jueves, 4 de abril de 2019

EL VERDADERO CONOCIMIENTO DE DIOS - ESTUDIOS SOBRE 1 JUAN - LECCIÓN 4

Cuando nosotros decidimos aprender a tocar un instrumento musical, podemos aprender toda la teoría del mundo por medio de libros de música, por medio del internet Etc. Pero si no tenemos el instrumento y no practicamos todo el conocimiento intelectual no sirve de nada.
Por otro lado, si solamente practicamos en el instrumento, pero no queremos aprender la teoría musical tampoco nos sirve de nada.


En la vida cristiana es igual, no sirve de nada si tenemos todo el conocimiento de la Palabra de Dios, pero no la ponemos en práctica, o si solamente queremos vivir lo que Dios manda, pero no nos preocupamos por conocer cuál es la voluntad de Dios. Son dos cosas que van de la mano. 

En el siguiente pasaje el apóstol Juan nos recuerda de la importancia de conocer a Dios, pero también de como ese conocimiento se manifiesta en la obediencia a Dios.

1Jn 2:3  ¿Cómo sabemos si hemos llegado a conocer a Dios? Si obedecemos sus mandamientos.
2:4  El que afirma: «Lo conozco», pero no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no tiene la verdad.
2:5  En cambio, el amor de Dios se manifiesta plenamente en la vida del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a él:
2:6  el que afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió.


1.- CONOCER A DIOS
1Jn 2:3 ¿Cómo sabemos si hemos llegado a conocer a Dios? …

El apóstol Juan en este versículo nos ayuda a comprender que uno de los propósitos de la vida cristiana es conocer a Dios. Pero ¿Cómo podemos conocer a un ser que está tan por encima de nuestros pensamientos y de nuestra propia existencia?

La Biblia nos dice que Dios se ha dado a conocer a los seres humanos primeramente por medio de su creación.

Dice el Salmo 19:1
Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos

Y también es apóstol Pablo dice en Romanos 1:19-20
1:19  Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado.
1:20  Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.

Entonces, al mirar la creación, los cielos, las estrellas, las flores, los animales etc. Nos damos cuenta de que existe un creador que es perfecto y merece nuestra alabanza. Sin embargo, este conocimiento de Dios es limitado, ya que no nos dice nada acerca de nosotros, de nuestra posición delante de Dios y de cómo podemos tener una relación personal con él.

Es por esta razón por la que Dios se ha dado a conocer de una manera más específica por medio de la Biblia. Es ahí en donde conocemos de una manera más cercana quién es Dios, que demanda de nosotros y cómo podemos tener una relación personal con él.

Pero, otra cosa importante es que se puede conocer mucho de Dios por medio de la Biblia, pero quedarse en un mero conocimiento intelectual. Sin embargo, la palabra conocer para el pueblo judío significaba más que un mero conocimiento intelectual, se refería a conocer íntimamente, y esto solo se puede por medio de tener una relación con la otra persona.

Ilustración: Yo puedo decir, yo conozco al presidente de la república, pero esto es solamente un conocimiento intelectual, ya que lo más probable es que él no me conozca a mi y no tenemos una relación personal. Pero es diferente si yo digo, yo conozco a mi esposa, ya que a ella si le puedo conocer íntimamente, ella me conoce a mi y tenemos una relación personal.

Teniendo esto en cuenta podemos afirmar que hay mucha gente que solo conoce a Dios intelectualmente, por lo que ha oído a cerca de él o por la sola lectura de la Biblia. Pero es muy diferente conocerlo íntimamente al tener una relación personal con él.

Esto solo es posible gracias al sacrificio de Jesús en la cruz, ya que por nuestros pecados estábamos apartados de Dios y esto hacía imposible tener una relación con él. Pero por medio de Jesús hoy podemos tener una relación con Dios y conocerlo más íntimamente.

Jesús decía en Juan 14:9
—¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: “Muéstranos al Padre” ?

Y también es Juan 14:6
—Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí.

Entonces, nuestra relación con Dios debe estar basada en la gratitud y en el amor por lo que él ha hecho por nosotros, y eso nos debe llevar a buscar hacer su voluntad. Para eso debemos escudriñar constantemente las Escrituras y responderle en oración. Para que él nos capacite a hacer su voluntad.



2.- OBEDECER A DIOS
1Jn 2:4  El que afirma: «Lo conozco», pero no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no tiene la verdad.

En estos versículos Juan nos muestra que una evidencia visible de haber conocido verdaderamente a Dios es que obedecemos sus mandamientos. Probablemente en la Iglesia a la que Juan escribe su epístola había mucha gente que decía tener un conocimiento especial acerca de Dios pero que no necesitaba obedecer sus mandamientos. Pero Juan dice que tal persona es un mentiroso. No ha conocido personalmente a Dios.

