miércoles, 27 de febrero de 2019

EDIFICAR EL MATRIMONIO - ESTUDIOS SOBRE EFESIOS - LECCIÓN 10


Introducción

En lecciones anteriores hemos hablado de la importancia de vivir de una manera diferente como base de edificar nuestra vida en Cristo, y crecer en nuestra vida en comunidad. Pero la base de una comunidad es siempre la familia, y la base de la familia es el matrimonio. Es desde ahí en donde tenemos que comenzar a poner en práctica todos los principios que el apóstol Pablo nos enseña en Efesios sobre nuestro crecimiento espiritual.
En el pasaje que vamos a tratar hoy el texto habla precisamente de nuestras relaciones conyugales, obviamente desde la perspectiva de vivir como hijos de luz que se trató la lección anterior.


Efesios 5:21  Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.
5:22  Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor.
5:23  Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo.
5:24  Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo.
5:25  Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella
5:26  para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra,
5:27  para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable.
5:28  Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo,
5:29  pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia,
5:30  porque somos miembros de su cuerpo.
5:31  «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.»
5:32  Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia.
5:33  En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.

Es alarmante en nuestro tiempo las estadísticas sobre los divorcios. Parece que jurarse amor para toda la vida es cosa del pasado. Dentro de la consejería cristiana, las crisis matrimoniales son algo muy común, y al mismo tiempo algo muy serio, ya que la voluntad de Dios es que evitemos el divorcio a toda costa, recordando siempre que hombre y mujer al unirse en matrimonio se convierten en un solo ser, y lo que Dios ha unido no lo pueden separar los seres humanos.
Jesús dijo en Mateo 19:6

Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

Es por esta razón que Dios nos ha dejado en su Palabra consejos muy buenos sobre las relaciones conyugales, en donde plantea responsabilidades tanto de las esposas y de los esposos. Pero todo dentro del marco del texto anterior. Para vivir como hijos de luz, llenos del Espíritu santo y como dice el verso 21 sometiéndonos unos a otros por reverencia a Cristo.
5:21 Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.
Es decir, buscando cada uno el bienestar del otro antes que el de uno mismo. Dar preferencia al otro es la forma más básica de mostrar el amor.
Luego comienza el texto a describir las responsabilidades de las esposas.

1.- RESPONSABILIDADES DE LAS ESPOSAS
5:22  Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor.
5:23  Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo.
5:24  Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo

Escuchar en medio de una sociedad machista la palabra sometimiento, puede prestarse a muchos malentendidos. De igual manera decir que el esposo es cabeza de su esposa, también se puede prestar a que algunos piensen que la Biblia presente al hombre como alguien más importante que la mujer. Y eso es totalmente falso.

Lo que no significa sometimiento
Sometimiento no significa en ninguna circunstancia un derecho del esposo para humillar a su esposa. Tampoco significa que el esposo puede maltratar y obligar por la fuerza a que la esposa cumpla su caprichosa voluntad. Y mucho menos si la voluntad del esposo está en contra de la voluntad de Dios. Debemos recordar lo que la Biblia afirma en Hechos 5:29
—¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres! —respondieron Pedro y los demás apóstoles—.

Otro error de interpretación muy grabe del texto en el verso 23 es que al decir que el esposo es cabeza de la esposa muchos piensen que quiere decir que el hombre es cabeza de la mujer en un sentido general, como diciendo que por ser hombre se tiene autoridad sobre cualquier mujer. Pero esto no fue lo que el apóstol Pablo enseñó en este texto. El esposo es cabeza de la esposa, dentro de la relación conyugal, nada más.

¿Qué significa sometimiento?

Para hablar del sentido verdadero de lo que significa sometimiento, debemos recordar primero que Pablo pide sometimiento mutuo entre todos los cristianos como producto de una vida llena del Espíritu de Dios.
5:21 Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.

Y dentro de los ejemplos prácticos de esto comienza mencionando el sometimiento de las esposas a sus esposos, pero por obvias razones esto como fruto del amor.
Sometimiento es la decisión voluntaria de aceptar el liderazgo del esposo dentro del contexto del matrimonio. Recordemos que Dios ha establecido orden y liderazgo para todas las esferas de nuestras relaciones. En la Iglesia por ejemplo Dios ha establecido también líderes, pero esto de ninguna manera significa que Dios tenga predilección por alguien, o que haya personas más importantes que otras, más bien el liderazgo en el Reino de Dios siempre ha sido un puesto de servicio.
Por esta razón cuando Pablo dice que el esposo es cabeza de la esposa se está refiriendo a un tema de liderazgo, no de importancia.
Este tema en nuestro tiempo puede causar mucha controversia, ya que ha surgido un levantamiento de tantos movimientos feministas que acusan a estos textos de la Biblia como machistas. Y hacen difícil su obediencia incluso en el contexto de la Iglesia. Pero si ubicamos estos textos en su contexto histórico. En medio de una sociedad en la que la mujer no tenía prácticamente ningún derecho, la Biblia más bien lo que hace por medio de este pasaje es brindarle a la mujer la seguridad que necesitaba, y darle el mismo valor que el hombre ya que les recuerda a los esposos que el matrimonio les convierte como parte del mismo cuerpo. Es decir, ahora se pertenecen el uno al otro. Y como veremos posteriormente, los textos que se refieren a las responsabilidades del esposo en el matrimonio son mucho más extensos.

