y por medio de su Espíritu nos capacita para vivir en santidad. Suficiente razón para sentirnos bendecidos espiritualmente.
  

2.- ESCOGIDOS PARA SER ADOPTADOS COMO HIJOS DE DIOS
1:5  nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad,

Otra de las bendiciones espirituales de las que somos participes al ser cristianos es que somos adoptados como hijos de Dios. Es decir, las relaciones entre Dios y nosotros cambian radicalmente. Anteriormente éramos de alguna manera enemigos de Dios. Estábamos lejos de su presencia.
Romanos 3:23 dice:

pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios

Pero ahora, por medio de la fe en Jesús pasamos a ser hijos de Dios.
Juan 1:12 dice:

Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios

No existe una bendición más grande que poder ser hijos de Dios. Poder disfrutar de nuestra relación con Dios, así como un niño disfruta de la presencia de su Padre. Poder disfrutar de la protección y seguridad que solo Dios nos puede dar. Disfrutar del consuelo en momentos de dolor. Etc.
Un beneficio muy importante de ser hijos de Dios es que nos convertimos en herederos de las promesas de Dios. Dice el versículo 11:

1:11  En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad,

Todos los cristianos tenemos una esperanza, y es la de disfrutar plenamente en un futuro del Reino de Dios y la vida eterna. Esta esperanza nos ayuda y nos motiva para enfrentar las dificultades del tiempo presente sabiendo que Dios algún día renovará todas las cosas y podremos disfrutar plenamente de su presencia en un Reino de paz.
Sin embargo, estas promesas de Dios de alguna forma ya las comenzamos a vivir en el tiempo presente, ya que, el Reino de Dios es una realidad que ya la comenzamos a vivir los cristianos al experimentar el gobierno de Dios en nuestras vidas, pero que tendrá un cumplimiento perfecto al final del tiempo. Y Dios nos ha dado garantías de que eso va a suceder al darnos el Espíritu Santo y sellarnos con el mismo, como dicen los versículos 13-14

1:13  En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido.
1:14  Éste garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria. 

Otro de los beneficios que tiene el ser hijos de Dios es que ahora somos parte de una familia mucho más grande. Todos quienes somos hijos de Dios ahora somos hermanos los unos de los otros. Ya no estamos solos.
Esto tiene una aplicación en nuestra vida como iglesia. Ya que vemos que el propósito de Dios es que vivamos juntos como una comunidad de hermanos. En donde debemos cuidar los unos de los otros, en donde debemos mostrar el amor como fruto del Espíritu de Dios.
Sobre todo esto hablaremos más adelante conforme avancemos en el estudio de esta epístola.


3.- ESCOGIDOS PARA LA GLORIA DE DIOS
Habíamos mencionado que todo este pasaje de Efesios es una Alabanza a Dios

1:3 Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo.

Ya que el único que merece llevarse toda la Gloria por las cosas que ha hecho por nosotros es Dios. El versículo 6 dice que todo lo hizo para alabanza de su gloriosa gracia.
1:6  para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado.

Y en el versículo 12 también dice que el propósito de nuestra vida también tiene que ser alabarle por todo lo que ha hecho por nosotros:

1:12  a fin de que nosotros, que ya hemos puesto nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria.

Es decir, si en realidad nosotros reconocemos todas las bendiciones espirituales que Dios nos ha dado:
Nos ha hecho santos, cuando éramos pecadores y merecíamos la muerte. Pero por su amor se entregó por nosotros. Nos hizo parte de su familia al hacernos sus hijos, y con eso también nos hizo herederos de sus promesas.
Estas son suficientes razones para ahora vivir una vida de alabanza y gratitud a Dios.  
Debemos vivir una vida que reconoce a cada momento que todo lo que somos y todo lo que hacemos es solamente por la Gracia de Dios.
Si nosotros vivimos una vida de acuerdo con los propósitos de Dios para nosotros, nuestra vida mismo será un cántico de alabanza para la gloria de Dios.
Jesús alguna vez dijo que nuestras buenas obras lograrán que la gente de gloria a Dios.

Mat 5:16  Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.


Conclusión
En este primer pasaje de Efesios, Pablo nos ha enseñado varias cosas importantes:
Nos ha mostrado quienes somos como Iglesia y cuál es el propósito por el que hemos sido elegidos por Dios. Este es el primer paso para saber cómo conducirnos en nuestro día a día. Solo cuando tenemos claro quiénes somos, sabremos como debemos comportarnos. 

Comprender los propósitos por los que hemos sido creados, y comprender todo lo que Dios ha hecho por nosotros para que estos propósitos se cumplan, es suficiente razón para vivir una vida de alabanza a Dios.

Hugo Vásquez  

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