miércoles, 9 de enero de 2019

CRECER EN UNIDAD - ESTUDIOS SOBRE EFESIOS - LECCIÓN 7

Introducción

 Sabemos que uno de los propósitos por los cuales Dios nos ha creado es para ser parte de su Pueblo, es decir, ser parte de la Iglesia a la que también se le llama el Cuerpo de Cristo.

Pero Dios quiere que su pueblo crezca, tanto exteriormente al predicar el Evangelio y que más personas se adhieran a la Iglesia, pero también debemos crecer interiormente al esforzarnos por vivir en santidad, en amor, y así crecer todos también espiritualmente. 


Para cumplir estos propósitos la Biblia nos enseña que es algo fundamental que como cristianos aprendamos a vivir en unidad, y como hemos hablado en lecciones anteriores esto suele ser algo muy difícil entre seres humanos imperfectos. Pero en el pasaje que vamos a estudiar hoy el apóstol Pablo nos da algunos consejos prácticos de cómo podemos crecer como Pueblo de Dios por medio de fomentar la unidad entre quienes ya somos parte de este Pueblo.


Efesios 4:1  Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido,
4:2  siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor.
4:3  Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.
4:4  Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza;
4:5  un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo;
4:6  un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por medio de todos y en todos.
4:7  Pero a cada uno de nosotros se nos ha dado gracia en la medida en que Cristo ha repartido los dones.
4:8  Por esto dice: «Cuando ascendió a lo alto, se llevó consigo a los cautivos y dio dones a los hombres.»
4:9  (¿Qué quiere decir eso de que «ascendió», sino que también descendió a las partes bajas, o sea, a la tierra?
4:10  El que descendió es el mismo que ascendió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.)
4:11  Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros,
4:12  a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo.
4:13  De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo.
4:14  Así ya no seremos niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza y por la astucia y los artificios de quienes emplean artimañas engañosas.
4:15  Más bien, al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo.
4:16  Por su acción todo el cuerpo crece y se edifica en amor, sostenido y ajustado por todos los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro.


1.- ESFORZÁNDONOS EN MANTENER LA UNIDAD
Efesios 4:1  Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido,
4:2  siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor.
4:3  Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.

Cuando el apóstol Pablo les dice a los Efesios en el verso 3 que se esfuercen por mantener la unidad, es porque no es algo que sea fácil. Pero es algo en lo que debemos poner empeño, debemos ser solícitos y dedicados. Sobre todo, porque como dice el verso 1, vivir en unidad es vivir “de una manera digna del llamado que han recibido”.

En lecciones anteriores hablamos de cómo Dios nos ha llamado, de cómo él nos ha salvado solamente por gracia. Hemos hablado también del inmenso amor que Dios nos tiene. Entonces vivir teniendo todo eso en mente nos hace procurar vivir de una manera digna del llamado que hemos recibido.

En el versículo 2 el apóstol menciona 4 virtudes que nos ayudarán a vivir siempre en unidad:

Humildad. – Es muy importante para mantener la unidad dentro del Pueblo de Dios el ser humildes. Es decir, el no sentirnos nunca superiores a los demás, sino más bien tratar a todos siempre con amor, dando un trato preferencial a otros antes que a uno mismo. 
Cómo dice Pablo en Filipenses 2:3

No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.
   
Debemos tener presente que ser humildes no significa tampoco sentirse menos que los demás. Eso es más bien algún problema con nuestra autoestima. Si no, más bien, para poder dar un trato preferencial a otros se necesita estar muy seguro de quien es uno, en especial teniendo en cuenta nuestra identidad en Cristo.

Recordemos el ejemplo de Jesús lavando los pies de sus discípulos en Juan 13:1-17. En otras palabras, la humildad se traduce en el servicio mutuo.

Amabilidad. -  Saber tratarnos unos a otros con amor es esencial para mantener la unidad. La palabra que la NVI traduce como amabilidad y la Reina Valera como mansedumbre significa la virtud de no tratar violentamente a los demás, y tampoco responder con violencia cuando alguien nos agrede. Esto es seguir también el ejemplo de Jesús que incluso en la cruz el oró por quienes le lastimaban. (Lucas 23:34)

Paciencia. – La paciencia es esa virtud de saber soportar mucho las circunstancias de la vida antes de reaccionar mal. Y muchas veces las circunstancias por las que más perdemos la paciencia son ocasionadas por personas. Es por esa razón que el apóstol Pablo nos recomienda como una clave para mantener la unidad el poder desarrollar la paciencia. Recordemos que todas estas virtudes son fruto del Espíritu Santo. Entonces la clave para desarrollarlas depende en gran parte de nuestra vida devocional, de nuestra relación íntima con Dios.

Tolerancia. -  Debemos recordar siempre que cada ser humano es diferente. Dios nos diseñó a cada uno con una mente propia, con diferente cultura, nacimos en contextos diferentes y tuvimos diferente educación. Es por esta razón por la que muchas veces se nos hace más fácil convivir con ciertas personas y más difícil con otras. Pero debemos recordar que ante los ojos de Dios todos somos iguales, todos nos debemos el mismo amor y respeto. Entonces aprender a vivir con nuestras diferencias es algo en lo que debemos ejercitarnos cada día.

Dice Pablo en Gálatas 3:28
Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús

Lo más importante es que todas estas virtudes nacen del amor, y este a su vez es algo que solamente Dios puede poner en nuestros corazones.
Al poner en práctica todo esto nos estaremos esforzando por mantener la unidad y podremos vivir en paz como es el deseo de Dios:

4:3  Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.