2.- RESPONSABILIDADES DE LOS ESPOSOS
5:25  Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella
5:26  para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra,
5:27  para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable.
5:28  Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo,
5:29  pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia,
5:30  porque somos miembros de su cuerpo.
5:31  «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.»

Este texto es especialmente revolucionario dentro de su contexto cultural. Pedir que los esposos amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia es un concepto que exalta a la mujer y deposita una gran responsabilidad en el hombre.
¿Cómo amó Jesús a su Iglesia? La Biblia nos muestra que la prueba máxima del amor de Dios se vio en la muerte de Jesús en la cruz. Ahí Jesús dio su vida por su amada Iglesia. Las implicaciones entonces son que el esposo debe amar a su esposa hasta el punto de dar su vida por ella.
El verdadero amor, el amor ágape, es una decisión que tenemos que tomar para dar prioridad a las necesidades de otro antes que a las propias. Esto significa que el esposo tiene que aprender a dar prioridad a las necesidades de su esposa antes que a las suyas propias.
¿Cómo se puede decir que amamos a Dios si no amamos a nuestra esposa?  El apóstol Pablo en los versículos 28-30 compara al matrimonio como ser parte del mismo cuerpo, por tal razón el esposo que no ama a su esposa es como alguien que no ama a su propio cuerpo.
Mas bien, así como nos tratamos nosotros y cuidamos de nuestros cuerpos así mismo debe el esposo cuidar de la esposa. 

5:28  Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo,
5:29  pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia,
5:30  porque somos miembros de su cuerpo.

Pensando en el tema de ser un solo cuerpo entre esposos alguna vez escuché a un predicador que decía la siguiente ilustración:

Cuando alguna parte de nuestro carro se daña, nosotros podemos buscar un repuesto y cambiarla, y al final en último caso podemos cambiar de carro. Pero cuando una parte de nuestro propio cuerpo se rompe o se enferma, nosotros no podemos solamente comprar un repuesto, más bien necesitamos arreglar o curar el daño. Es igual en el matrimonio. Si algo no anda bien en el matrimonio necesitamos sanar y curar porque somos parte del mismo cuerpo. No podemos así nada más pensar en un divorcio. Esa no es la voluntad de Dios.

Liderazgo espiritual

 Una segunda responsabilidad que tiene el esposo en el matrimonio es la del liderazgo espiritual en los versos del 26 al 27 Pablo dice:
5:26  para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra,
5:27  para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable.
Esto nos muestra que Jesús se entregó por la Iglesia también con el propósito de purificarla, santificarla, y presentarle como una Iglesia radiante. Si el verso anterior decía que el esposo tiene que seguir el ejemplo de Jesús. Debería hacerlo en eso también, en preocuparse por el bienestar espiritual de su esposa.
¿Nos preocupamos de la vida de oración, lectura de la Palabra y más hábitos espirituales de nuestras esposas? ¿Somos ejemplo nosotros con nuestra manera de vivir? ¿Nos preocupamos primero por las necesidades de nuestra esposa antes que de las nuestras?
Estas son preguntas que debemos plantearnos cada vez que como esposos queremos exigir que nuestra esposa se someta a nuestro liderazgo.

3.- JESÚS EL CENTRO DEL MATRIMONIO
Tanto las responsabilidades de los esposos y de las esposas están de alguna manera fundamentadas en la relación que tengamos con Jesús. Los esposos deben mostrar el amor que Dios mismo a puesto en sus corazones por sus esposas, sacrificarse por ellas, por su seguridad y su bienestar, como Jesús lo hizo por nosotros. Las esposas en cambio deben aceptar el liderazgo de su esposo, de la misma manera en que la Iglesia se somete al liderazgo de Jesús.
Entonces, la relación matrimonial es una forma de practicar, tanto el amor como la obediencia Jesús. Y sabemos que esto solamente es algo que el Espíritu de Dios puede producir en nosotros, a medida que nosotros nos entregamos también a Dios.
Es muy importante entonces como matrimonio el practicar hábitos espirituales juntos, orar juntos, leer la Biblia juntos, asistir a la Iglesia y tener el mismo amor y compromiso con el Reino de Dios.

Un circulo irrompible
El apóstol Pablo termina este pasaje haciendo un resumen de lo expuesto:
5:33  En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.
Las responsabilidades del esposo se resumen en amor, esto no porque la mujer no tenga que amar a su esposo, sino que por lo general la necesidad más grande de sentirse amada está en la mujer. De la mujer en cambio dice que respete a su esposo, esto tampoco es porque la mujer no tenga que amar a su esposo, ellas por naturaleza ya lo hacen y lo demuestran, pero parece ser que la necesidad más grande en el hombre es sentirse respetado por su esposa.
En este verso encontramos lo que se llama un círculo irrompible, es una fórmula que nunca falla. Mientras el esposo siga amando a su esposa y mostrándole de manera práctica ese amor, la mujer respetará a su esposo y no tendrá problema para dejarlo ser el líder en el hogar. Los problemas por lo general surgen cuando uno de los dos sale del círculo.

Conclusión

Esposos y esposas tenemos diferentes roles en el matrimonio, pero al final somos parte de un mismo cuerpo. Y debemos dar Gloria a Dios con nuestra relación. Ya que es un reflejo de la relación de Jesús con la Iglesia.  

Hugo Efraín Vásquez 

Mira la lección en video: 



Próximamente el libro recopilación de estos mensajes: 



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