miércoles, 26 de septiembre de 2018

SALVOS POR GRACIA - ESTUDIOS SOBRE EFESIOS - LECCIÓN 3

Introducción


Como hemos hablado en las lecciones anteriores Dios nos ha creado con un propósito. Lastimosamente nosotros muchas veces no somos conscientes de eso y hacemos cosas que están en contra del propósito de Dios para nuestras vidas. Muchas veces le fallamos a Dios. Pero la buena noticia es que tenemos un Dios que nos ama de tal manera que nos ofrece su perdón ya que él mismo nos ha salvado solamente por gracia.


En este pasaje de Efesios veremos la realidad de lo que significa el Evangelio. La Buena Noticia de que a pesar de nuestros pecados Dios nos ha rescatado, y no solo eso, sino que nos ha dado una nueva vida. 

Efesios 2:1  En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados,
2:2  en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia.
2:3  En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios.
2:4  Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros,
2:5  nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!
2:6  Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales,
2:7  para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús.
2:8  Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios,
2:9  no por obras, para que nadie se jacte.
2:10  Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.


1.- MUERTOS EN EL PECADO
Efesios 2:1 En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados,

En este texto el apóstol Pablo se refiere a la vida que tenían los Efesios cuando estaban sin Cristo.  Y lo resume diciendo que estaban muertos en sus transgresiones y pecados. Dos palabras que se refieren a la misma realidad de desobedecer la voluntad de Dios.


¿Qué es el pecado?
En las lecciones anteriores hemos hablado acerca del propósito por el cuál Dios nos creó y sobre las cosas que Dios espera de sus hijos. Entonces vivir la vida sin tener en cuenta todo eso es pecado. Es todo lo que hacemos que está en contra de la voluntad de Dios.
Todos los seres humanos nacemos con una naturaleza inclinada hacia el pecado, desde el momento mismo en el que en el Jardín del Edén Adan y Eva desobedecieron, todos heredamos esta naturaleza. Desde ahí en adelante seguir nuestros propios deseos, nuestra propia voluntad, y nuestros propios propósitos nos aleja de Dios.
 2:3  En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios.

¿Cuáles son las consecuencias del pecado?
Una de las consecuencias del pecado, así como Dios se los advirtió a Adán y Eva es la muerte.
Dice Génesis 2:17
pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás.»

Desde ese preciso momento la muerte física entró en el mundo, pero también la muerte espiritual que es vivir una vida separado de Dios, en esta vida y también por la eternidad.
Dice Romanos 3:23
pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios

Es por esta razón que Pablo usa la frase “muertos en transgresiones y pecados”

La universalidad del pecado
Es fácil darse cuenta de que el mundo que no tiene a Cristo se encuentra lleno de pecado. Solamente al encender el televisor y mirar las noticias, o al revisar las redes sociales, nos damos cuenta de tanta violencia, crímenes, inmoralidad sexual, deshonestidad Etc.
Es verdad que alguien puede decir: Pero no son todos, hay gente que es buena, hacen obras de caridad, se preocupan por los demás. Etc. Sin embargo, aun cuando muchas obras humanas parecen buenas, debemos comprender que la santidad de Dios implica perfección moral, y eso nadie la tiene. Debemos comprender que a los ojos de Dios no solamente cuentan nuestras obras externas sino también las intenciones de nuestro corazón.
En definitiva, al compararnos con la santidad de Dios nadie podría alegar que es una buena persona.
Marcos 10:17-22 nos cuenta la siguiente historia:

10:17  Cuando Jesús estaba ya para irse, un hombre llegó corriendo y se postró delante de él. —Maestro bueno —le preguntó—, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?
10:18  —¿Por qué me llamas bueno? —respondió Jesús—. Nadie es bueno sino sólo Dios.
10:19  Ya sabes los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre.”
10:20  —Maestro —dijo el hombre—, todo eso lo he cumplido desde que era joven.
10:21  Jesús lo miró con amor y añadió: —Una sola cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.
10:22  Al oír esto, el hombre se desanimó y se fue triste porque tenía muchas riquezas.

En esta historia vemos un hombre que se acerca a Jesús para preguntarle lo que tiene que hacer para heredar la vida eterna. Jesús le dice que guarde los mandamientos y le cita algunos de carácter moral. El hombre rápidamente responde que los ha guardado todos. Es decir, el creía que era una buena persona, y probablemente se creía merecedor de la vida eterna. Pero Jesús le responde: “una cosa te falta.” Jesús sabía que él no era perfecto, sabía que su amor por las riquezas era más grande que su amor por el Reino de Dios.
En la vida de cada ser humano siempre habrá algo que falta por hacer. En el caso del hombre de la historia era el amor por las riquezas, pero cada persona tiene diferentes debilidades, que siempre nos acompañaran durante nuestra vida. Jesús siempre nos repetirá “aún te falta una cosa”
Es por esta razón que debemos tomarnos muy en serio la realidad del pecado, ya que aun cuando ya somos cristianos todavía hay muchas cosas en nuestro corazón que necesitan ser cambiadas.
Hay pecados externos que son fácilmente identificables por otros, como las adicciones, conductas inmorales. Pero también hay pecados internos, del corazón que no son fácilmente identificables, como los resentimientos, la falta de perdón, la falta de amor, los pensamientos de lujuria. Etc. Y el problema suele ser que muchas veces juzgamos solamente en base a los pecados externos, pero no reflexionamos en los pecados de nuestro corazón.