Ilustración: Hace algún tiempo atrás conversé con un amigo acerca de su fe. Él me decía que creía en Dios a su manera. Que de esa forma él sentía paz, tranquilidad y felicidad. Que había aprendido a conocer a Dios de esa forma. Pero, sin embargo, él vivía una vida desordenada, llena de vicios, y excesos.
En ese momento me di cuenta de cuanta gente que afirma tener su propio conocimiento de Dios, pero esperan un dios que se ajuste a sus necesidades, un dios que no les demande ni les pida nada que les pueda incomodar. Algo contrario al verdadero conocimiento de Dios que encontramos en la Biblia.

El Dios de la Biblia es un Dios que nos ha dejado mandamientos, y que como mencionamos con anterioridad al conocerlo verdaderamente y tener una relación con él estaremos dispuestos a obedecer. Caso contrario seríamos unos mentirosos.

Todo el conocimiento que podemos tener sobre Dios, necesariamente debemos ponerlo en práctica, eso es para nuestro bien y es lo más sabio que podemos hacer en la vida.

Jesús alguna vez contó la siguiente parábola en Mateo 7:24-27

Mateo 7:24 »Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.
7:25  Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca.
7:26  Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena.
7:27  Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa, y ésta se derrumbó, y grande fue su ruina.»

En esta parábola Jesús compara al que solamente escucha la Palabra, es decir solo la conoce intelectualmente, pero no la practica, como a un hombre que construye su casa sobre la arena, es decir los cimientos de su vida no son firmes y el rato menos pensado se puede derrumbar.
Pero el hombre que escucha la Palabra de Jesús, es decir lo conoce, pero también la pone en práctica,  es como aquel que construye sobre la roca, entonces, aunque vengan problemas y dificultades su vida no se va a derrumbar ya que sus cimientos son firmes.

El apóstol Santiago también nos exhorta en Santiago 1:22-25
1:22 Pero pongan en práctica la palabra, y no se limiten sólo a oírla, pues se estarán engañando ustedes mismos.
1:23 El que oye la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira a sí mismo en un espejo:
1:24 se ve a sí mismo, pero en cuanto se va, se olvida de cómo es.
1:25 En cambio, el que fija la mirada en la ley perfecta, que es la ley de la libertad, y no se aparta de ella ni se contenta sólo con oírla y olvidarla, sino que la practica, será dichoso en todo lo que haga.

En definitiva, la obediencia a la Palabra de Dios es para nuestro bien. Santiago dice que es como un espejo en el que podemos mirarnos y descubrir que áreas de nuestra vida no están bien y en que tendríamos que cambiar.  Esto nos convierte en dichosos, tal como lo dice el verso 25.

Si nosotros conocemos a Dios, ponemos en práctica sus mandamientos, ahora nos toca perseverar y mantenernos firmes en nuestra fe. Esto me lleva al siguiente punto.


3.- PERMANECER EN ÉL
1Jn 2:5  En cambio, el amor de Dios se manifiesta plenamente en la vida del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a él:
1Jn 2:6  el que afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió.

Como ya mencionamos con anterioridad, la evidencia externa de qué estamos unidos a Dios es la obediencia a su Palabra. Y dice Juan que de esa manera el amor de Dios se manifiesta plenamente en nosotros. Esto no quiere decir que si somos desobedientes Dios no nos ame, Dios nos ama incondicionalmente, pero, si quiere decir que al esforzarnos por obedecer a Dios seremos más consientes en nuestra vida del amor de Dios.

Esto es algo no solamente de un momento, sino es algo en lo que tenemos que permanecer. Es algo en lo que no tenemos que desanimarnos sino seguir adelante a pesar de las dificultades.

En el versículo 26 Juan nos dice que la evidencia de permanecer en él es vivir como él vivió.
1Jn 2:6  el que afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió.

Esto es muy importante, ya que para poder obedecer sus mandamientos y para poder vivir como él vivió nosotros debemos permanecer en él. Esto significa perseverar en el estudio de la Palabra, en la oración, la comunión unos con otros. Etc.

Jesús dijo en Juan 15:4-6

15:4  Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.
15:5  »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.
15:6  El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman.

Solamente permanecer en Jesús es la única manera de poder vivir la vida cristiana como Dios quiere. Al estar unidos a Jesús, el Espíritu de Dios vive en nosotros y él es quien nos capacita para obedecer a Dios.

Así que no nos desanimemos, deber recordar cada día quién el Dios al que servimos, todo lo que ha hecho por nosotros. Y que eso nos motive para perseverar.


Conclusión


Dios no nos dejó la Biblia solamente para que tengamos más conocimiento intelectual, El nos ha dejado las Escrituras para que podamos conocerle más y por medio de eso tener una relación muy cercana con él. Y así estar siempre dispuestos y perseverando en cumplir su voluntad.   
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