Un dato muy interesante es que la palabra que aquí se traduce por “vínculo” en tiempos del apóstol Pablo se refería a una cadena con la que ataban a los prisioneros unos a otros de manera que no puedan escapar. Ahora Pablo nos dice que nosotros debemos sentirnos unidos de esa misma manera unos a otros mediante el vínculo de la paz.


2.- ENFOCADOS EN LO QUE NOS UNE
4:4  Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza;
4:5  un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo;
4:6  un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por medio de todos y en todos.

En estos versículos el apóstol nos recuerda aquellas cosas que nos unen:
Un solo cuerpo. - Primero dice que somos un solo cuerpo. Cómo ya hemos mencionado en ocasiones anteriores la metáfora que usa Pablo de la Iglesia como Cuerpo de Cristo es muy importante ya que nos ayuda a darnos cuenta de que somos parte del mismo cuerpo, y que dependemos los unos de los otros.
Un solo Espíritu. - Hay también un solo Espíritu, que es quien nos capacita para vivir en unidad, nos capacita para vivir la vida cristiana en todas sus facetas.
Una sola esperanza. - Es muy importante recordar que compartimos la misma esperanza en Jesús, de la vida eterna y el Reino de Dios.
Un solo Señor. - Jesús es el dueño de nuestras vidas, ya no nos pertenecemos a nosotros mismos. El nos compró con su sangre. Ahora todos le pertenecemos a él. Eso es lo más grande que nos puede unir.
Una sola fe y un solo bautismo. -  Todos pasamos a ser parte del Pueblo de Dios por la fe, y es por esa misma fe que nos mantenemos firmes. Y es a partir de esa misma fe que somos bautizados, tanto espiritualmente al recibir al Espíritu de Dios, como también exteriormente cuando nos bautizamos en agua dando testimonio público de que ahora le pertenecemos a Cristo.  
Un solo Dios y Padre. -  Por sobre todas las cosas debemos recordar que tenemos el mismo Padre, es decir somos hermanos. Esto es algo que cada vez deberíamos tomarlo más seriamente. Ya que muchas veces en la Iglesia nos decimos hermanos solamente como una costumbre y no porque en realidad lo sintamos de esa manera.

Enfocarnos en las cosas que nos unen es más importante que aquellas diferencias por las que muchas veces nos dividimos.

3.- CUMPLIENDO CON NUESTRA MISIÓN
4:7  Pero a cada uno de nosotros se nos ha dado gracia en la medida en que Cristo ha repartido los dones.
Para que la Iglesia pueda crecer, tanto interiormente como exteriormente Dios nos ha dado a cada uno de nosotros dones. Es decir, alguna habilidad especial que podemos poner al servicio de la Iglesia, al servicio de otras personas y para la gloria de Dios.
Nadie en el Pueblo de Dios puede decir que no tiene nada con qué aportar. Dios a cada uno de nosotros nos ha dado de su gracia y sus dones.
Dice Pedro en 1 Pedro 4:10
Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas.

Es por eso por lo que es muy importante que sepamos identificar de qué manera cada uno de nosotros puede servir al Reino de Dios. No todos tenemos las mismas funciones, Dios nos quiere a cada uno en un lugar importante.  Por eso dice Pablo más adelante:
4:11  Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros,
4:12  a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo.
Este texto nos muestra que para que su iglesia iniciara en el crecimiento Dios uso diferentes personas y en diferentes funciones.
Actualmente también en la organización de cada Iglesia tenemos misioneros, pastores, ancianos, líderes, maestros y más siervos en cada uno de los ministerios. Pero esto no quiere decir que nadie sea más importante, simplemente cada uno cumple la función que Dios le ha llamado a desempeñar.   

4.- EDIFICANDO EL CUERPO DE CRISTO
4:12  a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo.
4:13  De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo.
4:14  Así ya no seremos niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza y por la astucia y los artificios de quienes emplean artimañas engañosas.
4:15  Más bien, al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo.
4:16  Por su acción todo el cuerpo crece y se edifica en amor, sostenido y ajustado por todos los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro.

En estos versículos finales Pablo nos muestra que el propósito de todo lo que ha mencionado anteriormente es que la Iglesia sea edificada. Como hemos mencionado, la iglesia debe crecer interiormente, ya que al poner cada uno sus dones al servicio de Dios, seremos capacitados, edificados, llegaremos a la unidad de la fe. Seremos maduros espiritualmente para que como dice el verso 14 no seamos llevados por todo viento de enseñanza, sino que permanezcamos firmes en la Palabra de Dios.
También viviremos en amor y santidad procurando llegar a ser como aquel que es nuestra cabeza, es decir, Cristo.
Pero la Iglesia también debe crecer exteriormente, pero por eso el verso 16 nos recuerda que si el cuerpo esta unido por todos los ligamentos, y poniendo cada cual sus dones al servicio de Dios el cuerpo también crecerá exteriormente. Dios añadirá a más personas para que sean parte de su Pueblo. Pero para eso debemos comenzar nosotros viviendo la unidad en amor.

Conclusión

Todos los cristianos tenemos que hacer todo lo que esté de nuestra parte para vivir en unidad. Enfocándonos en las cosas que nos unen, poniendo nuestros dones al servicio de Dios, para así seguir creciendo en nuestra fe y edificando la Iglesia como el Cuerpo de Cristo.   

Hugo Vásquez

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