Hasta este punto la situación de la humanidad se ve muy mal, sin Cristo seríamos como muertos en vida, y lo que es peor, dice Pablo que seríamos objetos de la ira de Dios.
2:3  En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios.
Pero lo bueno de la historia es que, aunque Dios aborrece el pecado tiene misericordia del ser humano pecador.

2.- VIVOS POR LA GRACIA DE DIOS
2:4  Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros,
2:5  nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!

En vista de la incapacidad del ser humano de salvarse a si mismo Dios mostró su gracia al hacerse hombre en Jesús y morir por nuestros pecados. De esa manera se muestra la gracia de Dios. Ese favor inmerecido. El regalo de la vida eterna. Pablo lo explica de mejor manera más adelante:
2:8  Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios,
2:9  no por obras, para que nadie se jacte.

Algo que hace diferente al cristianismo de cualquier otro tipo de religión es precisamente el concepto de la salvación por la Gracia de Dios. Muchas religiones en el mundo enseñan que el ser humano debe hacer obras para ganarse el amor de Dios y la salvación. Sin embargo, como ya hemos visto esto para el ser humano es imposible por su naturaleza. Entonces es solamente la misericordia de Dios la que puede salvarnos.
Un asunto muy importante es que Pablo dice que somos salvos por gracia por medio de la fe. Es decir, es por medio de la fe en Jesús que nos apropiamos de esa gracia de Dios está ofreciendo a toda la humanidad.

¿Qué es la fe?
Es importante detenernos un poco a reflexionar sobre el concepto de fe, ya que en muchas ocasiones se puede mal interpretar esta palabra y pensar que fe es solamente una creencia intelectual sobre las verdades escritas en la Biblia. Pero dice Santiago 2:19
¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan

Entonces la fe que agrada a Dios es mucho más que solamente creer con nuestra mente, eso solo es parte, pero también hay que confiar totalmente con nuestro corazón en lo que Dios es, y lo que ha hecho por nosotros. Y al tener esa confianza plena de quién es Dios no nos queda otra opción que entregarnos a él y confesarlo en nuestra vida como nuestro Señor y Salvador.     
Dice Romanos 10:9
que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.

Al confesar en nuestra vida a Jesús como nuestro Señor, involucra que estamos dispuestos a aceptar que el es nuestro Rey, y nosotros ahora vivimos para él.

3.- TESTIMONIOS DE LA BONDAD DE DIOS
2:6  Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales,
2:7  para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús.

El apóstol Pablo nos enseña que Dios hizo todo esto para mostrar las riquezas de su gracia y su bondad que se ha derramado sobre nosotros. Es decir, el propósito de Dios al salvarnos por su gracia es que ahora nosotros podamos ser testimonio delante de las demás personas del amor y la bondad de Dios. Que podamos mostrar con nuestras vidas que tenemos un Dios que tiene el poder para cambiar a cualquier persona.
Pero para eso debemos vivir una vida de obediencia, una vida de buenas obras. Pero la buena noticia es que Pablo dice que Dios ya preparó de antemano esas buenas obras:
2:10  Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.

Como podemos ver, todo se trata del plan de Dios, él nos escogió con un propósito, y aquí nos dice que él de antemano y tenía preparadas las buenas obras por las que tenemos que andar.  Cada momento en nuestra vida se nos presentará la oportunidad de hacer una buena obra que glorifique a Dios. Dios pondrá ahí las oportunidades, pero siempre tenemos la opción de decidir si obedecer o no a Dios.
Debemos recordar también que aún la capacidad de hacer la voluntad de Dios es producto de su Gracia, el nos da de su Espíritu que nos da una nueva vida, de alguna manera nos resucita de la muerte espiritual que produce el pecado.

Conclusión
En este pasaje el apóstol Pablo nos recuerda sobre la seriedad del pecado. Produce la muerte, nos hace objetos de la ira de Dios. Pero al mismo tiempo nos ayuda a mirar a nuestro Dios de misericordia que por gracia se entregó por nosotros para salvarnos del pecado y de las consecuencias de este.    

Ahora nos toca a nosotros ser testimonio de esa gracia y es bondad, viviendo vidas consagradas para Dios y para su Reino, aprovechando en cada momento las oportunidades de hacer las obras que agraden a Dios. 


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